lunes, 6 de octubre de 2014

EDUARDO LÓPEZ JARAMILLO [13.561]


EDUARDO LÓPEZ JARAMILLO

Eduardo López Jaramillo, nació en Pereira, el 11 de agosto de 1947 y falleció el 12 de marzo de 2003. Él era amigo de muchos, profesor, cultor del arte en Pereira, poeta, cuentista, ensayista y novelista. En un solo ser estaban todas las cualidades que formaron su pensamiento y sus acciones en el diario quehacer de la cultura en una ciudad que apenas empezaba a construir su porvenir artístico y literario.

SUS LIBROS:

1979  Lógicas y otros poemas
1983  Los papeles de Dédalo (Cuentos)
1985  Poemas canónicos de Constantin Cavafis (traducción, prólogo y notas).
1987  Hay en tus ojos realidad (poemas).
1990: Poemas de amor del antiguo Egipto (traducciones del inglés de Ezra Pound, prólogo y notas).
1995 El ojo y la clepsidra (ensayos). En torno a Federico García Lorca, Sade, José Asunción Silva y Akenathon.
2002  Memorias de la Casa de Sade (novela), con la cual ganó el Premio Nacional de Novela “Aniversario Ciudad de Pereira”, versión XIX. Esta novela fue reeditada por la Editorial Ediciones Sin Nombre en 2010.

La Academia Pereirana de Historia, consciente del valor literario e intelectual del Maestro Eduardo López Jaramillo, adquirió en convenio con la administración municipal una buena parte de la biblioteca personal del poeta.

Dato

Dirigió el suplemento cultural “A Pleno Sol”, del periódico La Tarde, una muestra asombrosa de sus cualidades como director y editor periodístico.


EDUARDO LÓPEZ JARAMILLO

Por Jaime Ochoa Ochoa

Hablar públicamente de Eduardo López Jaramillo, nacido en Pereira, el 11 de agosto de 1947 y quien nos acompañó hasta el 12 de marzo de 2003, es hablar del amigo, del profesor, del cultor del arte en Pereira y finalmente del poeta, cuentista, ensayista y novelista que integran en un solo ser todas las cualidades que ornaron su pensamiento y sus acciones en el diario quehacer de la cultura en una ciudad que apenas empezaba a vislumbrar su luminoso porvenir artístico y literario y que hoy es una muestra de la gran literatura colombiana.
Hablar del amigo, es decir, de Eduardo, simplemente, como le llamábamos quienes tuvimos el privilegio de serlo y de ser sus alumnos permanentes a través de sus deliciosas conversaciones plenas de luz, calor, historias, poseedor de una prodigiosa cultura universal, dueño de una prodigiosa memoria, nos trasladaba con sus historias a visitar Grecia, con sus mitos y leyendas, Egipto, con sus dioses, sus pirámides, Akhenatón, a Constantín Cavafy, a Ezra Pound, Italia y a los poetas del Renacimiento: Petrarca, Bocaccio, Dante Alighieri, Miguel Ángel, Leonardo, a España, con Cervantes, Lope de Vega, Federico García Lorca, Francisco de Goya, Diego de Velázquez, Dalí, Picasso, Francia y sus poetas malditos, el Marqués de Sade entre ellos, y es él quien esta lluviosa noche nos convoca en torno a su nombre. En las tertulias con él conocimos -y también conoció la ciudad a los grandes músicos: Beethoven, Mozart, Bach, César Frank, Vivaldi, Chopin, Schubert y tantos, tantos más, al lado del gran maestro Benjamín Saldarriaga González. Hablar, entonces del amigo, era compartir unas copas, alrededor de los grandes temas del arte y la historia y del desarrollo artístico de la ciudad. Era vivir la amistad a través de los hitos culturales de la humanidad, con un buen elíxir que animaba los espíritus y despertaba las mentes.

Hubo, siempre las habrá, voces discordantes, por egoísmo, envidia, falta de talento, o desidia, o simplemente con el ánimo de criticar por criticar, y por la falta de conocer al ser humano que en él habitaba y estaba siempre dispuesto a ser nuestro maestro, consejero, fiel y leal en las letras, las artes y la amistad.

Cultor del arte

Hablar del cultor del arte en Pereira es hablar de una persona que recién llegado de Europa y Estados Unidos, nos habló de Octavio Paz, de quien fue su alumno, de Jorge Luis Borges, de Pablo Neruda, de Eliseo Diego, y ya lo decía de los grandes músicos, intérpretes, compositores y de los grandes artistas plásticos del mundo. Dictó charlas y conferencias en diversos escenarios de la ciudad, en la Librería Quimbaya del Dr. Carlos Drews, el Teatro de Comfamiliar, el Banco de la República, el Teatro Santiago Londoño Londoño, la Sociedad de Amigos del Arte, en colegios y universidades, en Bogotá, Manizales, Cali, Armenia, en los barrios Galán, Berlín, Cuba, Villa Santana, San Jorge y otros barrios más de nuestra amada ciudad que hoy lo reconoce como uno de sus hijos predilectos, a través de la Universidad Tecnológica de Pereira y Ediciones sin Nombre.

Fue durante varios años director de la Sociedad de Amigos del Arte de Pereira, y desde allí promovió conciertos verdaderamente importantes, nos trajo a Harold Martina, a Martha Senn, a Teresita Gómez, a Pablo Arévalo, a ese gran pianista chino (Liu Ching), y múltiples músicos más, nos trajo a Andrés Holguín, a Pedro Gómez Valderrama, a Darío Ruiz Gómez, a Manuel Mejía Vallejo, a Fernando Charry Lara, a Luis Vidales, a Lucy y Hernando Tejada y una lista inmensa de los más grandes intelectuales y artistas colombianos. Organizó los famosos Salones de Agosto de Amigos del Arte, actividad que motivó a muchos jóvenes talentos pereiranos y regionales y que hoy forman parte de lo más destacado de la plástica nacional, entre ellos: Dioscórides Pérez, Gloria Inés Salazar, Juan Salazar, Guillo Constaín, Ramón Fernando Vanegas, Ramiro Ramírez, Rubén Darío Llano, Viviana Ángel, Jesús María Kalle, los hermanos Carlos Enrique, Álvaro y Hernando Hoyos, Rafael Echeverry y otros, tantos que forman una extensa lista que hoy no acabaríamos citándolos con sus respectivas obras, ello sin hablar del famoso Salón del Horror.

La Remigio

Largos años realizó en la Emisora Cultural Remigio Antonio Cañarte el programa “Solo a dos Voces”, con su armoniosa voz nos leyó los mejores poemas, relatos y cuentos de los autores más sobresalientes de la literatura colombiana y universal. Dirigió el suplemento cultural “A Pleno Sol”, del periódico La Tarde, una muestra asombrosa de sus cualidades como director y editor periodístico.

Publicó sus ensayos, cuentos y poemas en algunas de las más importantes revistas y periódicos regionales: Sociedad de Mejoras Públicas de Pereira y Revista Rotaria, dirigidas por ese gran hombre de letras, historiador y amigo incondicional: Hugo Ángel Jaramillo, publicó en las revistas Siglo 20 de Manizales, Ciper, Laberinto, Gaceta Risaralda Cultural, La Edad Dorada, Revista de Ciencias Humanas, de la UTP, Luna de Locos, de Pereira, Casa de Poesía Silva y Revista Pluma, Bogotá, los periódicos El Diario del Otún y La Tarde, La Patria, El Tiempo y El Espectador. 

Su obra

Al hablar de su obra literaria, observamos con atención la calidad e intrepidez del Maestro Eduardo López Jaramillo, al ser al mismo tiempo cuentista, poeta, ensayista, crítico, traductor y novelista, destacando su creatividad a través de la obra que nos legó y que hoy, en su ausencia física, pero no espiritual, nos acompaña como vestigios de la cultura universal que tuvo y se forjó y de la cual nos deja testimonios, de todo lo que él decía en sus charlas, tertulias, conferencias, programas radiales, y de viva voz su excelsa aptitud humana que lo hacen ver como lo que realmente fue: una persona con grandes valores y tal vez con grandes defectos, como todos, pero también como uno de los más importantes creadores literarios de nuestra región y del país.Curioso y a la vez sorprendente es conocer que su primera obra publicada fue Introducción a Sade, en la Colección Los Papeles de Son Armadans, en Madrid en 1971, serie dirigida por el destacado autor español y Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, y su última obra editada es Memorias de la Casa de Sade, publicada inicialmente en el año 2002 y en segunda edición en 2011, o sea, cuarenta años después de su primera publicación sobre el audaz y grandioso marqués. Y también resulta oportuno y novedoso recordar que su primera y última conferencias dictadas fueran en la Librería Quimbaya del Dr. Carlos Drews Castro, hace unos 33 años y la última en la Alianza Colombo Francesa, el 28 de febrero de 2003, también sobre el Marqués de Sade.

Memorias de la Casa de Sade es la historia del siglo XVIII, a través de Jean-Baptiste, -padre del Marqués- y del rey Luis XV, el “Bien Amado”, con todos los capítulos concernientes a la vida pública y privada de los personajes de la época, entre los cuales podemos citar a brevemente a Voltaire, Rabelais, Bacon, Newton, Montesquieu, Rameau, el cardenal Richelieu, Luis XIV, “El Rey Sol”, y las disputas y batallas entre los diversos europeos que estaban en conformación geográfica de sus territorios: Grecia, España, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania las luchas religiosas y por el poder, la masonería, los free masons, o francmasones, las órdenes reales, militares, de caballería y religiosas. En casi todo el texto está presente la mitología y muestra desde los aspectos más sensibles y humanos hasta la crítica social a quienes ejercían la autoridad y cómo sufrían las sociedades y comunidades pobres, -carne de cañón-, de las ambiciones de los potentados, el manejo del corruptor dominio que ejercían, los problemas de la economía, la vida cotidiana y doméstica de la época, su música, su literatura, sus artes, su ciencia y sus grandes intérpretes. Obra de la cual recomiendo su entretenida lectura por la belleza del texto, la pureza y transparencia del lengua-je, la imaginación y el conocimiento unidos en un solo texto por un ser tan excepcional y creativo como el Maestro Eduardo López Jaramillo.

Su opinión

En una especie de Diario, que Eduardo llevó de manera intermitente durante su vida, encontramos esta anotación hecha el 9 de febrero de 2002, cuando se encontraba en pleno proceso de escritura de la novela. Escuchemos la opinión de Eduardo sobre su propia obra:“La verdad es que creo percibir en el desarrollo de “Música Privada” (título que el autor había pensado originalmente para su novela "Memorias de la Casa de Sade") una fuerte corriente de opinión contraria a lo universalmente aceptado: el modelo social es mirado con ojos críticos y profundamente escépticos, tocando nervios muy sensibles de la vida contemporánea en temas como el ejercicio siempre arbitrario del poder político o la avaricia del dogma religioso, y poniendo al descubierto los maquillajes de la hipocresía. El repudio hacia los prejuicios morales se expresa con burlas sonoras, como las carcajadas de don Giovanni.Pero todo esto está inmerso en un ritmo narrativo que tiene la espontaneidad de la imaginación y que por momentos casi recrea vivencias de las Luces. Por otra parte, el texto está escrito en un estilo de gran transparencia, muy apto para las iluminaciones de la poesía. Por su valor literario toda la creación merece ser tratada al detalle y ahora debo avanzar en las notas a pie de página y en el diccionario del Dossier. Tantas palabras para concluir que debo asignarle un tiempo propio y una disciplina constante a la terminación de este libro. Este es el objetivo primordial de esta época post-morten”.

Su biblioteca

 La Academia Pereirana de Historia, consciente del valor literario e intelectual del Maestro Eduardo López Jaramillo adquirió por Convenio con la Administración Municipal una buena parte de la biblioteca personal del poeta. Esta biblioteca, valiosa por múltiples razones, reposa en los anaqueles de la Sede de la Academia y ha estado al servicio de la comunidad risaraldense, es parte del homenaje que esta Academia rinde al poeta y espera ver publicados algunos de los títulos de las obras escritas por el pensador López Jaramillo y que todavía quedan en el tintero: El Egipto de Akhenatón (Novela); Cuando escuches de grandes amores (Ensayos sobre Abelardo y Eloísa y Juan Sebastián Bach); Pasiones (Poemas de Constantin Cavafy 2ª. ed.). La puerta didáctica (Obra recuperada de Eduardo López Jaramillo. Compilación y prólogo de Mauricio Ramírez Gómez y Humberto Bustamante Betancur). Glosas de ver pasar; (Sobre literatura colombiana;  sobre literatura regional; sobre música y arte); Diarios; Ensayos no incluidos en libros; Traducciones de prosa y de poesía. Todos inéditos y a la espera de una nueva labor editorial, como esta que hoy presenciamos a la luz pública y reconoce los méritos de su producción literaria.


CUATRO PREGUNTAS

Bambuco

Niegas con él lo que hiciste y mis sospechas te asombran,
pero, si no lo quisiste, porqué te pones tan triste cuándo en tu casa le nombran?

Dices que son cosas mías y que me estoy engañando,
más, por qué le sonreías, sonreías cuando él te estaba mirando?

Si aún en no ser te empeñas, culpable como pareces,
si el te odia y tú le desdeñas por qué, por qué tantas veces os ví entenderos por señas?

Si no te dejaste en derroche de amor que te acariciara,
por qué te azotó una noche, una noche con el pañuelo en la cara?




IBAGUEREÑA

Ibaguereña por verte
crucé la pampa y la cima,
enséñame tus bambucos
donde se sufre y se goza,
en ti la llama dorada
de los ensueños retoza,
como el sol en los cristales,
como el sol en los cristales
del nevado del Tolima.

Tu dulzura Ibaguereña
yo no sé dónde se encierra:
si en tu cuerpo o en tus labios
o en tus mismos ojos crueles,
tu dulzura no la tienen
las abejas en sus mieles,
ni la tienen en sus pailas
los trapiches de mi tierra.

Ayer te vi con un traje
de un azul-verde galano,
te vi pasar varias veces,
Ibaguereña querida,
y como loco me has vuelto
creí que estabas vestida
con un retazo de cielo,
con un retazo de cielo,
y otro retazo de llano.

Semejante al del Combeima,
de viajero es mi destino:
ir vertiendo a cada golpe
las espumas del pasado.
Encontrarte Ibaguereña,
cuando mucho se ha viajado
y seguir hacia otras playas
con tu imagen el camino.




UN POETA DE PEREIRA PARA EL MUNDO.

por MIGUEL ANGEL RUBIO OSPINA

El poema-a veces-
Capricho de entomólogo…


¿Cuándo podemos hablar del surgimiento de  un verdadero poeta, en una ciudad promedio como Pereira? ¿Una ciudad que como capital apenas si se estrena con 46 años de vida departamental, separada del llamado gran Caldas o viejo Caldas? La hegemonía cultural de  entonces, dictada por Manizales, propuso un modelo estético conocido en algunos círculos como grecoquimbayismo, una corriente poética de provincia, que al  igual de los piedracielistas capitalinos, mezclaban retoricas heredadas de la tradición romana y clásica con elementos autóctonos y costumbristas de Colombia. En este sentido, Eduardo López Jaramillo entrara en la escena poética colombiana  y sobre todo  en la  pereirana, con un rompimiento de moldes  que lo inscriben como uno de los más grandes poetas regionales y por qué no nacionales de los últimos 50 años en el país.

Eduardo López Jaramillo nació en Pereira el 10 de agosto de 1947. 20 años antes que el departamento de Risaralda se proclamara independiente y empezara  figurar en el mapa de Colombia, como unidad administrativa separada del antiguo departamento de Caldas. Estudio filosofía y letras en Lovaina Bélgica  lo que le permitió el contacto con otras lenguas y  lo que propiciaría en él una voluntad de traductor impecable de poesía contemporánea europea. 

En Estados Unidos,  fue alumno de Octavio Paz, premio nobel de literatura en 1990, siendo este su profesor en la universidad de Pittsburg. Entre sus obras literarias, trasegadas por géneros tan variopintos como el ensayo Introducción a Sade;  en Poesia  Logicas y otros poemas 1979- Hay en tus ojos realidad 1987, -El ojo y la clepsidra 1995-  Como traductor con:  Poemas de amor del antiguo Egipto (traducciones de Ezra Pound, prólogo y notas) 1990- Poemas canónicos de Constantin  Kavafis (traducción prólogo y notas), 1985. Y en la  narrativa, destacándose como cuentista en Los Papeles de Dédalo 1983; y en la novela  Memorias de la Casa de Sade 2002. Encontramos un intelectual de alcances nunca antes vistos en una ciudad como Pereira.

En esta oportunidad, nos detendremos solamente, en aras de la brevedad, en contados poemas de  su libro, Hay en tus ojos realidad, y en algunos otros  por considerar este género, el de importancia capital dentro de toda su producción literaria.

Valga hacer una breve alusión mnemotécnica, y ver como fue el contexto de Eduardo lopez, cuando empezó a escribir sus primeros versos y dar de que hablar en la ciudad. Por ese entonces, La Ruana, era de algún modo, el derrotero poético y máximo valor literario de una ciudad que la adopto como himno popular del alma pereirana. Poema de acerbo costumbrista, convertido en canción popular, fue por excelencia la huella digital de Pereira en el panorama cultural colombiano. 

Luis Carlos Gonzales, un hombre de arraigo, sin formación intelectual pero de indudable talento, se había quedado (y aun lo sigue teniendo) con el primer puesto de poeta en una ciudad que iba en crecimiento y que se posicionaba como la más importante de la región. Luis Carlos, fue en sumo el poeta más importante de una Pereira tradicional y cafetera, viva e independiente.

Siempre han existido poetas en nuestro medio.  Algunos de ellos fueron hombres de cultura superior.  Sin embargo, el laurel de la poesía estará siempre presidido por Luis Carlos González.  Es el poeta de todos y su obra está amorosamente unida a la historia de Pereira.  En alas de la canción, sus poemas han traspasado las fronteras, haciendo resonar el nombre de nuestro solar en incontables latitudes.  En la poesía del Maestro está viva la historia de una aldea que se convirtió en ciudad y que interpretó sus bambucos henchidos de amor y de paisajes, compuestos con discreta ironía, como preguntando en voz baja quién escribe los versos. Si algo despertó la admiración de sus contemporáneos fue su facilidad para entonar, siempre inspiradamente, la música de las palabras.  Pereira tendrá en adelante otros poetas -más profundos, de más rica espiritualidad-, pero ninguno como Luis Carlos González volverá a ser reverenciado en calidad de genio del lugar.  No es poca la gloria para un escritor cuando pensamos que la inmortalidad consiste en no ser olvidados por quienes nos aman.

Estas palabras de Mauricio Ramírez, poeta, y compilador pereirano, ponen relieve en  la importancia capital del poeta de la Ruana para el sino poético de nuestra ciudad.

Rememoremos algunos versos de este poeta, que aunque no es nuestro invitado a la mesa,  no podremos cenar sin su beneplácito.



Que quién escribe los versos,
Preguntas chiquilla inquieta?
Es mentira que se escriban
Y mentiras los poetas.
Los dicta el alma. Y entonces,
Como las palomas, vuelan,
Rayando luz de recuerdos
En largas noches de ausencia

(Fragmento de Fábula)



Luis Carlos, fue entonces el poeta amoroso de rimas claras, sin elucubraciones filosóficas, imágenes sin ningún misterio por desentrañar pero que en la voz popular, causaban conmoción y evocación en quienes las leían.

Así que mientras Luis Carlos era loado leído por la gente de Pereira, Eduardo apenas niño, apenas joven, hacia su bachillerato en el instituto Caldas de Pereira  y sacaba libros que su padre pagaba con anticipación de la histórica librería Quimbaya,  donde leyó como condenado a muerte y encontró su vocación literaria.

Ya en su periodo de producción, Eduardo, venido de Europa,  ensaya a ensayarse poeta en una ciudad que poco o nada entendía de lo que acontecía en el mundo literario de afuera.(Aun parece no entenderlo)  Y mientras el amor, la aldea, el café, y el hacha, se pierden en la ruana Luiscarlista, ¿que hace Eduardo elucubrando  de belleza, cual, a que se refiere…?



 Antes (y en vivir) Después la nada
Grafia lunar: innumerables
Torres conicas huecas al centro
Albergan los hombres

(Fragmento de Comenzar defiendo la belleza)


La belleza no era un tema recurrente en la poesía  local de antes, se daba por entendida, por lo menos no,  la conciencia de su existencia, solo un hombre con preocupaciones estéticas, (entendida esta no solo como lo plástico y ateniente al arte, sino como aliento filosófico del espíritu) Podía poner de relieve el bello misterio de lo desconocido.

Eduardo es entonces un intelectual que asume el oficio de escribir como una profesión, un habitus cotidiano, no es un hobby, ni un asunto palaciego, ni sus poemas son de ocasión patriotera para cantar al estro nacional, Eduardo inaugura en Pereira, inevitablemente las vanguardias,  llega a una ciudad aislada del mundo a mostrarlo abierto en su pluma, a decir, esto es poesía, también, esto es expresión aqui esta el mundo. 

En Hay en tus ojos realidad, Eduardo canta a temas como la palabra  y el amor fundamentalmente. Vuelve al amor, después de trasegar por una poética arcana, mediada por el filtro del intelectualismo culterano, propio del conceptismo de Gongora o Quevedo, un conceptismo a la moderna, pero conceptismo al fin y al cabo.  Vuelve al amor, con un sutil toque de erotismo velado, no por su moralidad, sino porque a Eduardo le interesa  que todo quede sugerido, que nada sea dicho definitivamente para siempre, mal del que sufría la poesía clásica; el amor en Eduardo López, es fantasmagórico, es etéreo…



Te añoro
Como si hubieras muerto
Y sin embargo
Se que vives y me amas
Que en tu distancia
Anhelas mis palabras
Y que tu cuerpo aun siente
El fuego de mis poemas
Y mis besos

(Fragmento de Bachiana No. 5 Aria)



Y desde esta hermosa descripción, de un pasado creador,  la pregunta intensa y dramática, hace alarde en la mitad de un poema amoroso.



¿Acaso
Fuimos sueño
Ceniza, soledad?


Eduardo, deja fluir la mano al escribir, crea y cree, es poeta en todo el sentido amplio de la palabra El poeta que rompe moldes, después de haberlos conocido muy bien, amante de la música clásica y la noche, su musicalidad inmanente es su viaje a otros terrenos de la palabra,  aquella que solo vela sentidos, que es una concha nacarada de un fondo vertiginoso.



     Habla, que las palabras son imagen del silencio
Cada palabra lleva el lastre de lo incofesable
                                             Cada palabra es lecho humedecido
    Por la copula o el sueño. Toda palabra es fabula.



En Eduardo lopez, se puede dividir la historia de la literatura regional en dos. Nacido al inicio de la segunda mitad del siglo XX, hijo verdadero de Pereira la ya capital,  su poesía, normal para nosotros hoy, exótica, extraña para un ayer permeado por una tradición costumbrista y rimada, este humanista,  es de lejos, el más grande poeta que haya pisado estas tierras con un legado de importancia en las letras.

Las nuevas generaciones  de poetas pereiranos, que hoy deambulan por las calles, que ganan premios locales y nacionales, que asisten a eventos masivos de poesía, que anidan en bares y callejuelas noctambulas  recitando el mundo a tragos de tequila, beben sin quererlo, en una tradición que parte de él, y llega a él.

¿Pero por qué digo que parte de él? Porque indudablemente, y aun la demora en reconocerlo es un argumento más sólido, Luis Carlos Gonzales,  no fue más que un consolidador de un statu quo poético, Vox populi, de troveros y bambuqueros, buen poeta, pero al fin y al cabo poeta menor.  Llega a él, hoy más que nunca a diez años de su muerte,  la voz del primer poeta del yo, decimonónico renovado, mientras todo en la poesía era un canto a lo externo y diáfano de un paisaje que se cantaba a sí mismo.

La poesía de Eduardo Lopez, es una pregunta profunda, en medio de una sociedad que cree resolver todo con la tradición comercial y su vocación de café. Una tradición poética que bella sí, pero poco dubitativa  sobre lo establecido.



Noche perfecta
Sin luna y sin metáforas
Entre el bambú
Solo los ojos del búho
Sobre las brasas, cenizas
Que se evaden, que se van
¿Contare con un más allá
De este ahora?
¿Me apasionare con la muerte del ciervo
En las altas montañas rumorosas de cascos?







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