jueves, 17 de julio de 2014

RICARDO HERRERA ALARCÓN [12.372] Poeta de Chile


Ricardo Herrera Alarcón 

(Temuco, CHILE 1969) 

Ha publicado: 

Delirium Tremens 2001
Sendas Perdidas y Encontradas 2007
El cielo ideal, Lom Ediciones 2013

Bar: Antología poética chilena 2005

En la actualidad reside en la ciudad de Carahue (La ciudad que fue) IX región.   







A tu salud, querida

Mirando de soslayo, lo que se derrumba, para no
                                         enamorarme de la fragilidad
del fraseo con que la fragilidad nos nombra silba o dibuja
mirando como quien vacila en acariciar o cortar la piel
tatuarse una cicatriz o una ola
ausentarme unos años para volver al ruedo
para decirte al oído "a tu salud, querida"
dueño de mi propio subway donde las desamparadas
                                                      de la tierra van a dormir
llorar en carros que no se detienen sino hasta llegar al
                                                        corazón. Allí instaurar
ese territorio donde la orfandad se llama amor y el amor tirita
de frío y ternura frente a la primera llovizna. No hay regreso
en esa estación de los abrazos
sólo miradas que anticipan la fragilidad, el derrumbe,
la ceniza que sucede a la fiesta y se hace la sangre del tiempo
no observar entonces, cerrar los ojos y hacer de los brazos
                                                                           dos orugas

sobre una hoja que es el cuerpo.

En Sendas perdidas y encontradas, 2007.







La soledad del poeta

En mi casa les dije que ahora me iba a acostar y escribir algo
que tenía un poema hasta la mitad y me sentía bien
además no estaba ebrio todavía (difícilmente 
podía escribir ebrio) así que me iba a acostar.
-¿Te sientes bien hijo?
-Me siento bien, mamá.
-Que bueno que te sientas bien. Escribe toda la noche si quieres
y no te preocupes si te quedas con la luz prendida
eso sí, apaga bien los cigarros y cuida de abandonar el poema
por pensar en mujeres o en una cazuela con chuchoca
                                                                              a orillas del mar.
Mi hermano dijo que iba a rezar para que no pasara mucho rato 
                                                                                      sin escribir
“aunque sea un maldito verso”. Así mismo dijo.
“Ojalá lloviera”, pensé.
“Ojalá lloviera”, pensaron  
y al instante empezó a llover.
Todos en la casa saltábamos de felicidad.
El perro llegó corriendo con el lápiz y casi llorando se lo  arranqué 
                                                     entre los dientes y abrí el cuaderno
-déjanos quedarnos unos minutos y observar como escribes,
                                                                                        dijo mamá.
Y a cada  palabra que salía parece que llovía más fuerte y sin querer 
fue avanzando la noche: yo escribiendo y ellos mirando: uno
me prendía un cigarro, otro limpiaba el sudor de mi frente,
mi madre 
repetía que quizás vendría mejor otra palabra
                                      a ese hemistiquio, que le sonaban de otros
los techos de zinc, el magenta, la patada del terremoto
                                                                                      en la boca.
Despertamos todos en el piso entre rumas de papeles escritos.
El perro lamía  mi mano que aún sostenía el lápiz bic 
                                                                                De tinta verde.
Leímos  entonces a coro mis poemas.
“Este solo gesto hará nacer Iliadas” decía madre
                                     “Epopeyas de los culos y tetas de Chile”
repetía hermano. Al terminar de leer se oscureció la casa.
Se encendieron velas entre gritos, pero la oscuridad 
                                                                  lo había borrado todo.
La oscuridad o el amor exagerado lo habían borrado todo.
¡qué bello espejismo qué bella ilusión! repetían derrotados
                                                                               dejándome solo
“nunca aprendiste a estar solo” gritó mamá desde adentro
“¡duérmete ya!”
Sólo el perro lamía aún mi mano
Como si fuera la misma tristeza esperando que nacieran 
                                                                   Otra vez las palabras.

En Sendas perdidas y encontradas, 2007.







No puedes emocionarte con tus poemas

No puedes emocionarte con tus poemas, poeta
debes mantener distancia
reírte a lo sumo
para eso Parra leyó a Pound y leyó a Eliot
más respeto con Cárdenas y no borres de un plumazo
a la generación anterior
que cada poeta ha construido su muro de adobe y cristal
con sangre, sudor y lágrimas

no puedes escribir mirándote al espejo
sintiéndote un cristo barroco con la cita a flor de labios
debes guardar distancia con la nostalgia
(ese territorio situado entre la nieve que cae
y la muchacha que acaba)
no te creas el hoyo del queque o de la sopaipilla
porque lees a un rapsoda de la antiguedad o la baja edad media
que sólo tú conoces

no te creas la guinda de la torta
porque pisas sobre los carros pisanos
o le azotas la nalga a tu negra con un gato negro: no bebas tanto
cuidado de andar por la vida oficiándolas de escribidor
fumando opio tendido en un sillón de mimbre
observando el océano de cuero o badana
leyéndoles poemas a las gallinas sobre una plataforma metálica

neones y glamour, poeta, en el barro de la aldea.

En Sendas perdidas y encontradas, 2007





Sendas perdidas y encontradas

Ricardo Herrera Alarcón, 
ediciones Kultrún, Valdivia, 2007.

Por Luis Riffo 
El Mercurio de Valparaíso. Semana del 22 al 28 de Febrero de 2008



Premio Mejor Obra Literaria, mención Poesía, 2008, entregada por el 
Consejo Nacional del Libro y la Lectura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes




Desde los territorios nada bucólicos del sur, desde las inquietas provincias de la lluvia pero también de las violentas contradicciones, ha llegado este libro de poesía caudalosa, llena de sospechas en torno a las palabras y el oficio poético. Sin embargo, la reflexión acerca del lenguaje no es el único objeto de la escritura de Herrera. El poeta dice al comienzo de la segunda parte del libro: “En el centro de los metapoemas intercalé / algunos poemas sobre el suicidio / (…) / algunos poemas sobre el amor / algunos poemas que exudan alcohol / y las infaltables frases para el bronce que en el terreno de la pasión se solazan”. Semejante conciencia del trabajo propio da cuenta de una apropiación de los recursos que le permite al autor hacer confluir la diversidad de datos aportados por la intensidad evidente de sus lecturas y bagaje literario, por un lado, y la fuerza emocional de sus experiencias vitales, por el otro.

En Delirium Tremens, su anterior libro, Ricardo Herrera (1969) había abordado el tema del alcoholismo y su relación con la vida y la escritura. Es preciso decir que con respecto a ese trabajo, Sendas perdidas… constituye una continuación y una superación impresionante, por la poderosa asunción de un lenguaje que convierte el fracaso en un rabioso alegato contra la impostura y la autocomplacencia, con una voz refractaria a cualquier falso consuelo y la dignidad de quien convierte la derrota en el fundamento de su contemplación de la realidad.

Heredero aventajado del último Enrique Lihn, el del Diario de muerte, se percibe la voracidad de sus lecturas previas, una especie de dolorosa digestión de la poesía universal, cuyo procesamiento pasa por el tamiz de la propia vida llevada a la página en blanco, lugar desde el cual el hablante toma distancia y relativiza la importancia de la poesía al tiempo que expresa la voluntad empecinada de su ejercicio, como lo señala en el poema “A Rilke”, a modo de respuesta a la Carta a un joven poeta: “¿Podría vivir sin escribir? / Sí, podría. / Pero no quiero”. Decisión que, sin embargo, entraña los riesgos del sufrimiento, de la autoflagelación: “cada palabra escrita es una navaja cortando la piel”.

El amor, pero sobre todo la muerte, transitan por los poemas de Herrera con una carga de nostalgia y melancolía que jamás caen en la cándida contemplación de un supuesto paraíso perdido. Lo que se ha perdido para siempre es la inocencia, porque para el hablante, tristemente lúcido, aquella remota felicidad sólo se vislumbra en forma fugaz sólo en “la misericordia del amor y la misericordia del alcohol”. Lo que predomina es la imagen de la propia mortalidad, “este no morirme todavía, que es una pequeña muerte que me ausculta tras el follaje del lenguaje”.

Ricardo Herrera, o el sujeto poético de sus textos, parece haber caído en el vértigo de las mejores lecturas y de las peores pesadillas, pero viene de vuelta con una poesía contundente, asciendiendo como ese Sísifo de Camus que cita en un poema. Sólo que con ese lastre que arrastra y el rictus de dolor en el rostro, no es posible imaginarlo dichoso.



A la nueva Lou de Apollinaire

Ojitos de candelilla, te quiero 
volantín de mi hilo curado, te elevo al cielo 
grado alcohólico y espuma de mi cerveza, mis roqueríos, te espero esta noche en el mar
bajón de hambre de mi marihuana, volemos juntos 
única fogata encendida en la playa, me hago la sombra a tu alrededor para que dibujes 
                                                                                                                      mis orillas 
tesoro mío encontrado en la cama después de cavar 
toda la noche la oscuridad con un pájaro, te quiero 
novicia rebelde arranco la cruz de tu pecho rasgo los hábitos y te doy de comer la 
                                                                                                                      hostia 
prostituta ducha en el arte del viejo mete-saca, me embriago en tu burdel 
Leda sentada a la orilla del fogón te miro como extendiendo las alas y te quiero 
sonido azul de mi trompe que te llama desde la sidrería donde don Arturo Hidalgo 
                                   sueña que el Imperial es un río de chicha, te quiero 
nenúfar en mi pulmón, sol de mis lotos suspendidos 
en el aire, risa de mi Buda cazuelero y a su pesar esclavo de este deseo, te deseo 
arcangélica mía con un ala embarrada y la otra con una manchita de vino, te quiero 
Ella aullando en la casa en la colina con la trompeta de Miles
enfurecida de pena, improvisemos este amor sincopado

fondera dibujándote dos palomas dos trompos en los pechos 
mientras “allá arriba los ángeles chilenos bailan cueca”, 
cantemos la internacional 
bote de mis remos desesperados al entrar en tus aguas, navégame 
sed de mi resaca en la mañana, dispénsame el alcohol mañanero 
cigarrillo que se enciende en la oscuridad, ilumíname los labios 
machi mía subiendo al rehue con música de Violeta y Luca Prodán en el viento, 
                                                                                                          te quiero 
flor de cardo entrando a mi casa en pleno verano, te quiero.





Seguramente en algún lugar está dejando de llover a esta hora

Escríbeme un poema antes de acostarte, por favor
antes que cierres tus ojos y yo abra los míos en tu sueño
un poema donde te llames la nueva Lou de Apollinaire
y cantes sacudiendo un nogal.
Que ninguna palabra haga nacer la tristeza en tu bello poema
que todos los que se quieran matar lo lean y se enamoren de golpe de ti
porque cada palabra es una estrella fugaz cayendo en el corazón del lector
y uno sabe al tiro al leerlo que eres tú misma a la orilla de un río
tú misma que llenas una hoja entera de cuaderno con mi nombre
y le dices a tu mejor amiga que en algún lugar deja de llover si no puedes verme.
Que tu poema lo lean en Argelia o Codegua y el alma del oyente quede temblando
pequeña diosa criolla
que le dé bronca al silencio y se tape las orejas con algodón untado con tus lágrimas
y se diga que hay una nueva estrella en el firmamento de la poesía chilena
léeme tu poema al oído despacito y cada cinco palabras introduce tu lengua en mi oreja
quiero escucharte mientras tocas tu piano en medio del bosque
mientras un duende baila con un pasaje de ida a Puchuncaví en la mano
y en mitad del poema saca el cintillo o el cole de tu mano y hazte un moño para que el 
                                                                         auditorio desfallezca
o sujétalo en tu boca mientras te ordenas el pelo y pides perdón al respetable público
que a esa hora es una lágrima tatuada en tu mejilla
que por primera vez la oscuridad quiera abrir los ojos y contemplar el sonido de tu voz
dulce como el canto de una pequeña ocarina en forma de chinita o tortuga
seguramente en algún lugar está dejando de llover a esta hora
tú terminas de escribir este poema y te duermes feliz
hace días que a la tristeza le había dado firme contigo
pero ahora escribiste el poema y cierras los ojos
no sabes siquiera si me quieres pero te diste el trabajo de escribirlo
aun cuando tu madre preguntaba “¿hija le pasa algo? No piense tanto hija”
y yo sólo puedo darte las gracias porque gracias a ti
el amor es una madeja que el gato persigue por el cielo ahora.





La zona                                     

Un lugar se constituye en la medida que alguien llega o se aleja
Que alguien ama o deja de amar
Que alguien cuelga la ropa o se cuelga.



Un sitio en el mapa donde llegan barcos
y el único puerto son tus ojos
tus abrazos





El lago

Qué opinas tú, querida, de la desnudez
del aguardiente en las venas
de la imagen absurda de un cuerpo entrando en otro
un cuerpo que prodiga al otro la eternidad, el vacío
pero por sobre todo la trizadura
la piedra que se detiene en el aire, el orgasmo
la calentura del vidrio o del lago
qué me dices tú de esas ondas que se forman 
en el agua
esas ondas entre un alma y la otra 
que arrastran algas hacia la orilla
botellas
restos de muñecas o frutas (vestigios del amor y la soledad)
el amor: el viaje por el espacio que desaloja un cuerpo
el viaje por el espacio vacío de ese cuerpo: lo que cierta retórica llama la ausencia.
el lago se vacía ahora
la piedra cae y rompe el vidrio
escucha





Teoría del texto narrativo

Te voy a decir ahora cuál es la medida del tiempo
algo parecido a contar un cuento: no en primera ni tercera persona
sino dentro de una persona 
dentro de alguien que te llama
que te pide que la nombres que la manches y luego se abanica frente al mar
la medida del tiempo es el suicidio
cada voluntario de esta cofradía es un reloj menos
un otoño menos 
una hoja suspendida en el aire
¿Quieres pisar o escribir la hoja?
hace calor en esta pieza
las niñas para solaz de la tristeza empiezan a beber anís y enamorarse
empiezan a asumir su palidez y su belleza
fotografían una mariposa en sus labios
el tiempo luego hace de sus besos una oruga
así se cuenta una historia: abandonando un cuerpo
tras la paletada





El amor el amor

El frío y el ardor se alzan sobre el fuego y la nieve
enrojecen y palidecen las mejillas
algo así como las cuitas del joven werther 
en este caso las miserias de un fulano de provincia
que arrastra en una mano un ganso herido y en la otra un corazón herido
formando en el camino del verano
dos líneas oscuras de sangre sobre el polvo.





Dunas

No logro vislumbrar nada
veo manchas donde otros ven cordilleras o trenes

la situación es clara y yo escucho caer la lluvia

veo manchas donde otros vacas o girasoles
o telas de dimensiones enormes
veo manchas donde otros ven mantas de castilla o jeans o guadañas
o machas en un plato
llenándose de arena en la playa

mi mamá me advirtió que no escribiera más
que me estoy enfermando

así que veo manchas y escucho caer la lluvia
como choca contra los techos y los vidrios
con una belleza sólo comparable
a esas dunas frente al mar en Nehuentúe city

había un bosque de eucaliptos o pinos frente al río.
no recuerdo bien
allí se reunían a besarse y beber los amantes

hace muchos años de eso

supongamos que siento nostalgia al recordar todo esto
que lo escribo con el corazón
que alguna vez regresaré allí y seré las hojas
sobre las cuales se recuestan los cuerpos.

todas las tardes iba al muelle y fumaba mientras el sol
se escondía tras las dunas, en el mar.
la gente decía que iba a fumar marihuana

puedes imaginar que las cosas han cambiado un poco o bastante desde entonces:
ahora veo manchas en vez de dunas
manchas en vez de un bosque de eucaliptos o de pinos
manchas y no el humo de la marihuana subiendo por mi cara
manchas y no la lengua de la muchacha moviéndose en el aire como medusa

la belleza de las manchas
como la lluvia golpeando contra los techos y los vidrios
o como machas en un plato
llenándose de arena en la playa
detrás de las dunas.








Selección de poemas El cielo ideal



Las embarcaciones

Las embarcaciones son arrastradas por el viento hacia el centro del lago
No es una película ni una orilla
El espíritu no tiene flauta que tocar en esta postal no tiene muerto que libar en este
                                                                                                          /entierro
Occidental a concho se quisiera zen y ser arrastrado con las embarcaciones por el viento
El espíritu quisiera que todo fuera aguas adentro
Aunque fueran intranquilas aguas aguas cenagosas o poco profundas aguas
Quiere flotar sobre ellas sin pensar en nada
Como un poeta surrealista que acaricia un gato entre sus piernas
Las embarcaciones se instalan justo debajo de unas nubes
Que parecen esas gordas de rubens o botero o pirucha
Las gordas abren las piernas y estiran los brazos tan maravillosamente
Que el espíritu siente una envidia que le corroe la carne
Quiere ser una brasa que expulsada del volcán cayera en medio del lago
Quiere ser esas embarcaciones que arrastradas lentamente hacia el centro del lago se
                                                                                  /pierden de su vista
Porque ahora se concentra el espíritu en una muchacha que enciende una fogata
Que bebe de una botella un licor que no logra precisar
Quiere ese licor
Quiere esos labios en esa botella
Quiere ser la botella que es arrastrada hacia los labios de la muchacha
Quiere ser las venas de la mujer y sentir el alcohol alunizándola 
Pobre espíritu cansado de pensar el mundo por los otros
Pobre espíritu descalzo
Para morir has llegado hasta acá
Para amar y morir y tejer la chomba que el desasosiego nos ofrenda
Quiéreme aunque haga frío no dejes que me pudra dice el espíritu
Pobre espíritu cansado de correr y pensar en el gusano
Y pensar en la muchacha y la botella y el lago y las embarcaciones arrastradas
Por el viento y en las antiguas libaciones 
A los muertos

Espíritu del viento arrastrando las cenizas arrojadas al centro del lago







Fábula de la mujer y los gatos

No hay desesperación y la  nostalgia está levemente drogada, levemente adormecida: mira y la realidad se deshace, mira la realidad que baila flotando en éter como dos gatos que se abrazan y juegan con un ovillo de lana que han desovillado ya demasiado. La madre duerme y la hebra que une su tejido con el ovillo desovillado es cada vez más hebra y menos tejido. Cuando ella despierte quizás habrá dejado de creer en las palabras, se llenará de vacío su alma o lo que llaman su alma o su corazón se llenará de hojas. No podemos saberlo. Si tan solo creyéramos todavía un poco en las palabras. Es así como la madre despierta y ya no hay tejido y si mira por la ventana a empezado recién a lloviznar. Penélope invadida por una tristeza que contrasta visiblemente con la alegría de los gatos. Se ha despertado y ha descubierto el vacío. Ha despertado al vacío. Lo que era leve llovizna es ahora tormenta. Las sábanas que ayer abrazaban su cuerpo y que ahora cuelgan del cordel en el patio, se mojan. Pero tampoco hay amargura en esto. Nadie o nada que cuelga a esta hora llora lentas lágrimas sucias. No es todavía tema la pasión en este tejido, en estos palillos míos o en los de ella. Así que empieza otra vez la tarea. La tarea de tejer la realidad. Pero la mujer ya no cree en las palabras.







Un hombre solo en una casa sola

Qué hace un hombre solo en una casa sola?
Lee un poema de Teillier?
Enciende el fuego?
Y si no tiene deseos de encender el fuego?
Llama por teléfono a su esposa?
Llama por teléfono a una amiga?
Llama por teléfono a sus hijos?
Se embriaga y trata de escribir?
Se embriaga y lee?
Se embriaga y piensa en el futuro?
Y si no quiere oír más la palabra futuro?
Se mete a la tina con agua tibia y cuchillo?
O se pone a ver una película?
Escribe cartas?
Y si quiere dormir y no puede?
Y si debe estar despierto y no quiere?
Coloca entonces una a una en su lengua el seconal, el veronal?
Imagina que su casa es un barco ebrio?
Imagina que su casa es un bar pintado por van ghog como dice un poema de decap?
Se pone a conversar con decap?
Conversa con kerouac?
Llama por teléfono a un cuchillo?
Enciende el fuego con un magnolio?
Con la escarcha que ha empañado las ventanas?
Lava la sangre de las sábanas en una tina?
Ve una película donde un tipo escribe cartas en una casa enferma?
Un tipo que se encama con una enferma en una casa sola?
Un tipo enfermo que escucha el teléfono ocupado de su esposa?
La voz de una mujer enferma en el teléfono apagado de una amiga?
Qué hace la casa con este tipo enfermo?
Y si la casa quiere estar sola?
Y si los muebles quieren que nadie los mire?
Y el aire reniega de todo respiro?
Y la tina de toda sangre?
Y la chimenea de todo fuego?
Y el papel en blanco de toda letra?
Y la muerte de todo señorío?

Un hombre solo en una casa sola?

Un hombre solo en una casa enferma?







Teresa

Soy la máquina de hacer poemas
Se me acerca alguien ebrio o llorando
Y pega su mejilla  a mi cara metálica
Y dentro de mí empieza a nacer el poema
Que luego expulso por una ranura
Que hay entre mis piernas

La extensión del poema varía
Por los grados de ebriedad o tristeza o el aura
Reconozco el aura

También puedo escribir poemas
A gente muy dichosa
Seres que han perdido la fe

Soy la máquina de hacer poemas
No siento frío por la noche
No siento calor en el verano
Me da lo mismo la lluvia o el sol
No tengo recuerdos ni sufro
Si alguien me abandona

Poemas de amor o de odio
Escribo lo que me pidan
Solo debes pegar tu mejilla  a mi cara 
Quedarte allí unos segundos en silencio
Y se activa mi memoria poética
Se combinan millones de palabras en mí  
Puedo leer tu corazón
No debes decir nada
Solo esperar en silencio que el poema se escriba
Y luego retirarlo de entre mis piernas
Recién salido del horno
Todavía caliente la hoja
Sin sangre sin sudor sin lágrimas

Un poema nuevo entre la niebla 
Para tu corazón enfermo







Los barcos

Este es el sol y estas son las estrellas y estas las nubes
Y esas son las mesas de mármol y esos los poetas sonámbulos y más allá podrás
encontrar el principio del mar y si doblas la esquina
Principia el paraíso y si prefieres la otra calle te encuentras los árboles
Y encuentras las sogas y casas donde puedes esconderte y edificios
Donde hallar cuerpos donde perderte y botellas donde termina el mar
Espacios abiertos como ciudades y campiñas estos son libros
Las palabras con las cuales encenderás el fuego y acá el silencio para esa nieve y las hojas y más allá las cortinas la esperanza esa fruta es para morderla y esa escalera para bajar al sótano
Los relojes en las paredes esos y las fotos allí donde la gente ríe tienes vasos para dejar la sangre está el blues y el tatuaje de un blues si te cortas hay vendas y si sientes tristeza unas esferas y si te gusta todo puedes dejar testimonio
(una raya en la pared un hueso que ames) y si nada te satisface estas son las puertas y estos son los barcos       que te llevarán       lejos







Poética del pequeño dios

Misericordia para mis manos cuando cae la tarde y se posan sobre el teclado
O la hoja en blanco como alas o mariposas
Piedad para mi escritura automática mi poema que se hace trenzas frente al espejo
Y espejea antes de salir a escena a altas horas de la madrugada
Bendice Oh Padre de la Poesía mis voladas
Que no quede a mitad de camino en medio del páramo más desolado y terrible
Con la boca seca y la botella vacía en ciudad extraña o potrero
Que no sea mi canto el rechinar de palabras en la boca
Sino el bálsamo la oración el salmo para los desamparados de la tierra
Poesía necesaria como el pan de cada día oh padre celestial como el aire que exigimos Trece veces por minuto…
No permitas la ironía en mis humildes versos el chiste fácil la insolencia irresoluta
Hazme un humilde siervo de este parnaso donde pululan las ratas escribientes
No me hagas oler las heces con que manchan todo lo que dicen todo lo que tocan
Que sea puro mi palabrar en el gólgota o el bar donde los ángeles beben de tu cáliz
Dame el nam de las palabras que caen del cielo cuando llueve la ceniza del hastío
Hazme fuerte en la adversidad de los días aciagos cuando las musas de meretrices
                                                                                                                      /ofician
O putean maraquean derechamente hablando padre mío
Y solo me dejan con mis libros mi vino agrio la inconmensurable soledad
Y el desvarío.







A todas partes

Me enamoré de un libro lo llevo a todas partes
Y en las noches lo dejo dormido sobre mi pecho
Y en la mañana al despertar lo primero que digo a mi mujer
Es un fragmento del libro que amo

Luego salimos juntos el libro y yo
Y en el bus una vez que abandonamos el pueblo
Lo tomo entre mis manos como si fuera una avecilla asustada
Como si fuera el oro o un rubí descubierto entre los escombros de mis días

Y lo miro
Como si fueran muslos y no palabras

Y lo toco
Como si fueran senos y no hojas







Inspiración

Se inspira en un bote lleno de agua
Que descansa bajo un sauce
Camina hacia el templo
Busca en las imágenes sagradas
Las películas antiguas
El Veronés ñoquis madreselvas hachazos
Busca inspiración en los acopios de opio
Las cigarras el croar de las ranas en el estanque
La invasión nazi a Polonia
Los soviéticos en Checoslovaquia 
Se pierde en el reflejo la cosa social los burdeles bajo toque de queda
Se enfurece porque sus palabras son gatos y no cobras
Gatos y no panteras
Quiere el zarpazo no el maullido
El aullido y no el susurro
Intenta la coprolalia el encabalgamiento la corrida de toros
Trata a las musas de golfas
Y a las golfas de niñas
Que desfallecen al caer la tarde
Se imagina convertido en gárgola alunizando en una aldea de cien habitantes
Se inspira en el trigo la sábana y la sabana 
En fardos y trópico
Los hijos los vampiros las cofradías secretas
La diferencia las gallinas el under
Luciérnagas eléctricas bolsas plásticas
La enumeración caótica la métrica más rigurosa
Camina hacia el fondo de la noche
Buscando inspiración en libros de beduinos
Terremotos limones secos
Lo inspira la barca de la medusa
Los rosarios de marfil
Las plaquette de poetas eslovacos
La pellejería del alma en nota zen
Las espadas que rebanan cabezas de corsarios
Las frutas ácidas espolvoreadas de azúcar flor
La ropa de cuero negra y la guerrilla urbana
Las manzanas cabeza de niño las manzanas silvestres
Le inspiran los archipiélagos del sur los emporios de Trovolhue
Los senderos de las liebres
Los comic y la causa indígena
El box de los años setenta
La semejanza entre las olas y los cráteres lunares
Las ligas de seda
Necesita tomar distancia de todo
Correr al abrazo de su semejante
Le inspira el Otro
La forma en que el otro entra o sale de un río.







Para Fernanda

Es sólo cosa
De abrir la tierra y echar un poco de agua
Cuidando que no escape
Por ningún extremo o borde.
Luego arrojas hojas y barcos con guijarros
Y si quieres 
También colocas bichos sobre las hojas
O en las habitaciones de los barcos
Colocas aves o animales pequeños. Luego construyes
Otro pozo cerca
Y construyes un canal que una los dos ríos o mares
Por donde desemboquen los barcos y las hojas
Y sobrevuelen las aves o tú sobrevueles vigilando todo.
Si quieres yo te sigo
Construyo al lado del canal una carretera fantasma
Y te sigo hasta el mar
En el auto fantasma.
Para que las mareas se alteren
Tienes que hacer que llueva.
Eso es lo más fácil: mojas tu largo pelo
Y luego lo sacudes
Y empieza la llovizna
La zozobra de las embarcaciones.
Yo te puedo ayudar a construir los barcos si quieres
Y te puedo ayudar también a construir los ríos o mares
Y el canal que todo lo una.
Tú me dices y yo te sigo
Por la carretera fantasma
En el auto fantasma.







Aunque todo eso canse

Las personas conocen a otras personas
Aparecen y desaparecen de la vida 
De otras
Eso no debería preocuparnos.
Alguien se aleja de tu vida
Va doblando ya la esquina.
Va a desaparecer para siempre de tu campo de visión.
Pretender que las personas se queden para siempre con nosotros produce nostalgia.
La nostalgia suele entenderse como la ausencia de espuma sobre el mar
El sufrimiento por la ausencia de viento en una tarde soleada.
Creo que te preocupa eso.
Estás alterada y los somníferos no hacen efecto.
Te preocupa eso?
Te preocupa que una persona salga de tu casa golpeando la puerta?
Te preocupa.
Así que voy a llegar a tu casa ahora.
Estamos en el living de tu casa.
Te ves hermosa cruzada de piernas y fumando.
Nos decimos que las personas establecen relaciones
Que van de la indiferencia mutua al acoplamiento sexual.
El abrazo es la zona de inflexión 
Abrazarse es como dar el gas del horno antes de meter la cabeza
La confusión sexual suele ser también una forma de indiferencia
Toda vez que las personas se acuestan con otra porque sienten frío
Porque están cansadas de observar la luna llena.
Las personas ven afectadas sus vidas por los ciclos lunares
Que a su vez afectan las mareas que se alteran
Las personas alteradas desean que una ola las arrastre y todo acabe para siempre.
Pero antes que todo acabe suelen reunirse en el café y conversan
Comparten recuerdos y se toman de las manos
Sienten dicha porque su piel sigue cerrada
Lo único cortado es el café que se enfría
Las palabras que ya no guardan relación con el movimiento de los labios
Nos decimos que es tarde y debemos regresar
No pueden las personas andar siempre habitándose
Diciéndose cosas que generalmente duelen y producen heridas
Hay que dormir. Es mejor dormir.
Hay que levantarse temprano mañana y trabajar
Aunque todo eso, todo esto, canse







Los árboles

La existencia de los árboles
Y la imposibilidad que estos tienen de cortarse las ramas
O autoinfligirse hachazos
Comprueba cierta bondad de la existencia
Y comprueba
Nuestra incapacidad de descifrar la naturaleza
La frondosidad del paisaje
El lugar que el sendero ignora

La existencia de los árboles
(sean de hoja caduca o perenne)
Y la imposibilidad que estos tienen
De subirse a otros árboles y colgarse
O subir edificios y arrojarse al vacío
Comprueba la confusión de nuestro lenguaje
La forma que tenemos de relacionarnos y herirnos
(Lo digo pero no lo siento y tampoco lo creo
Lo hago coagular simplemente, lo corto
Y lo sirvo entre la niebla mientras el agua
No sabe si entra o sale de los ojos de quien lee)

La existencia de los árboles
Y su manera de socializar en bosques
De hacer caer sus hojas
De hacer madurar sus frutos
De enredar sus raíces
Comprueba nuestra errónea forma de envejecer
De criar nuestros hijos
De enredar nuestras piernas en la cama

Enamorarse de un árbol
Encontrarse con el árbol en un bar
Caminar del brazo del árbol por la calle
Decirle te quiero ciruelo
Decirle te amo cerezo o te amo manzano
Subir cada tarde al árbol a robar cerezas
Subir cada noche a mover las ramas del árbol
Y rodar con las manzanas
A los pies de los demás.

Oda a los árboles entonces










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