martes, 16 de septiembre de 2014

MARÍA ESTHER VÁZQUEZ [13.340]


María Esther Vázquez

María Esther Vázquez (Buenos Aires, 1937) es una escritora argentina. Hija única, su infancia transcurrió rodeada del afecto materno y con la presencia de su abuela, en una suerte de matriarcado, ya que tanto su madre como su abuela enviudaron muy jóvenes. A los 16 años, ingresó en la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. En 1957, empezó a trabajar en el Departamento de Extensión Cultural de la Biblioteca Nacional, de la calle México, donde conoce al escritor Jorge Luis Borges.

La amistad con Borges me abrió las puertas al mundo, esa es la verdad. Por ejemplo; él me llevo a Sur, conocí a Victoria Ocampo y a todo ese pequeño mundo que estaba separado, como si fuera una escalera superior. También por él amplié mis conocimientos de muchos escritores que yo no conocía o conocía muy poco; sobre todo de literatura inglesa. Viajé con Borges a congresos de literatura muy importantes, recorrimos toda Europa juntos y conocí a mucha gente con la cual después seguimos por correspondencia una bella amistad. Durante un año trabaje en la Biblioteca Nacional. Entonces recibí una beca y me fui a Europa y al regresar retome el trabajo, aunque iba un día si y un día no.

En 1964 se casó con el poeta y ensayista Horacio Armani (nacido en Trenel, La Pampa el 30 de septiembre de 1925), con quien estuvo casada hasta la muerte de este, el 31 de mayo de 2013.

Es autora de los libros de cuentos Los nombres de la muerte y Desde la niebla, entre otros; de los ensayos Introducción a la literatura inglesa y Literaturas germánicas medievales -escritos en colaboración con Jorge Luis Borges-; y las biografías Victoria Ocampo y Borges. Esplendor y derrota. Como columnista del diario La Nación, publicó más de mil quinientos artículos. Recibió el Premio Konex (1987 y 2004), el Premio Comillas de la Editorial Tusquets en España (1995) y el Premio de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (1997).


Obras

"Los nombres de la muerte". Cuentos. María Esther Vázquez, Emecé, Buenos Aires, 1964.
"Introducción a la literatura inglesa". Ensayo. María Esther Vázquez y Jorge Luis Borges, Columba, Buenos Aires, 1965.
"Literaturas germánicas medievales". Ensayo. María Esther Vázquez y Jorge Luis Borges, Falbo Librero Editor, Buenos Aires, 1966.
"El mundo de Manuel Mujica Lainez". Ensayo. María Esther Vázquez, Fundación Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1983.
"Desde la niebla". Cuentos. María Esther Vázquez, Emecé, Buenos Aires, 1988.
"Victoria Ocampo". Biografía. María Esther Vázquez, Planeta, Buenos Aires, 1993.
"Borges. Esplendor y derrota". Biografía. María Esther Vázquez, Tusquets, Buenos Aires, 1996.
"Borges, sus días y su tiempo". Biografía. María Esther Vázquez, Vergara Editor, Buenos Aires, 1999.
"Butler. Conversaciones con María Esther Vázquez". Entrevista. María Esther Vázquez, Ministerio de Cultura de Buenos Aires, Buenos Aires, 2001.
"Victoria Ocampo. El mundo como destino". Biografía. María Esther Vázquez, Seix Barral, Buenos Aires, 2002.
"La memoria de los días". Relatos. María Esther Vázquez, Emecé, Buenos Aires, 2004.
"Crónicas del olvido". Relatos. María Esther Vázquez, editorial Victoria Ocampo, Buenos Aires, 2004.





En el descolorido paño verde

(julio 2013)

En el descolorido paño verde
que exacto cubre las teclas del piano
hay tres notas bordadas y un vago pentagrama
que las sostiene como una abierta mano.
No hay una melodía en la mínima línea,
sólo el recuerdo de los marchitos dedos
sosteniendo la aguja en el adorno inútil.
Alguien bajó la tapa y una descolorida
punta verde se asoma sorprendida
del lado de los graves.
Nadie advirtió el detalle
porque han vuelto a morir
las melodías de Schubert y
el Beethoven de las sonatas tristes y aquel
Doménico Scarlatti, a veces sttacato;
un liviano juguete bajo sus bellas manos
reveladas en las fotografías dispersas por la casa.
Una, en que de niño, se adivinan las lágrimas
en la boca crispada por caprichos negados.
De adolescente tímido, a joven ya consciente
de su alta estatura y su figura amable,
de sus ojos tan claros, de su sonrisa cálida
y de su voz alzada sobre toda belleza
de los versos amados.
Llenan la casa sus fotografías y su presencia
sube, silenciosa, hasta el cuarto más alto.
Porque nunca se ha ido,
está seguro aquí, al lado.
Sonriendo, como siempre,
tolerando sin ganas la estupidez ajena
que nunca entiende nada.
Se ha detenido el péndulo del reloj.
Y aunque se le da cuerda
los sábados de mañana
ceremonia ya hábito
no se oye el sonido de las horas
ni la media ni el cuarto
y el diario se ha caído, sin abrir, olvidado.

Estrategia de la pena (inédito)



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