miércoles, 22 de octubre de 2014

MIGUEL TEURBE TOLÓN [13.776]


Miguel Teurbe Tolón

Miguel Teurbe Tolón y de la Guardia (Matanzas, Cuba, 29 de septiembre de 1820 — Matanzas, 16 de octubre de 1857) fue escritor y profesor cubano, además de diseñador del escudo y la bandera de Cuba a petición del patriota venezolano Narciso López.

Cursó sus primeros estudios en una escuela pública de su natal Matanzas y con varios profesores particulares, de los que aprendió latinidad, retórica, ciencias naturales y filosofía. Estudió también inglés, francés e italiano. Colaboró en diferentes periódicos como Aguinaldo Matancero y La Aurora del Yumurí, del cual fue redactor jefe. Entre sus oficios estaban el de intérprete oficial de la Real Hacienda, profesor de retórica, historia, inglés, filosofía y esgrima. Impartió clases además de Filosofía Natural en la Sociedad Filarmónica de Matanzas.

Autor de dos obras teatrales: Un casorio y Una noticia, las cuales se representaron en Matanzas. Impartió clases de Literatura en la Escuela Auxiliar de la Universidad de la Habana, y más tarde fue nombrado socio facultativo del Liceo Artístico y Literario de La Habana en el año 1848.

Prestó servicios literarios en El Faro Industrial, La Piragua, La Prensa, La Floresta Cubana, Brisas de Cuba y el El Duende, entre otros. En 1848 tuvo que emigrar a los Estados Unidos a causa de sus ideas independentistas, dedicándose al magisterio y asumiendo la secretaría de la Junta Cubana Anexionista en la ciudad de New York. Tuvo bajo su responsabilidad la sección hispanoamericana del New York Herald. Escribió varios poemas en inglés los cuales fueron publicados en la Waverley Magazine. Algunas de sus poesías están recogidas en El laúd del desterrado (1858).

El mayor aporte a su patria: Cuba

Ante todo hay que reconocer las ideas progresistas y separatistas de este patriota. Es válido señalar que hoy se puede resumir que uno de los más grandes legados que dejó y heredó su pueblo fue la creación de la bandera y el escudo, insignias de los cubanos. Sufrió el escudo varias modificaciones que no lo alejaron de su idea y diseño original. "Historia de la isla de Cuba " - Page 77 by Carlos Márquez Sterling, Manuel Márquez Sterling - History - 1975 - 392 pages ... Narciso López, el poeta Miguel Teurbe Tolón , José Aniceto Iznaga Borrell, su sobrino José María Sánchez Iznaga, Cirilo Villaverde y Juan Manuel Macías, confeccionaron la bandera de Cuba, que es hoy el pabellón oficial: 2 franjas blancas, tres azules, un triángulo rojo y una estrella solitaria. Sobre ella juraron luchar y ofrendar la vida por hacer Cuba independiente.

Muerte

Enfermo, regresó a su patria natal en el mes de agosto de 1857, tras ser anulada la condena de muerte que tenía impuesta. Murió el 16 de octubre del mismo año.




"Si España tiene sus Romances,
Escocia sus Baladas,
Francia sus Trouveres,
nosotros en Cuba,... deberíamos tener
- y de hecho tenemos poesía nuestra,
peculiar de nuestro pueblo,
tanto en su esencia como en su forma,
es decir, una poesía nacional,
popular, cubana,.."

Miguel Teurbe Tolón (En Leyendas Cubanas. 1856)




Actual Bandera de Cuba, diseñada por Teurbe Tolón, 1849.




DE NEGRAS SOMBRAS PAVOROSO 

De negras sombras pavoroso manto
lúgubre envuelto el ancho firmamento:
cruje la ceiba al sacudirla el viento,
rimbomba el trueno con horrendo espanto.

Gime la humanidad y todo cuanto
respira ¡ay triste! en tan fatal momento.
Romperse quiere con fragor violento
el Orbe todo, ante fracaso tanto.

Yo entonces solo, con incierta huella,
busco la salvación ¡oh! si la alcanzo
a la trémula luz de alguna estrella.

Allá en la oscuridad diviso el puerto...
corro... llego... un abismo ¡Oh, Dios! me lanzo
y al rodar por las peñas me despierto.






A MI MADRE

que me llama a Cuba con motivo de la Amnistía 
dada por la Reina de España en abril de 1854

Miguel Teurbe Tolón y de la Guardia 
New York, 1854

I

"Ven otra vez a mis brazos..." 
me dices con tierno anhelo: 
"Dale a mi alma este consuelo, 
¡que la tengo hecha pedazos!

Muévante las ansias mías, 
mi gemir y mi llorar, 
y consuelo venme a dar, 
hijo, en mis últimos días;

porque es terrible aflicción 
pensar que en mi hora postrera 
no pueda verte siquiera 
¡y echarte mi bendición!"

-­¡Ay triste! y con qué agonía, 
y con qué dolor tan hondo, 
a tu súplica respondo 
que no puedo, ¡madre mía!

Que no puedo, que no quiero, 
porque, entre deber y amor, 
me enseñaste que el honor 
ha de ser siempre primero;

y yo sé que mal cayera 
tu bendición sobre mí 
si al decirte "Veme aquí" 
sin honor te lo dijera.

II

Pisar mi cubano suelo, 
y oír susurrar sus brisas 
que son ecos de las risas 
de los ángeles del cielo;

al redor de la ciudad 
ver los grupos de palmares 
cual falanges militares 
de la patria Libertad,

ver desde la loma el río, 
sierpe de plata en el valle, 
y entrar por la alegre calle 
donde estaba el hogar mío;

pasar el umbral, y luego... 
no encuentro frase que cuadre... 
echarme en tus brazos, madre, 
¡loco de placer y ciego!

Volver a tus brazos ... ¡ay! 
para pintar gozo tanto 
¡ni pincel, ni arpa, ni canto, 
ni nada pienso que hay!

Porque hasta en mis sueños siento 
tan inmenso ese placer 
que al fin me llega a poner 
el corazón en tormento;

y si expresarselo a ti 
fuerza fuera, madre mía, 
solamente Dios podría 
decir lo que pasa en mí.

III

Pero, ¡ay madre! que apenas 
oiga tu voz que bendice 
oiré otra voz que maldice 
¡la voz de Cuba en cadenas!

Dolorosa voz de trueno 
que gritará sin cesar: 
"¡Cobarde, ven a brindar 
con la sangre de mi seno!"

Y al ir a estrechar la mano 
el hombre que en otro día 
me respetaba y oía 
como patriota y hermano,

sentiré aquel tacto frío 
de la suya, que me dice 
que su corazón maldice 
la debilidad del mío;

y cualquier dedo, el más vil, 
contra mi alzarse podrá 
y con razón me dirá: 
"¡Bienvenido a tu redil!"

Al verme en vergüenza tanta, 
pobre apóstata cubano, 
querrá el soberbio tirano 
que vaya a besar su planta;

¿qué le responderé 
cuando insolente me llame? 
Menester será que exclame 
"¡Pequé, mi señor, pequé!"

Y dirá el vulgo grosero, 
con carcajada insultante, 
al pasar yo por delante: 
"¡Ahí va un ex-filibustero!"

Y habré de bajar la frente 
sin poderle replicar, 
porque tendré que tragar 
su sarcasmo humildemente.

Esto no lo quieres, no: 
lo sé bien, no lo querrías, 
y tú misma me odiarías 
a ser tan menguado yo.

Mas pronto lucirá el sol 
de mi Cuba, independiente, 
hundiéndose oscuramente 
el despotismo español;

y apenas raye ese día 
con amor y honor iré; 
y "¡Aquí estoy ya!", te diré; 
¡'Bendíceme, madre mía!" 
  
  

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