miércoles, 19 de noviembre de 2014

CYNTHIA RASCOVSKY [14.070] Poeta de Argentina


Cynthia Rascovsky 

Nació en Buenos Aires, Argentina, un 18 de julio de 1974. Descubrió su amor por la poesía a muy temprana edad y con tan sólo 17 años ganó su primer concurso literario. Desde entonces inició un camino que hoy da su primer fruto: “Seduce-me”.

“Durante muchos años tuve un sueño velado. Y hoy, he decidido quebrar la voz del corazón y con firme anhelo decir, soy poeta”, nos explica esta joven poeta, quien describe como nadie el maravilloso universo de la poesía erótica.

En palabras del prestigioso poeta Carlos Carbone, Cynthia derriba las puertas, no pide permiso, avanza con su himno a la pasión, guarda secretos para ceremoniales salvajes, sus palabras tienen formas y olores, gimen y sueñan, labran y batallan, bailan desnudas y beben lujuriosas; sus palabras, en definitiva, cantan la más bella canción, que es una sinfonía para el gran amor. 



POESÍA ERÓTICA 

Montada en la cima de mí galope 
derribo cada desnuda montaña 
arriesgando en el precipicio salvaje 
de cada movimiento 
mientras la clavelina canta 
entre mis piernas 
abiertas al cielo. 




Si preguntas a mis labios
No dirán.
No insistas.
Pero, bésame.

C.R



Entrégate

Entrega tu recitado a mis rimas
devora los gemidos surgidos en mis vocablos
y ciñe cada punto poro de mi deseo.

Consume tus pupilas en la esencia de mi verbo
en la magia seducción de mi apetencia.

Fluye en cada caricia, coma que circules.

Seamos eclipse en la voz
rebeldes impulsivos en el encanto de la palabra.

Abraza la escritura naciente 
es la esencia espacio de mis labios
en la savia orgásmica de tus ojos.

Eyacula en el escote de mis letras
en la mayúscula imperiosa de la expresión
en lo exaltado sangría
del poema.



2

Hoy silban mis venas
y  acaricio el aire de tu nombre
y agito el auge impasible
mientras perfumo
tu lengua emprendedora.


14

Gime el bandonéon
y mis piernas te sostienen
te elevan y se clavan
en tus notas limítrofes.


23

Hervor que erige
en las fases
en las caricias vaporizadas
en el espejo húmedo
del eco disipado.


27

Etéreo relamías mis labios y tu mirada silente
me declaraba erizada.
Vacilaba  a tus orillas, goteo de paraíso y
rendidos, nos miramos
crepúsculo profundo al sabor de lo epíteto.


30

Quiero escribir mis versos en tu cuerpo
versear cada poro y beber de tu aliento
acariciar el prólogo firme y disoluto
hacer de mis labios, letras
salivas del abecedario.

Quiero las aguas de tu vida sin estrofas
la ternura en botellas con destinos perentorios
amarrarlas, sostenerlas, licuarlas
en mi alma, cuerpo, vientre para siempre.

Deseo cada beso lengua del te quiero
en un marcado a mayúsculas
sin comas ni adverbios
una prosa bien tallada de mi arte
en tu verbo.


38

Déjate caer
te quiero
sin equilibrio
horizontal a mi mar
vencido sobre mi playa
encendido.

Déjate caer
te quiero presa de mis deseos
púber, salvaje, palpitante
lúbrico y ferviente.

Déjate caer
te quiero
blanco, fecundo
de celosos muslos envolventes
en jarras que quiebren
mis carnes y ardides.

Déjate caer
te quiero
espinoso bajo mis senos
melodioso, naufrago
íntimo ascendente
por el canal de mis piernas.

Déjate caer
te quiero
ave de mis caderas
ardor de mi sexo
cabalgue de mis roces.

Déjate caer
te quiero
en mis adentros
anidando cada espasmo
de mi líbido, con tu cuerpo.

Déjate caer.




Espejos rotos

Los pies conocían el espejo donde sus pasos fueron

solo escuchaba el ruido de los cristales
para saber que sus dedos fueron allí aniquilados
en esa acústica donde la vida se comió la salida.

Las manos conocían el espejo donde sus caricias durmieron

solo al saber que su no palpable era el trueno de su llanto
en ese eco donde la vida le cortó las venas. 

Ella conocía el espejo donde su imagen era víctima 

solo al saber que sus ojos pestañaban sangre
en ese instante decidió 
                                               dejar caer los vidrios. 




ANOCHE 

Anoche deje que la luna llore por mí. 

Vencí cada lágrima. Desinflé cada molesto. 
Escurrí toda pena. 
Vomité todo desconsuelo. 

Anoche deje que la luna llore por mí. 

Me abracé a mi piel. 
Humedecí mi boca. 
Acaricié mis ojos. 




VACÍOS 

Seguramente habrás visto estupendas hembras 
tal vez tales equilibristas de la noche. 

Fueron bocas y lenguas de fugases cometas 
cumplidos de copas y habanos trasnochados. 

Fábrica de mentiras en pechos agujereados 
gesta de espermas sin importancia. 

Seguramente habrás visto estupendas hembras 
tal vez maravillosas nadadoras                                                                                                
                                 de la nada.        



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