viernes, 5 de diciembre de 2014

CAROLINA CÁRDENAS JIMÉNEZ [14.183] Poeta de Colombia


Carolina Cárdenas Jiménez

Escritora y Pintora
Escritora Colombiana. Especialista de Creación Narrativa de la Universidad Central. Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad Distrital. Egresada del Diplomado de Escritores de la Universidad Central (TEUC) en el año 2006 gracias a una beca que ganó. Experiencia como directora y editora de la revista literaria “Gavia” de la Universidad Distrital, la cual fundó en el año 2005.  Ha publicado su obra en revistas universitarias. Ganó el segundo puesto de cuento (2006) de Estímulos a la Creación Artística de la localidad de Kennedy con el libro Parajes inesperados. Publicó el cuento Un desconocido en la antología de cuento Cenizas en el andén (2009). Ganó el segundo puesto en el II Concurso Nacional de cuento El Túnel y cámara de comercio Montería (2011) con el texto A la deriva. El poema La danza de las moscas fue seleccionado para ser publicado en la antología realizada por el taller de poesía del Colegio Gimnasio Moderno en el 2012. Quedó entre los veintidós finalistas de Cuento del Concurso Nacional de Cuento La Cueva con el texto Mañana será otro día. Publicó Somos náufragos (2013). Pintora desde hace doce años. Entre sus técnicas más usadas se encuentra el acrílico, el pastel, el carboncillo y la tinta. Sus dibujos han servido para ilustrar algunos de sus cuentos. Ha expuesto en salones de fundaciones culturales. Libros inéditos Cuentos de hambre y nada, Instantes, La vida es un baile y las novelas Un encuentro de amor en la pintura y La tempestad. Ha participado en diversos Encuentros de Escritores, que se han dado en: Tabio, Facatativá, Venezuela y Bogotá.



LA DANZA DE LAS MOSCAS

En el jardín
la infancia perdida columpia sus temores,
golpea con desfallecido aliento
telarañas del olvido
y  tripulantes recurrentes del espacio.

Las moscas desvanecen recuerdos,
los mudan en raíces muertas,
cubren  los sueños de
un vendaval deshojador.

La infancia perdida,
soporta el zumbido
persistente de las moscas,
tira su última carta:
juegos circulares, secretos prohibidos
galope de mariposas innombrables.

El devenir,
asesino de tardes luminosas,
se posa en los párpados
de los niños recordados
que luchan contra el peso del tiempo.

Sin poder huir se marchitan,

cuando son memoria y pronto olvido.




SELECCIÓN DE POEMAS DEL LIBRO 
SOMOS NÁUFRAGOS (2013)


DESAHOGO

Sola,
           navega  en el mar de la vida
                                                           hacia un lugar desconocido.
 Intenta llegar a la orilla,
                                         pero no divisa un puerto.
Temiendo nunca llegar
                                        en este trasegar a tierra firme
su cuerpo dibuja una criatura desamparada:
hombros caídos, pies que se arrastran.

Al fondo, los otros al verla
                                             en la tarima,
             tienen ojos retorcidos de tanto reír,
                                                         labios tensionados,
                                                                          hacen la pantomima de la mueca
                                                                                          alargada.       
 Ella, mientras tanto ha decidido ser un objeto más,
                                                                       un sofá, un cuadro o un alfiler.
No aguanta más ser observada
                                                  como trapecista con zapatos de payaso.
Quiere desaparecer.
Representar cualquier cosa
                                               antes de ser despojada  de sí misma.

Sin embargo, los otros seguirán sacando sus colmillos.




Advenimiento

 La muerte ruge al oído de Cancerbero,
                                                                  al filo del abismo.
Dando largos pasos parece cabalgar
                                                             y con su voz quejumbrosa:
criatura maltrecha, trasiega por el hades.
Se extiende a través de sus pasos,
                                                          que son gritos.
Ella, parte inherente de la existencia.
Susurra su retorno sin que nadie perciba su advenimiento.
Es quietud y pendular de los cuerpos en el vacío.


  


EL ÚLTIMO CANTO

Entre las ramas un pájaro canta
                                                     sus últimas notas.
Un viento columpia su cuerpo.
El cielo púrpura
                           anuncia su caída.
Un ventarrón lo arroja al suelo.
La muerte deja ver sus primeros indicios:
unas heridas abiertas
                                     y las plumas rodean en el piso su cuerpo.
El frío anticipa el esténtor del ave:
                                                              es una hoja que aletea débilmente
y busca la profundidad de la tierra.





Sepultura

Siempre la rutina,
el alba en retorno perpetuo,
la tierra desértica, muda,  palpita.

Pica, pala, grito,
abajo, bien debajo de mis pies
siento la tierra temblar
con el movimiento de la ciudad despierta.

Pica, pala, grito.
Hombres y mujeres
se preparan para un nuevo día
de vaguedades, de horas muertas,
suscitadas por:
la máquina, la pica, la pala, el grito,
la fila, las horas en punto, el grito,
la producción, la pica,  la pala,
el agotamiento, los ojos pegados al techo.

El retorno
fija en el pecho de la mujer y el hombre
una mañana con horas en punto,
máquina,  gritos, pala, pica.
Sigue, sigue estando…
la tierra desértica, muda, palpitando.




INTROSPECCIÓN

Soy agua
que resbala por las grietas del mundo.
Soy árbol, raíz anclada a la tierra, al tiempo.
Soy sonido que vuela por los campos escuchándose,
y silencio que aletarga atardeceres.

Sin embargo, a veces, no quiero ser agua
que viaje por el caudal de la existencia,
sino tumbarme en el césped,
desprenderme de mí misma en la noche.
Intentar ser invisible,
navegar en mis oídos. 
Convertirme en ráfaga de tiempo
que al final se hundirá
en las profundidades de los sueños
inventados por la muerte.  




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