lunes, 17 de noviembre de 2014

MIRIAM GARCÍA [14.035]


Miriam García

Nace en septiembre de 1991, en San Salvador, El Salvador; pero toda su vida ha transcurrido en Soyapango. Escribe desde los 13 años, pero lee desde mucho antes. Actualmente estudia Licenciatura en Periodismo en la Universidad de El Salvador.
Ha publicado algunos de sus poemas en la antología “Retornos” del taller literario “Serpientemplumada”, de Soyapango en 2009. Ha ganado pequeños certámenenes de poesía y narrativa en 2008, 2009 y 2012. También colabora con la revista cultural “Contracultura”.





Usted

Usted y sus ojos de infante,
su risa combustible
que siempre hace encender la mía.
Usted que vive en un mundo de volutas...
donde las luces son juguetonas luciérnagas,
y conciertos de carcajadas...

Le diría decir lo mucho que lo necesito,
lo imprescindible que se ha vuelto,
o que las mariposas se convierten en fuegos artificiales en mis manos
cuando usted se acerca...
Pero no.
No me atrevo a frenar su travesía sideral
con trillados temas de adultos.

Usted siempre será un niño,
nada más que un niño
dispuesto a regalar su mejor sonrisa
a esta niña que juega a escribirle una poesía.






Imaginantes

Imaginemos que soy  franca
deslizando la pluma de un nombre
al tuyo;
las letras cambiando el  orden
y de secuencia las ideas.
Ahora, que las miradas bajaron su intensidad en una dirección
para aumentar en otras,
me confesaré con tu sonrisa:

Renunciaré a los escudos,
dejaré los acertijos en los bolsillos,
la pluma en el tintero
y las páginas para después;
me plantaré frente a ti
admitiendo sin ceremonias
como desde hace mucho 
te volviste imprescindible.

Así, Imaginante mío,
mi única patria serán tus brazos
y la miel de tu mirada mi estandarte.






Memoria

¿Quién es la víctima?
¿Soy yo,
con la tierra entre mis dedos,
la sangre palpitante y viva,
con los ojos llenos de tus ojos,
yo que me multiplico por cientos,
que voy a morir mil veces,
para nacer mil veces más,
o vos, al otro lado del fusil;
con el miedo en la pupila,
con el odio sin rostro comiéndote las venas,
vos que me vas a encontrar en cada vuelta del tiempo
sin entenderme nunca,
porque soy polvo y vuelvo al polvo,
porque mi sangre le pertenece al maíz y a él vuelve,
pero tu cuerpo es pólvora efímera,
tu alma es volátil y finita,
¿Quién es la víctima?
¿Yo, que le pertenezco a la tierra que me pertenece
o vos, que vendiste tu alma por la plata que nunca fue tuya?







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