lunes, 28 de julio de 2014

RUBÉN MORALES BUENDÍA [12.527]



Rubén Morales Buendía


Rubén Morales Buendía, poeta y dibujante colombiano cofundador de Los Papelípolas.

Rubén Morales Buendía o simplemente Rubén Morales, es un poeta colombiano perteneciente a Los Papelípolas, grupo literario que lleva el marbete de movimiento, surgido en el Departamento del Huila casi a la par del Nadaísmo antioqueño en 1958. Nació el 9 de junio de 1930 en El Hato, renombrado a Tarqui, Huila en Colombia. Contable. Fungió el cargo de secretario de gobierno municipal de Teruel, municipio del Huila; también educador. Fue uno de los primeros caricaturistas en la historia del Huila y notable poeta erótico. Común en los poetas, fue carente de afectos, en su caso, por parte de padre (ausente). Falleció en Neiva el 23 de agosto de 2002. Sus restos mortuorios se encuentran en el cementerio de Teruel, Huila.

Poeta

Como poeta erótico, son célebres sus poemas Nocturno de mi Corazón y Presencia de la Rosa. Fue también autor de los dibujos en plumilla que ilustran los Cuadernos Huilenses de Los Papelípolas. Sus poemas figuran en la Revista Ecos del Bachillerato Nocturno José María Rojas Garrido.

Otras publicaciones suyas pueden leerse en varias antologías:

LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, Col., 2005.
ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, Col., El Áncora Editores, 1997.
LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, Col., 1996.
LIS, Óliver, Los Papelípolas, Antología Poética en su Quincuagésimo Aniversario, 2007.
MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, Col., 1995.
GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Universidad Surcolombiana, Col., 1987.










PRESENCIA DE LA ROSA 

 [Dedicado a Aurora] 

Purpurino y de rútilo brocado 
va el capullo insinuándose en la vara, 
y es como un corazón que le brotara
luz arriba al rosal iluminado.

Alta herida de amor en el costado
de cada amanecer. Boca preclara
que se entreabrió para que el día cantara
madrigales de pétalos al prado.

Cuando se enciende el matinal portento
semeja un cáliz que sostiene el viento
con sus alas de aroma y transparencia.

Y al borrarse la luz, con vago empeño
se diluye en el aire…como un sueño
 en las manos vacías de la ausencia.





NOCTURNO DE MI CORAZÓN

Vagos luceros de Fulgencio breve
naufragando en el hondo firmamento, 
y una luna despierta al llamamiento
de esta pasión que entre mi ser se mueve.

Luna blanca, flor lírica de nieve
derramándose en hálitos de argento
sobre la inmensidad del sentimiento
como una lluvia candorosa y leve.

Fino aleteo de brisas aleladas
me besa las pupilas desveladas 
y el rumor se aletarga en mis sentidos.

Y en esta soledad que me quebranta,
solo mi corazón revuela y canta
sobre un grupo de pájaros dormidos





Revista Ecos del bachillerato nocturno José María Rojas Garrido. N° 2, diciembre de 1964
[dirigida por el periodista Favio Echeverry Campuzano]. 

Portada: Reynaldo Polanía por la pluma de Rubén Morales.





VOCES DEL SILENCIO

Mi alegría reside en la tristeza
de vivir como vivo.
Tejiendo redes de ilusión y ensueño
en mi sabroso olvido.

El placer que me exalta lo mantengo
en mi dulce martirio:
recogiendo las más selectas rosas
de mis rudos espinos.

La paz en que transcurren mis momentos
radica en el exilio,
dejando que las horas me sorprendan
encerrado en mí mismo.

El silencio me ronda hasta la muerte
con pródigo sigilo, y por eso, 
ante mí y ante los hombres
seré un incomprendido.

A pesar de que canto eternamente,
por nadie seré oído
porque mi voz fue hecha de silencios 
y con silencios grito.

Sobre los amplios surcos de la tierra
soy como un grano ínfimo, 
y en los vientos un átomo sin sombra
rodando en el vacío.

Y soy, sobre las playas de la vida
no más que un verso escrito,
que borrarán muy pronto las mareas
antes de ser leído.





MAÑANAS DE DICIEMBRE

Han brotado los huertos decembrinos 
y estas mañanas de vaivén sonoro
son dulces arpas de cristal y oro
tañidas por espíritus divinos.

Al desdoblar sus implacables linos
derraman el lumínico tesoro,
flotan al aire y un alado coro
esparce la semilla de los trinos.

Auroras pudibundas de diciembre
dejad que mi alma soñadora siembre
sus amores en líricas parcelas,
para que cuando venga el Prometido
descanse sobre el tálamo florido
de mis embalsamadas pastorelas.








MISTERIO

Estabas a mis ojos prohibida
como el estambre de una flor sellada,
pero, como él, venías encerrada
en la inédita rosa de mi vida.

Pasó el tiempo fugaz. Tú la escondida,
encendiste en mi rostro tu mirada, 
y, no sé cómo, sin decirnos nada,
te besé…y me besaste sin medida.

Profundo arcano que a la mente excede
¡Cosas del corazón, que tanto puede, 
bajo el azul de su amoroso imperio!

Y hoy te miro entre mis propios brazos,
me pregunto y no sé qué extraños lazos
nos pudieron unir con tal misterio!

Sobre los amplios surcos de la tierra
soy como un grano ínfimo, 
y en los vientos un átomo sin sombra
rodando en el vacío.

Y soy, sobre las playas de la vida
no más que un verso escrito,
que borrarán muy pronto las mareas
antes de ser leído













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