jueves, 18 de septiembre de 2014

GERARDO MORALES [13.373]



Gerardo Morales

Nace el 1 de diciembre de 1955. Costarricense. Realizó estudios de Bibliotecología, literatura e historia en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad Nacional. 

Es Licenciado en Historia, Máster en Estudios Latinoamericanos y actualmente doctorando en Pensamiento Latinoamericano.

En 1976 obtuvo el segundo lugar de los "II Juegos Florales Universitarios de la Universidad de Costa Rica" en la rama de Poesía. En 1978 gana el "Premio Joven creación de la Editorial Costa Rica" y en 1984 mención honorífica en el certamen "UNA-palabra de la Universidad Naciona"l. En 1992 recibe el premio de Ensayo del "Certamen UNA-palabra".

Ha publicado Los Hechos Semejantes (1978), La Espada que te nombra (1986), Aequeología del origen (2006) y el libro de ensayo histórico Cultura oligárquica y nueva intelectualidad en Costa Rica: 1880-1914. Poemas suyos han sido publicados en varias antologías hispanoamericanas. También ha publicado artículos y ensayos sobre el proceso de la cultura costarricense.

Es profesor de teoría social en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, coordinador del Programa Pensamiento Social Alternativo, director de la Revista "ABRA" especializada en ciencias sociales, y responsable de la organización de la Semana de Ciencias sociales en la Universidad Nacional. Actualmente prepara un nuevo libro de poesía bajo el nombre de Rutas de frontera y su tesis doctoral sobre el paradigma de la heterogeneidad en el pensamiento latinoamericano: Sarmiento, Martí, Mariátegui y Vasconcelos.



RUTAS DE FRONTERA   
POEMAS


Un límite no es aquello en que algo se detiene sino, como reconocieron los griegos, el límite es aquello en que algo comienza su presentarse

Martin Heidegger



1. La palabra múltiple.

En mi boca la palabra perdida
la solícita palabra múltiple que alguien en el origen 
pronunció
y que ahora solo tú conoces o dices conocer.

En alguna parte de mi lengua, 
distante del canto y de la métrica, 
duerme, incandescente y efímera. 

En alguna parte de tu cuerpo o de mi cuerpo, vive,
extranjera, la palabra vecina,
manifiesta y latente,
sin dejarse ver ni tocar. 



2. Documental Super 8.

En el vídeo los anfiteatros de sal 
los cielos ficticios del rapsoda,
la noche tejida con fragmentos de nada.

En el vídeo las catástrofes y los cartógrafos, 
el mapamundi inexacto,
las coordenadas invisibles de la recién descubierta
nueva curvatura del agua.

Atrás y al lado / (pausa publicitaria)/ la vida de las grandes ciudades 
y sus inhóspitas carreteras.

Pero inútil todo a esta hora,
Inútil a esta hora, que tú duermes,
ciega y desnuda, / ciego y denudo/ bajo las arenas de una constelación lejana, 
desposeída y desposeído de todo reconocimiento y abrazo. 

E inútil yo, que no puedo llegar a ti,
que no puedo decirte al oído: levántate y anda. 




3. Límite cero

Despierto en otra frontera,
en los límites de ninguna dirección conocida,
en una ciudad lejana, atrapado en el cruce de una lengua
extraña, sin un gesto amable.

Despierto en tus entrañas, disperso a lo largo y ancho del pronombre
ellos, 
con un nosotros en mi frente que es tan solo un signo de lo que no soy.

Despierto en la línea de fuego, bajo edificios de hollín,
sentado a la diestra del mar, sin esperanza alguna de conocerte, 
moribundo y anónimo,
por elección de quienes
me dejaron solo para siempre.

Despierto sin palabras
agobiado de gestos ininteligibles
desconocido por todos 
en un mundo que no es mío
en el que otrora viví
o creí haber vivido.





4. TV 

En la frontera de mi soledad
los agujeros negros
despiertan cada mañana.

A una hora indeterminada avanza la TV hacia el centro
de mis ojos y se instala callada-mente.
Y callada-mente me lanza a un infinito mundo de 
plasma donde un cyborg beta me hace repetir varias veces:

“Mi realidad es mi no realidad. 
Vivo ahora en el mundo del sueño. 
La ficción me construye. No hay tiempo,
no hay sucesión, solo instante”.

Y soy, ciertamente, el tiempo del instante, 
que me prometieron los profetas: 
en un solo parpadeo vivo y muero,
simultáneamente.




5. La hora incierta

Tienes que entender, mi pequeño amigo,
que esta realidad no es la realidad
este momento no existe realmente
lo bueno y hermoso está por llegar
una vida mejor se despliega
en los cuatro puntos cardinales

Tienes que entender, mi dulce amiga,
que los muertos que ves
no son reales: 
un niño, una mujer, un anciano, un joven
de veintiún años, o una niña de brazos,
muertos, son una invención malévola,
falsa imagen que los enemigos de la libertad
difunden subrepticiamente.





6. La nueva verdad

Esta es la verdad de ahora: 
la incertidumbre y el riesgo
forman parte de nuestra vida
cada uno de nosotros
será su propio ejército
y deberá estar alerta, día y noche, ante el abrazo
del amigo
la cercanía del hermano
o del padre
quienes se disfrazarán de amigo
hermano o padre
para aniquilarnos, morbosamente,
en el tiempo del sueño.





7. El Otro extraño

Mil veces es más grande la vida nuestra
que la vil y merecida muerte de ellos
la sobrevida, es decir, el exceso de vida,
como un día anotara Fernández Retamar,
será para nosotros y no para ellos
ellos no son ni tu ni yo 
y sus moradas son tan oscuras
como sus fríos ojos de arena.





8. Poshistoria

La historia llegó a su fin
no hay más contradicciones
no hay más tesis ni antítesis
el mundo es uno
un solo mercado una sola moneda
una sola cultura
un solo cable.

El reino de la necesidad ha dado paso, 
por fin, al reino de la libertad.




9. La novela de mi vida (una joven punk)

Quiero escribir una novela
me dices,
de mi vida y de la vida de mis amigos, 
una novela o un poema,
de mi pequeño tatuaje en el brazo,
de mi falsa piel, de mi deseo y desolación,
de mi muerte diaria en la ciudad.

Quiero escribirla,
Me dices,
para que alguien, en el año 3000,
se acuerde de mí.





10. Sinfonía en pos menor

Juan Sebastián Bach
conversa con Arvo Part y John Tavener
en la esquina desolada de un poema de
Carlos Martínez Rivas. 



Música y más música cayendo
como los muchos días de lluvia 
en la lluvia de Los Pasos Perdidos.

Una letra violín de Bruch
alza vuelo hasta el entrecejo de Cage
para caer luego en la estación de alguna primavera.

Nadie espera a nadie esta noche, nadie reza ni gime.
Nadie llora la percusión desbordante 
del dedo índice de tu pequeña mano.
¡Nadie!





11. Entre/medio

Híbrido es un ser de dos
o tres cielos
que habla muchas lenguas
e intenta comunicarse,
con un mundo
plano, redondo y cuadrado,
infructuosamente. 






12. Balada del burócrata jefe

El burócrata jefe siempre llega temprano,
es muy aseado con su cuerpo y mente.
Tiene muchas corbatas, por su gran sentido de la estética.
Cuando se sienta en la oficina es el dueño del mundo,
sus ojos tienen la madurez de la malicia,
y sus manos tersas la delicadeza del algodón.

El burócrata jefe no tiene ninguna solución a problema alguno
porque no fue creado para resolver nada.
Sirve nada más. Ese es su deber y responsabilidad. 
Odia el cambio pero por otra razón: le obsesiona el orden y la proporción,
el justo medio. 

Cuando el burócrata jefe se supera a sí mismo y asciende
es doblemente tirano. Y mucho más cuando se siente observado por otro burócrata de más arriba. En esos casos redobla su celo y tiranía. Así acumula puntos en su carrera.

El burócrata jefe tiene siempre propiedades, carros, tarjetas de crédito y otras cosas. Es, como se dice ahora, exitoso y emprendedor, aunque padezca de ansiedad y dolores de espalda. 

Al burócrata jefe le encanta la formalidad, la divina forma y la imagen. Desea llegar limpio al cielo y presentarse ante Dios más o menos decente. Y le encanta ver a sus subalternos, que están siempre allá abajo, soberanamente ineptos. Siempre el es el importante y el señor de las ideas.

Casi siempre el burócrata jefe tiene amigos abogados, notarios y contadores. Si hace algo, fuera de las normas, encuentra la manera de justificarlo. En última instancia lo hace por amor a su familia, a sus hijos, a quienes desea lo mejor.

El burócrata jefe siempre toca piso, o mejor, siempre cae estrepitosamente al suelo. Ese es su sino. Se eleva y cae como una bolita de acero. Se eleva y cae. Es el más mortal y letal de las especies vivas.




13. ¿De qué vale todo tu saber?

Y bien, ¿de qué vale todo tu saber
el conocimiento esotérico que posees
tu propia y personal biblioteca de Alejandría
los idiomas que hablas
los treinta y tantos pasaportes llenos 
de sellos y firmas
los libros publicados
tus páginas web
las redes de amigos por el mundo?

¿De qué vale todo tu saber
si eres incapaz de dotar de abrigo a un hombre que se congela
a una mujer que a media noche se suicida
o a un niño que lleva en su frente la muerte y la desolación?

¿De qué vale el perímetro de tus títulos doctorales
los maletines ejecutivos que posees
las laptops diminutas que llevas en tu bolsillo,
De qué vale todo eso
si dedicas la mayor parte de tu tiempo a diseñar tu mansión
a reconocerte en la colección de tus carros
a competir para acumular puntos a tu favor?

¿De qué vale el humanismo, la gramática y la retórica,
el mito, la religión, la música de las esferas, la opera,
si eres incapaz de sorprenderte de la desposesión de los otros?




14. Invocación a Heidegger

No hay ningún mapa definitivo. 
Ninguna señal que nos indique
el término de la ruta. 
La última constelación puede ser la primera.
Y la luna es tanto noche como día.

Y el límite es puerta, no clausura. 

No hables entonces de fin ni principio,
ni celebres nunca la pureza de una lengua.
No digas nunca, “yo soy el centro”. O “aquí empieza la historia”.








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