viernes, 19 de diciembre de 2014

MANUEL JOSE CORTÉS [14.262] Poeta de Bolivia


MANUEL JOSE CORTÉS

(Cotagaita, Potosí, Bolivia, 1815 - Sucre, Bolivia, 1865).- Poeta, pensador e historiador. Abogado. Cancelario de la UMSFX de Sucre. De activa vida política: Ministro de Culto e Instrucción (1861-1862), Diputado y presidente del Congreso. Su ensayo sobre la historia de Bolivia fue considerada como “la primera historia del país” según cita Mario Chacón.
El historiador Gabriel René Moreno se ha referido al autor a afirmar: “El señor Cortés es sin disputa uno de esos hombres superiores, digno por muchos títulos del respeto y admiración de todos. Sus acciones se encaminan principalmente al bien de su patria; en sus meditaciones jamás pierde de vista los grandes intereses hispano-americanos, y sus votos más fervientes son para la gloria y libertad de América”.

El escritor Gustavo Adolfo Otero anotó en 1926: "Es un poeta esencialmente lírico e ingenuo. Unas veces  su discreto y suave lirismo se traduce por la estrofa grávida de melancolía y otras por el gesto irónico en poesías de índole satírica y crítica".

En 1982 el también escritor Augusto Guzmán comentó: "Como poeta, si bien se le considera el más antiguo entre los románticos, no se le puede recordar entre los mejores, ni entre los simplemente buenos. Sus poemas están olvidados, aunque todavía figura en algunas antologías de floja selección. Hizo muchas poesías, pero no produjo aquella que particularmente, por algún mérito de su factura, suele quedar en la memoria de las edades a fin de vencer la indiferencia de los tiempos".

Su poema titulado ‘El Justo’, en su primer párrafo dice: "Al borde del abismo, / el roble erguido, / del huracán resiste al recio embate, / y su lozana copa no se abate / ni aun al golpe  del rayo que lo ha herido".

LIBROS Poesía: Poesías (1852). Historia: Bosquejo de los progresos de Hispanoamérica (1858); Ensayo sobre la historia de Bolivia (1861).




El justo

Al borde del abismo, el roble erguido,
del huracán resiste al recio embate,
y su lozana copa no se abate
ni aun al golpe del rayo que lo ha herido.

Así, la condición que le ha cabido
sufre el justo, en su vida de combate:
exento de temor su pecho late,
y el dolor no le arranca ni un gemido.

El odio inmerecido no le espanta;
de sus contrarios el ultraje olvida;
el rencor en su pecho nunca impera.

Del deber acatando la ley santa
ve, imperturbable, el drama de la vida,
y el desenlace en otra Vida espera.






El zorro y el perico-ligero (Fábula)

Es necedad de marca
tragarnos el elogio
mentido de algún pillo
que después dice «!tonto!»
y ríe en nuestras barbas:
Vaya al caso un apólogo:

A un perico-ligero
así le dijo un zorro:
«Tu agilidad, perico,
excita grande asombro:
dicen que bien mereces
el epíteto honroso
de LIGERO; que corres
mas que el galgo y el potro;
que saltas mas que el tigre;
que brincas mas que el mono.
Haz que tu ligereza
yo admire, y este arroyo
salva, y en cambio te hago
el mas cumplido encomio».

El pobre animalejo
da un salto, y en el lodo
se mete hasta las cejas.
El pillastrón del zorro
se ríe a carcajadas y le dice «Molondro»,
si ya has vuelto a tu juicio,
sabe que por apodo
se te llama LIGERO:
tu nombre es PEREZOSO.




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