martes, 2 de septiembre de 2014

JOHN HAROLD DÁVILA [13.141]


JOHN HAROLD DÁVILA GARCÍA

POETA, CANTANTE Y COMPOSITOR COLOMBIANO. Nacido en Medellín, (Colombia).
Se podría decir de él que hace parte de la generación que ha sido testigo de la degradación de la historia barbárica de este  país pero que a pesar de eso no renuncia a su sueño de ser cronista en sus canciones de la cruda realidad, no sin invitar a la credibilidad que es posible la construcción de una sociedad respetuosa de los derechos fundamentales y los principios de la democracia desde la participación.

Su carrera se remonta al año de 1986 cuando recorre los escenarios universitarios proclamando justas causas y reclamando el protagonismo de la juventud como actores activos para construir una sociedad en convivencia pacifica y  democrática que se fundamente en el inviolable derecho y defensa por la vida, esta posición le ha valido un sin número de señalamientos al ser capaz de cara al país político, de sostener que hace falta más e inteligente compromiso, para asumir la tarea de hacer la historia de este puñado de hombres en desgobierno.

Su aporte no solo se ha realizado desde su tribuna artística, si no además como sujeto político comprometido con la búsqueda de una ciudad sin muros, sin fronteras, sin mascaras para sus habitantes y así ser un verdadero ejemplo para la comunidad artística de Colombia.

Es miembro fundador del movimiento de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra – REDEPAZ – en la que actualmente es su Veedor Nacional, además hace parte desde su creación de la Mesa de Trabajo por la Vida de Medellín y de la Comisión Municipal de Derechos Humanos de la ciudad.

Es conocido por su compromiso con las causas ciudadanas en pro de la superación del conflicto armado en Colombia, visitando las zonas en donde se ensañan las manifestaciones de la violencia, llevando su mensaje de esperanza y búsqueda de luces para salir del túnel de la guerra que nos acorrala y se perpetua.

Difunde, acompaña y visibiliza las experiencias de organización social tales como las Asambleas Municipales Constituyentes en las que se cuenta el municipio de Mogotes en Santander ganador del premio Nacional de Paz de 1996, y el municipio de Tarso en Antioquia, que son ejemplo en participación comunitaria.

Promotor y coordinador del Mandato de los Niños y las Niñas por la Paz y sus Derechos. 1996.

Promotor y miembro del equipo coordinador del Mandato por la Paz la Vida y la Libertad. 1997.

Acompaña desde su fundación al colectivo de las Madres de la Candelaria, ganadoras del Premio Nacional de Paz 2006 que da Fescol, Caracol, El Tiempo, RCN y otros medios de comunicación y organizaciones humanitarias.

Ha publicado:  CDs; “Días de Diario” -1995-  el sencillo “Únete a la Fuerza de la Paz” -2000 - “Inventor de Sueños” -2001- “Atrapando la Esperanza”  - Colectivo 2002-  “Faltan Canciones” – Recopilación 2005 – “¡Todo va Mal Todo Va Bien!” -2006- “Soy de la tierra que piso”  -Recopilación 20 cantos 2008- / “El Equilibrista Descalzo” libro de Poemas 2000 – “LETRA con sangre entra” – Libro de Poemas 2010- “Sensibilización por el Desarme” – DVD y CD 2011

Como promotor de convivencia se destaca la conformación, creación y puesta en marcha de las primeras Mesas Barriales de Paz en 1999 como propuesta desarrollada por la Mesa de Trabajo por la Vida de Medellín-Redepaz y las organizaciones comunitarias, y en el proyecto Cien Municipios de paz de la Unión Europea  en Colombia en el año de 2001.

Desde 1994 de manera continua trabaja por la lucha contra  la impunidad y la sensibilización para el desarme en Colombia y Latinoamérica.

Ha participado en la unidad móvil de atención a víctimas del conflicto armado durante los años de 2008, 2009 y 2010.Oriente y Magdalena Medio Antioqueño.



"Letra" de John Harold Dávila

por Víctor Bustamante

En el presente libro, Letra, Harold escribe reflexiones sobre el mundo que lo circunda. No sé si son piezas autónomas, en el sentido, que después volverá canciones. No, ellas están ahí, a la espera de que su autor las modele para que la música sea aquella que sólo habitan las palabras, sus palabras.
Son poemas breves con todo el peso especifico donde Harold reflexiona sobre ese Medellín vuelto trizas y masacrado interiormente por los fenómenos económicos y esa ruina moral que apareja, pero también aquí hay un Harold muy personal, aquel que no deja pasar de lado la vida cotidiana que lo subsume y lo obliga a reflexionar tal vez en una mañana de silencio o en la en la voracidad de ls noche
Letra es el segundo paso, la otra puerta que Harold nos abre hacia su mundo. Es conocerlo más de cerca, es saber que su pulso creativo está fresco, y digno para enfrentar ese lento proceso de la creación y de saber que su presencia es grata.
Un libro de poemas es un mensaje que el poeta envía para que lo celebremos con sus vivencias, el interrogante perenne del mundo que lo precisa y la fugacidad del amor que se cuela y se le desprende con ese animo sin concesiones.
Crítico e irreverente, pero con la ternura digna de un poeta, Harold es férreo en su creación, pero al mismo tiempo aborda lo cercano con la premura de lo que no quiere se que diluya en las cenizas de la indiferencia que tanto nos permea.
Letra no es una vanidad sino su presencia, de saber que está ahí a nuestro lado, tan insospechable, con su talento, con su ademán de la amistad; aquella que no se enturbia, que es presencia y caminadas alrededor de las mismas cuadras del barrio Estadio donde tantos sueños hemos realizado antes que las cenizas del oprobio calcinen las bellas utopías. Ah, dije utopías.


Poemas de Harold Dávila


Letra

Pasa el agua por el rio
Nunca es la misma palabra
Nunca es el mismo asesino asediando
Pululan las putas de la muerte
En este cementerio de cobardes
Asesinando al humilde
Al que siembra la tierra
Al que da de comer al perezoso
La letra se tatúa
Cual memoria con mala tinta
Que engaña al tuerto que manda
En la parroquia del subdesarrollo
Resistencia en tiempos del hambre
Dependencia de las independencias
Mudos los súbditos
Invitaciones de guerras perdidas
Hasta aquí
Llegan los burócratas internacionales
Con sus grandes salarios
A mofarse de las bajezas del bárbaro
Sordos que bailan al son que les toquen
Bufones cómplices del régimen
Que no son ciegos pero nunca ven nada
Suena la música falta la letra
Que cuente los momentos
En que nos traiciona
La conciencia colectiva
Del consumo de lo inútil
De la escoba que empuja bajo los tapetes 
La mierda ensangrentada del jinete veloz
Que con su espada a guillotina
Los sumisos presos
Que se engordan con cinismo
Del erario público
Posando de salvadores de la patria
Oh! Señores de la guerra
Doctor muerte sigues taconeando
En el baile de las miserias
Con tus embajadores
Y funcionarios de despacho
Letra con sangre entra
La palabra contada también puede cantarse
Letra con sangre entra.








Sin Lupa

IMPUNIDAD ES
EL APELLIDO DE
LA
SEÑORA COLOMBIA.







Masacre

El niño que viste a su padre muerto
Tendido en el patio de la casa
Después de su único baño funerario.
No hay lágrimas
Solo un ballet
Lento y silencioso de Amor
Como quien arropa a su propio hijo.







Después de la Lluvia de la Tarde.

Buscando un fantasma
Entre los locos del centro
Nunca aparece el rostro
Que lleva la nariz del viejo
Y los ojos azules de la abuela.
Ningún apellido
Coincide con el mió
En ningún hospital
En ninguna morgue.
Ninguna sangre permanece en el asfalto
Después de la lluvia de la tarde.






Sicarios

Galopan por el Campus
Exhibiendo sus espadas
Aún hay rojo
De la caza de brujas
El señor de la parcela calla.
Elude contradictoriamente con palabras.
La historia oficial
No cuadra
Hubo demasiados testigos
Aún así,
Todos callan.
Príncipes de una venganza interior
Capaz de condenarnos
Como ignorancia
Como veletas repetimos
Y el amor nos degüella
Repetidos, repetidos, repetidos
Sin huella.




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