martes, 4 de noviembre de 2014

ALBA ESTRELLA GUTIÉRREZ [13.922]


Alba Estrella Gutiérrez

Poeta argentina (Buenos Aires). Ha publicado Los vulnerables cipreses del otoño (2005), Nanas para Lucía (2006), Los pasos de la memoria (2007) e Hilandera del viento (2008). Ha participado en recitales de música y poesía con la cantante y compositora Andrea Spinadel. Ofreció también recitales en varios lugares de Buenos Aires y del interior de Argentina con la cantante y compositora Julia Lascano, como Bartolomeo, La Biblioteca Café, Tuñón, Mendieta y otros. Actuó en varias radios de su país.




a veces 

el dolor es una voz
antiguo pulso de la memoria
un ruido en la noche
descalza el miedo de unos ojos
que no estarán
y uno se apequeña como un fugaz olvido
a veces se pierden los espejos
y el rostro cae despacio
y dios se ausenta por un rato




A Bartolomé De Vedia

estabas en el momento preciso
y necesario
cuando el dolor
clavaba su honda de puñal en las esquinas
y en el golpe travieso de una herida
en el café tranquilo del domingo
estabas como siempre a nuestro lado
tu abrazo sin doblez
compañía presente de los solos
remedios cotidianos
estabas en lo pequeño como un beso de a dos
en un silencio de aullidos que no te permitías
porque siempre estabas

y seguirás estando para siempre


  

estás entre mis cosas
mis libros el café
la absurda realidad
mi loca pequeñez
que siempre anda de a pie (bis)
estás entre mis cosas
como un grillo sin voz
latido en mi dolor
baleado y sin pudor
estás en mis pestañas
bordado en la memoria
como un pez enjaulado
sin llaves ni cerrojos (bis)
y sin porqué te amo
y sin saber te espero
a veces nos ocurre
a veces nos suicidan
patean el tablero
llevándose la pena
y toda la nostalgia (bis)
se nos muere de golpe (bis)
amor sin conveniencia
como un pájaro ciego
que tiembla ante la luz (bis)
y sin ningún contrato
con el ancla clavada
y sin saber porqué
porqué

porqué





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y me callo los ojos
y la boca me observa
con sus frágiles besos
y me callo de infancia
y se quiebran los miedos
y los pájaros mueren
de inocencia en mi cuerpo
y me callo los ojos
y me olvido de ausencia
y me absuelvo en rincones
y el abrazo lo pierdo
y me callo los ojos
y me guardo la pena
mientras el corazón de pie
muere de a ratos

y los ojos se callan





hay tanta soledad partida al medio
tanto olvido de ausencia en el abismo
si te murieras amor
si me faltaras
de este intacto lugar
del desencuentro
donde mis manos son apenas vulnerables
mar sin orilla ni llegada
si me faltaras amor
si te murieras
qué haría con este rostro
puño cerrado de mi pena
cuando a veces
lo pienso
o a solas lo imagino
en este otoño
de muro que me duele
este implacable y tenaz
verdugo del destiempo
me olvida en la memoria del espejo
y mi infancia es apenas cristal

frente a la muerte





a Julián E. Echevarría

fue un duende que caminaba
buenos aires
el viento anudaba zapatos
crecía en malvones
y en rayuelas de infancia
te contaba historias
remendaba sueños
armaba barriletes
para olvidar el miedo
era un niño descalzo
un asombro de luz
perdido entre la gente
restauraba silencios
con paciencia de orfebre
escondía soledades antiguas
abría ventas en los cerrojos
guardaba su pena en los armarios
para no preocuparte
después vino la noche
con su traje de ausencia
lo vistió de sudario
y fue un duende de menos

en buenos aires





el encuentro
es la causalidad
de infinitas miradas
que se olvidan en un tiempo
de plumas en el aire
sobre un lugar de párpados ausentes
un ruido en los ojos nos despierta
porque el encuentro
es a la intemperie
rescatar el naufragio
y un secreto de voces en los huesos
sabernos de cristal entre las sábanas
espejo en dos espejos
y un rostro que acepta

su dualidad de espejo





fue en mayo
cuando mi madre me pujó a la luz
fue en mayo
cuando los pájaros
volaron hacia el sol
fue en mayo
cuando quise nacer
en buenos aires
nombre de grito entre sus brazos
bebí en sus pezones
en mayo
fue en mis hermanos
dolor de ser a mi manera
indefenso rostro
y diferente espejo
en buenos aires
nací semilla
y fui canto
pude ser lo que soy
voz perdida en el silencio
fue en mayo
cuando nací

y nazco





hay un lugar
donde el pájaro
esconde su infrangible mortaja
en la memoria de barcos que recuerda
su intemperie de náufrago
y con pasos de ciego
vuela la urdimbre imperfecta de tu nombre
sobre mi alto insomnio
lloro mi rostro

de olvidados espejos





hay lugares secretos
donde a veces
escondemos la infancia
toboganes de luna
incineran los juegos
hamacas de azafrán
ovillitos de incienso
que perfuman los ojos
de ternura sin tiempo
hay lugares secretos
donde lloran los pájaros
su identidad de vuelo
lugares para esconder
la olvidada memoria

de los muertos sin nombre











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