viernes, 12 de septiembre de 2014

ÁNGEL GUIDO [13.281]


Ángel Guido

Ángel Francisco Guido (n. Rosario Santa Fe, el 29 de septiembre de 1896 - † Ídem, 29 de mayo de 1960) fue arquitecto, ingeniero, urbanista e historiador argentino, uno de los creadores del Monumento Nacional a la Bandera y del Plan Regulador de 1935, que concebía a esa obra unida con el Parque Nacional a la Bandera y el ingreso a Rosario desde el río.

Guido nació en Rosario en 1896, cursó sus estudios en la Universidad Nacional de Córdoba, graduándose como ingeniero civil en 1920 y como arquitecto en 1921.

Falleció, también en Rosario, el 29 de mayo de 1960. Sus restos descansan en el cementerio El Salvador, a la vera de la calle mayor.

Monumento a la Bandera

A Guido se lo conoce por ser uno de los creadores del Monumento Nacional a la Bandera. En 1939 Guido ganó, junto con Alejandro Bustillo, un concurso de anteproyectos que representaba el tercer intento por construirlo. Así, después de 85 años desde que se concibiera levantar el Monumento por primera vez y de dos frustrados proyectos, de 1872 y de 1909, la obra se inauguró en 1957.

En la propuesta que habían presentado Guido y Bustillo, el Monumento funcionaba como el remate de un eje cívico que partía desde el ingreso a Rosario por el río Paraná y atravesaba el Parque Nacional a la Bandera. Sin embargo, debió transcurrir mucho para que esa unidad se concretara. El primer paso, en 1997, fue la unión del Monumento con el Mástil Mayor. A esa obra le siguió la construcción de una explanada que la Municipalidad habilitó en 2005 buscando enlazar los tres espacios: Monumento, Parque Nacional a la Bandera y Estación Fluvial.

Y el tercer paso se cumplió en 2006 con un nuevo acceso a La Fluvial que incluyó el trazado de ingresos peatonales y de vehículos, la instalación de equipamiento urbano y luminarias, trabajos de jardinería y una renovación paisajística adaptada al material histórico preexistente en el sitio.

Otras obras en la ciudad

En arquitectura, Guido es considerado como un referente del movimiento neocolonial. Fue autor de numerosísimas obras en todo el mundo, y en Rosario aún se destacan la llamada Casa Fracassi (Esq. de San Luis y Corrientes) la cual perteneció al Doctor Teodoro Fracassi, la sede del Club Gimnasia y Esgrima (Laprida al 900), y la vivienda de Montevideo 2112. Entre los otros muchos trabajos que Guido dejó en el campo de la arquitectura argentina figuran, además, la elaboración de los planes reguladores de Rosario, Mar del Plata, Salta y Tucumán, y el proyecto de la Ciudad Universitaria de Rosario en 1950.

El Plan Regulador de 1935, para la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, era extraordinario para la epoca, ya preveían el uso de subterráneo y hasta el uso de la isla del Espinillo (isla entrerriana). Este plan preveía, la construcción de un aeropuerto principal en la isla, y la forestación de varios sectores verdes para la ciudad. También contaba con la idea de una circunvalación, utilizando 2 avenidas principales que cruzaban la ciudad de norte a sur.

En 2006 quedan cuatro nietos de Guido, Alejandro Caprioglio, Mario Caprioglio, Marcela Martinez Vivot y Adriana Martínez Vivot, y quien fuera su socio, el también arquitecto César Benetti Aprosio.

Escritor

En 1954, se editaba en Rosario una novela titulada "La ciudad del puerto petrificado", El extraño caso de Pedro Orfanus", bajo el nombre de autor de Onir Asor, un nombre a todas luces inventado y que en su momento fue un secreto a voces: el seudónimo escondía a Angel Guido, arquitecto autor del proyecto del Monumento a la Bandera, poeta marginal de la generación del 22, autor de ensayos sobre arte y arquitectura influenciados por las ideas de Ricardo Rojas, y padre de la novelista, por entonces en ciernes, Beatriz Guido, quien ganaba el premio Emecé por "La casa del ángel".





Canillas

   Canilla humilde de bronce          
que te quejas de tan pobre.
 
   Canilla niquelada, enhiesta,
orgullosa, pedante, burguesa.
 
   Cómo sois vulgares de día,
no desmentís en nada vuestra burguesía
 
   mas, en ciertas noches azules
en ciertas noches quietas
 
   os unís a los grillos
para contaros penas.
(«Motivos del hogar»)
 
 




Llovizna urbana

   Dos días seguidos de llovizna invernal.
Muchos espejitos le han nacido a mi ciudad.
 
   Obstinadamente, debajo de nuestros pies,
nos persigue otro Yo, al revés.
 
   Las casas se arrebujan, bien o mal,
en sus sobretodos de muros de cal.
 
   Las puertas y ventanas se abren y cierran
en el breve bostezo de sus hojas abiertas.
 
   Los dedos de los árboles se crispan en vano.
Nadie despertará a la lluvia de su letargo.
 
   En la calle, las casas sentadas en la vereda,
se han puesto a contar chismes o historietas.
 
   Anochece. Las ventanas cansadas de guiñar
han cerrado sus párpados para dormitar.
 
   A los foquitos eléctricos le han nacido ojeras
y no se cansan de vomitar luz las vidrieras.
 
   Maternalmente, contra las fachadas frías,
la dulce llovizna apoyó sus mejillas.
 
   Y hecha canción piadosa, doblando esquinas,
ha entrado en los comercios y en las oficinas
 
para cantar, debajo de las verdes pantallas
la dolorosa canción de la tristeza urbana.
 
ENVÍO
   Llovizna: En silencio toda mi ciudad escucha
tu canción que delata nuestra vida absurda;
 
   pero no importa: cuando mañana te vayas
se llenarán de niños y obreros las plazas.
 
   Será día de fiesta en los mercados y tranvías
¡y brillará un sol de domingo en las oficinas!
 




Mañanita urbana

   Se ha vestido de fiesta la mañanita
olor a madrugada urbana, frescura leve.
 
   Los caballitos de lecheros llenan el aire
con la música infantil de sus cascabeles.
 
   En la plaza, el rojo surtidor de nafta
es un malvón entre la fronda verde.

                                          De «Motivos urbanos» 











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