viernes, 3 de octubre de 2014

MAURA ECHEVERRÍA [13.555]


Maura Echeverría 

Nació en Sensuntepeque, El Salvador un 03 de mayo de 1935, poeta y educadora.


MAURA ECHEVERRÍA 

Texto:
Érika Valencia-Perdomo
Óscar Perdomo León

Su niñez se desarrolló prácticamente en “La Loma”, del cantón San Matías, zona rural perteneciente a la jurisdicción de Sensuntepeque. Su niñez fue sana, llena de libertad, colores y olores, jugando a plenitud, comiendo frutas silvestres y subiéndose a los árboles o aprendiendo a montar caballos. Una niñez que ella recuerda con mucho cariño.

Sus padres fueron Miguel Ángel Echeverría Cuellar y Vitelia Gutiérrez de Echeverría. Proviene de una familia muy numerosa ya que tuvo 9 hermanos, 4 mujeres (de las cuales sólo viven dos) y 5 hombres (de los cuales sólo uno está vivo).

En 1941, al cumplir los 6 años de edad, Maura se trasladó a vivir a Sensuntepeque, con su hermana mayor, ya que tenía que iniciar sus estudios escolares. Su primaria la estudió en la escuela “Salvadora Hernández de Castro”, hoy conocida como Centro Escolar “Fermín Velasco”.

Su padre fue una gran influencia para Maura-niña, por su ejemplo de amor a la lectura.

Ya en su adolescencia sintió inclinación hacia la Docencia y el Derecho, decidiéndose al fin por la primera al ganar una beca para estudiar en la Escuela Normal de San Salvador.

En 1954 se graduó de la Escuela Normal de Maestras “España” como Profesora de Educación Primaria y en 1955 trabajó como profesora de la Escuela “Fermín Velasco” hasta el año de 1957.

En 1959 se graduó de la Escuela Normal Superior como Profesora de Educación Media en la especialidad de Ciencias Sociales. Un año después empezó a trabajar como catedrática en el Instituto Nacional de Sensuntepeque, hasta 1969.

Desde muy temprana edad Maura sintió la necesidad de escribir; pero lo hacía casi como un pasatiempo. Con el pasar de los días escribía más y más. Sin embargo el evento que hizo explotar en su cabeza y en su corazón, con luces de colores e ideas, la necesidad de escribir, fue el nacimiento de su hija Eunice, en 1963. Fue entonces cuando empezó a escribir de una manera más seria y disciplinada.

En 1969 fue a hacer un curso de televisión a Televisión Educativa, que para entonces formaba parte del Ministerio de Educación. Habiendo aprobado el curso se le propuso trabajar en televisión y ella aceptó. Entre 1969 y 1985 trabajó ahí como especialista en estudios sociales, diseñadora de programas, guionista de programas infantiles, juveniles y culturales, guionista de películas y como jefa de la sección de programas culturales.

Trabajando en televisión tuvo la oportunidad de conocer en persona a uno de nuestros más queridos y grandes escritores:Salarrué Platicó brevemente con él; pero ese tiempo fue suficiente para que quedara en su memoria la imagen de un hombre que se caracterizaba por ser pausado en su andar, parco al hablar y con una aura de atracción irresistible; recuerda también que en los ojos de Salarrué había mucha serenidad.

Un día, a principios de los años ´70, tuvo la oportunidad de que sus poemas los leyera la poeta y ensayista Matilde Elena López, quien le dijo que su trabajo era bueno pero que necesitaba pulirlo más. Matilde Elena fue muy amable con Maura y le dio muchos consejos y la alentó a seguir escribiendo.

Después sus poemas fueron evaluados por otros grandes escritores: Salvador Antonio Juárez, David Escobar Galindo, Ricardo Castrorrivas y Rafael Mendoza; todos fueron de la opinión de que Maura iba por buen camino pero que le faltaba estudiar y leer más. Todos también, al igual que Matilde Elena López, se portaron muy bien con ella.

Entonces Maura se sintió muy motivada para leer más y seguir escribiendo. Y así lo hizo. También se interesó en escribir sobre temas educativos.

Escribió entre 1971 y 1972  los libros de Estudios Sociales para cuarto, quinto y sexto grados de Educación Básica. Y además fue coautora de los libros de Estudios Sociales para séptimo, octavo y noveno grados de Educación Básica.

Uno de los más gratos recuerdos de Maura Echeverría es cuando visitó en 1973 a Claudia Lars en su domicilio, a fin de solicitar consejos  y evaluación de sus poemas; una de las cosas que más la impresionó fue ver  la dulzura, la paciencia y la gentileza de Claudia al revisar sus textos, muy a pesar de lo avanzada que estaba su enfermedad mortal. Maura recuerda que Claudia le sugirió varias cosas que la ayudaron con respecto a su poesía. Un año más tarde la más grande poeta de El Salvador y de Latinoamérica moriría.

“Palabras sobre el fuego” y “Con el dedo en la llaga” fueron sus primeros dos libros de poesía, con los cuales decidió participar en algunos concursos, ambos inéditos y actualmente perdidos. Es conveniente mencionar que fue Rafael Mendoza quien la invitó a recopilar sus poemas sueltos para presentarlos en el Vigésimo Primer Torneo Cultural Centroamericano, realizado en 1974 e impulsado por la Asociación de Estudiantes de Derecho (AED) de la Universidad de El Salvador, en donde obtuvo mención honorífica en la rama de poesía.

En 1975 ganó el primer lugar en el Vigésimo Segundo Torneo Cultural de Centroamérica y Panamá “Dr. Napoleón Rodríguez Ruíz”, siempre impulsado por la AED. En esta ocasión el premio fue compartido con el poeta de Ilobasco, ya fallecido, José María Cuellar. Una vergonzosa irregularidad tuvo lugar durante este evento: a los dos ganadores la AED no les entregó el premio en efectivo que merecidamente se habían ganado; y por si fuera poco los diplomas se los otorgaron sin firmas. Sin embargo Maura se sentía muy feliz por su triunfo.

Ese mismo año participó en los Primeros Juegos Florales de Sensuntepeque y ganó el primer lugar en la rama de poesía.

En 1976 ganó el primer lugar en la rama de cuento en el Certamen Magisterial de Cuento del Ministerio de Educación.

Maura Echeverría trabajó y depuró mucho su poesía. Se mantuvo escribiendo sin parar y recolectando lo mejor de su cosecha. Publicó casi todos los domingos en la Prensa Gráfica, El Diario de Hoy y El Mundo entre los años ´70 y ´80.

Su primer libro de poesía lo publicó hasta 1980, “Voces bajo mi piel”, el cual fue prologado por David Escobar Galindo. A partir de ahí ha publicado doce libros de poesía hasta la fecha y hace poco acaba de publicar un nuevo libro, “Travesía”.

La riqueza de su inspiración es grande; mujer incansable. Incursionó brevemente en la música, componiendo 6 canciones (letra y música), obteniendo con una de ellas, la canción “Yo no me iré”, el tercer lugar en el Primer Festival “Canto a mi tierra”, en 1981, organizado por el Instituto  Salvadoreño de Turismo.

Ese mismo año fue bautizado con su nombre el campo deportivo de la Escuela “Antonia Velasco” de Sensuntepeque.

Trabajó como miembro de la Comisión Redactora de la cartilla de alfabetización PAS de 1984 a 1985.

En 1986 Maura se jubiló de Televisión Educativa, no así de su trabajo literario, que ha sido constante y meditado.

En 1989 regresó a trabajar a Televisión Educativa teniendo bajo su cargo la dirección de la misma, labor que culminó en 1991.

En 1989 Clásicos Roxsil publicó una colección de afiches sobre los escritores salvadoreños y Maura fue incluida junto al renombrado poeta Raúl Contreras.

A lo largo de su vida se ha desenvuelto en diversos ámbitos, como por ejemplo, el trabajo que desempeñó como colaboradora literaria en Radio “UPA” y Radio “El Mundo”.

Ha dictado conferencias y recitales en numerosos lugares a través del territorio nacional e internacional, tales como los teatros de San Salvador y Santa Ana, Asociación Pro Arte, galerías de arte, casas de la cultura, Fundación “María Escalón de Núñez”, Patronato Pro Patrimonio Cultural, Museo de Antropología y de Historia Natural de El Salvador, Centro Cultural Salvadoreño, Universidad Tecnológica, Universidad de El Salvador, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, Universidad Evangélica de El Salvador, Universidad  “Dr. Andrés Bello”, Universidad de Costa Rica, Centro Cultural Guatemalteco, Teatro “Miguel Ángel Asturias” de Guatemala, Centro Cultural Guatemalteco, Feria Internacional del Libro en Jerusalén, Israel; etc.

Uno de los más gratificantes reconocimientos que un escritor puede tener es ser publicado fuera de su fronteras patrias, tal es el caso de la inclusión de la poesía de Maura Echeverría en las revistas de Israel y de España, así como también en periódicos de Panamá, Nicaragua y Guatemala.

El primer encuentro de entrevistas se dio en la casa de San Salvador de Maura Echeverría. Érika Valencia-Perdomo con la poeta.

En el nuevo siglo en que caminamos y con la sensación de que ella moriría muy pronto, publicó un libro muy interesante  dedicado a su hija, “Poemas para Eunice”.

Maura Echeverría actualmente se encuentra con su fuerza laboral y creativa intacta. Se ve fuerte y con brillo en sus ojos. Y estamos seguros que aún hay más poemas por nacer de su radiante inspiración.


POESÍA y NARRATIVA

-Voces bajo mi piel, 1980.
-Sándalo, 1982.
-Ritual del silencio, 1984.
-Cundeamor, 1985.
-Con la vida a cuestas, 1989.
-Desde el amor, 1990.
-Distancias, 1993.
-Laura, 1997.
-Confidencias con mi nieta,    1997.
-Otoño en el corazón, 2001.
-Poemas para Eunice, 2006.
-Sol de cariño
(Antología de poesía salvadoreña para niñas y niños), 2007.
-Travesía, 2009.
Para finalizar, del libro “Poemas para Eunice” extraemos los siguientes versos:




PARTIRÉ TRANQUILA

El día que me vaya, voy a partir tranquila:
encontraré la ruta del sueño y la espiga,
aletearán mis brazos en aire de silencio
y acunará mi cuerpo la tierra bendecida.
De mi mano apagada nacerán girasoles
que me darán el rumbo del mar y las estrellas,
del puerto donde estuve mirando las gaviotas
y las horas inmensas y la muerte del día.
Mi corazón en tierra será fértil semilla,
pez de donde partirán amaneceres líquidos:
agua para maizales y pinos religiosos,
agua para la vida, para lavar tus ojos.
Gracias daré a la vida, gracias por lo que tuve,
cascabelitos blancos y la mejor familia.
El día que me vaya, voy a partir tranquila,
porque mi cuerpo muerto seguirá dando vida.




DESDE  EL  AMOR

(A Miguel Angel Echeverría)

                   
Hoy quiero abrir  mi corazón,
para decirte que te quiero.
Para decirte, en la intimidad de tu cuarto
y de tu almohada,
que los momentos mejores de mi vida
me los dio la familia  que forjaste.

¿Qué luz te iluminó
para escoger a la madre de tus hijos?

¿Qué arcano descifraste
para darme los hermanos que me diste?
De mi niñez, padre querido,
guardo tu rostro
consentidor de mentirillas;
tu compañía en el festejo matinal
de las chiltotas,
donde las amapolas del amor
estrecharon  nuestros nombres.

Esa niñez sigue atada a mi memoria
con la frescura del arroyo
que viaja entre la fronda.

Más tarde, cuando el sol de la vida
templó mi entendimiento,
conocí tu cargamento de fatigas
y el firme resplandor de tu esperanza.

Desde entonces
me abracé con amor a la familia.
Desde entonces edificamos altos sueños
y combatimos malos tiempos...
Y vaya, ¡qué unidad nos dio el dolor
y la alegría!

Ya pasó el mediodía en nuestras vidas
y en este descender hacia la muerte,
yo bendigo tu acierto, padre mío,
al darme la familia que me diste.





A  MI  MADRE

Para decir que te quiero,
viejita de mis amores,
he preferido el romance
y el lenguaje de las flores.

Penetra, viejita mía,
la flor de mi pensamiento
y sabrás que en tus esencias
se humedece mi contento.

Mi paladar exigente
con tu fulgor se encariña.
Es que al besarte las manos
vuelvo a sentirme tu niña.

Que yo te quiero, lo sabes.
Que tú me quieres, lo sé.
Pero es bonito decirte
que te quiero y te querré.





DE  PRISA

Alguien me espera,
es por eso mi prisa.

Hay dos brazos que ríen
con mi contacto.
Esperan que yo asome
para cercarme de amor.
Hay dos ojos que quiebran
sus anhelos
en los míos
y cantan mi mejor canción.
Una boca ...
Sí.
Una boca que formula
las mejores caricias
y unas manos que buscan
mi nombre al despertar.

Alguien me espera,
es por eso mi prisa.
Me espera mi pequeña
con sus tres soles de edad.






PACTO  ADOLESCENTE

 (A Antonio Rodríguez Rauda)


Ayer,
recorrí  las calles de mi pueblo
y un muro viejo
y polvoriento,
me obsequió un racimo fresco
de recuerdos...

En él está
el pacto de amor adolescente,
que tú y yo
grabamos un día de tormenta.






ASOMBRO

Pensando en mi madre estaba,
recordaba cosas bellas...
Cuando el vaso en que bebía,
ante el asombro del cielo,
se me llenaba de estrellas.






DULCE  EJERCICIO

                    ( A  Laura Vitelia  Sermeño)


Por las tardes de lluvia, con  mi nieta,
poetizamos la luz de cada cosa.
yo hablo del baile gris de las gotitas
y ella, del regocijo de la rosa.

Pensativa formula el primer verso,
yo hago el segundo, ella sigue adelante;
hacemos un cuarteto bien construido
y el ejercicio sale fascinante.

Sus ojitos reflejan su cerebro
demandando la idea pertinente.
Sola busca y rebusca en laberintos
hasta que un haz de luz hiere su frente.

Suena el verso buscado en su garganta
y reímos ufanas de contento.
Ah... maravillosamente la vida
nos premia con la miel de ese momento.

Con Laura voy saltando continentes
en un corcel de mágica alegría
y guardamos las flores preferidas
en canastas de asombro y de poesía.





COMO  SIEMPRE

         (A  Eunice Echeverría, mi hija)


Al ausentarme, recuérdame con alegría.
nuestra dicha construida debe ser festejada.
Es que heredamos y tejimos amor, lo sabes,
y ese lazo nos hizo eternas, indestructibles.

Ríe, si, cuando recuerdes mi palabra afable,
mi mal genio y mis locas batallas literarias,
los pollos navideños en salsa de tomate
y aquel ardiente viaje hasta la Isla Martín Pérez.

Ríe, ríe... yo estaré junto a ti, como siempre.





JERUSALÉN

Yo te amé, Jerusalén,
cuando mis ojos de niña
perseguían la oración de mi madre
a la hora del sueño,

Cuando Jesús bajaba
de la estampa bendita,
a cerrarme los ojos
y a librarme del miedo.

Después, la polvareda que el tropel
de la vida  levantó ante mis ojos,
me cegó por un tiempo;
y cuando pude mirar,
mis manos ya estaban viejas...

Pero así, con el cuerpo marchito
y el alma en infancia
un viento de golondrinas
me condujo hacia ti.

Me arrodillé en tu tierra
y abrace tu memoria.
Respiré un aire viejo
y en él su palabra...
Su palabra de siempre,
su palabra de siglos:
“Amaos los unos a los otros”

Ahora, ahora
estoy en mi América
conjugando tu gracia
y enhebrando recuerdos,
rescatando palabras
y auscultando milenios.

¡Ah, Jerusalén, tan distante
y cercana...
Quién podría creerlo que cuando
te nombro,
nítida y generosa, entras
por mi ventana.





HE  SIDO  LIBRE

Desde que yo recuerdo
he sido libre:

Corrí todas las sendas
de la infancia
bajo el amate protector
de la inocencia.

Luego le dije: ven, al amor
y el amor vino
y anidó como pájaro de fuego.

Desafié la rutina,
lo obligado
y enrumbé mis escuadras
hacia el cielo.

Es que mi espíritu,
desde hace silos,
ya había sido liberado.




LA CASA SOLA

Me gusta mirar las golondrinas
y las nubes que van rumbo a mi pueblo,
con ellas viajan mi nostalgia
y el deseo azul, de levantarme en vuelo.

¿Cómo estará la casa donde reinó
el afán y la alegría?
¿Estará difundiendo su lengua la reseda
o el mirto me tendrá recados de la aurora?

No sé.
Las puertas como párpados cerrados
luchan por preservar viejas memorias,
mientras los niños, en la calle,
juegan futbol y rompen calendarios...

Me gusta mirar las golondrinas
y las nubes que van rumbo a mi pueblo...




LECCIÓN DE HISTORIA
              2003

La ONU dijo no,
a la invasión gringa a Irak.

El ángel del mal del siglo XXI
advirtió:
“El que no está conmigo,
está contra mí”.

Y en desafío a la moral,
y en abrazo con la perversidad
y la codicia,
destruyó, asesinó y ocupó
la patria de sendos posos
petroleros.

Posteriormente, vendrá el negocio
de la reconstrucción.

San Salvador, 2003




GAVILANES  Y  PATOS

Para obtener un trabajo
no es menester ser instruido.
Basta con un buen contacto
y simular ser sabido.

Hay personas preparadas
trabajando campo ajeno,
que aunque masquen y remasquen
no digieren bien el heno.

Por eso los que sí saben
se quedan sin derrotero:
o venden trapos usados,
o se van al extranjero.

Por el camino sin fondo
van narigudos y chatos...
Así funciona este mundo
de gavilanes y patos.






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