viernes, 4 de julio de 2014

QUITERIA VARAS MARÍN [12.168]


Quiteria Varas Marín

Quiteria Varas Marín (Valparaíso, 1838 - Santiago de Chile, 1886) fue una poetisa, ensayista, socialité y filántropa chilena. Junto a otras escritoras como Delfina María Hidalgo o Amelia Solar de Claro, publicó algunos de los primeros textos adscritos a la lírica femenina chilena a fines del siglo XIX, mientras que fue discípula de Mercedes Marín del Solar, quien además era su tía.

Parte de su producción poética se encuentra dispersa en diarios y revistas de la segunda mitad del siglo XIX, junto a la de otras escritoras que cultivaron este género como Joaquina Carlota Bustamante, Mercedes Ignacia Rojas, Mercedes Marín del Solar o Rosario Orrego de Uribe. Sin embargo, algunos de sus trabajos aparecieron en la antología de José Domingo Cortés que se tituló América poética: poesías selectas americanas, y que se publicó en París durante 1875. Además, fue antologada por este mismo autor en Flores Chilenas en 1862.

Dentro de sus composiciones adscritas al género lírico, abordó tanto la elegía como «arengas y retratos laudatorios a los próceres de la época», textos que también escribían otras poetisas como Mercedes Marín del Solar y Rosario Orrego de Uribe.




¿Por qué a la frente joven...

¿Por qué a la frente joven y lozana
surcan las sombras do aterrante duelo
y lágrimas de acerbo desconsuelo
alumbra un sol de espléndida mañana?

La flor que en la pradera se alza ufana
mustia se inclina y dolorida al suelo,
y hasta de la avecilla es triste el vuelo
porque siente el plañir de una campana.

Es que se llora al sabio generoso,
filantrópico y noble en su carrera,
de mente altiva y corazón virtuoso.

Exenta su alma de ambición rastrera,
al pobre siempre socorrió afectuoso,
honro a la ciencia a la virtud austera.





EL ALICANTO

¿Por qué de obscuro morado 
te vistió, flor, la natura 
al nacer? 
De un corazón angustiado 
es imagen tu hermosura sin querer. 

Quien a tu planta es llevado 
no encuentra perfume alguno 
que aspirar, 
¿dime, flor, lo has regalado 
o tú no tienes ninguno 
que exhalar? 

Ni imaginarlo es posible, 
no ocultas ningún veneno 
en tu existencia, 
eres una flor sensible: 
al que te guarda en su seno 
das la esencia. 

Mas esa joven hermosa 
que en el seno te ha escondido 
nunca olvida 
esa esencia deliciosa 
que emblema de amor ha sido, flor querida.





A la muerte de don Lorenzo Sazie

   ¿Por qué a la frente joven y lozana
surcan las sombras do aterrante duelo
y lágrimas de acerbo desconsuelo
alumbra un sol de espléndida mañana?

   La flor que en la pradera se alza ufana
mustia se inclina y dolorida al suelo,
y hasta de la avecilla es triste el vuelo
porque siente el plañir de una campana.

   Es que se llora al sabio generoso,
filantrópico y noble en su carrera,
de mente altiva y corazón virtuoso.

   Exenta su alma de ambición rastrera,
al pobre siempre socorrió afectuoso,
honro a la ciencia a la virtud austera.




A mi abuelo, don Gaspar Marín

   De opresión en el caos lastimero,
la libertad soñabas inspirado,
y a la patria serviste denodado,
con alma grande y corazón sincero.

   Sin ceñirte la espada del guerrero
nobles triunfos también has alcanzado,
ya del pueblo tribuno firme, osado,
ya recto juez, valiente caballero.

   Infatigable fuiste en tu carrera,
y a la patria le es grata la memoria  
del hijo que ilustró su edad primera.

   Virtuoso Marín, tu pura gloria
exenta de odio y ambición rastrera,
clara y sin mancha brillará en la historia.








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