sábado, 16 de agosto de 2014

FRANCISCA AGURTO VIGNEAUX [12.874]


Francisca Agurto Vigneaux 

(Santiago de Chile, 1955) Estudió Pedagogía en Inglés en la Universidad Técnica del Estado. Perteneció al Taller de la SECH que dirigió Jaime Quezada el año 1981. Ha publicado en la revista La Oruga.




ANTOLOGÍA DE LA NUEVA POESÍA FEMENINA CHILENA
Juan Villegas, 1985
Editorial La Noria






DESESPERANZA

El fuego tiránico, verde casi, ensombrece el rostro de tu hijo.
No le dejó ver el material profundo que yacía suelto sobre las hierbas.
No le dió el olor a almendras.
No le abrazó en una tarde de lluvias yaguas purificantes.

No le darás el pan de cada día.
No le darás la leche de un pecho seco, o le enviarás al colegio 
tarde o temprano.
No le entregarás su alma a los odiosos, a los testigos voluntarios.
A veces por la mañana tengo sueños,
cabalgata como en las películas de john wayne arrancando 
de los indios o viceversa.
Al despertar trato de descubrir en la inmensa posibilidad de metáforas, 
y me pregunto cuáles son los indios y cuáles los vaqueros,
quién el oprimido y quién el poderoso.

La libertad se introduce voraz en los corazones y los amarra firmemente.
Creo que el futuro está tremendamente ligado con la ambición 
y la apariencia.

Quiero creer que el futuro, el del Paseo Huérfanos,
pueda llegar a Lo Hermida o Pudahuel.
Quiero creer que el dolor no duele, que el pan no se acabará,
que podré seguir haciendo la cimarra con mi vida,
desnuda y tranquilamente,
quizás la muerte se compadezca y pase luego a visitarme.







INTENTO AL PADRE

Por qué me acuerdo, viejo
de tu pasión política - el juego de la justicia -
por qué quedó grabada en mi oído la palabra "demagogia"?
por qué veo tu mano artesana transformando todo -
hasta la silueta de la madre?
tu viaje a Llolleo, tu retorno con dos acuarelas - una
oscura, tétrica; la otra, una cebolla.
por qué te veo, viejo, en el centro del Universo, tu
inquietud abismante haciéndonos subir cerros.

Cómo ser silencio y en la mudez quedarme con el
gran misterio de tu vida.
Si no saber nada a veces es bueno, del padre descrea
los lazos y hace los universos pequeños.
Cómo me gustaría haber pisado la casa de Mapocho 
estaba en Mapocho, creo -
haber aprendido a tejer de las manos de la Manene,
encaramarme por las tardes en los trastos viejos, todos 
inventos de tus hermanos.

Saber de tu origen,
cuál la primigenia mezcla que me tiró a tus brazos?
cuál el lugar primero que amaron tus ojos?
fué Iquique? - Cauquenes? - Caldera, o sólo los barcos?
cuál fué tu primera convicción cristiana?
por qué ingresaste a la Falange?
cómo descubriste lo plástico de la madera?
por qué amaste a Maritain y no a Sartre?
por qué ejerciste la pasión más atronadora en la Acción Católica?
por qué me comprabas libros y pagabas el ballet?
cómo desde tu silencio sondeaste mi destino sólo por tus ojos?
Hacerme pequeña, aún más pequeña y observar desde algún ojal 
todo tu territorio sin equivocarme





POEMA

Sabiendo que el invierno se va, moribundo por caminos de sequedad y flores,
recuerdo que toda la música que tuve este invierno vino de la presencia
mágica del amor.
Del amor que no se hizo, ni se hará, del amor-sospecha, del amor-silencio,
mirada rincón cómplice
del amor palomar magnolia de todo el amor miedo que he perdido
del silencio amor que no fue, decir palabras en amores que vienen y se
acomodan en mi cerebro, a veces en mi sexo, a veces en la ilusión 
que me enseñaron femenina y virtuosa
sabiendo que el amor se va y que quizás no vuelva,
sabiendo mi carisma es leve leve casi increíble de suponer
que mi rostro tiene profundidades que nadie quiere ver y son dolorosas 
de ver; que quizás no vuelva a la soledad de siempre en la
que todos habitamos
ya no tengo en soledad ni en compañía el suspiro leve que pertenece tranquilo
abrumada de suspiros bajé a las superficies y aquí estoy
sabiendo que si el invierno se va no siempre llega la primavera.












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