miércoles, 19 de noviembre de 2014

ARMAND GARNET RUFFO [14.066]


Armand Garnet Ruffo 

Nació en Chapleau, Ontario, Canadá, en 1955. Es poeta, dramaturgo, profesor universitario y realizador de talleres de escritura creativa. Pertenece a la Nación Ojibway. Ha publicado los libros de poesía: Grieta en el cielo, 1994; Lechuza gris: el misterio de Archie Belaney, 1997 y En la tumba de Jerónimo, 2001. Obras de dramaturgia: Fantasma mujer; Un cuento de Windigo y Retrato de un artista como indígena. Ha recibido, entre otros, el Premio de la Sociedad de Autores de Canadá, 2000 y el Premio Lampman-Scott, 2002.




LA TORMENTA

Sentado detrás de un vidrio
veo el revuelo del cielo
mientras por la radio llega el aviso
de permanecer en casa: viento, lluvia y granizo.
Una nube negra borra temporalmente el sol.

Ahí en algún lugar hay más poder que el que jamás
entenderé. La capacidad de crear y destruir
en un barrido final. Llámalo Dios. Llámalo naturaleza.
Llámalo como creas. No importa
ahí está, ahí, ante mí, vaciando las calles.

Si salgo de esta habitación, en la tormenta
¿Me sentiré más cerca de esta precipitación?
¿Me sentiré como mis ancestros?
¿Seré simplemente el extraño moderno
confundido, mojado y solo?

Sé que no hablo la lengua del trueno
y la radio intenta persuadirme
de cualquier movimiento innecesario.
Sin embargo, tengo que moverme desde el fondo de la ciudad
por la puerta principal. Para empapar y llenar mi cabeza,
hasta estar dentro de la tormenta.





VIEJA HISTORIA

La historia que ella cuenta, esparce en espiral un tiempo antes de
tu nacimiento, incluso antes de su nacimiento.
Una vieja historia que suena nueva, elevándose
como el vapor de tus ambas tazas,
y no tiene nada que ver con tazas rotas,
platos inigualables, medias botellas de whisky,
en la letrina,
moscas entrándose a través de los huecos de la malla,
madera recogida al borde de la carretera y
pegada a golpes, botellas de cerveza,
y ceniceros repletos de colillas.
Nada que ver con eso, la cosa
que se eleva como la noche, como el agua
desde lo profundo de la tierra recordada,
desde la memoria olvidada.
Lo que suena como lluvia que se acerca
y hace que los ojos parpadeen alrededor cuando el viento cruje
a través de casas y madera vieja habla
de una vida mayor, camino bordeado por pinos
y abedules que conducen a Misshipeshu, el del lago,
ojos de esmeralda y piel de escamas de oro, un camino
a la serpiente roja, el lucio negro y la familia.

Ven. Bajo este manto de la estrella, astilla de luna,
su voz guía sus pasos a lo largo de islas
de tierra sólida. ¿Adónde vas?
Ella dice, al sueño, ¿dónde más?. Al sitio
que hay que descubrir, donde un día
puedas volver por tu cuenta.
(¿Ella realmente dice esto
o sólo tú lo sueñas ahora?)
Y casi tan pronto que ella empieza tú estás de vuelta
en la mesa de la cocina, la mano
agarrada a una fría taza de té, el reloj
señalando la hora de cenar.





EN EL LAGO TITICACA

Entre Bolivia y Perú olvido quién soy
y los guías siguen guardando el curso. Aquí
las olas contra el barco y el viejo
apoyado contra el timón son importantes.
Me volteo y lo miro
directamente. Ni una palabra sale de sus labios
y pienso en la profundidad del lago,
elixir de la rítmica tradición.
Estamos fuera más allá de islas de juncos
más allá de los pescadores
las aves
Afuera entre uno y el otro, adentro
un camino profundo y azul como una oración.

El compañero del anciano luce una capucha
de lana brillante y suéter, manipula un viejo motor de aceite
que de alguna forma mantiene prendido. Al igual que el viejo,
su vida indígena está tallada en su rostro
y define su presencia, y como el viejo, sabe que
me lleva a algún lugar en el que nunca he estado;
más allá de todo sólo nosotros mismos
sobre esta agua bajo este cielo.

Poetas indígenas del mundo: Armand Garnet Ruffo (Nación Ojibway, Canadá)
http://www.wpm2011.org/node/636




Armand Garnet Ruffo was born in Chapleau, Ontario, Canada in 1955. He is a poet, playwright, university professor and director of creative writing workshops. He belongs to the Ojibway Nation. He has published the following books of poetry: Opening in the Sky, 1994; Grey Owl: the Mystery of Archie Belaney, 1997; At Geronimo's Grave, 2001. Plays: Ghost Woman; A Windigo Tale and Portrait of the Artist as Indian. He obtained the Canadian Authors' Association Prize for Poetry, 2000 and Lampman-Scott Prize, 2002, among other recognitions.




THE STORM

Sitting behind glass
I can see the sky stir
while over the radio comes a warning
to stay indoors: wind, rain and hail.
A black cloud temporarily blots out the sun.

Somewhere there is more power than I will ever
understand. The ability to create and destroy
in one final sweep. Call it God. Call it Nature.
Call it whatever you Believe. No matter
there it is, there in front of me, emptying the streets.

If I step out of this room and into the storm
Will I feel any closer to this suddenness?
Will l feel like my ancestors?
Will I simply be the modern stranger
confused, wet and alone?

I know that I do not speak the language of thunder
and the radio attempts to persuade me
against making any unnecessary moves.
Yet move I must from deep in the city
out the front door. To get my head soaked and filled
until I am inside the storm.




OLD STORY

The story she tells spirals out a time before
your birth, before even hers.
An old story that sounds new, that rises
like the steam from both your cups,
yet has nothing to do with cracked cups,
unmatched plates, half bottles of rye,
in the outhouse,
flies sneaking in through holes in the screen,
lumber picked up along the roadside and
banged together, beer bottles,
and ashtrays full of butts.
Nothing to do with that, the thing
that rises like night, like water
from deep in remembered earth
out of forgotten memory.
The thing that sounds like coming rain
and makes eyes blink round when wind creaks
through houses and old timber tells
of an older life, a path bordered by jackpine
and birch leading down to Misshipeshu of the lake,
emerald eyes and skin of gold scales, a path
to red snake, black pike and family.

Come. Under this star blanket, splinter of moon,
her voice guides your footsteps along islands
of solid earth. Where are you going?
She says to the dream where else. To the part
that must be found out, where one day
you can return on your own.
(Does she actually say this
or are you now just dreaming?)
And almost as soon as she begins you are back
at the kitchen table, your hand
gripped to a cold cup of tea, the clock
hitting suppertime.





ON LAKE TITICACA

Between Bolivia and Peru I forget who I am
and the guides continue to keep course. Here
the waves against the boat and the old man
braced against the tiller are important.
I turn and look directly
at him. Not a word parts his lips
and I think of the depth of the lake
the elixir of rhythm tradition.
We are out past the reed islands
past the fishermen
the birds
out among one another inside
a path deep and blue as a prayer.

The old man's companion decked out in bright wool
cap and sweater fiddles with an old oily motor
he somehow keeps going. Like the old man
his Indian life is carved into his face
and defines his presence and like the old man he knows
he is taking me somewhere I have never been
past everything except ourselves
on this water under this sky.






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