jueves, 11 de septiembre de 2014

SAULO BATISTA [13.264]


Saulo Batista

Seudónimo de Jorge Garcés Borrero. Cali, 1980. Comunicador Social, UAO, Universidad Autónoma de Occidente. Ex miembro Periódico Cultural La Palabra, y Director fundador de La Llave, programa radial de opinión.
Ganador Concurso literario Palabras Autónomas Encuentro de Lenguajes 2005, en las modalidades de ensayo, carta, narración oral y segundo puesto en poesía.
Ha publicado un libro de poesía: "El arte por el miedo", Editorial Feriva, Cali, febrero de 2008.




Disculpas

Pido disculpas si encuentran
Una peste de rabia
En mis poemas
Porque no soy
Un poeta maldito
O tengo indicios
De espuma
En la boca

Simplemente
He querido un
Alambre de púas
Tétano
Y una inyección
En la nalga…





Vidrios de Chocolate

Ahora que eres otra
Y yo soy otro
Por fin
Nos conocemos

Los espejos son
Como las sombras
Vidrios de chocolate



La muerte es política

Mis últimos poemas
Están con el estómago flojo
Sufren de una extraña
Desviación de poderes
Como la mujer mandarina
O el hombre verdoso
Mis últimos poemas
Descubrieron que la
Muerte es política…






El arte por el miedo / Jorge Garcés Borrero. -- Cali: 



Desde niño te sujeté a mi vida (Pág. 13)

Desde niño te sujeté a mi vida
Con las cinchas de mi abuela cuántos nudos no te hablaron
Nudos necios que jugaban con tus nudos de niebla desnuda
Y en tantos atardeceres de charlas, silencios, jerez y tinto
Le confieso a Belalcázar que mis nudos no querían que te fueras
Y tú que eres calma, desinterés, bondad y talento
¿Por qué pides un poema?
¿Acaso los boleros que cantan tu vida no son como mis poemas
El llanto del alma?
Por eso desde niño te sujeté a mi vida
Y ahora que visto miedos, angustia y barbas
Soy la trenza del caballo
Y tú que sufrías silbando
Eres campo abierto y cerrado
Musa del caracol
Suelo de los rayos
Eres un bolero embriagado
Puente entre alegrías y nostalgias
Tus dolores no son culpa del destino
Son los pasos de una blanca gata de tejado que le canta al ojo del pirata

Desde niño te sujeté a mi vida
Y ahora que soy un hombre que escribe brusca poesía
Te sujeto fuerte recitando que te amo




Él y yo (Pág. 25)

No sé por qué te pienso bebiendo coco con brandy
Y pateando la arena
Molesta con el mar
Y tu falda de menta
Levantándose como un árbol de guayabo
Festejando con las lagañas de las fieras
Siempre rimando
Mientras caminas el sendero de la corte
Y una alfombra roja
Contempla la plana mayor de tus pies
Y allá al fondo
Te espera un poeta
Con su traje preferido
Amarillo y despistado
Y te mira modelar adormecida
Junto a un hombre mucho más alto que él
Y mucho más bello que yo




Espacio (Pág. 26)

No me cicatriza la piel
Como si fuera una masa rechazada por el espacio
El espacio entre tú y yo
El alma
El destiempo
Y la ocurrencia de la luz




Miel (Pág. 51)

En vez de hacer azúcar con el monocultivo de la caña
Hagamos miel con la monarquía de la abeja reina




África (Pág. 52)

Abrí una bolsa de mecato
y desperté al recuerdo desacomodado en la casa
Te espero en el África
Pero sin la puntualidad de los ingleses




Mis dedos (Pág. 53)

Marchitos son los dedos de mis manos
Crueles niños que cantan crueles con sus cantos
Rayos capaces de rallar el queso más duro
Uña a uña soledades que descreman culpas y crudo
Asesinos de un poema piso por piso
Monstruos que mastican sus propios dedos
Venenos que visten guantes de plomo
Muertes que silencian campos y ríos
Fusiles que afiebran la fiesta y la flor
Tréboles que tosen tierra y entierran la tos
Bocas de basuco rosado
Sondas con sabor serpiente
Minas que mienten meses y meses
Nudos que desnucan diez y después besan nueve
Tenedores que tragan tiempo
Dedos de diablo y dedos de duende





La lista de Schindler (Pág. 74)

En el humo está la guerra
Primero concentrada
Y luego dispersa
Trascendiendo en la mar
Y luego en la tierra

En el humo está la guerra
Que grita con sus cantos de batalla

En el humo está la guerra
Si he de morir de cáncer
Disfruté fumar
En cada barricada, fuerte y trinchera
En la resistencia de cada cuestión
Sublime y subversiva
Porque en cada uno de mis poemas
En el humo está la guerra





Las flores de mi casa (Pág. 75)

Las flores de mi casa se están muriendo
Ya no les basta el agua fresca
O la risa helada de nuestras conversaciones
Mucho menos la estética de la noche
O el aire que expulsan mis versos
Desafiando el cuerpo de la muerte
En la institucionalidad de las cosas
Pero estoy serio
Haciendo un duelo con el sol de las organizaciones
Y las desmitifico
Porque es mi casa
La que se muere sin las flores




La poesía es un vientre
de pasiones y desmayos (Pág. 97)

Me llegaron las canas
Como a la canoa le llueven los peces
Con los años me llegó una lupa empañada
Para reconocer pasas, reinas, espaldas y voces
Después me purifiqué en pecado y en asco
Arrinconado por una masa desabotonada
Que agita la moneda
Que asesina el aire de todas las artes
Pero una noche descendió una pluma de ángel
Y varios libros de gallo
Desde entonces empuño letras ásperas
Como el corazón de la piña
Y otras de seda sabrosa
Como el corazón de la alcachofa
Me acompaña una paloma que pisa de punta
Como si estuviera en Roma
Y oculta la pena como las rosas lloran
Ambos recogemos poesía
Como las busetas recogen el vulgo
Como la bulla recibe al estadio
Extrañamos como nadie a nadie
Somos monstruos que bostezan viajes
Hacemos que al bochorno lo refresque Buenos Aires
Hombro a hombro le rezamos al monje
Descargamos el odio
Protegemos el verde
Somos un incendio de voces
Agua sedienta
La familia en un sobre
Recreamos los pueblos
Pobres y élites
Podemos ser un parque o un paredón
Un jardín
Dos huertas
Tres viveros
O el color de la flor
Anestesiamos como los esteros
Denunciamos como la ley
Jugamos como los niños juegan a ser grandes
Y trabajamos como los grandes triángulos del poder
Cocinamos como cocina el hambre
Desaparecemos como los padres
Y caminamos como se presenta la marcha
Envejecemos como la piel de las cosas
Pero un poema nunca muere
Despierta cuando lo leen
Y duerme a la biblioteca







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada