martes, 5 de agosto de 2014

ROCÍO POCHETTINO [12.678]


Rocío Pochettino

Rocío Pochettino (1982) nació en Río Tercero, Córdoba, y allí vive, trabaja y escribe. Publicó un inconseguible primer libro, Glasé (Zediciones, 2009), gracias a un premio de poesía y fue nombrada “Poeta Revelación 2008″ por la revista Plebella. Desde ahí y hasta el presente, sus ediciones han circulado vía pdf entre amigos y sus poemas aparecieron en algunos blogs donde aún pueden leerse.

Rocío escribe como si una ancianita de sabiduría ancestral le dictara al oído. En parte por la economía en el uso de los adjetivos, en parte por la elección de los sustantivos justos, su voz construye cada poema como un edificio de sentido de sólidos cimientos, pero que a la vez sabe cómo abismarse para sorprender tanto en lo fonético – auditivo como en la sintaxis y las ideas que encierran. Estos que siguen, inéditos, recogen los discursos de la tradición musulmana que recorre su árbol genealógico pero también destellos de una escritura universal y mántrica. Una voz joven y fuerte que vuelve a visitar la herencia de los siglos.






Estás en mis brazos Jamil,
después de haber pronunciado
los más bellos poemas del certamen.

Jamil Buthaynah que fuiste entrenado
por al-Hutay’ah, quien tuvo por maestro
a Ka’b bin Zuhayr, hijo de ibn Ab Abî Sûlmâ
discípulo de Awas ibn Hajar quien a Tufayl conoció,
y una noche, las mujeres de mi pueblo acompañaron.

Estás en mis brazos Jamil Buthaynah,
un cuerpo balbuceante que ya todo ha conseguido
y descansa en mi cama la conquista del premio.

Pero no somos Jamil los elegidos que el Kitáb
de las canciones nombrará como guerreros.
Estamos cautivos en la disonancia divina
alejándonos de los hombres, internándonos
en la forma y los nombres de un dios
que no asiste a estas victorias terrestres.







Dichosos los seres que orbitan en la premura
en el momento en que el vapor cede al verano.
Dichosos los seres con hilos de plata colgando en sus dedos
porque el Profeta los pintó la tarde en que quedaron dormidos.
Dichosos los seres del verano que en el sueño descubren
el tiempo y los ritmos de un pincel que los va dibujando.
Dichosos entonces, vueltos una caligrafía imposible
que traza el silencio de una danza alrededor del incendio.

El fuego en el cielo de todos los cielos de esta mezquita
el fuego en estrellas oscuras ocultas en la pedrería del templo
el fuego en la sura haciendo un canto al linaje estrellado.

Dichosos entonces,  los que no hicimos familia trazando
a la margen del nombre el nombre constelado de otro.
Dichosos hijos del nombre plateado caligrafiado con hilos
de vapor silencioso, sudados tras el baile y el fin del verano.







Para Aš-ši‘rā y Baba Loli

Un perro que mira el mar y espera ver los aviones llegar a la aldea. Un perro que ya no cuida el cultivo, y cava en la propia sombra un sitio donde echarse a dormir cada día de tregua.

Un perro que solo sabe de un amo alejándose a caballo el día en que vio aviones sobre la arena.

Un perro, que esperando aviones se encuentra ladrando al resplandor de un campamento en el cielo. Un perro que ladra al fulgor de lo suspendido.  Al movimiento o la danza por la que desciende una tienda de luces que se abre al vacío. Un campamento en el cielo del perro que espera a su amo.

Un perro que ladra a la luz. Un perro que alcanza a olfatear a su amo herido en la tienda celeste. La lengua del perro curando la herida de todas las luces, trayendo la oscuridad al desierto.

Un perro que lame la luz. Un amo que ha cabalgado el estruendo y atrás ha dejado el culto de olivos y vides. Un perro que guarda en su lengua la lengua de las estrellas. Un amo que en todas las lenguas llama a su perro para salir a cazar las gacelas. Animales de polvo vibrando en cada hemisferio. Si alguien los toca se caen, si alguien los caza el cielo se cae.

Un perro que escucha todos sus nombres en todas las lenguas, pronto ha olvidado la guerra. Un perro llamado al campo apaga la sombra de los olivos y oculta a trasluz en las vides el reflejo del cielo. Animal cazador de gacelas, ve a su amo dormirse en la tienda, y reconoce en la herida que lame, la oscuridad de su herencia.







fiesta

Mecer el columpio hasta que el dedo se moje / saliva protectora que libras del fuego / del cese del canto y la captura,

hay:

bizcochuelo de jaspe / para los conejitos de lana / que guardan sus ojos para la foto.

La niña bañada en Coqueterías escucha: / “cerrá la manito, para que pase la manga, ay ay, los conejitos bandidos que saben hacer su casita a la sombra” / Puñito cerrado, mordido. / La palma surcada de uñitas








cántico

callas
y todo florece:

las niñas juegan a
ser madres y esposas
con esmero cuidan los
platos que llenarán
de hojitas para la cena

él
regresará y será reconocido

el fértil silencio
de lo dispuesto.







souvenir

Mejor vida la del pubis lavado de ruda / bichito que pica la cola y la lela lo lava / los dulces robados y sus papeles brillantes que hacen ruidito, / mentira remota rezada entre flores, la tina mayúscula de cielo dormido en mi vientre.
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club náutico [2009]


latigazo: todo picado

la capa reusable celeste
adherencia sonora impermeable
las manos conservan la sal de los vientres
abiertos el moco partido la uña que muestra
la sangre y la lleva a la boca

ahora es posible llamarte
porque las aguas se rompen

traer por favor esa lancha cuyo nombre no ha sido grabado:
anahí de un lado, anahí rocío del otro,

de lonas
sólo cubierto el motor desbordado.





el arco-iris hace casita en la grasa
en el agua de los pescados,
dónde has llevado rocío la cabeza del dientudo?
no puede afilar una vulva el gesto
de muerte en la foto: dos hombres abrazan
un pez que colea, uno sonríe y de
fondo en color las botellas
que van trazando el sonido
de cada pregunta: papá, los limpiamos?






promo dos mil [2010]


yo nadaría en tus filtros en la boca en la isla
que absorbe las aguas hasta volverlas vapor
ahora que ya no lo somos porque dijiste:

en el club, no.

y de ahí fileteando las luminarias las lonjas del alga que tapan la entrada
cerca del chorro, era un chorro el lugar

y de ahí alternando el nivel a otro nivel el nivel 109 el nivel por afuera
el nivel y la placa el nivel en septiembre o en la otra parada el
nivel y lo iluminado de otro nivel más abajo mucho más grave un
taller de niveles haciendo niveles una gota de aire en el agua o en
el centro más abajo que abajo ya diciendo está bien lo sabemos
pero igual hace falta






yo nadaría sin el cuerpo haciéndote un baos de
salvia para llevar tus mojarras de vuelta,
y yo nadaría sin voces
haciéndote trampa de nuevo
fajándome el pecho en remera XL
alegre, si la muerte si consigo besar
a la virgen sus pies estrellados






no sólo entre animales dormidos, no
sólo un relámpago de chico cortando
la arena sino soñar en lo que venga loneta en
cemento rayado autografiado las Krunchas
las Tutuquitaz noventa y siete, promo dos mil














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