martes, 8 de julio de 2014

SERGIO ANTONIO CHIAPPE [12.211]




SERGIO ANTONIO CHIAPPE

Sergio Antonio Chiappe Riaño (Colombia, 1972). Químico Industrial, poeta y fotógrafo aficionado. Su recorrido poético inicia desde la educación secundaria en el  Colegio Champagnat, de Bogotá,  donde dio a conocer sus primeras poesías. Publica sus poemas y fotografías  en la red social Facebook, donde  participa activamente en la comunidad literaria virtual  y es co-administrador del grupo Poetas de la Ostia.  Ha fundado y dirige su Blog personal en Bloger y desde allí promociona a los artistas destacados de su medio y del ambiente literario internacional. Contribuye con su poesía a los grupos virtuales: La Comunidad del Megáfono, Poetas de la Ostia, La vida es poesía, Tierra de poetas, Desde el alma, Cuéntame Musa, Café Bagdad, Galería de poetas, Comunidad de Artistas debajo del sombrero y Voces.
Asistió al  taller literario  La misteriosa poesía del Gimnasio Moderno, en Bogotá durante el año 2012. Actualmente, vive en Bogotá, se desempeña como Químico industrial y se dedica con pasión al arte,  organizando recitales poéticos con la Comunidad del Megáfono, en los cuales recita su obra en distintos ámbitos de la ciudad de Bogotá. Obtuvo mención de Honor en el certamen literario V Concurso Internacional de Poesía “El Mundo lleva Alas” de la Editorial Voces de Hoy, de Miami, USA e integrará la Antología impresa El Mundo lleva Alas,  de próxima aparición en Miami.




MAGNICIDIO

Han matado a Dios
las vírgenes lloran 
sobre su tumba.

Todas las flores
de la primera a la última,
todas 
se han prohibido de volver al mundo.
Ya nada tiene sentido.

El mar y el cielo
dejaron de acariciarse
las olas y las estrellas ya no cantan.
Han cerrado sus labios
y sus ojos
para siempre.

El inquisidor
quemó a Dios en una hoguera.

El sicario
le propinó tres tiros.

Mujeres y hombres
hemos quedado solos.
Dios ha muerto.





DESNUDO

Estoy desnudo como la lluvia
que golpea con rabia la frágil piel de la tierra.

Desnudo como el tiempo.

Voraz como el fuego que consume las sombras
que nacen en el vientre de la noche.

Sereno como el silencio de las piedras
y de las hojas mustias que crujen bajo los pies.

Desnudo como la arcilla que aguarda en la penumbra
las manos del escultor.

Como el tiempo estoy desnudo.






AHORA

Ahora que vuelvo a ser de aire
me iré por la claraboya
dejando atrás la vieja casa.

Caminaré detrás de una luz
es un largo camino y no llevaré zapatos,
no los necesito.

Añoraré a los poetas.
Ahora tendré que interpretar el silencio de la luna,
el murmullo de las rosas
y el vuelo de los colibríes.

Ahora tengo el tiempo
para habituarme al silencio.







BÚSQUEDA

Atravieso las calles que ya conocen mi sombra,
voy recogiendo las hojas que arrancó el otoño.

Me interno en la noche,
en el brillo de las estrellas creo reconocerte.

Mis manos escarban las cenizas
buscando el fuego.

              Del fuego sólo queda un rumor.

Escucho tu voz en el llanto de las guitarras
y mi corazón se empeña en buscar el amor que ya se ha ido.







DEBO DESPEDIRME AHORA

Debo despedirme ahora
antes que el tiempo
cierre mis ojos.

Quisiera irme recordando
el perfume de tu corazón
posándose en las flores.

Quisiera irme
con el silencio del viento
tiñendo las nubes
de color naranja

y quisiera amor mío
recordar la piel de nuestros sueños
acariciar mis manos.

Debo despedirme ahora
antes de perderme
en los laberintos del olvido

y te suplico
que cuando mi cuerpo
sea habitado por un extraño
lo mires como si fuera a mi
a quien estuvieras viendo.







¿DÓNDE ESTÁ MI CORAZÓN?

Mi corazón está en el viento que silba
sobre la estepa, y la acompaña en la soledad de sus noches.

Está en la tarde que se duerme
recordando el vuelo de las mariposas,
y en el tiempo que transita de la luz a la sombra.

Está en la desnudez de la luna hembra y virgen
y en la noche famélica que delira en San Telmo.

Está en el rugido del agua
que cae, abriendo la tierra.
Gritando.

Y en el vino aún tibio,
aún madera, aún uva
que me hace recordar la humedad de tu cuerpo.

Mi corazón está en Isla Negra
asomándose al mar que se llevó Neruda
en el sueño de sus ojos.

Y está en aquella nube en forma de barco
que navega sobre los altivos andes.







EL COLOR DEL VIENTO.

El color del viento es negro y maúlla,
se trepa a los muebles y busca mi mano,
ronronea mientras lo acarició.

Es sepia
y se escabulle en la profundidad del alma
todas las noches recorre mis recuerdos
llorando perlas temblorosas.

El viento es rojo y hambriento
vive en casas que se desmoronan con solo verlas.
Es del color de los cementerios
(de flores que se marchitan en cuanto las olvidan).

El color del viento es del color de la tierra
Que cuenta historias tristes,
Es del color del cobre oxidado
y del dolor de vivir como un fantasma
que no le duele a nadie.

Pero sobre todo
el viento es del color de tus ojos
mi Violeta
(mi única violeta).





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