viernes, 12 de septiembre de 2014

CAYETANO CÓRDOVA ITURBURU [13.285]


Cayetano Córdova Iturburu

Cayetano Policinio Córdova Iturburu (16 de febrero de 1899, Buenos Aires, Argentina- 25 de abril de 1977, Buenos Aires) Periodista y poeta, fue uno de los decanos de la crítica de arte de Argentina, fue incorporado a la Academia Nacional de Bellas Artes. Sus amigos y colegas lo apodaron ¨Policho¨.

Córdova estudió en el Colegio Nacional de La Plata y en el Colegio Nacional Mariano Moreno de Buenos Aires.

Fue periodista del diario La Razón y luego Clarín y El Mundo y la revista El Hogar. Escribió el guion del filme Ponchos azules estrenada en 1942.

Hacia 1950, creó la Asociación Argentina de Críticos de Arte, junto a Basilio Uribe, Guillermo de Torre, Julio Llinás, Vicente Caride, Romualdo Brughetti, Sigwart Blum y Osvaldo Svanascini, Córdova Iturburu realizó importantes portes bibliográficos: "Como ver un cuadro", "La Pintura Argentina del Siglo XX", ensayos sobre importantes artistas como Lino Eneas Spilimbergo, Victorica y Emilio Pettoruti.

Su libro "80 Años de Arte Argentino" es un título reconocido por críticos de la talla de Herbert Read, Giulio Argan, Pierre Restany.

Activo animador del grupo de Florida, promotor de las vanguardias artísticas, son notables sus colaboraciones en Proa y Martín Fierro entre 1924 y 1927.

En 1934, se afilió al Partido Comunista pero hacia 1948 en un seminario se enfrentó a Rodolfo Ghioldi que promovía la necesidad de adoptar un cánon estético realista único y fue expulsado del mismo.

Fue presidente de la SADE, Sociedad Argentina de Escritores, entre 1965-69.

En 1971, fue incorporado a la Academia Nacional de Bellas Artes.

Se casó con Carmen de la Serna (hermana de Celia de la Serna, madre del Che Guevara), su hija es la arquitecta Carmen Córdova.

Filmografía

Adaptación
Los hombres las prefieren viudas (1943)

Obra

El árbol, el pájaro y el bosque (1923)
La danza de la luna, 1926
España bajo el comando del Pueblo. Cubierta de Pedro Olmos. Vivencias del autor en la Guerra Civil Española. Editorial Acento. Buenos Aires, 1938
La civilización azteca, 1944
El viento en la bandera, 1945
Vida y doctrina de Sócrates
La Revolución Martinfierrista (1962).
Cómo ver un cuadro: del arte tradicional al informalismo, 1962
Pettoruti, 1980
La pintura argentina del siglo veinte, 1958
80 años de pintura argentina
Dónde se habla de las cosas
Patria Argentina (1967)

Ensayos sobre su obra

Verón, Irrazabal,: El rol del crítico de arte en la Argentina del siglo XX, editado por las fundaciones Espigas, Telefónica y FIAAR.





Paso como una sombra

                                Cuando partió yo abrí los ojos.           
Fue necesario que partiera para saberlo todo...
 
   Sólo dos veces la besó en la frente.
Sin saberlo le di mi despedida.
Sólo dos veces la besé en la frente;
¡pero ya estaba fría o casi fría!
 
   Nunca hablamos de nada.
Hay amor que se nutre de silencio,
como hay flores que se abren en sudarios
sobre agua muerta, entre basaltos negros.
Hay amores que son cual despedidas
entrecortadas de presentimientos,
en que todo se calla como si uno
horror tuviera de tentar al cielo.
 
   Hablábamos,
y de pronto entre nosotros
se interponía el silencio.
 
   Reíamos a veces.
Reíamos con infantil cascabeleo;
pero en verdad, lo único importante
era estar en silencio;
un silencio viviente que latía,
opaco y sordo,
como un oculto corazón enfermo.
Pasó como una sombra luminosa.
Yo no advertí que iba mirando lejos...
 
   Hablamos solamente de las cosas
inefables que se hablan en silencio
y la besé dos veces en la frente,
arrodillado de respeto.
 
   Suelo pensar que no existió y fue sólo
el fantasma de un sueño...
 
   Nunca hablamos de nada.
 
   Sin saberlo
siempre estuvimos juntos
y Ella se fue primero.
 
   Sólo cuando partió yo abrí los ojos.
Fue necesario que partiera
para saberlo todo...
 
 




Final

   Mi libro es una sombra de lo que yo he soñado.
Persiguiendo fantasmas se desgarró mi empeño.
Lector: no pude dar más de lo que te he dado;
el Arte es una amarga resignación del sueño.

(«El árbol, el pájaro y la fuente»)
 
 



Norah Lange

   Ocres y lilas velan el agua de la tarde.
Norah Lange: en tu nombre se mecen las campanas.
Rampa la noche sobre el crepúsculo que arde
y la Vida y la Muerte van como dos hermanas.
 
   Sonambulismo trágico y dulce de ojos de ángel
y de dos trenzas de ébano sobre una vaga túnica...
Norah Lange: tu nombre pasa como un arcángel
y acongoja el paisaje de una tristeza única.
 
   Berenice, Ligeia... Sombras de terciopelo...
Medianoche de espectros en soledad sin Dios.
Norah Lange: tu nombre resuena en mi desvelo
y hay algo más terrible que la Muerte en mi voz.
 
 



Versos del futuro improbable

   Iluminando estampas me pasaré la vida.
Te narraré los cuentos que asombran en la cuna
y hará santas las horas de cada anochecida
interpretando el múltiple paisaje de la luna.
 
   En el balcón, de codos, miraremos callados
cómo la noche enciende luces en las ventanas
cuando la tarde cierra sus párpados cansados
mecida en un reposo conventual de campanas.
 
   Por la senda de Otoño que ausenta tus pupilas
emprenderemos juntos inolvidables viajes
al país de las tardes y las noches tranquilas.
Tu amor es un perfume que revela paisajes.
 
   Paisaje futurista de cubos y letreros,
la fiebre de la frágil ciudad de cartón-piedra
asumirá a tu lado la paz de los senderos
y de las abadías que envejece la hiedra.
 
   Sentirás el silencio de mi amor que te loa
en su lengua profunda y bajo el cielo utópico
la vida será lenta como un viaje en canoa
entre el silencio de árboles de una noche del trópico.
 
   Recogeré las risas con que la vida pueblas
y esconderé las horas que quisiste dejarme
para que fuerte me halles el Viernes de Tinieblas
en que cierres los ojos para no perdonarme.
 
 




Elogio de la Parroquia de San José de Flores

   Flores es una calle llena de árboles
con olor a jardín recién regado,
una niña que espera en una puerta,
unos chicos que juegan y a lo lejos un piano.
 
   En el cielo de Flores hay un montón de estrellas
que el Centro no conoce.
Otras constelaciones y una luna más nueva
tiene el cielo de Flores.
Es cielo de los tiempos melancólicos
del organito de Evaristo Carriego.
Sin exasperaciones luminosas, es limpio
y amplio, sin violencias de rascacielos.
Cielo para familia acomodada,
para tertulias en el patio,
para castos paseos,
desciende hasta la calle y como un humo
descansa en los jardines delanteros.
 
   Vámonos por sus calles. Las conozco.
Se me dieron andando, compañero.
Tienen un alma dúctil de niña casadera.
Son complacientes con los mozos serios.
Cantan por la mañana, trabajando,
y acurrucan ternuras, de tarde, sobre un pecho.
 
   Junto a la verja de una casa quinta
nos detendrá un piano romántico
a la hora profunda en que la noche
se abandona en los brazos de los últimos tangos.
 
   Flores es tan romántico
que las nubes rojizas que desde el Centro vienen
al llegar a su cielo,
para ponerse a tono, palidecen.

(La danza de la luna) 





CAYETANO CÓRDOVA ITURBURU.
Una vida dedicada a promover el arte

por Laura Feinsilber

Organizado por la Academia Nacional de Bellas Artes se desarrollaron a lo largo de este año importantes mesas redondas para homenajear a relevantes figuras fallecidas del quehacer artí­stico nacional.

Recientemente el Presidente de la Academia, Dr. Jorge Taverna Irigoyen, el escritor Antonio Requeni y la autora de esta nota integraron el panel correspondiente al poeta y crí­tico de arte Cayetano Córdova Iturburu (1902-1977) con motivo de cumplirse treinta años de su muerte.

Taverna Irigoyen recordó a las figuras sobresalientes de la incipiente crí­tica de arte en la Argentina a partir de Sarmiento, Miguel Cané, Eduardo Schiaffino y ya en los 30 y comienzos de los 40 la importancia de José León Pagano, Atalaya y Julio Rinaldini, quienes comprometen expresiones valorativas más afinadas a través de la polémica y esquivando todo compromiso ocasional.

Surgirán más adelante personalidades destacadas, entre ellas, Julio Payró, Aldo Pellegrini, Jorge Romero Brest así­ como Policho Córdova Iturburu que realizan una labor orientadora y participativa de todo un proceso del arte argentino que comienza a ocupar un lugar dentro del plano internacional.

Hacia 1950, fecha de creación de la Asociación Argentina de Crí­ticos de Arte, otras figuras cuyos nombres deben ser recordados, Basilio Uribe, Guillermo de Torre, Julio Llinás, Vicente Caride, Romualdo Brughetti, Sigwart Blum y el aún muy activo Osvaldo Svanascini, contribuyen también a la construcción de nuestro arte. 

Córdova Iturburu realizó importantes portes bibliográficos: "Como ver un cuadro", "La Pintura Argentina del Siglo XX", ensayos orientadores sobre varios importantes artistas, entre ellos, Spilimbergo, Victorica, Pettoruti, tres de nuestros emblemáticos maestros. Asimismo "80 Años de Arte Argentino" es un tí­tulo de un tiempo preciso en el que el arte argentino es reconocido por crí­ticos de la talla de Herbert Read, Giulio Argan, Pierre Restany. Se le debe reconocer a Córdova Iturburu su impulso para abarcar corrientes y movimientos del arte nacional, más allá de convenciones historicistas o planteos cronológicos.

Antonio Requeni se refirió al amigo de Garcia Lorca, de Fernández Moreno, de Borges, a la experiencia del poeta en España en tiempos de la guerra civil y citó uno de los textos que atestiguan la impresión que significó para su sensibilidad esta guerra fraticida. Leyó varios poemas que expresan su lirismo y ternura como el dedicado a su esposa, algunos versos de "El árbol, el pájaro y la fuente" publicados en Martí­n Fierro (1924) así­ como un soneto dedicado a Pettoruti en el que "funde su condición de poeta con su amor a las artes plásticas".

En mi intervención no pude dejar de mencionar al seductor y elegante crí­tico cuando me cruzaba con él por Florida, por las salas de van Riel, Witcomb o en la mí­tica Ver y Estimar.

Activo animador del grupo de Florida, promotor de las vanguardias artí­sticas, son notables sus colaboraciones en Proa y Martí­n Fierro entre 1924 y 1927.
En 1934 se afilia al Partido Comunista pero hacia 1948 en un seminario se enfrenta a Rodolfo Ghioldi que promueve la necesidad de adoptar un canon estético realista único. Córdoba Iturburu polemiza con valentí­a en defensa de la apertura a la vanguardia y a la libertad en la creación. Por supuesto que este enfrentamiento se desarrolló en un clima de alto nivel intelectual lo que no impidió que fuera separado del partido.

Vale la pena releer sus conceptos sobre nuestra pintura: por ejemplo, "los registros cromáticos, medias tintas, tonos agrisados, colores atenuados, son determinados por causas históricas, geográficas y humanas" o "En cómo ver un cuadro" (1962), "quien no comprenda el arte actual no se halla en condiciones de comprender el arte antiguo". Sobre Pettoruti, su gran amigo, escribió: "la fuerza de su pintura residí­a en que era verdadera, despojada y libre, una ideal ordenación de equilibrios".

En cuanto a la crí­tica de arte consideraba que debí­a ser apasionada y partidaria... "una afirmación de aquello que se juzga imprescindiblemente saludable para los intereses de la verdad, del bien y de la belleza".











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