lunes, 19 de enero de 2015

LI QINGZHAO [14.519] Poeta de China


Li Qingzhao 

Li Ch'ing-chao(chino tradicional: 李清照, chino simplificado: 李清照, pinyin: Lǐ Qīngzhào, Wade-Giles: Li Ch'ing-chao, alias Yi'an Jushi (1083-c. 1151) escritora china de la Dinastía Song.

Nació en Shandong alrededor del año 1083 y pasó su infancia en Licheng en el seno de una familia de eruditos y militares, su padre era amigo de Su Shi.

Antes de casarse a los dieciocho años, ya era muy conocida como poetisa. En 1101, se casó con Zhao Mingcheng, hijo de un importante funcionario con quien compartía un gran interés por las colecciones de arte y la epigrafía. Se mudaron a Kaifeng. Al comenzar su marido su carrera de oficial, se ausentaba mucho y esto le inspiró para sus poemas, de hecho los dos se escribieron poesía sobre su añoranza, su cariño y artefactos de bronce de las dinastías Shang y Zhou que ambos gustaban de coleccionar, amén de poemas sobre sus hijos.

Más al norte del río Amarillo, la situación general del país empeoraba. La caída de los Song de Norte (1126) y la creación de la Dinastía Jin (1115-1234), hizo que la pareja se instalara en Nankín en 1128, perdiendo gran cantidad de sus colecciones de bronce— difícilmente transportables — y pinturas vendidas para sobrevivir.

Fueron recuperándose empero mientras les Song reinstauraban de a poco el gobierno; Zhao Mingcheng retomó su carrera primero en Zhejiang y luego en Jiangxi. Pero estos dramas y traslados incesantes machacaron su salud y falleció a los cuarenta y cuatro años (1129)

En este tiempo, los Jurchen seguían avanzando y Li Qingzhao viuda y desesperada acabó por refugiarse con su hermano en Hangzhou (1132), donde la Corte acababa de fijarse. Este le consigue un segundo matrimonio casi a sus cincuenta años que resultó ser desastroso, ya que su marido la maltrataba y no se preocupaba de ella, por lo que no dudó en pedir el divorcio a las pocas semanas.

El resto de su vida lo pasó sola, encontrando refugio en una poesía jalonada de una desesperación cada vez más honda y la melancolía del amor perdido y la patria martirizada.

Únicamente se conservan alrededor de cien poemas en formato ci y unos pocos en shi.

Recibió su nombre un cráter de Venus.


NEBLINA

En mi angosto cuarto, abro la ventana
De par en par y dejo que entre
La profunda lascivia de la primavera.
Sombras confusas oscilan en
Los visillos entornados. Oculta en el
Pabellón y queda, rasgueo el
Arpa de jade rosáceo. Lejos, un farallón
Rocoso cae de la montaña cuando
Empieza el ocaso. Una suave brisa sopla
La neblina como una sombra
A través de mi visillo. Oh, brillantes
Vainas del pimentero, no debéis
Inclinaros y pedir perdón. Sé que no
Podéis retener el fugitivo día.


DOS PRIMAVERAS

La primavera ha llegado al desfiladero. 
Una vez más la nueva hierba está 
Verde como el martín pescador. Los 
Rosados brotes de los pérsicos 
Son aún bolitas sin abrir. Las nubes 
Son de un jade blanco como la 
Leche con bordes y motas de jade verde. 
No se levanta polvo. En un sueño 
Demasiado fácil de interpretar ya he 
Vaciado y roto la copa de la 
Primavera. Las sombras de las flores 
Se recortan con nitidez en 
Los translúcidos visillos. La luna llena 
Y transparente se alza en el ocaso 
Anaranjado. Tres veces en dos años mi 
Señor se ha ido al Este. Hoy vuelve 
Y mi gozo es ya mayor que la primavera.


NOCHE OTOÑAL JUNTO AL LAGO

El viento pasa por encima del lago.
Las onduladas olas se extienden
Sin límite. El otoño llega con el ocaso
Y van escaseando los barcos en
El río. Las aguas titilantes y las montañas
Difuminadas siempre conmueven el
Corazón de los hombres. Nunca me canso
De cantar su infinita belleza. Las
Vainas de lotos están ya formadas y los
Nenúfares han envejecido. El rocío
Ha iluminado las flores de la marmita a
Lo largo de la ribera. Las garzas
Y las gaviotas duermen en la arena con
La cabeza escondida, como si no
Quisieran ver a quienes pasan por el río


*


El viento otoñal arrastra nubes blancas
 por el cielo. La hierba se vuelve
 marrón. Caen las hojas. Gansos salvajes
 vuelven hacia el Sur. Las últimas
 flores, orquídeas y crisantemos, relucen
 y exhalan su amargo perfume.
 Sueño con aquel hermoso rostro que nunca
 podré olvidar. Voy a dar un paseo por
 el río. La barcaza surca la corriente
 y corta las olas coronadas con
 crestas de plata. Suenan flautas y tambores
 y cantan los remeros. Me siento
 feliz un instante y después me embarga
 la antigua pena. Fui joven poco
 tiempo y ahora ya estoy envejeciendo.

 Ya ha amainado la suave brisa.
 El polvo perfumado se
 ha posado. Es el final de la época
 de las flores. Cae la tarde
 y la pereza no ha dejado peinarme
 en todo el día. Ahí están
 los artículos de tocador, pero mi
 esposo se ha ido para no
 volver. Cualquier esfuerzo sería
 en vano, cuando intento
 cantar, las lágrimas me ahogan.
 He soñado que mi barca
 de flores me llevaba hasta él, pero sé
 que un navío tan frágil no
 podrá cargar con tal peso de pena.

(Traducción: Carlos Manzano, de la antología en inglés de Kenneth Rexroth, "Cien poemas chinos",Ed.no bilingüe)


La primavera se alza...

La primavera se alza de mi corazón
Y florece en mis mejillas. Me siento mareada.
Como si hubiera bebido. Intento
Escribir un poema en el que mis lágrimas
corran junto con las tuyas. Mi colorete
Está viejo. Me pesan demasiado las horquillas.
Me echo sobre mis cojines dorados,
Envuelta en mi solitario edredón doble, y
Aplasto los fénix de mi cabeza. Sola y
sumida en amarga soledad,
Sin siquiera un buen sueño, paso
La noche recortando la mecha de la lámpara.

(Traducción: Carlos Manzano)


Abro mi vestido...

Se disipa el aroma del loto rojo.
La estera, fría, huele a otoño.
Abro mi vestido y, sola, salto en la barca.
¿Quién me envía un mensaje, allá entre las nubes?

Una escuadra de patos salvajes
traza en el cielo signo ilegibles.

La luna inunda la torre del oeste.
Han de caer los pétalos,
ha de correr el agua infatigable.
Dos soledades: un mismo sentimiento
nos une y nos separa.

Quisiera no pensar en todo esto y es inútil:
mi cabeza vacía, mi corazón henchido.


Li Qingzhao / POEMAS

EBRIO A LA SOMBRA DE LAS FLORES
(Zui Hua Yin)

ligeras brumas
                     densas nubes
hacen más triste aún este largo día

       el perfume Borneol
se desvanece en su animal dorado

hoy es nueve de septiembre:
       otra vez, la Fiesta del Doble Yang

la almohada de jade y el biombo de seda
a media noche despiden su frescor


      cerca de la Barrera del Este
cuando ella alza su copa ante el ocaso

sus mangas desprenden un mágico perfume

      ¡no digas que el alma
no sabría languidecer de amor!

      tras las cortinas
que el viento del oeste ondea

ella aparece tan grácil
      como un crisantemo


CANTO DEL SUR
(Nan Ge Zi)

Vía Láctea:
                  río de estrellas
girando por el cielo

          todos los estores se han bajado

el frío va conquistando
      mi lecho y mi almohada
      llenos de lágrimas

        entonces me levanto

me desabrocho el vestido de seda

        solo quiero saber
qué tiempo es ya de la noche

se han desprendido algunos pétalos verdes
      de los lotos que ornan mi ropa
y hay menos filamentos de oro en sus raíces

pero todo es igual que siempre:
        la estación
                                este vestido

únicamente mi pena
         no es la misma de antes


BODHITTSAVA BÁRBARO
(Pu Sa Man)

a la altura de mi sien 
                          sobre mi pelo
se cierne un gorrión de oro

la sombra de sus alas verdes
                     abiertas
se proyecta sobre mi ceño fruncido

       ligera bruma de primavera

en el pabellón perfumado
                   ya se han cerrado los lotos

      y en el biombo pintado
hay montañas y montañas superpuestas

el frescor de la ventana
                     precipita el amanecer

nuestros corazones unidos
             son igual que dos llamas

y mis lágrimas caen
            dejando un surco rosado
en mi vestido de seda

        amor mío
                     ¿cuándo regresarás?

____________

De Poesía Completa
Traducción: Pilar González España
Ediciones del oriente y del mediterráneo, Madrid, 2010





Quince años ha, bajo la luna,
me dedicaste un poema,
improvisado entre las flores.
Ahora, de nuevo estoy aquí.
Las flores, parecen las de antes
y la luna, es siempre la misma
Más, ¡qué distinto es lo que siento¡



LAVANDO LA ARENA DEL ARROYO
(Huan Xi Sha)

su rostro
como una flor de loto
se abre en una sonrisa

el humo del pato de jade del pebetero
vuela hasta su mejilla también perfumada

mirada de olas que apenas se turban
y traslucen sus pensamientos

de perfil
con un gesto sentido
lleno de gracia y de encanto

ella escribe sobre un papel
el secreto de su corazón:

«cuando la luz de la luna
desvíe la sombra de todas las flores
¡amor mío!
regresa »



Una rama de ciruelo

El aroma de los lotos rojos se desvanece
verde alfombra de otoño
me desabrocho el fino vestido de seda
sola
subo a la pequeña barca
¿quién me enviará entre las nubes
bellos mensajes de amor?
quizá, volando de regreso,
las ocas salvajes dibujen palabras en el cielo
la claridad de la luna envuelve
al pabellón del Oeste
las flores se marchitan
pero las aguas fluyen como siempre
igual que nuestro amor
dos lugares distintos:
y una misma tristeza
que quisiera detener
pero no puedo
lágrimas que desde mis ojos caen
desde mi corazón ascienden



CANTO DEL SUR
(Nan Ge Zi)

Vía Láctea:
río de estrellas
girando por el cielo

todos los estores se han bajado

el frío va conquistando
mi lecho y mi almohada
llenos de lágrimas

entonces me levanto

me desabrocho el vestido de seda

solo quiero saber
qué tiempo es ya de la noche

se han desprendido algunos pétalos verdes
de los lotos que ornan mi ropa
y hay menos filamentos de oro en sus raíces

pero todo es igual que siempre:
la estación
este vestido

únicamente mi pena
no es la misma de antes


Para la melodia Primavera en Wu Ling

Ya ha amainado la suave brisa.
El polvo perfumado se
ha posado. Es el final de la época
de las flores. Cae la tarde
y la pereza no ha dejado peinarme
en todo el día. Ahí están
los artículos de tocador, pero mi
esposo se ha ido para no
volver. Cualquier esfuerzo sería
en vano, cuando intento
cantar, las lágrimas me ahogan.
He soñado que mi barca
de flores me llevaba hasta él, pero sé
que un navío tan frágil no
podrá cargar con tal peso de pena.
COMO EN SUEÑOS
(Ru Meng Ling)

sola
sentada en la ventana
¿quién quiere acompañarme?

al menos con mi sombra
ya somos dos

pero anochece
la luz de mi lámpara se extingue
mi sombra me abandona
¿qué puedo hacer entonces?
¿qué puedo hacer?

¡tanta es la pena que me embarga!








A Morning Dream

This morning I dreamed I followed
Widely spaced bells, ringing in the wind,
And climbed through mists to rosy clouds.
I realized my destined affinity
With An Ch'i-sheng the ancient sage.
I met unexpectedly O Lu-hua
The heavenly maiden.

Together we saw lotus roots as big as boats.
Together we ate jujubes as huge as melons.
We were the guests of those on swaying lotus seats.
They spoke in splendid language,
Full of subtle meanings.
The argued with sharp words over paradoxes.
We drank tea brewed on living fire.

Although this might not help the Emperor to govern,
It is endless happiness.
The life of men could be like this.

Why did I have to return to my former home,
Wake up, dress, sit in meditation.
Cover my ears to shut out the disgusting racket.
My heart knows I can never see my dream come true.
At least I can remember
That world and sigh. 


Autumn Love

Search. Search. Seek. Seek. 
Cold. Cold. Clear. Clear. 
Sorrow. Sorrow. Pain. Pain. 
Hot flashes. Sudden chills. 
Stabbing pains. Slow agonies. 
I can find no peace. 
I drink two cups, then three bowls, 
Of clear wine until I can’t 
Stand up against a gust of wind. 
Wild geese fly over head. 
They wrench my heart. 
They were our friends in the old days. 
Gold chrysanthemums litter 
The ground, pile up, faded, dead. 
This season I could not bear 
To pick them. All alone, 
Motionless at my window, 
I watch the gathering shadows. 
Fine rain sifts through the wu-t’ung trees, 
And drips, drop by drop, through the dusk. 
What can I ever do now? 
How can I drive off this word — 
Hopelessness? 


Sorrow of Departure

Red lotus incense fades on 
The jeweled curtain. Autumn 
Comes again. Gently I open 
My silk dress and float alone 
On the orchid boat. Who can 
Take a letter beyond the clouds? 
Only the wild geese come back 
And write their ideograms 
On the sky under the full 
Moon that floods the West Chamber. 
Flowers, after their kind, flutter 
And scatter. Water after 
Its nature, when spilt, at last 
Gathers again in one place. 
Creatures of the same species 
Long for each other. But we 
Are far apart and I have 
Grown learned in sorrow. 
Nothing can make it dissolve 
And go away. One moment, 
It is on my eyebrows. 
The next, it weighs on my heart. 





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