miércoles, 27 de agosto de 2014

ALPIDIO ALONSO-GRAU [13.061]


Alpidio Alonso-Grau

Alpidio Alonso Grau (La Dalia, Yaguajay, Cuba, 5 de noviembre de 1963), es poeta y editor. Ingeniero en control automático por la Universidad Central de Las Villas. De su obra, el importante crítico cubano Virgilio López Lemus expresó: “Con un lenguaje ajeno a los vanos artificios, Alpidio Alonso se aproxima con absoluta certeza a las regiones poéticas más puras. Discurso íntimo, pero también abarcador y donde el amor tampoco falta, si bien quizás despojado de cualquier intención erotizante”.

Obra

Ha publicado los siguientes poemarios:

La casa como un árbol, Editorial Sed de Belleza, Santa Clara, 1995
Alucinaciones en el jardín de Ana, Editorial Capiro, Santa Clara, 1995
El árbol en los ojos Editorial Reina del Mar Editores, Cienfuegos, 1998
Ciudades del viento, Premio Calendario 1999. Casa Editora Abril, La Habana, 2000
Tardos soles que miro Casa Editora abril de 2007

Obras suyas aparecen recogidas en importantes antologías de poesía cubana. Las más representativas son:

Nuevos poetas cubanos, Colección Pinos Nuevos, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1994 Nuevos juegos prohibidos, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1997 Toda luz y toda mía, Ediciones Luminaria, Sancti Spíritus, Cuba, 1995 Poesía espirituana, Ediciones Luminaria, Sancti Spíritus, Cuba, 1994 De tu reino la ventura, Proyecto Martiano, 2003 Silvio: te debo esta canción, Ediciones Santiago, Santiago de Cuba, 2004

También es autor de la compilación: El tiempo está a favor de los pequeños (Versos cubanos para Roque Dalton) Editorial Letras Cubanas, La Habana 2008

Colaboraciones suyas han aparecido en varias publicaciones cubanas y extranjeras: revista Umbral, suplemento cultural Huella, suplemento cultural Vitral, revista Quehacer, revista El Caimán Barbudo, revista La Gaceta de Cuba, revista La Letra del Escriba, revista Honda, suplemento literario El Tintero, revista digital La Jiribilla, periódico Juventud Rebelde, periódico Granma, revista La Calle del Medio, revista Bohemia, Revista de la Universidad ( Honduras), revista Norte (México), revista Alhucema (España), entre otras. Actualmente dirige la revista Amnios, de poesía, auspiciada por el Ministerio de Cultura de Cuba. Escribe y conduce el programa radial "Verso a verso" en la emisora Radio Metropolitana de La Habana

Datos biográficos

Nació en La Dalia, Yaguajay, Sancti Spíritus, Cuba, el 5 de noviembre de 1963. Ingresó a la Asociación de Escritores de la UNEAC en 1998. Entre 1995 y 2000 trabajó como editor y dirigió la editorial Sed de Belleza en la provincia de Villa Clara. También allí, fundó y dirigió el boletín cultural Entrepáginas. En 1998 fue igualmente fundador y escritor del programa radial de promoción de la poesía La Casa del Fabulador, en la Emisora Provincial CMHW de Villa Clara. Vinculado a la radio desde entonces, escribió y condujo durante más de un año (2004-2005) el programa juvenil de promoción de poesía y música Nunca es Tarde, transmitido por la emisora nacional Radio Progreso. Varios poemas suyos han sido musicalizados por trovadores cubanos. En 2001 fundó la revista de arte y literatura Dédalo, publicación en la que se mantuvo como Director hasta el 2006. En el Primer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz celebrado en octubre de 2001, fue elegido Presidente de esta organización de jóvenes escritores y artistas, responsabilidad en la que se desempeñó hasta diciembre de 2006. Entre abril de 2007 y junio de 2008 trabajó como vicepresidente del Instituto Cubano del Libro Como parte de su labor intelectual ha participado en numerosos eventos nacionales e internacionales dentro y fuera de Cuba. Actualmente reside en La Habana, Cuba.



MONÓLOGO DE NADIE

Mi Reino está en ninguna parte
Tal vez allí una mujer me espera
Cierto que puedo ser diestro con la palabra y el arco
Y que clavé una estaca en el maligno ojo de El Gigante
Mas sigo siendo Nadie
Como cualquier mortal soy vulnerable a la música encantada
Y en más de una ocasión
Pedí que me amarraran a los mástiles y taparan con cera mis oídos
Guardo una cicatriz y un secreto
Acaso el porquerizo me conoce




LA HEREDAD

                                       Donde él no está

R. F. R.

Nos dejó sus preguntas
su mirada de santo
su perfil de mortal crucificado
Junto a su respiración cortada
nos dejó una doctrina del amor
que a cada despertar somete a prueba
palabras que no son El Evangelio
Para los que vendrán
nos dejó su fantasma
sonámbulo pertinaz con un ramo de estrellas
braceando entre las sombras
Nos dejó su difícil manera de morir
Sin saberlo
nos dejó su resurrección
su forma de ser Dios en los tiempos que corren
y
por si fuera poco
nos dejó la vigilia
hecha
según él
de sueños imposibles
Se atrevió a decir: siempre
Prefirió ser nosotros.





RECADO DEL RESURRECTO

Yo
sugiero
la
v
i
d
a.





TALA

Decir alguna vez: con el follaje escribo, las ramas son palabras de una música ausente que el poema repite a pesar tuyo. Decir: oye al deseo. Y aún después, mirando hacia lo lejos: detrás de aquella luz humea un pequeño bosque, y más allá, quedan los vastos almacenes del tedio, las naves del desahucio, las interminables carreteras donde en verano ves amontonarse cuerpos que hacen señales en otro y en el mismo sentido de tu ruta. Decir alguna vez, mirando la ceniza: no hagas caso del gris, todo no es más que brillo amontonado. Y luego, frente a un nudo de hojas que derrama en el vuelo toda su triste levedad de colores: encanto del instante de aquello que se alza.

Ser lo que cae, alguna vez decir.






SUITE PARA UNAS MANOS

   (Fragmento)

Toco tu mano.
La palma abierta de tu mano
contra mi mano abierta.
Los surcos sudorosos de tu mano
apoyados en
los surcos largos y confusos de la mía.
Dicen que el destino está en esos surcos.
Tu destino enfrentado a mi destino
según los que saben leer
en esas líneas.
Son líneas de carne que son líneas de tiempo.
Tu tiempo sudoroso
ahora fundido a mi tiempo largo y confuso.
Tu carne contra la mía
leída por quienes saben ver en la claridad
el tiempo de los otros.
El destino deshojándose
como un collar de vicarias
en las manos de una niña
que no sabe leer
el tiempo en su mano.
Esa niña está muerta.
Las vicarias son blancas.
El tiempo deshojó en tus manos las vicarias.
Tú eres esa niña deshojándose en el tiempo.
Nuestros destinos ensartados por las manos del tiempo.
El tiempo hace blancas líneas
en los pétalos de las vicarias.
Las líneas de los pétalos se confunden
con las líneas del tiempo
cuando toco tu mano.





LIBRO DEL VIENTO

Libro del viento
en tus páginas se espesa el pájaro

El pájaro apoyado en la nada

Libro del viento: escalera de sangre

Quien oye del pájaro el grito
huye del árbol rojo

Del árbol rojo
sube a la nada el pájaro
por una escalera de sangre





MANCHAS

Las vio Publio de niño —en noches de castigo— respirando el olor delicado de los heliotropos. Desde la cama las miró Pancho de Oraá, saliendo una de otra (máscaras de la fábula), componiendo en el techo el rostro de otros seres. Terror de Eliseo Diego una tarde en el muro, que ensimismado, el pobre, mirara sin saberlo los ojos de la Muerte. Las vio Martí en el sol del desagradecido, y nunca fue tan hondo su deseo de luz. Noé delirante a bordo de su arca, las presintió Arturo Corcuera en Santa Inés y terminó diciéndolas en una de sus églogas. Como sombras dejadas por las bocas de sal, las contempló espantado Reynaldo García Blanco, y no quedó otro término que ponerse a rezar. Manchas por todas partes, dibujos que humedecen y engañan tu memoria, acaso simples figuraciones del cariño, utopías del deseo, cosas que sin remedio ante tus ojos se pudren y aún, a ciencia cierta, no logras explicar. 






EL TIEMPO ENEMISTADO

El tiempo enemistado transcurre en el umbral de un tiempo que en el deseo es otro. Instantes hilan márgenes sucesivas de abolida floresta. ¿Alumbran venideros días horas que huyen? ¿Una luz trinadora repasa antiguos fuegos? ¿Envía luces en su vuelo el pájaro? Algo se fuga hacia miradas que todavía no son. Escapan noche adentro voces. Tantea bordes el deseo. Lo hondo ve venir.





TU MANO TOCO

Toco tu mano
la palma abierta de tu mano
contra mi mano abierta
los surcos sudorosos de tu mano
apoyados en
los surcos largos y confusos de la mía
Dicen que el destino está en esos surcos
Tu destino enfrentado a mi destino
según los que saben leer
en esas líneas
Son líneas de carne que son líneas de tiempo
Tu tiempo sudoroso
ahora fundido a mi tiempo largo y confuso
Tu carne contra la mía
leída por quienes saben ver en la claridad
el tiempo de los otros
El destino deshojándose
como un collar de vicarias
en las manos de una niña
que no sabe leer
el tiempo en su mano
Esa niña está muerta
Las vicarias son blancas
El tiempo deshojó en tus manos las vicarias
Tú eres esa niña deshojándose en el tiempo
Nuestros destinos ensartados por las manos del tiempo
El tiempo hace blancas líneas
en los pétalos de las vicarias
Las líneas de los pétalos se confunden
con las líneas del tiempo
cuando toco tu mano






BLANQUIZAL

Hasta esa reseca colina blanca en las afueras
hemos llevado nuestros queridos seres
Hasta allí hemos subido
una y otra vez 
y desde allí hemos vuelto
como de un patio íntimo y conocido
sombreada esquina
donde nos reuniremos 
y donde 
acaso por un rato
somos los ausentes





SIN SABER PARA QUIÉN

Soy una simple rama
del árbol mutilado
de mis antepasados

Sin saber para quién
escribo estas palabras

sin conocer qué almas
comerán de ellos
hacia su breve eternidad
tiendo estos frutos 






COSTUMBRES DE PTOLOMEO

Algo habrá visto el hombre
que ha salido en la noche a contemplar 
sobre las azoteas destartaladas
el frío árbol del mundo

Algún destello vio perforar el solitario
las menudas cortinas que la niebla dispone

Algo habrá visto en lo alto
entre el abismo y las preguntas que a deshoras
rondan su sangre insomne

Alguna verdad le habrá revelado 
el menudo vidrio de fuego que atraviesa
un instante lo negro

Una verdad solo para sus ojos
que aunque ignoramos
bien podría ser también nuestra 
pero que por ahora 
es solo su verdad




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