jueves, 7 de agosto de 2014

MARCELO MUCCA [12.733]


Marcelo Mucca

Iquique – Chile. 1981.







Los buenos siempre llegan en auto

Nosotros jamás llegamos en camionetas a comprar helados
Para el paseo del domingo.
Nosotros poníamos agua con jugos en polvo dentro de la nevera de algún amigo y se nos hacían eternas las horas del verano 
esperando se hicieran hielo.
En nuestros postres no había una tijera siguiendo un prepicado "corte aquí"
Nosotros pegajosos con el turrón casero que engullíamos, 
Nos enamorábamos y no queríamos crecer 
Y nos llamaban ineludiblemente a la formación militar.
Y nuestros padres fueron muriendo,
Y algunos de nosotros fuimos Muriendo,
Y otros nos transformábamos en adictos
Ósea, fuimos muriendo,
Y otros tuvieron hijos, a los que les hablaban de sus abuelos y sus hazañas para sacarlos del barrio,
Cuando nosotros sabíamos que el viejo le vendía pasta a los chicos,
Y se las cambiaba por un agarroncito de tetas a las chicas.
Descubrimos entonces que los buenos llegaban en autos, 
De shoping en nuestro barrio, se llevaban las mejores chicas
Las paseaban, 
Les compraban pizzas,
Las llevaban a las discos.
Pero nosotros conocimos el lenguaje de león 
y arremetimos con la fuerza del débil, del indigno.
Nosotros no nos convertimos en marginales,
Siempre fuimos marginales, 
La diferencia es que dejamos de creer que era nuestra culpa
y liberamos del pecado a nuestros padres.







LUNES

Recuerdo hoy que no me gustan los días lunes, 
Por que me recuerdan la soledad de los domingos,
Y …sentir que uno va perdiendo la guerra contra los ojales,
contra las mañanas, contra las tacitas de té,
es como ir recogiendo los cadáveres de las horas muertas.
Me veo los lunes como niño,
gritándole en la cara 
a un ventilador de aspas oxidadas el nombre de mi mal amada,
resolviendo con misterio el acertijo terrible de la pasión en tramite,
sin ninguna intención de levantarse de la cama al colegio,
Tal como hoy.
Y entonces los lunes me pongo triste,
Por mi madre,
en lunes de colegio,
Por los calzones de las ñiñas, 
en lunes de colegio,
Por los berlines,
en los lunes de colegio
Por la canción nacional,
Cualquier lunes del año.






POEMA A LACART…onera

Caminaba pobre, con su chisme jocoso,
con su morral de lanilla azul
Y se iba despertando cada vez más cerca de un lugar reconocible, 
Presentía la caída final de sus huesos, 
de su pelo siempre húmedo,
de su olor en la entrepierna,
de sus calzones manchados de esperma, 
de la sangre reseca en los codos 
la impostergable posibilidad de perderse entre la ruedas de un camión 
o dejarse arrastrar por las ondas eléctricas, 
Jugando, 
siempre jugando en una ronda macabra,
como si llevase de la mano su infancia a cuestas,
en un peregrinaje eterno y tedioso, 
un patear de piedras y tarros
tanto como un patear de fetos y testas.
Recogiendo perros muertos…..
y acariciando la innegable posibilidad de sublimar sus rencores.
Reconociéndose en su intimidad,
cuando una serie de pájaros amargos le iba siempre sumergiendo en el tormento, de su soledad como cascada.
O como simplemente un sin nombre la iba sometiendo en una descarnada practica oficial.




PENAs.

Hay penas tan terribles e incomprensibles como niños atribulados por escalofriantes escenas de padres mal paridos que buscan un querer de mierda en los sótanos ruines y bajos de los mercados,
en shoperias, 
en fuentes de soda, 
en la calle….
pero padres siempre y como padres, hijos mal paridos, 
mal enseñados en la selva homicida, 
en rinconcitos castigados y en sus casas ajusticiados por sus propios genes. Donde quedo madre la mariposa, 
la cadenita que orgulloso llevábamos en el pecho niño, 
con los chocolates amarillos, 
con nuestro can amado y atropellado, 
con nuestro ritmo de niño, 
ahora que cuando la boca abro, 
un olor a cadáver me punza las cavidades nasales, 
que cuando un dolorcillo….no de niño, 
de viejo me retuerce la agonía del recuerdo 
y unas manchas penosas de venas estranguladas me salpican las otrora piernas rosas. 
Ya no hay recompensa, nos bebimos todos los conchos del vino, 
nos comimos todos los peces de la mar padre mío.
Y quien sospecha del infortunio, de lo más latente y patético de tu relación con el crepúsculo, donde se fue perdiendo la voluntad del guerrero,
del macho sombrío que despertaba la gallardía en nuestros actos.




MARINERO CRUEL

Despojado de toda sensibilidad barata, el tiempo fue pasando sin cansarse, como en verano.
Y la tentación de estar lo mas solo posible, de todas maneras extraña, patética.
Se fue sucediendo por un terrible deseo o
angustioso miedo a caer y no caer en la arena caliente.
Debajo de la carretera hay playas angustiadas por sus muertos, 
sintiendo el olor terrible de la descomposición,
no de la carne si no de los ideales, que es mas terrible. 
Se puede dar con ellos y tener una conversación sobre una roca puntiaguda, pincharse los pies con cien mil caracoles que parecen cebras arrastrándose sobre las playas.
Tal como los cadáveres arrastrados por las corrientes, 
imprudentes, prejuiciosas.
Morirán allí tal vez, todos los pedacitos de insatisfechos recuerdos.
Y NOSOTROS seguimos tomados de la mano como idiotas……
Pasamos inadvertidos ante la estupidez general de la calle.

Piensa en ellos por favor 
Piensa que son estúpidos

Y que no te molesten con sus ruidos en medio de la noche,
saca tu bicicleta a la calle y recorre esta pequeña ciudad para mí.

Piensa en ellos por favor 
Piensa que son estúpidos

(Textos pertenecientes a Líneas paralelas)










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