lunes, 17 de noviembre de 2014

GUILLERMO ACUÑA [14.030]


Guillermo Acuña

(Costa Rica,  1969)
Poeta. Ha sido publicado en las antologías Instrucciones para salir de un cementerio marino, del taller de Poesía Activa Eunice Odio, en 1992; Sostener la Palabra. Antología de Poesía Contemporánea costarricense, Editorial Arboleda, 2008; Antología Poesía del Encuentro, 2010, todas editadas en Costa Rica.  En el año 2008 publica su libro de poesía titulado Programa de Mano, con Editorial Arboleda, de Costa Rica y
En Cuerda Floja (Editorial Arboleda/2014).




APLICAN RESTRICCIONES 

Alguien se enamorará tardíamente del poeta,
y le crecerán verrugas en el corazón 
tratando de creerle.
Le parecerá haberlo amado, 
haberlo confundido 
haberlo dejado ir.
Luego, le parecerá que todo eso fue parte de otra historia. 
Alguien mirará de lejos, 
los versos que nunca le escribieron, 
saltará al vacío, 
arrullará la voz con el silencio, 
el murmullo será proscrito…. 
Lo que no se atrevió a decir. 
Alguien 
seguirá comprando a plazos, 
y al sacarlo del envoltorio 
se dará cuenta que su affaire también tuvo garantía.

(Del poemario En Cuerda Floja, 2014) 






BATIRSE EN DUELO

¿Valdrá la pena desenfundar estas palabras 
si el poeta tiene el papel torcido por la aventura, 
                    el vino,
                         la mujer,
                              el espanto, 
                                 Los comerciales, 
                              El sol de mediodía que ya no es sol 
el Tsunami interior, 
          el fin que se acerca, en vivo y a todo color 
El Dios, 
     Lo vivido, 
La mujer que tiene para si y su delicia, 
El arte de sufrir, 
La desgracia de reírse de la suya….? 
Digo. 
¿Será todo tan necesario?

(Del poemario En Cuerda Floja, 2014)






ZAPPING
          
    ¿y el público? ¿está loco?
              ¿por qué aplaude?
                             Jorge Boccanera

¿Quo vadis,
Swaggart?

Circo romano.
Las copas se caen murmurando lo cierto.

Leones de plasticina saltan,
cuando una mitológica mujer se masturba
en el centro de la sala.

Chocolate... cataratas.

Cohetes M2 jugando a fiesta bacanal,
se concentran todos en la esquina del cuarto
y empiezan a gritar otra canción de cuna.

Levantamos la mano derecha de la izquierda
porque murmuramos el juramento hipócrita
de amar siempre la misma ruta.

Cierren la puerta.

Los leones no nos ven,
tienen cataratas en sus melenas.

En otro canal
Navratilova le guiñe un ojo a su amada
y su match-point nos levanta el trasero.

(Del poemario Programa de Mano, Editorial Arboleda, 2008)





(Sin título)

Hormigas que caminamos 
por el balcón del teatro, 
el balcón azucarado de las piernas. 
Somos semillas casi perfectas, 
como amanecer oliendo a una palabra inconclusa.


Ser la línea paralela a otra línea, 
y bifurcarnos sobre un libro invisible, 
cuestionable como la teoría de los pobres.


La resonancia hueca. 
El pos-mentalismo vendido como chicles de menta,


y nuestras manos, 
tan juntas como un aplauso, 
     como la causa de José y la cárcel;


Hacemos tantas cosas juntos, 
en nuestras espaldas llevamos las ocho horas 
para bebernos los nidos donde aquietar la palabra,


El regaño y el sistema ricardiano, y otra teoría de Darwin.


Al final crecemos be-viendo fábulas 
Y cuando damos el primer beso 
Estamos listos para la segunda escena. 

(Del poemario Programa de Mano, Editorial Arboleda, 2008)





Foto para una visa

He juntado mis cejas
para el encuadre.
Mi cara bisiesta
muestra el fulgor
del terrorista
que se fue del bar sin pagar la cuenta.
Mi barba
tiene cierto islam casero
apenas reconocido por la novia
que no tuve.
El acercamiento
muestra una cicatriz
que delata mis tiempos
de temible ladrón de naranjas en el cafetal vecino.
Mis ojos
pueblan la culpa
del enamorado.
Las orejas
no dan al sordo que soy.
Estoy listo
para ser el sospechoso,
el otro
el poeta que cruzará sus fronteras
y partirá las penas
de quienes sufren con mi diferencia.





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