viernes, 24 de octubre de 2014

JULIA BENAVIDES HÜBLER [13.821]


JULIA BENAVIDES HÜBLER 

Nació en Chile, 1903. 
La obra lírica, de Julia Benavides Hübler posee sus signos de verdadera originalidad: voz de niña entristecida en la pasión amorosa, rica de sentimientos: mínima obra que prende su débil color, matizando el monótono panorama de nuestra poesía femenina. 

Estaba casada con el poeta y actor Pedro Sienna, tuvieron tres hijos: unos mellizos que murieron y Carmen Julia.



TE HE BUSCADO

Te he buscado y te busco
sin poder encontrarte.
Acaso es porque tengo todavía
lumbre de amanecer en las pupilas.

Son acaso mis ojos
demasiado serenos,
y no cabrán por ellos las borrascas
que tu pasión me traerá entre llamas.

Son acaso mis labios
demasiado de niña
para que tú los beses con tu boca
de todos los pecados sabedora.

Y he llorado pensando
que será necesario
quemar mis alas para verte un día,
volverme mala porque tú me encuentres.





VOY TEJIENDO EN SILENCIO 

Voy tejiendo en silencio este amor mío, único, 
sin rebeldías ni gestos de encono, 
humilde y manso corno labrado por diez siglos 
de labor solitaria y obscura. 

Podrás llegar cansado 
de todos los cansancios. 
Mi amor será tu almohada.

Cruzadas las manos inmóviles. 
no te preguntaré de dónde vienes, 
ni qué cansancio traes. 
y sobre tus ojos dormidos, 
los míos velarán esperando. 




Otra vez se ha abierto 

Otra vez se ha abierto 
ante mí la verdad de la nada. 
Todo inútil, inútil, 
hasta el amor que prendió en mis entrañas 
su semilla de llamas y llantos. 

Solos, juntos y solos, 
en una augusta soledad de astros. 

La felicidad inútil; 
el Bien y el Mal inútiles 
ante la muerte con sus siete espadas. 

Los brazos abiertos 
en una crucifixión enorme: 
todo cabría en ellos 
si quisiera cerrarlos. 

Pero yo sé que siempre 
sería el mismo desaliento. 





HE VIVIDO.. . 

He vivido 
no sé cuánto tiempo 
dormida, 
dormida sobre tu cariño. 

Del fragor gigante de la vida 
no llegó a mis oídos 
más que un rumor lejano. 

Apretada a tu pecho, 
yo no supe 
sino que éramos dos en el mundo. 

Con los ojos cerrados a todo 
yo vivía mi ensueño.

Y esta noche 
de nuevo la soledad 
se ha abierto camino hasta mí. 

Lumbre de inquietud 
me lanceó los ojos 
y otra vez vuelvo a ser 
una cosa exaltada, como antes. 

En el embrujamiento de la noche, 
en el pavor obscuro del silencio, 
vuelvo a entrar en el ritmo de las cosas 
y me encuentro yo misma. 

. . .Y tal vez soy más tuya, 
porque soy más triste. 












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