sábado, 11 de octubre de 2014

CLAUDER ARCANJO [13.626]


Clauder Arcanjo 

(Antonio Clauder Alves Arcanjo, Santana do Acaraú, Ceará, Brasil  1963). Es poeta, narrador, cronista y crítico literario. En 2003 recibió la mención honrosa del Premio de Poesía Luís Carlos Guimarães. 

Entre sus libros publicados están: 

Licânia (Cuentos, 2007); Lápis nas veias (Minicontos, 2009); Novenário de espinhos (Poesía, 2011). Uma garça no asfalto (Crónicas, 2014) y Pílulas para o Silêncio (Píldoras para el Silencio, Aforismos, edición bilingüe traducida por Alfredo Pérez Alencart, 2014).

Es  miembro da Academia Mossoroense de Letras (AMOL), del Instituto Cultural del Oeste Potiguar (ICOP), de la Academia Masónica de Letras de Río Grande do Norte (AMLERN), y socio correspondiente de la Academia Paranaense de la Poesía (APP).



Estos poemas forman parte de la antología “Palabras del Inocente”, coordinada por Alfredo Pérez Alencart para Editorial Edifsa y la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.



MINHA FALA

Nasci, cresci, falei
Estudei, saí, migrei.

Hoje, longe do sertão
Falo línguas estranhas
Sotaques bem esquisitos.

Mas o meu chão
Puxa-me pelas mangas
Manda-me falar cantando…
Como meu povo
Como minha gente
Do fundo do espírito.



MI LENGUA

Nací, crecí, hablé,
Estudié, salí, migre.

Hoy, lejos del sertón,
Hablo lenguas extrañas,
Acentos bien extraños.

Pero mi suelo
Me tira de las mangas,
Me manda hablar cantando…
Como mi pueblo,
Como mi gente,
Desde el fondo del alma.




DA CARNE

A tua carne atiça a minha,
brasa-fogo, vulcão a arder em mim.
Carne-desejo, carne-castigo, carne-carne…
No beijo dos umbigos, o encaixe afoito.
Somos dois, quando ser um nos bastaria.
A tua carne atiça a minha, sim,
e clamo para que seja infindo o cio da noite.



DE LA CARNE

Tu carne atiza la mía,
brasa-fuego, volcán ardiendo en mí.
Carne-deseo, carne-castigo, carne-carne…
En el beso de los ombligos, el audaz anclaje.
Somos dos cuando ser uno nos bastaria.
Tu carne atiza la mía, sí,
y clamo para que sea infinito el celo de la noche.




MEANDROS

A noite não vem,
o sol não quer se despedir,
e a felicidade pende como promessa.
Enquanto isso, lá fora, nos meandros
dessa tarde infinda, o bicho-homem
insiste em festejos, apesar do peito,
necrotério, repleto da nefasta abulia.




MEANDROS

La noche no llega,
el sol no quiere marcharse,
y la felicidad cuelga como promesa.
Mientras tanto, afuera, en los meandros
de esa tarde interminable, el animal-hombre
insiste en festejos, no obstante el pecho
mortuorio, lleno de nefasta abulia.




DAS ESCOLHAS

De todas as dores, a mais do meio;
Dos loucos amores, quero o mais doído.
Das flores, a da rosa do centeio;
Desta fria noite, o mal, calmo e banido.
De tudo, o resto do resto do pouco;
Do pouco, pouco, o que foi mais moído;
Mas que, desta funda noite, escoa o soro
De uma vida por demais ultra-sentida.



DE LAS ELECCIONES

De todos los dolores, el que está al centro;
De los locos amores, quiero el más alocado.
De las flores, la de la rosa del centeno;
De esta fría noche, el mal, lento y prohibido.
De todo, el resto del resto de lo poco;
De lo poco, poco, lo que fue más molido;
Pero que, de esta profunda noche, chorree el suero
De una vida completamente ultra sentida.




MARINHAGEM SERTANEJA

Para meu pai

O mar que há em mim
morre nas praias dos olhos.
As ondas que há em mim
quebram ao peito, a palo seco.
As conchas que há em mim
habitam nestas mãos calosas.
A sereia que há em mim
resiste… encanto da acauã chorosa.




MARINERO SERTANEJO

Para mi padre

El mar que hay en mí
muere en las playa de los ojos.
Las olas que hay en mí
rompen en el pecho, a palo seco.
Las conchas que hay en mí
habitan en estas manos callosas.
La sirena que hay en mí
resiste… el encanto del halcón lloroso.




PALAVRAS INOCENTES ENTRE 
LA HABANA, MADRI E LICÂNIA

Para o mestre Gastón Baquero
(In memoriam)

A palavra Licânia sabe a pedra,
a memória doída e roída, sagração da infância…
Dentro de estos muros
hay viejos peces de piedra, y hay enigmas…
Manhãs crestadas, meninos-anjos mortos,
enterrados, (pré)destinados, ao ventre seco das Secas…
Parece que se mira en la azucena
y que tiende su mano a la manzana.
A palavra Poesia, parece, já está murcha em minha língua,
e, atônito, percebo, ela me cheira a omissão, sem remissão.
Yo no sé escribir y soy un inocente.
Nunca he sabido para qué sirve la escritura y soy un inocente.
Eu não quero partir, Licânia, eu sou espectro teu,
tuas ruas caminham dentro de mim, teus fantasmas me instigam.
Yo no quiero morir, ciudad, yo soy tu sombra,
yo soy quien vela el trazo de tu sueño,
quien conduce la luz hasta tus puertas…
Minha pátria é, também, estrangeira,
pejada de saudades, tipos e frutos abandonados.
… en la patria sonora de los frutos,
en las luces del sol, en las sombras viajeras por los muros…
Só quero partir, tornando-me luz no céu escuro da província,
caminho para os perdidos, alento aos sofridos, pão para os degredados.
Sólo quiere una cosa, sólo una:
descubrir el sendero que lo lleve
a hundirse para siempre en las estrellas.
Iluminaremos, então, o longo jardim da morte.
Y el niño de la arena contesta: ¡Gracias!
Hay días en que el sol siente deseos
de imitar a Dios.
E o menino de Licânia celebra: Amém!




Hasta ayer, la tarde traía
algo de fragancia de rosas,
aunque eran pocas
las florecidas en mi jardín.

C. A.



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