martes, 5 de agosto de 2014

JORGE NÚÑEZ ALVARADO [12.683]


Jorge Núñez Alvarado


(Chile,  1963), miembro del Colectivo de Escritores Jóvenes, de SECh, colaborador de Artes y Letras y secretario de redacción de revista Pausa, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Ha publicado el poemario “Luna Frustrada”, Editorial Lord Cochrane. 







Presunta palabra





LA HEBRA INMORTAL

A Verónica Tololesh

Tengo
Los ojos cansados
De soñar

Ayúdame,
le digo

No le tengo miedo
a la tristeza
Pero esto no es cierto

Ayuda, le digo






LO MÁS EXTRAÑO PERSEGUIDO POR MIS SUEÑOS

A Jorge Teillier

En ciertas noches
Palidezco
De comerme
Mis ruinas
Veo
Que
Escribir
No
Es
Lo
Propio
Del
Hombre







FASTIDIO


I

Alguien
invita una copa

A mi mujer
esto le sabe
a tormento

Bebe muy poco



II

Que no escriba

Que no escriba
Me dice

Que me contradiga



III


Ella

Que
Ha saboreado de mi vulnerabilidad confesa
Susurra:

La soledad es tu instinto perverso

Eres
Al que le abandonan los sentimientos






AL MOMENTO DE BEBER UNA COPA DE COURVOISIER

La tristeza crece
Y si bien yo no brindo por ello

Confieso que la noche
me ha llevado a la manzana de los sueños







PRESUNTA PALABRA

En una ocasión como esta
La juventud
Agoniza serena
Lúcida e Irremediable

Confieso
que en mi casa
tuve el espanto
y abjuré
y me persigné
del espanto
en la casa ajena

Hube de saber
que la realidad
portaba una dosis de alucinación

Hube de descubrir
el agradable sentido
del delirio y la angustia

Reconocí
cadáveres que expelían hedores
Que respiraban consignas
y consignas

Que lloraban

Reconocí entre ellos un poema
que dejé de escribir

El primer viaje iniciático

Transmutado
En Lobo
Vampiro
y Demonio menor
fue por alimento
a una página en blanco
cubierta de vanidad

Comprendí
por qué
–de noche–
las iglesias permanecen cerradas
Por qué las bibliotecas
se acuestan a dormir temprano
Llenas de temor
Junto a viejos desconocidos cansados
Y atemorizados

Cedí un instante
a la verdad
y la tristeza
hizo estragos
en mi escuela y mi religión

Una vez
que el invierno
comenzó a pisarme los talones
hallé una muchacha
Con ella nos fugamos del Paraíso

Arremetió en mi contra
un psiquiatra
al que le hablaba
de Lacan y el Anti-Edipo
Un comunista me propuso al cadalso
y un judío me escupió a la cara

No fue todo

El desencanto
hizo de mí
necesario
Como la magia necesaria
para confesar
que aún hoy
cometo aullidos hermosos

Toda vez
que lo logro
la suplantación
de mí mismo


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