lunes, 10 de noviembre de 2014

JORGE DE LA CRUZ AGÜERO [13.961]



JORGE DE LA CRUZ AGÜERO 

Argentina. Desapareció el 13 de enero de 1976, tenía 17 años.

MEMORIA VIVA

A 36 años de lo que se conoce como La noche de los lápices hacemos memoria con las palabras, rendimos homenaje a sus víctimas y apostamos a un presente y un futuro con justicia y verdad.

El 16 de septiembre de 1976 un grupo de estudiantes secundarios de la Escuela Normal N° 3 de la ciudad de La Plata fueron secuestrados en un operativo llevado a cabo por el batallón 601 del servicio de inteligencia del ejército y la policía de la provincia de Buenos Aires, dirigida por Ramón Camps, ante lo que denominaron el “accionar subversivo en las escuelas”.

Daniel Alberto Racero, de 18 años, María Claudia Falcone, de 16, María Clara Ciochini, de 18, Francisco López Muntaner, de 16, Claudio de Acha y Horacio Ungaro, ambos de 17 años fueron secuestrados esa oscura noche y vistos en los centros clandestinos conocidos como el Pozo de Arana y el Pozo de Banfield. Hoy forman parte de los 30.000 desaparecidos que dejó la dictadura cívico-militar.

Pablo Díaz, de 18 años, Gustavo Calotti de 18, Emilce Moler y Patricia Miranda, ambas  de 17 años estuvieron secuestrados y lograron su libertad entre 1978 y 1980, tras estar a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Estos chicos, como tantos otros que fueron secuestrados en las noches que siguieron a la del 16 de septiembre luchaban por la instauración real del Boleto Estudiantil Secundario, pero no solo eso, eran también militantes políticos, eran pibes comprometidos por vivir en una sociedad justa.

Los invitamos a visitar la página Memoria en palabras del Plan Nacional de Lectura, donde encontrarán material escrito y audiovisual (se accede desde nuestra página de inicio); pero sobre todo los invitamos a transitar juntos la memoria.


Poemas de JORGE DE LA CRUZ AGÜERO   

POSLUDIO

¿Es que nos iremos
caminando despacio
por las calles y las plazas
como tristes baluartes de la risa,
como turbias hilachas de una época
como mansos enfermos por la muerte?

¿O es qué iremos totalmente pidiendo
por favor a las baldosas
una señal, un algo
de qué agarrar la carne
y revivir la rosa?

Más adelante nada
sólo calles sonámbulas
y herrumbradas de olvido.

Perdón señores grises,
perdón por ser tan pobres
por vislumbrar el campo
y ahogarnos los puños
entre sollozos escritos.





Mi papá JORGE DE LA CRUZ AGÜERO, militaba en la Organización Comunista Poder Obrero junto a mi mamá, iba al último año del Instituto Técnico, tenía 17 años y era poeta. Mi papá no tuvo tiempo de ser todo lo que podría haber sido, es verdad. Se lo llevaron muy pronto, con una Luna por parir y una revolución que construir. Pero no se lo llevaron lo suficientemente pronto como para no dejarme su poesía, su sonrisa en la mía (dicen), el amor por el helado de limón y los libros de Agatha, y una estrella roja en la frente, que llevo con inmenso orgullo.”

Nati de la Cruz



EXTREMAUNCIÓN

Tal vez si los últimos
seres
que quedaran sobre esto
bajaran
sencilla, humildemente los ojos
hacia adelante
la libertad sería
en serio
un pedazo de eternidad.










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