miércoles, 20 de agosto de 2014

KONSTANTÍN PAVLÓV [12.965]


KONSTANTÍN PAVLÓV 

Nace en 1933 en la aldea Vítoshko, en la región de Pernik, Bulgaria.  Falleció a finales del mes de septiembre de 2008. 

Poeta, guionista de cine, autor teatral. Es autor de los poemarios: Sátiras, 1960; Poemas, 1965; Cosas viejas, 1983; Aparición, 1989; Dulce agonía, 1991; Asesinato de un hombre dormido, 1992; Antaño…, 1998; Recuerdo del miedo, 1998; Competición de canto, 2001; Poemas, 2002. De numerosos guiones de cine: Recuerdo de la gemela, 1976; Oye el gallo, 1978; Ilusión, 1980; Milagro de masas, 1981; Magia blanca, 1982; Memoria, 1985; La aldea, 1987; Sin rasguño, 1989; Algo en el aire, 1993; El destino como un ratón, 2001. Ha publicado también un libro de reflexiones, titulado Anotaciones 1970 – 1993, 2000, Entrevistas escogidas, 2006 y en 2007 el sorprendente e innovador libro Persifedrón. En 2002, en cuatro volúmenes, ha sido entregada al lector su Obra escogida. Ha trabajado en Radio Sofia, en la editorial Bálgarski Pisatel (Editorial de los Escritores Búlgaros) , en el periódico Literaturen Forum (Foro Literario) y en Multifilm. Entre 1965 y 1975 no se le permite trabajar. Y la prohibición de la publicación de sus obras dura formalmente desde 1965 hasta 1983, pero en realidad hasta el 1989, cuando después de 24 años de silencio forzado, nuevos textos poéticos suyos aparecen en el renacido periódico Foro literario. Es uno de los grandes de la poesía búlgara del s. XX. Original, atrevido, crítico abierto de los abusos y las mentiras del poder. Innovador del texto literario y el cine búlgaro, ejerce a través de su palabra desnuda y franca, trágica y grotesca, una influencia ininterrumpida, a pesar de los esfuerzos del régimen totalitario, en el pensamiento, la mentalidad y el comportamiento civil. Premio Nacional de Poesía Nikola Furnadzhiev (2000), Premio Nacional de Literatura Hristo G. Danov (2005), Premio Nacional de Poesía Iván Nikolov (2007). Su obra ha sido traducida a la mayoría de las lenguas europeas y tiene ante sí un largo camino de acercamiento a los lectores de todo el mundo. No hemos podido conseguir el manuscrito de un inédito suyo, porque cuando este ciclo empezó a gestionarse, él ya estaba muy gravemente enfermo. Pero consideramos su presencia en estas páginas tan imprescindible como lo ha sido para los que hemos vivido el absurdo de los años del totalitarismo.


Ser búlgaro no es leve. Ese país tiene un presente repulsivo, podrido por la mafia. Y su historia no es más feliz. Si en el año 1000 el zar Samuel murió de pena cuando el emperador de Bizancio Basilio II, alias El Matabúlgaros, hizo prisioneros a 14.000 soldados y les hizo cegar a todos, dejando tuerto sólo a uno de cada 100 para que condujese a los demás de vuelta a Bulgaria, en adelante las cosas empeoraron.

Sobre aquel cruel episodio medieval tiene un poema, lleno de rencor histórico, Konstantín Pavlóv: 


Dádiva

Pero mis ojos 
-dos diamantes-
recíbelos como 
dos maldiciones.






CAPRICHO PARA GOYA

Ya no existe el terror de antaño,
bestialmente absoluto,
bestialmente infinito,
sin máscaras, sin sutilezas.

El terror cambia de carácter,
amigablemente golpea mi hombro,
condescendiente me corteja
y con su imagen coquetea:
“Tu y yo equivalentes somos en fuerza,
sólo eres tú un tanto más guapito”…
Y sonríe. 

Oh, con esta sonrisita me resulta absolutamente repugnante,
pervertido
y psicópata.

Me ahogan nauseas ignotas.

Como si me besan con lascivia
recién nacidos bigotudos.

Traducción del búlgaro: Zhivka Baltadzhieva






КАПРИЧИО ЗА ГОЙЯ

Няма го вече стария ужас -
зверски цялостен
и зверски безкраен,
без гримаси и без остроумия.

Ужасът си променя характера -
тупа ме свойски по рамото,
снизходително ме ухажва
и кокетничи с представата за себе си:
“Ние с тебе сме еднакво силни,
ти си само малко по-красив...”
И ми се усмихва.

Ах, особено усмивката го прави гаден,
извратен го прави
и налудничав.

И ме дави непозната гадост.

Сякаш ме целуват похотливо

бебета с мустаци и бради.







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