martes, 5 de agosto de 2014

PETER SEMOLIČ [12.672]


PETER SEMOLIČ

Nacido el 1 de febrero 1967 en Ljubljana, ESLOVENIA.   Es poeta y traductor. Ha publicado numerosos libros de poesía y sus poemas han sido traducidos al Inglés, alemán, italiano, francés, español, polaco, húngaro, finlandés, serbio, búlgaro y macedonio. Traduce del Inglés, francés, serbio y croata y también escribe guiones radiofónicos y literatura infantil. 

Estudió Lingüística y Sociología de la cultura en la Universidad de Ljubljana. En 1997 ganó el Premio Jenko por su libro de poesía Hiša iz Besed (Casa hecha de las Palabras)  y en 2001 obtuvo el Premio de la Fundación Prešeren por su poemario Krogi na Vodi (círculos sobre el agua). 

OBRA:

Rimska Cesta (The Milky Way), 2009
Vožnja okrog sonca (A Drive Round the Sun), 2008
Prostor zate (A Space for You ), 2006
Barjanski ognji (Bog Fires), 2004
Meja (Border), 2002
Vprašanja o poti (Questions About the Path), 2001
Krogi v vodi (Circles Upon the Water), 2000
Hiša iz besed (House Made of Words), 1996
Bizantinske rože (The Roses of Byzantium), 1994
Tamariša (Tamarisk), 1991



En 2008 la editorial Gog y Magog de Buenos Aires publicó la antología El fin comenzará por los suburbios traducida por Juan Pablo Fajdjga, edición bilingüe (castellano argentino del Río de la Plata-esloveno) subvencionada por el Ministerio de Cultura de la República de Eslovenia y la Fundación Trubar. Semolic poetiza cosas y seres de mundana cotidianeidad. Su escritura es seca y económica, carveriana. Sus poemas cosifican la subjetividad y dan voz a los objetos inanimados. Es por dicha estética relacional que Semolic me interpela. Considero que fragmentos de la narración poética de Raymond Carver resuenan en la totalidad del poema extraído de la citada edición.




EL FIN COMENZARÁ POR LOS SUBURBIOS, 
Peter Semolic
Editorial Gog y Magog, 2008




El día de mañana

se despierta más cansado que un perro y de qué… el
          día estuvo bien –
el café de la mañana y una charla fugaz con un conocido
          en un barcito cercano,
un paseo por el parque, un tiempo sentado en un banco,
          tratando de no pensar en nada,
una o dos llamadas por teléfono y una pizza bastante
          respetable en una compañía
bastante respetable, una siesta soñando que estaba en
          el mar, que las olas
le bañaban los pies y una hermosura evidentemente se
interesaba en él, después una cerveza y una charla
          acalorada sobre temas
candentes – si la corriente del golfo de verdad se está
          deteniendo y sobre el estado
cada vez más agresivo – la noche la pasó con la mujer
          del teniente
francés, con cierta sonrisa se preguntaba a sí mismo si
          la podrá
dominar siendo ella tan gorda, media hora de insomnio
          y una
tarea un poco humillante para un hombre adulto, un
          sueño
sin sueños al que se hundió grave como una piedra,
          la mañana
del domingo lo despertó con ladridos de perro y griterío
          de pibes, sigue acostado
mirando al techo, de chico odiaba los lunes y se
alegraba de los fines de semana, parece que el día
          de mañana es al fin
lo único que realmente le queda.





Sofá

"decir fidelidad nos abre al fin los ojos"
Zbigniew Herbert, Sillita

Después de mucho tiempo duermo en la cama
de mi juventud.

En realidad no es una cama,
sino un sofá.

Emparchado, hundido en el medio,
con resortes que chillan largo.

Pocos yacerían sobre él sin miedo.
En cambio yo lo quiero como a un juguete roto.

Durante quince años suspiramos juntos.
Èl por mi peso,
yo por el aumento de la temperatura,
las malas notas, un amor desgraciado.

Él fue mi caballo alado,
mi Argo, mi isla solitaria.
En todo momento un compañero excelente.

Después dejé mi hogar, a mis padres
y mi juventud.

Llegaron otras camas,
camas de una noche en hoteles baratos,
camas con olor a leche de los cuartos de las chicas,
la dura litera militar.

Llegó el colchón
que llevó como un eterno viajero por el mundo.

Pero ninguno de esos lechos tiene nombre.
El nombre está reservado sólo para él.

Por eso lo llamo de noche.
Y él me responde con un quejido fiel y callado.
Que levemente encrespa la superficie de la noche.






HATCHET 

Father, it's time for us to meet in wakefulness.
You, entirely of memories and ashes. I...

You will recognize me easily.
I bear your eyes, your chin, your destiny,
marked on my skin.

Father, it's time we admitted the existence of a hatchet, driven into a knot.

I am not asking you for a miracle.
I am not asking you to tug at the blade.
I assent to the fact
that our hearth will forever be cold.

I am asking you for a simple admission:
we did not obey the laws of growth.

And I accept the excuse:
it was cold,
which is why the handle shivered in our grip.

Father, that is all I am asking for.

I know, you have always said
that birds are merely trees' visitors.
That the wind sifts the leaves only for itself. 

But this is the way I am.

How can I throw my slender youth
onto the pyre of memory,
if there is mute steel lurking in it?

Let us admit to its existence, father.
So death will be easier for you
and life less of a burden for me. 





HOMELESS POET WRITING TO HIS LOVE 

I will build us a house made of words.
Nouns will be bricks
and verbs the shutters.

With adjectives we will adorn
the window sills
as with flowers.

In perfect silence we will lie 
beneath the baldachin of our love.
In perfect silence.

Our house will be too beautiful 
and too fragile for us to endanger it
with an inflation of words.

And if we do speak,
we will name objects
visible only to our eyes.

Because every verb 
could shake the foundations
and demolish them.

Therefore, hush, mon amour,
hush, pour le beau demain
à notre maison.





Les Casseurs

Doris Lessing writes that the beginning of the end
will start in the suburbs. Kids will no longer be enthusiastic
about motorbikes, and take to arms. Armed in groups they will
march to the city center, over barricades of barbed wire,
over the tank barriers, over policeman’s corpses,
through homes, stores, parks…
They will come armed to the teeth, with crazed drunken
eyes, with Walkmen that will outcry
the screams of victims. They will come hungry for the city center,
for flashing advertisements, lit shop-windows,
five-star finger-clean restaurants.
They will come, jobless, pushed
to damp crumbling suburbs,
returned to the concrete beehives of skyscrapers. They
will come to take what belongs to them,
and destroy that which they were deprived of.

trans Lili Potpara





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