jueves, 7 de agosto de 2014

MARIE-THÉRÈSE KERSCHBAUMER [12.725]


Marie-Thérèse Kerschbaumer 

Nació en 1936, en las cercanías de París, de padre cubano y madre austríaca. Con ambos, vivió su más temprana infancia en Costa Rica, y en 1939 fue llevada por su madre a Austria, país donde reside hasta hoy y del cual es ciudadana. En Cuba se han publicado varios libros de esta poeta, narradora, traductora y ensayista, cuya obra ha merecido importantes premios en Austria y otros países. Más de una vez he tenido, como ahora, la satisfacción de devolver la poesía y la prosa de Kerschbaumer a su primer idioma, nunca olvidado por ella. 

(Olga Sánchez Guevara:  Selección, traducción y presentación).

Esta muestra ha sido tomada de sus poemarios bilder immermehr (imágenes para siempre) 1 y Wasser und Wind (Agua y viento). 2




Ramo de lavanda en una roja
vasija de barro: si de la claridad del día
se entra en el cuarto oscurecido ― ilumina el 
azul de las secas espigas
desde las honduras del verano
en tu alma

ilumina el azul de las secas
espigas desde la hondura del alma
del verano, de vuelta

ramo de lavanda en una
rústica vasija de barro: si se entra
desde la claridad de la luz solar
en el cuarto oscurecido
ilumina el azul de las secas
espigas desde el alma del verano
como desde las honduras del tiempo
trae fulgor y semilla
el alma
del verano
de vuelta





Sobre un verso de Francisco Petrarca

Sola y absorta en campos despoblados,
abandonada, errante la memoria,
de las aguas buscando frescas fuentes,
hallando el ondular en vastos campos,
allí donde mi paso ya no se afana en mantenerse.
La linde de los bosques como portones de palacios,
las copas de altos pinos con su armazón oscura
en el fondo del cielo de los ojos, llevando
la luz que ha irrumpido fulgurante,
que hacia el ruido estridente del canto de los pájaros
irradiante y oblicua cae,
hacia allí donde el rojo pardo de las agujas
descansa sobre el negro intenso de la tierra.
Donde cuerpos esbeltos de árboles talados
blancos y abandonados aguardan en el claro,
donde la espuma de animales desconocidos
relumbra bajo helechos en el vaho de la hierba de pantano.
Un crujir entre los arbustos, un batir de alas,
muy a lo lejos sólo el eco del rebaño.
El canto del cuclillo, un aferrar el corazón,
el palpitar de la esperanza, la incomprensiblemente lejana
divergencia del verde follaje entre las ramas.
En el horizonte tres aves, los jinetes de nubes corren
indetenibles, palomas silvestres, lucha del azor en mi
pecho. La nunca vista vastedad de tierras distantes.
Arrodillarse ante la capilla y sin palabras suplicar,
y nada sino sólo el mar en la mirada interior. 
Las ondas del trigal me desgarran el corazón: 
No digas por qué, no preguntes por qué.





eres el juego de aguas

eres el juego de aguas
eres clamor de pavos reales al fondo del jardín
eres cipreses y juego de mosquitos entre el junco
eres camino recto como flecha lanzada
eres el portón negro
eres la sala con columnas en la tarde
eres la niebla que se alza y el agudo grito
eres la cabra entre la hierba láctea
eres la planta acuática y las algas
eres canto rodado y pez danzante
eres ojos cerrados junto a los que transcurre todo
eres el bote al mediodía
eres el puente y la deslizante zambullida
eres puerta cerrada y portón atrancado
eres el rojo extraño con forma de serpiente
eres el hombre de las aguas el genio acuático




alba

cerradme los ojos
y sosegad mi corazón
saciadme el hambre
apagad mi grito
y acallad los trinos de aves
vaciadme de nuevo la noche

ay el día llega


Notas:
1- Otto Müller Verlag, Salzburgo-Viena, 1997.
2- Wieser Verlag, Klagenfurt/Celovec, 2006.







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