lunes, 18 de agosto de 2014

JORGE EDUARDO ZAMBRA CONTRERAS [12.923]


Jorge Eduardo Zambra Contreras

Nacido en 1939, ha sido uno de los más importantes gestores culturales de Vallenar, CHILE, ciudad en la que se radicó en 1968. Provenía desde La Serena, donde ejercía su profesión de periodista. Luego obtuvo una segunda profesión, al recibirse en la Universidad Técnica del Estado como profesor de castellano.

Ama profundamente la historia, las raíces de su patria y la investigación. Se vio fuertemente motivado en los juveniles años donde tuvo la oportunidad de trabajar como ayudante del destacado arqueólogo (fallecido), Jorge Iribarren Charlin, uno de los más importantes del país.

Luego de trabajar en la prensa de La Serena, en 1968 se radica en Vallenar, donde ejerce como periodista en el cargo de director del diario La Prensa y luego de El Huasco. En Vallenar fue uno de los principales impulsores del movimiento literario de esa época, integrando el legendario Grupo Paitanás. En 1978 fue uno de los socios fundadores de la Sociedad de Escritores de Atacama.

Después de algún tiempo en esa ciudad se dedicó al periodismo radial y se ha dedicado a los comentarios radiales en Radio Estrella del Norte, siendo de sus programas más aplaudidos "La música más bella del mundo", dedicados a la música clásica, barroca y romántica de los más grandes compositores.

La Serena, Ovalle y Vallenar. Poeta, escritor, profesor de castellano y periodista. Su vocación literaria apunta hacia la poesía, el cuento, y el estudio de la literatura. Conoció y recibió importantes consejos de Gabriela Mistral y  Pablo de Rocka. Fundó la agrupación artística más vanguardista de la región de Coquimbo, “Los Desencantados”, 1962 y fue integrante del legendario “Grupo Paitanás” de Vallenar. Con Oscar Hahn, Guillermo Ross-Murray, Ariel Santibáñez, Oliver Welden, Nelly Lemus y otros conforman la versión nortina de la “Generación 60” de nuestro país. Fue corresponsal de “Orfeo” y de otras revistas significativas de la época.

Publicaciones: “Huésped  del Alba”, 1961–1963, Talleres Gráficos Diario “El Día”, La Serena 1963. “El Disc–Jockey” (s/f). “Retrato de una literatura de provincia” (s/f). “Las calles de Vallenar”, Impreso Sociedad Editorial del Norte, La Serena, 1981. “Poemas del Desierto Florido”,  Vallenar,  octubre 1997, autogestión. “Gabriela en el Huasco”, 1999–2000, Trazo Gráfica Publicitaria, Vallenar,  abril 2000”. “Los nombres del Huasco” (Toponimia huasquina), Autogestión, Vallenar, 2000.

Antologías: Quince Plumas (1956). Poetas del Elqui al Limarí (1956). Antología de la poesía nortina (1966) de Mario Bahamonde. “Revisitando Chile Identidades, Mitos e Historias”, Comisión Bicentenario. “Microantología del cuarto número de la revista Orfeo”, que dirigiera Jorge Teillier. “Poesía en el Huasco” Ediciones TirArte, La Serena, 2008. “El burro del diablo” Ediciones universitarias, Universidad Católica del norte, 2008.





UN TREN Y UNOS CABALLOS

Me precipité en la estación
Cuando la noche daba
Su última mirada.
Alguien ya se iba.
Me dijo algo
De un tren de amanecida.
“No figuraba en itinerario.
Partió al norte” y no agregó más.

En uno de los caballos
De la tropilla del alba
Corrí a su alcance.
Hacia el sol
Que en el acerado brillo
Anunciaba la mañana gélida
De las ferrovías,
Iba yo con mis caballos
Como un meteoro
Levantando una larga polvareda.

Vi en el desierto, más allá
Del árbol de Marañón,
De Punta de Díaz
Aún más lejos,
Un tren en lontananza.

Corriendo acorté la lejanía.
Corriendo, en carrera imparable,
Logré ponerme a la par,
Y el tronante entrevero
El tren marchaba al galope
E iban rodando los caballos.

Era un tren resplandeciente
De un solo tripulante,
Un pasajero único:
El maquinista Hugo Ramírez.

Blanca la camisa
Y en la ventanilla de la máquina,
Sonreía, con el talante
Que solía apostarse
En su esquina predilecta de la plaza.
¡¡Como “andar en puentes”, Hugo!!,
Le grité, la mano en alto.
Se rió. Ya no estaba herido,
Ningún mal parecía amenazarlo.
¡¡¿ Y este viaje Hugo… ?!!
Volvía gritarle
Sobre el tronar
De cascos y ruedas…
“… ¡¡ Un poema sin terminar…
Unos versos de vino… ¡!”
Y no pude oírle otras palabras,
Palomas aturdidas en el tumulto.
Y sonriente el viajero
También saludó alzando la mano.

Rompiendo en estampida,
El tren se adelantó,
Refulgente,
En el quieto oleaje de la llanura,
Rumbo a la estación
Fuera del mapa.
Después el convoy fue un destello.
Luego en la línea
Se doblegaba el eco
Hasta ser el rumor de un latido.

Fundida la tropilla en la luz
Y yo
En medio del silencio,
Me preguntaba
-me pregunto-
¿Qué queda tras
Un tren de luz
Que pasa?







GARRA DE LEÓN

Pasan sin rugir leones púrpuras.
Por Totoral cruzan encendidos,
Por carrizal van con el viento.
Merodean las quebradas
Garras escarlatas.
Dejan marcada la tierra
Muelles manos.
No falta la liebre
A su carrera, el guanaco
A la manada,
Ni el zorro a la mirada avizora,
La culebra a la línea ondulante.
De estos leones
No hay huellas de sangre,
Sino pétalos rojos.
Pudiera su guarida
Sumirse entre piedras
O bajo el sol, en fiera
Vecindad de quiscos.
Pero estos leones
No entregan su secreto.
Tal vez se escabullen
Entre las polvaredas.
Cazadores, por más que busquen su rastro
Nunca hallarán a estos felinos,
Sólo su roja inflorescencia.







RETORNO DESDE EL ALBA

Aquí estuvo.
Hizo este surco de luz
En la hierba.
Y yo, ¿dónde estaba?
¿Dónde?

Un día más sin ella:
Es como desandar del alba
A las tinieblas.
El prado la conoce.
Yo la adoro
Y no la he visto nunca.

Se me agolpa
El cansancio en todo el cuerpo.
La tarde cae.
Hierba,
¡me dejas pasar en ti, la noche?
¡Aquí, en dulce lugar
Donde ella se posará!







CAPITANÍA DE PÁJAROS

Partió de madrugada
Y yo la busco en la mañana,
Capitaneando pájaros:
¡Al aire picaflores,
Palomas a la frontera,
En el agua garzas!

Me dio un beso para irse
Y desperté en el frío.
A ella, a prisa,
Tal vez vaya volando con el día!

Pongan en la luz las alas
Y en la hierba
Y búsquenla por el pelo
O por la falda.
Que el rocío estalle
Por ver si guarda
Sus lágrimas amadas.








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