martes, 5 de agosto de 2014

RENATO LASO JARPA [12.690]


Renato Laso Jarpa

Renato Laso Jarpa (CHILE). Poeta y militar de profesión. Hijo de los escritores Olegario Laso Baeza y Sara Jarpa. Publicó su primer libro de poesía en 1962, titulado “Círculo de tinieblas”, posteriormente, publicaría “Compás de espera” (1966).




Círculo de tinieblas
Autor: Renato Laso Jarpa
Santiago de Chile: Del Pacífico, 1962

CRÍTICA APARECIDA EN LA NACIÓN EL DÍA 1963-05-05. 
AUTOR: RICARDO LATCHAM

De la familia de notables escritores como sus padres, don Olegario Laso Baeza, doña Sara Jarpa de Laso, y sus hermanos Hugo y Jaime, se exhiben ahora en calidad de poeta Renato Jarpa Laso, con el libro “Círculo de tinieblas”, impreso en la Editorial del Pacífico, en 1963.

Es un volumen desigual, con un balbuceante sentido del ritmo, en muchos de los romances y cantos reunidos, pero también con fuerza expresiva en otros, y con una originalidad que sobrenada en la mayoría de los versos. A Renato Jarpa Laso, le falta todavía pulir y acendrar sus numerosos poemas y situar su lenguaje en un plano más moderno, a pesar de la energía que domina en su extensa y lograda composición “Vida...”, una de las más curiosas de “Círculos de tinieblas”. En “Agua...” la frescura y emotividad lo liberan de algún detalle premioso y le acercan más al registro emocional de nuestro tiempo. Por ejemplo, estos versos:



“Agua que vives el vivir del hombre.
Hombre que es agua en cáliz de ceniza,
Hombre que ríe y llora el agua amarga,
Hombre que tiene sabor de agua naciente,
Hombre que muere como fuente agostada,
Es su destino el agua, siempre el agua,
El agua es trama plateada de su vida”.



En “Camarada de muerte” hay complacencias verbalistas y algo de truculencia que se atenúa y desaparece en el “Romance de Don Ciriaco El Cuatrero”, insertado en el ya rico romancero criollo cultivado, entre varios más, por Barrenechea, Parra y Óscar Castro. Jarpa Laso pasa, con igual movimiento y animación, desde lo objetivo y descriptivo, a los temas inspirados en el hombre y su destino, en la angustia de nuestro tiempo y en asuntos infantiles, vertidos también en el romance, donde alcanza instantes de plenitud.

Insisto en que este escritor tiene todavía que dominar ciertas cuerdas o suavizar otras en que aparecen redundancias y reiteraciones. Además, su lenguaje, nada de pobre, posee aristas e inflexiones sonoras que las tendencias actuales de la poesía van superando. No se deshonra su tradición familiar de remontados intelectuales con “Círculo de tinieblas” que recoge un conjunto irregular, pero modulaciones de sentimiento e instantes de gran tersura y fluidez de idioma.



CRÍTICA APARECIDA EN EL DIARIO ILUSTRADO EL DÍA 1963-05-12. 
AUTOR: JAIME MARTÍNEZ WILLIAMS

Los poemas reunidos en este volumen están marcados profundamente por las actividades y preferencias de su autor; en forma más notoria que de ordinario, ellos son un resultado, una expresión de experiencias, y no una elaboración descarnada y fría. Frente a la actitud de más de un poeta adolescente que construye sus obras con deliberado ánimo literario, Renato Laso parece necesitar espontánea e irrefrenablemente del poema como forma de fijar y consagrar los momentos decisivos de su sentimiento o de su meditación. De ahí que su palabra fluya con facilidad, respondiendo al impulso interior y no a una búsqueda que pudiera ser tan consciente como artificial.

Estos rasgos del autor de “Círculo de tinieblas” se unen a un definido aliento romántico que inspira el conjunto de su poesía y determina su inclinación por ciertos temas y su entonación dominante. Renato Laso es oficial del Ejército y pertenece al arma de caballería, es decir, a aquella que mantiene con especial ahínco el romanticismo de lo legendario y sentimental. La vocación profesional explica muchos detalles de estos versos.

En general, los poemas adoptan la forma de romances escritos con soltura, pero sin especial profundidad:



“Cuatro lágrimas danzaban
enjoyando el aire amargo.
Llanto de duro cristal
desgranaba su rosario.
Puñal de callada pena
sangraba en callada mano”.



Pero hay veces en que el tema obliga al autor a superar el marco un tanto repetido y difícil de renovar. Así en el poema inicial, que lleva el título del libro, el romance se hace más solemne al referirse a la Creación. Todo estaría bien si no fuera porque el ritmo fácil trae ecos inoportunos de frases y de versos conocidos que inconscientemente parecen haber aflorado al recuerdo del escritor:



“...sin ver que somo la sombra
de una luz en un reflejo.

................................................

Y hasta el tiempo que nos mata
morirá en manos del tiempo...”



Sabemos muy bien que esto es un fenómeno natural y que, es el último caso, hasta puede ser una simple coincidencia de pensamiento con el célebre Miserere, pero el resultado perjudica la impresión general del poema que por lo demás está bien logrado.

Las similitudes se dan aun con mayor frecuencia entre diversos pasajes de un mismo autor y ello suele corresponder a estilos bien definidos por lo que en el hecho resulta casi inevitable. En este caso, también ocurre:



“Los clavos de las estrellas
crucifican los esteros...”
(“Regreso de don Ciriaco el cuatrero”).

“Las estrellas clavan cruces
en las tinnieblas amargas”.
(“Llamas y lágrimas”).



Los tres romances de don Ciriaco el cuatrero son una de las partes más gratas del libro, y en ellos Renato Laso pone todo su nostálgico romanticismo y su amor al paisaje natal.

En otras ocasiones, como cuando escribe para sus hijas pequeñas, sabe adaptar su estilo a la imaginación infantil y a veces halla expresiones de simpática eficacia. Y de pronto, abandonando el recuerdo sentimental o la pincelada pintoresca, aborda trabajos mayores, como ese tríptico de “Tierra”, “Fuego” y “Agua” en que están algunas de las mejores estrofas del libro. Especialmente en los dos últimos de esos poemas, Renato Laso logra una efectiva adecuación entre el lenguaje y el motivo que lo inspira. Si en “Fuego” ello lo lleva a un tono sostenidamente apasionado y a un vocabulario rotundo casi hasta el exceso, en “Agua” la identificación es más flexible y armoniosa:

“Agua que vuelas, vilano encanecido...

.............................................................

Auga que sueñas oscuras soledades...”

Seguramente sin pretenderlo, el autor ha encontrado el sonido preciso para la multiforme imagen del agua elemental.

Ya se ha hecho notar, al publicarse “Círculo de tinieblas”, que Renato Laso Jarpa pertenece a una familia de escritores. Con su labor poética, no desmerece de quienes lo han precedido en las letras nacionales, pero creemos que sus hermanos buscan con mayor constancia una perfección de sus medios expresivos que Renato Laso confía en demasía a su facilidad natural. Su vocabulario es amplio y superior al nivel corriente de los autores de las nuevas generaciones, pero abusa de él como de su espontánea imaginación. Junto con reconocer que ha hecho muy bien en decidirse a publicar “Círculo de tinieblas” y de valorar sus méritos positivos, creemos que debería dedicar sus esfuerzos a temas que le impusieran una gran disciplina y una rigurosa contención, a fin de depurar y hacer más denso su contenido poético.

Y aunque sea muy de paso, dejemos constancia de lo que perjudica al paciente lector, tanto como el autor afectado, el alto número de errores de impresión que este libro contiene.



CRÍTICA APARECIDA EN EL MERCURIO EL DÍA 1963-05-25. 
AUTOR: HERNÁN POBLETE VARAS

Difícil ser parte de la familia Laso Jarpa... y no ser escritor. Se cuentan a puñados los literatos y todos de buena ley. Comencemos por D. Olegario, el padre, autor de admirables cuentos. Y sigamos con su dignísima esposa, la señora Sara Jarpa de Laso, a la que se le deben notables ensayos históricos. Y luego sus hijos figuran con honores en la joven literatura nacional. Uno de ellos, militar de profesión y autor de una semblanza de Manuel Rodríguez, aparece ahora en el campo de nuestra poesía con “Círculo de tinieblas” (Editorial del Pacífico, Stgo., 1962).

Renato Laso Jarpa, el autor de estos poemas, cultiva con fortuna el romance tradicional llegado hasta él desde los viejos tiempos hispanos a través de García Lorca y Óscar Castro. Es indudable la influencia del primero, al que Renato Laso Jarpa sigue sin demasiado sometimiento. Su verso –el de Renato Laso J.- es viril, imaginativo, con leve toque de misterio y cierta calidad evocadora para la cual el romance es un apropiado instrumento. Veamos este fragmento de su poema “Llamas y lágrimas”:



“Tarde de silencios grises
se coloca negra capa,
mirando al atardecer
con ojos de oscuro nácar.
Lleva en su frente brumosa
diadema de estrellas pálidas
y albos reflejos de luna
han empolvado su cara.
Pero un resplandor de fuego
siembra rosas en su falda.
Las hogueras vespertinas,
estrellas encadenadas,
desde la tierra profunda
tienden sus brazos de llama;
topacios de sol antiguo,
dan vida a las sombras vanas,
mientras que del cielo lloran
diamantes tristes de escarcha”.



Pero no es el romance la cuerda única de nuestro poeta. Ensaya otros géneros con igual fortuna, como podemos apreciar en su poema “Camarada muerte”.

Deseemos éxito a este poeta que comienza –en edad ya madura- y que manifiesta en estos primeros atisbos un don que no debe despreciar.






Las hermanas Laso: Hippies y emprendedoras

Una es actriz y la otra es experta en temas esotéricos; una interpretó decenas de personajes y la otra se interpretó a sí misma en muchos programas; una lee libretos y la otra el horóscopo chino. Ambas se consideran "patiperras", adoran los libros, desconfían del matrimonio, están llenas de proyectos y no van pisando huevos por la vida.  

por:  Marcel Oppliger/La Segunda sábado, 22 de diciembre de 2012 




A la izquierda, Angeles Lasso (así, con dos "s") y a su lado Gloria Laso (con una sola).

Discuten sobre dónde y cuándo tomarse las fotos para esta entrevista, se corrigen mutuamente las fechas de distintos episodios de sus vidas, se interrumpen a cada rato, ¡y hasta escriben distinto su apellido!

Luego se ríen y echan tallas de esos mismos episodios, recuerdan con cariño a sus padres y su amor por la literatura, y concuerdan en que la televisión chilena actual, medio que ambas conocen bien desde distintas perspectivas, le da demasiado espacio a "un montón de estúpidos" (Angeles) y excesiva importancia a los "ingenieros comerciales" (Gloria).

La hora y media conversando con la actriz Gloria Laso y la especialista en esoterismo María de los Angeles Lasso -una discrepancia ortográfica que las hermanas ni siquiera intentan explicar- se pasa volando, porque entre las dos tienen historias para llenar varios libros. Y ya han empezado a llenarlos, se apresuran a recordar, ya que escribir las apasiona a ambas tanto como a sus padres, Sylvia y Renato, ya fallecidos.

Angeles ha publicado 14 versiones de su horóscopo chino anual y está preparando la decimoquinta. Gloria publicó en 2009 su autobiografía, "El río que fluía hacia arriba".



"Una cosa curiosa de nuestra familia es que nada puede ser más normal que ser escritor. Todo el mundo es escritor. Mi papá y mi mamá escribían, y unos tíos", cuenta Angeles, quien se define orgullosa como "una hippie de Horcón de toda la vida".

"Mi abuelo fue un escritor bien conocido, Olegario Laso Baeza. Escribió un cuento -"El padre"- que se leía en el colegio", agrega su hermana mayor, con su vaporosa blusa blanca y sus jeans gastados de señora cool .


Una crianza atípica



Las Laso -que tienen una hermana menor, Francisca (chef), y una media hermana, Anette (oncóloga infantil)- tuvieron padres que desafiaban algunas convenciones.

Porque don Renato Laso Jarpa era un militar "muy cuadrado" (según la primogénita), pero también era un poeta con obras publicadas. Y doña Sylvia Lezaeta Castillo bien podía ser la esposa de un oficial de caballería, con su prole inscrita en el muy respetable colegio de las Monjas Inglesas, pero "ella era bastante hippie, sembró esta cosa de la imaginación y la espiritualidad en nosotras, nos contaba cuentos, tenía un teatro de títeres", cuenta Gloria.

Ambas nacieron en Santiago, pero la carrera militar del padre implicó muchas mudanzas para la familia y nunca vivieron mucho tiempo en la capital.

Pasaron varios años en Viña del Mar, porque el papá estaba en el regimiento de caballería de los Coraceros. Más tarde fue enviado por dos años a Coyhaique, algo que Gloria recuerda como "bien marcador, porque era un lugar como de otro mundo. ¡Había un solo auto en toda la provincia! En invierno nevaba y nevaba, y en verano llovía y llovía, y pasaban niñitos vendiendo frutillas y murtas. Me acuerdo que en el regimiento tenían un zoológico, con un pobre puma, un guanaco...".

Angeles:

-¡El guanaco me saltó encima! De lo demás apenas me acuerdo. Sí me acuerdo de las frutillas...

Gloria:

-Para mí fue bien impresionante pasar violentamente de Viña, de un departamento en Av. Perú a la orilla del mar, a la nieve, los caballos, los bosques.

De la etapa escolar, las hermanas no recuerdan lo mismo.

"Para mí, 'horroroso' sería decir poco", dispara Angeles. "Me gustó en la infancia, lo que hicimos en Viña, pero hubo una época que tuvimos la desgracia de venir a Santiago por el trabajo de mi papá, y a él se le ocurrió la genial idea de ponernos en un colegio de monjas que era socialmente muy bien visto".

"Las Monjas Inglesas. Allí habían ido mi mamá y mi abuela", acota su hermana, agregando que "también fue por razones económicas, porque el primer hijo pagaba completo, el segundo la mitad y el tercero era gratis. Valía la pena. Y valóricamente también aportaba, aunque a Mariángeles nunca le gustó".

-¿Qué no te gustaba?

-Toda esa cosa sicópata de estarte metiendo la Iglesia contra tu voluntad, darte comida contra tu voluntad, todo contra tu voluntad. Horrorosa, me traumaron. Salí expulsada.

Gloria:

-Es porque hacía la cimarra.

-¿No quemabas cruces?

Angeles (riendo):

-No, mi rebeldía nunca ha sido de tipo agresivo, más bien te diría que como anarquista. No fui más y terminé en una academia más entretenida. El surgimiento del hippismo en Chile coincidió justamente con mi forma de ser y de vivir, y por eso después fui a parar a todo un proceso de conocimiento y búsqueda interior, con la cosa oriental.

"Yo soy más tradicional", dice Gloria sonriendo. "Llegué al teatro porque siempre me gustó la actuación. Estaba un poco perdida en la vida, porque mis papás se habían separado y mi mamá se había casado de nuevo, pero yo no tenía buena relación con mi padrastro. Un día vi que abrieron las postulaciones a Teatro en la Católica y fui".

Por esos años, Angeles se fue a Europa y Gloria se mudó con su papá, que por entonces estaba inválido a resultas de un accidente de avión. "Lo que tampoco fue una gran idea. Y ahí me casé", dice la actriz, quien quedó a cargo de sus hermanas de 12 años y 16 años -su mamá se había ido a vivir a Arica-, en su hogar de recién casada.

"Es que en esa época una pensaba que había que casarse", dice Angeles.

Según su hermana, "lo del matrimonio fue un poco presionada por mis papás, porque entonces se pensaba que casar a la hija era como una carrera de postas, que ya otro gallo se encargaba y era problema de él. Y le pasaron la posta a mi marido, yo tenía como 20 años". Ese matrimonio no duró y Gloria no se ha vuelto a casar.

"Pero has tenido unos casi maridos de largo rato. El matrimonio es la firma de un papel, nomás. Además, cuando una es más vieja, siento que se disfruta de otra manera el tema de la pareja. En la juventud es más complicado. A mí me ha parecido que esta etapa es la más entretenida en cuanto a entendimiento, a conversación, a madurez....", dice Angeles, quien tampoco se ha casado, pero tiene un hijo único y dos nietos ("Y una nieta de yapa de mi nuera", acota).

Según Gloria, "hay gente que tiene la teoría inversa, que uno se amolda con facilidad en la juventud, pero cuando ya estás mayor te vas poniendo rígido".

Adiós, Chile

A principios de la dictadura, Gloria fue detenida y torturada por la Dina, tras lo cual partió al exilio a Europa por casi una década. Angeles, en tanto, se fue a recorrer Sudamérica. "Soy americanista. En los 70 me fui a vivir a Horcón, en la V Región. Nosotros hicimos famosa a esa playa. Y en el 80 me fui y anduve circulando entre Perú, Bolivia y Brasil. En el 90 volví y me quedé acá".

"¿No te viniste en el 92, cuando se murió la mamá?", pregunta Gloria.

Angeles:

-Nooooo, fue antes. Yo me fui por razones de búsqueda personal. La Gloria estudiaba teatro y tenía toda una conciencia política que yo no tenía. Yo era, soy y seré hippie. Yo no creía que el cuento tuviera arreglo excepto yéndote por tu cuenta a otro lado. Fui al Cuzco, viví en el Amazonas, en muchas partes iba viajando con mi hijo, que era chiquitito en ese tiempo. Es que era muy patiperra.

Gloria tuvo que dejar Chile justo cuando su carrera actoral tomaba impulso. "Estaba yéndome bastante bien y ahí me tuve que ir. Afuera hice algunas cosas, pero pocas y saltadas. Y cuando volví, a mediados de los 80, retomé la carrera más definitivamente, claro que tuve que partir de cero y con 10 años más. No es lo mismo partir una carrera a los 30 que a los 20, sobre todo en televisión".

Sin embargo, la productora de teleseries de Canal7 le dio trabajo en telenovelas. La primera de ellas se llamó "El juego de la vida", la última de Herval Rossano en Chile, el gran director brasileño, padre de Herval Rossano Abreu ("Soltera otra vez" y "Machos", entre otras).

"Era un papel como chiquitito, una niña que se llamaba Rita River, que andaba con el Bastián Bodenhoffer", rememora la actriz.

Angeles: Una vez pasó algo chistoso cuando la Gloria llevaba poco tiempo acá y estaba con harto trabajo. Yo iba y venía de Brasil más o menos seguido, y aparecí justo cuando Juan Carlos Bustamante la estaba llamando para hacer una película y ella le dice a este gallo: "Yo no puedo, pero está mi hermana aquí, ¿por qué no la probái?" ¡Y me contrató!

Gloria: Una película súper bonita, "Historias de lagartos", con Pepe Soza, nada menos.

Angeles: ¡Sí! Fue mi debut y despedida en el cine. Pero lo encontré genial. Quedé inmortalizada a los treinta y tantos, lo que me parece una edad estupenda para la posteridad (se ríe).

Los 90 y el despegue de las Laso

Con la vuelta de la democracia, se inició para las hermanas un período de intensa actividad profesional relacionada con la televisión, donde tanto la actriz como la tarotista cosecharon éxitos en sus respectivos campos.

"Para mí esto de ser conocida fue una sorpresa total, no estaba en mis planes para nada. La Gloria era la famosa de la familia y así tenía que ser", dice Angeles.

Pero ocurrió que, justamente cuando su hijo se fue a vivir por su cuenta y ella cerró su tienda de artículos importados en Horcón, una amiga le propuso aprovechar profesionalmente sus conocimientos sobre astrología china y el Tarot.

"La Mónica Pinto -una mujer increíble- me armó un grupito de señoras 'top' para que yo les viniera a hacer clases de Tarot en Santiago. Y después empezó a insistir con que yo tenía que escribir. Y eso derivó en que, atando contactos, llegué al matinal del Canal 7 a ofrecer hacer horóscopos, en realidad. Pero allí una productora me dijo que sería más entretenido hacer Tarot".

Con lo cual inició una etapa de 12 años en programas de distintos canales de la pantalla chica. "Y como en el año 2001 me junté con gente de la editorial Planeta que me propuso hacer un libro sobre astrología. Eso se convirtió en una cuestión anual".

La renovada carrera de Gloria coincidió con un trance doloroso. "En el 89 le dio cáncer a mi mamá. Murió en el 92, justo cuando salió al mundo 'La frontera'. La película llamó mucho la atención, recibió premios, entonces me llamaban mucho de televisión, para distintos trabajos y qué sé yo. Yo cachaba que era un momento top de mi vida profesional, pero también el momento en que mi mamá se estaba muriendo".

Las hermanas hoy... y mañana

Angeles da por "superada" su etapa televisiva y está abocada de lleno a sus facetas de escritora y editora.

"La tele para mí fueron doce años seguidos sin parar como especialista en temas esotéricos, y ahora escribo libros. Aparezco todavía esporádicamente, pero siento que es una etapa superada".

Con cada libro fue agarrando más vuelo, cuenta Angeles, al punto de que hoy "lo que más me gusta en el mundo es escribir". Y sus libros se conocen en Uruguay, Argentina, México y España.

Y está decidida a dar el paso siguiente: su propia empresa editorial.

"Funciona absolutamente. Ahora vivo de eso y pretendo hacerlo por el resto de mis días, porque ahora ya quiero puro escribir: tengo en carpeta la novela de todos mis viajes y otras cosas", dice la ex tarotista de TV.

Su cruzada personal es editar los textos que su padre dejó listos y corregidos. "Vamos a publicarlos nosotros. La televisión me dejó de regalo la fama y eso me permite no sólo autopublicarme, sino incitar a la Gloria a escribir otro libro", explica Angeles.

Y concluye: "Una vez, hablando con mi papá, le dije que a los editores no les interesa la poesía. Y se le cayeron las lágrimas. Yo nunca me olvido de eso y juré que iba a editar hasta su última poesía".

Su hermana mayor, en tanto, acaba de terminar una licenciatura de cine documental en la Escuela de Cine de Chile y esta semana dio su examen final con nota 7.

"Creo que un actor debe saber de cine, de planos, de la cosa técnica. Ese lenguaje del cine es muy entretenido aprenderlo y aplicarlo desde el punto de vista del actor. Hice una película entrevistando a Sergio Buschmann, porque a mí me interesa mucho la memoria y siento que es importante guardar la memoria de gente como él", explica Gloria.

Aunque hoy no graba teleseries con la frecuencia de antes, ella sigue fascinada por la actuación.

"Cuando yo entré a la universidad, ser actor era ser actor de teatro. Pero cuando volví del exilio, era ser actor de tele. Pero a la mayoría de los actores lo que nos interesa es actuar, el soporte es lo de menos".

-¿Y es cierto que la TV puede ser un "nido de serpientes"?

"A mí no me ha tocado. Para ser actor, para armar un personaje, hay que prepararse harto, tienes que entender algo de sicología, saber de cultura general, etc. Creo que los actores son gente más preparada de lo que mucha gente cree, y a veces también más generosa".








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