miércoles, 6 de agosto de 2014

CARLOS LEITON [12.699]



Carlos Leiton 

(1982, Santiago de Chile): Ha sido antologado en Voces -30 Nueva narrativa chilena 2011 (Ebooks Patagonia). Es autor de los libros Habitación y concierto (poemas, 2011, Ed. La Trastienda) y Mortal y Mandril (relatos, 2012, Ed. Moda y Pueblo).





Habitación y concierto (Editorial La Trastienda, 2011). Primer poemario de Carlos Leiton, del cual Alejandra Basualto expresa: “La mirada, entre absorta y maravillada, del poeta recorre los patios y habitaciones de la niñez y de la adolescencia en un lúdico deambular por los pasillos laberínticos del surrealismo, fragmentando con destreza las múltiples realidades posibles”. El libro incluye ilustraciones del propio autor. Los versos de Leiton son directos, mezclados con la prosa, donde más que la búsqueda de la metáfora se privilegia la descripción directa, y en muchos casos la visión paralela de la realidad.




Matinal

Sobre tomos de historia del arte
de  Roma y de Grecia
él apoya la cámara que graba su masturbación:

corren las estacas en estampida bruta
El Fauno de Barbierini oye el rumor a lo lejos
Piedra manoseada:
estatua sin cabeza
Pilares que reciben bombardeos de guerra
en épocas de ignorancia
Sueño de piedra ciega:
pared que se acaricia

Historia del arte
que dura dos minutos  doce minutos
En un principio era Eros
ahora Cupido
me gusta que cambies de nombre
porque es como estar con otro

Ahora  sin nombre

Pero me encuentras a la hora
en que te inclines
a recoger una piedra del camino
Piedra o mármol da lo mismo:
basta la mirada
para esculpir el polvo




Ampolleta prendida toda la noche

Las hierbas vivas que miran la casa;
hallo mi sonrisa en el rocío que las decora.
Noche del papel blanco,
estrellado el papel remojado en tinta,
densidad del silencio.
Recreo a los asesinos por sentir que este silencio es una aventura,
drogadictos que matarían por mil pesos.
Las hierbas miran impasibles con su peca de agua.
Continuidad de los ríos del cielo,
y esa corriente silenciosa halla convergencia
en las dos manos que se juntan,
manos de alguien con el gesto de espera,
y luego ese calor de callos se dirige a la cara,
frotando el papel,
crujiendo el cielo de tinta.
Tú eres mi pan,
le dice la boca a las manos,
Tú sobas mi ser, completas mi palabra
en el gesto de espera.
Verano.
Los grillos se despiertan y luego tornan a pájaros,
un canto se sobrepone al otro.
Y éste es el diálogo:
Asesino de ojos desorbitados,
estrella crujiente,
zorzal gorjeando a lo grillo,
reunidos todos a la mesa
para compartir el cálido pan de manos
de quien cierra los ojos.





Milagro

Mi milagro
tenía los pies de cordero
atados de cinta roja
sobre la parrilla de las defunciones.

Entre los carbunclos de la parra
y los cabellos de la palmera
vislumbré un huevo asesino.
¡Milagrosa la copa de su concepción!
¡Ácida y ardiente
la savia de sus contorsiones!  
  En dos esquinas asfixiadas
sentí el trompetazo
del candelero que se posa en las espaldas...

  ¡Mi milagro
tenía los pies de cordero
atados de cinta roja
sobre la parrilla de las defunciones!

  Escruté el ojo de todos los días
y fijé el alfiler de la suerte
para comprobar que el mundo es un globo.

    (Mi )

  Clavé la cruz gigantesca
en la saliva de las entrañas...

  (milagro )

...para sentir el placer de las bolsas.

  (tenía )

  Miré al ventilador que roba el aliento...

  (los pies de carnero )

...para cobrarle mis letras...

  (masacrados con corte y hoja )

...mis guitarras de electricidad de rayo...

  (sobre )

...mis hilos para el oro...

  (el apetito de los comedores )

...y mis amuletos para la ocasión
de las suertes

  Mi milagro
era de cuerdas de cabello
ajustadas al pie
de las proporciones.

  Corrí sobre zapatillas de carne propia
a beber lo gris
en la panadeía de los clavos.
Coronando un músculo
con el tatuaje de acantilado
me refresqué de los niños...

  (El milagro de las aguas
se cumplía )
  Vacié mi mercancía
a las manos de pozos requisadores:
frías y teñidas cayeron las cruces;
se descamaron los rostros de acuarela;
los entretenimientos de manos atadas
desaparecieron en bocanada de balas;
¡los círculos se hicieron hasta rodearme!

  (El milagro de las luces
se proyecta sobre ciertos cráneos)

  Convoqué a los Siete Pecados,
¡los engañe!,
hice que se hirieran
con sus tenedores y molares
y los torturé
hasta encarcelarlos.

  Hice crecer barrotes
regando con la saliva
de sacrificios apurados.
Injurié, pero lo hice recóndito
de cajones.
Sojuzgué a los estómagos
a detenerse.
¡Las construcciones más solas
fueron hechas con hondos tambores!

  (El milagro de las hierbas
se deshace de mediodías)

  Las construcciones, los vasos...

  (Mi milagro de las hierbas  )

...en sus cortinas guardan triángulos...

  (se deshace con las cintas)

...triángulos.

  Mi milagro
tenía los pies de cordero
desangrados de cinta roja
sobre camas, parrillas, días y defunciones.

  Al retornar a la ciudad
recobré mi nombre,
notando que había despertado
sólo de una cama.
Respiré hondo
tragándome los innúmeros paisajes,
manteniendo dentro
todos los milagros
con sus respectivas campanadas.

  Me hice de agua
para calmar todas las bocas
de la raza...

  (El rito de las copas
se regocija)

  Me hice de aire
para escaparme
y cometer los asesinatos
de una sola vez...

  (El hambre de los sacos
se exasperaba)

  Me hice de amantes
para viciar las venas
y la sangre amarga...

  (Los besos rotos
soltaban sus vidrios)

  Me hice de un cuerpo
para danzar
con los cadáveres más inmundos...

  (El horror de los días
cada día
se presentaba)

  Me hice de sangres
para parecerme
en alma, cuerpo,
gesto y esperanza,
a un saco...

  (Cada día
se hizo su día)

  No pude llorar,
pues las lágrimas quemaban.
No pude gemir
ante las iridiscencias del día.
No pude corresponder los besos, pues
¡tantos muertos!, ¡muertos tantos!
Para respirar
encontré cajones y no espacio
No pude, no pude,
no pude más que arrebujarme en este traje
y mirar las maravillas que caían
                 y se distraían solas
perturbando con su lluvia
a las calaveras heladas y vivas.

  Nada más queda...
           El féretro se acerca...
         en el féretro somos,
              ¡junto al féretro comemos!,
     sobre el féretro danzamos,
     y con el amor
                 al féretro ahogamos.

  Mi milagro
tenía los pies de cordero
atados de cinta roja
sobre la parrilla de las ilusiones.






Chapuzón en el charco

El adoquín es el espejo que alumbra la mejilla
(mejilla oscura, bosque umbrío
de pastizales, de arbustos,
de rosas en espinas que diluyen la tinta).
Diez de la noche.
Neblina para ser fantasma.
Cuidado de andar rozando cables electrificados.
Cadencia de dejar de ser
al exhalar el vapor.
Lo negro es el espejo que ilumina.
Tropezar con el charco,
pozo de las preguntas
para quien ha diluido su rostro
en neblina.
Ser una sombra,
aquella que suma negro sobre negro
en los adoquines.

Requiere de valentía inclinarse
y posar las manos en el charco
con este frío.
¿Quién eres, onda?
Soy tu pregunta
que se vuelve estatua esbelta
con esta quietud.

Requiere de coraje aquietar
las ondas que corrompen la ilustración
de este pasadizo.
¿Qué dices, niña?
Soy tu espejo,
tu húmeda almohada de leopardo
para quien ya no siente el frío ajeno.






Juegos de agua

Como arrojando piedrecitas
en la poza
(tintineantes los pianos de Ravel)
yo lloro esta lágrima de semen
Mi ánimo es el de una vela
que se llora a sí misma
abrazándose en su propia materia
Salpico charcas sin saber de quién es el juego
Creo en la música de los interiores
espero que unos dedos ajenos
golpeen en mi ventana
Miro cómo tibia cae la lluvia
en el vidrio
Adolescente, espero por cualquier cosa
Sigo
con paso tembloroso por la humedad
el sendero que lleva a la fantasía
el sendero de la fantasía
Con mis quince años
soy el que mira a los padres de mis amigos
como mis mejores amigos
mejores compañeros
Caigo en la música inocente
pues en la fantasía
el tacto ajeno
hace la seda de una camisa
que es ropa cómoda al cuerpo

Como sosteniendo mi nervio
aprieto la vela
y lloro mi gota de esperma
que con un chasquido
dice Sí    Vamos
en una noche en la que estoy solo
Juegos de Ravel
Juegos al revés
Una puerta golpea varias veces
como mecida por el viento
pero soy yo nomás
el que se imagina ese piano
pareciera ser el chasquido de la vela

La espera de las cosas hermosas
y es que a las 5 de la mañana
a los 15 años
Siempre se para el fauno de la fantasía
en el montículo
que está enmarcado en mi ventana
Dice cosas confusas
y yo simplemente asiento
sin entender nada
pero comprendiendo en el lenguaje
de los sordomudos que quieren decir que sí

Camino por un piano
en el cual                    
cada tintineo
es la caída
una a una
de las semillas del plátano oriental
Y es que a esa hora de la noche
el único faro
es el televisor que alumbra
la cara
La televisión por cable
y uno sujeta su propio pene
como asiéndose a una viga
para no ceder a todo el torbellino
que rodea la casa en la noche
Y entonces la cara que mira el televisor
está quieta
pestañea poco
y uno como que besa
Siente el aire cerca
                         seda de la imaginación
de las manos del padre del amigo
que hacen una nueva camisa
una camisa que se ajusta al cuerpo
para decirle al de 15 años
que sí tiene cuerpo
La música de los juegos
cercando como el torbellino

Me quedo hasta las 6 de la mañana
pues a esa hora
comienzan los comerciales de Open Market
en el cual muestran a un chico
haciendo abdominales con
una máquina
me sé de memoria el programa
y las luces del alba
hacen que el fauno que rodeaba
la casa de noche
ya no aparezca
ya no tenga su túnel de llegada
hasta el marco de mi ventana
Poco a poco los zorzales
y otros pajaritos
reemplazan a los tintineos
de unos dedos imaginados
                        que golpeaban en mi ventana










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