lunes, 15 de septiembre de 2014

MATÍAS RIVAS [13.318]



Matías Rivas

(Santiago de Chile, 1971) 
Estudié literatura en la PUC. Trabajó como editor para distintos sellos, y durante diez años ejerció la crítica literaria en el semanario The Clinic bajo el pseudónimo de Mao Tse Tung. Al mismo tiempo, fue reseñista en la Revista de Libros del diario El Mercurio. En 1997, publicó el libro Aniversario y Otros Poemas, en Doctor Stekel Editores, y en el 2011, hice mi segunda entrega con Un Muerto Equivocado, que salió en Ediciones Tácitas. Actualmente, trabaja como Director de Publicaciones de la Universidad Diego Portales.



ME CALIENTA VERME PENSAR 

Como muchos, casi no me miro 
Me guardo. Y me detengo frente a las vitrinas 
Y me mareo 
Y me calienta verme pensar 
Creo que soy un perro o una negra o no 
Enciendo un cigarro 
Saco mis cálculos. Y sospecho que estoy enfermo 
Leo. Y escucho a los vecinos 
Aunque no los veo, los tengo en las narices 
Oigo sus quejas. Y miro el número de la página 
"La anarquía de la pobreza 
Me seduce, la vieja 
Casa amarilla de madera carcomida 
Entre las nuevas viviendas de ladrillos" 
Pasa alguien. Y pongo los ojos en las pantallas 
Se acercan. Y me huelen el culo 
Y marcan sus labios en los vidrios 
Miro los cables y los enchufes 
Efectivamente estoy enfermo -me digo 
Debería esconderme 
Noventa horas en silencio -quizás. 




POSIBLE GATO 

Eximio cazador de polillas y moscas, 
sigiloso apóstol de los rincones, 
probabilidad de calzar la sombra con el latido, 
de juzgar el día según los centímetros de la noche. 
Gato posible bajo la mesa 
concentrado en una molécula de carne 
o a medio dormir entre las piernas de una zorra. 
Gato sedado y sedoso, 
laxo lamiéndose la cola, 
reposando el cansancio ancestral 
que impone la morbidez predadora. 





MI BUDA 

Perdona, hijo, mis gritos insufribles, 
los portazos, 
la cruel injusticia de mis palabras 
y el tono infame de mis arrebatos. 
Sé que no hay consuelo ni piedad posible 
ante mi neurosis desatada. Mi gusto por el orden 
y mi fe en la voluntad son inverosímiles. 
Carezco de la soltura de la que tú gozas, 
de esa elasticidad con la que te estiras por el suelo. 
Soy a la luz de cualquier vela un manojo de nervios retorcidos. 
Te ruego que no me escuches ni me observes. 
Mi paciencia es breve 
y me duele la cabeza y el cuello de tanto manejar. 
En las noches aprieto las mandíbulas hasta triturar mis muelas. 
Disculpa mis malos modos. 
Detesto mi escaso entusiasmo, mi cansancio crónico 
y ese pesimismo jocoso con que amanezco. 
Mi mente parece un panal de abejas con humo 
y resisto gracias a las maromas 
de tu madre y la piedad de mi familia. 
Han tenido entereza y excesiva templanza, lo sé. 
Sé que no soy un peón de porcelana. 
A tu edad mis padres me daban correazos en las piernas si era necesario; 
en cambio, lo que a mí me toca es aprender a escucharte 
como si fueras un buda. 




Amor Contemporáneo 

Es hora de reconozcamos que fuimos consumidos 
por nuestros temores y tormentas y que lo único que nos queda 
es abrazarnos como si estuviéramos solos en una pieza oscura. 
Corrimos una carrera despiadada e inútil por deseo y celos infantiles, 
y llegamos al remanso. 
Esperaremos que la noche pase rauda como una gacela asustada. 
El sol irradiará nuetra veguenza con su calor compasivo, 
y la templanza aliviará los huesos. 
Oliva los resquemores. 
La ira envena las gargantas. 
Y tu cuello es de una elegancia irresistible. 
No te defiendas. 
Guarda la compostura.


Un muerto equivocado
Santiago de Chile: Ediciones Tácitas, 2011



Un muerto equivocado es un libro del poeta y Director de Publicaciones de la Universidad Diego Portales, Matías Rivas; y fue publicado por Ediciones Tácitas en Santiago de Chile, el año 2011. 


Eduardo Farías Ascencio, Licenciado en Letras (PUC) y Magíster en Edición (UDP) nos escribe, a continuación, sus impresiones.


Una mirada crítica a “Un muerto equivocado”
de Matías Rivas

Un muerto equivocado (Ediciones Tácitas, 2011) es el último poemario de Matías Rivas. El horizonte de expectativas que abre su título se dispara a muchos lugares y escrituras, pienso en Enrique Lihn con Diario de muerte, en Floridor Peréz con Tristura, en Oscar Hahn con Arte de morir, en Armando Uribe y Rafael Rubio. Mas, este libro nada tiene que ver con aquello, su título sólo corresponde al primer poema.
Matías Rivas construye un poemario breve e intenso. Son 22 poemas en total y en cada uno de ellos hay un hablante lírico particular, en cada poema encontramos una historia distinta, con sus peculiaridades. Un muerto equivocado es un mapa de discursos y personajes. La cotidianidad del habla ingresa a través de la diferencia de modos, de tonos, de énfasis lingüísticos.
Este libro está dividido en dos partes. Temáticamente, en la primera parte ―Beautiful Agony―, los discursos de los hablantes están relacionados con el deseo, con el sexo, con el odio, con el resentimiento, con la indiferencia. El poema La Carne muestra claramente el discurso de una señora vieja, amante de los jóvenes, que habla con su empleada. Esta señora asume su status (de)velado donde la prostitución define la relación de la hablante con el sexo:




“Está usted excepcionalmente ordinaria esta noche 
¿Será porque viene un invitado a cenar? 
Agarre los cubiertos y póngalos en la mesa 
[…] 
Me da asco el suave sonido de la seda en estos trances 
Donde el dolor le da paso al placer por gracia de la carne 
[…] 
Quién sabe qué lumpen me mandarán 
[…] 
¿Recuerdas cuando enviaron a un moreno que nos encerró y escupió 
Y se fue a mi pieza a masturbarse mirando dibujos animados? 
[…] 
Ya, no pensemos más en aquel triste episodio que va a llegar mi mocetón 
Y quiero estar preparada y dispuesta 
[…] 
Ahí viene 
Anda a abrir” (22).




Mi Madre es otro poema que se caracteriza por la relación asimétrica entre el hablante (encarnado por una madre) y su hijo. Relación que Matías Rivas lleva al extremo:



“¿Acaso no te da vergüenza dejar sola a tu madre? 
No me ocultes la verdad en tus calzoncillos sucios 
Dónde irán a terminar tus llegadas con hambre en la madrugada 
No te criamos para ver cómo nos roes los tobillos 
Te hicimos con tu padre mirando una porno” (23).



Matías Rivas cambia la temática en la segunda parte ―Un Amor Contemporáneo―, así los poemas centran su temple, principalmente, en el amor. En Mi buda se da cuenta de este tema desde la perspectiva del padre: “en cambio, lo que a mí me toca es aprender a escucharte / como si fueras un buda” (43). En Un amor contemporáneo y en otros poemas como El pretendiente, Matías Rivas desarrolla personajes que con sus discursos evidencian perspectivas y puntos de vista propios.

Pero esta división temática del libro también se advierte en la escritura. En este sentido, creo que la singularidad de Un muerto equivocado está en que (de)muestra el uso de dos estructuras poéticas que se corresponden con los niveles temáticos ya nombrados.
La estructura de la primera parte puede ser caracterizada de la siguiente manera: cada verso se inicia con mayúscula, el uso de la coma está condicionado, ya que se utiliza dentro del verso pero nunca al final.
En la segunda parte, la estructura poética consiste en que cada estrofa demuestra un comportamiento de párrafo narrativo cortado en lugares específicos.
De tal manera, Un muerto equivocado es también un laboratorio de escritura poética porque Matías Rivas nos muestra dos modos de construcción poética desarrollados a profundidad junto a la construcción de diversos discursos poéticos.
Estamos, sin duda, ante un libro que explota la multiplicidad de hablantes, de discursos, de perspectivas y modos de vida, que explota, y que enseña, soterradamente, dos maneras de disponer un poema. La edición de Ediciones Tácitas a estas alturas no sorprende, la calidad y simpleza de sus libros y lo representativo de su catálogo corroboran y respaldan años de trabajo que también se evidencian en Un muerto equivocado de Matías Rivas.





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