viernes, 18 de julio de 2014

FERNANDO MOLANO VARGAS [12.390]



Fernando Molano Vargas

Fernando Molano Vargas (Bogotá, 10 de julio 1961 - Ibídem, 10 de marzo de 1998) fue un escritor y crítico literario colombiano. Es conocido por su novela Un beso de Dick, ganadora del premio de la Cámara de Comercio de Medellín de 1992, considerada por muchos como una novela de culto.

Molano nació en Bogotá el 10 de julio de 1962 y estudió Lingüística y Literatura en la Universidad Pedagógica y Cine y Televisión en la Universidad Nacional. Durante sus días de estudiante de literatura frecuentaba la Biblioteca Luis Ángel Arango, que posteriormente conservaría el borrador de su segunda novela, Vista desde una acera.

En 1987 fue galardonado en el concurso nacional de cuento de Proartes, en Cali.

Entre agosto de 1989 y abril de 1990 escribe Un beso de Dick, que en 1992 envía al concurso literario de la Cámara de Comercio de Medellín y del cual resultaría ganador. Los jurados del premio fueron Fernando Soto Aparicio, Héctor Abad Faciolince y Carlos José Restrepo. El título se inspira en un episodio de Oliver Twist, novela de Charles Dickens, y narra el amor de dos muchachos en la Colombia de la década del 90 en forma de monólogo. "Un beso de Dick" ha sido reeditada en tres oportunidades por la editorial colombiana Editorial Babilonia quienes también publicaron "Opio en las nubes" de Rafael Chaparro Madiedo, "El siguiente, porfavor" de Íos Fernández y "El rumor del astracán" de Azriel Bibliowicz.

En 1995 recibe una Beca de Creación de Colcultura para acabar una novela en la que estaba trabajando. Dos años después, para cumplir los requerimientos de la beca, entrega un borrador corregido, que sería encontrado años después de su muerte entre los archivos de la Luis Ángel Arango, fruto del trabajo de una amiga del autor. Vista desde una acera permaneció inédita durante casi quince años hasta que en 2012 fue publicada en Colombia por la editorial Seix Barral.

En 1998, antes de morir, Molano alcanza a ver publicado su poemario Todas mis cosas en tus bolsillos, editado por la Universidad de Antioquia, debido al trabajo del escritor Héctor Abad Faciolince. Ese mismo año muere debido a complicaciones relacionadas con el sida, al igual que su compañero Diego.

Obra

1992 - Un beso de Dick
1998 - Todas mis cosas en tus bolsillos
2012 - Vista desde una acera





Desde mi ventana

A la voz de sus señoras              silenciosos
                                                y dóciles 
            como suelen los condenados
del borde del sardinel
            levantan sus traseros 
dos chicos enamorados

Y ocultos tras de los autos 
            casi al desgano
los une la despedida:
bajo sus pantalones el deseo
acecha como un bandido
              a los jovencitos
sumidos en un abrazo

Lento el andar
             los tercos ojos que vuelven
van pues hacia sus casa:
a salvo de la noche
                ¿se acariciarán en sus cuartos
                              solos
                              medio desnudos
                sonriendo bajo las cobijas
                              como asustados?

7 p.m.:
esta hora en que las madres
              ocultan a los niños





Sentado a la puerta de mi casa

Sentado a la puerta de mi casa
           sin mirarme
frente a mí pasan
me ofrecen sus espaldas

sobre el mugre de sus bluyines
yo pienso ¡Dios!
y mi tarde se hechiza entre sus pliegues
             con sus pasos...
Señor:
             ¿qué llevan en sus bolsillos
              traseros
              los muchachos?




En la madrugada

En la madrugada
a unas cuadras del bar
es el parque

Parado frente a un árbol
el muchacho que no bailó conmigo
le ofrece el don de sus orines:
                                       a una luna que destella
                                       sobre su tronco viejo

Muy cerca de ese árbol
como diciéndole un secreto
que no me incluye.





Hace tres semanas no como nada en mis recreos, 
y le he robado algún dinero a mi padre

 Sólo he bebido unos tragos para darme valor, y he
ido al mercado de muchachos para comprarte:
eras el más bello.

Hubiera podido contarte lo hermoso que fue pensar
en ti todos estos días, pero no me ha salido hacerlo
-parecías tan apresurado por amarme-, y no he
sabido de qué puede hablarse mientras se desnuda
uno.

 Hubiera podido, incluso, darte un beso antes de
preguntarte dónde te habías metido todo este tiempo
en que anduve solo.

 Ahora, no entiendo por qué sonríes de esa manera.
Y te pones mi reloj. Y sacas esa navaja.

(Creo que no vale la pena decirte que no lucías tan
cínico en los sueños que tuve anoche).




Cómo llenará el jovencito amante

Cómo llenará el jovencito amante
al amado
de su amor
si sólo con un beso
en su alcoba
en la única noche
y la puerta entreabierta
y el padre oscuro que mira




Caminando con un amigo

Entre dos esquinas
me distraigo de su prisa
            voy
            detrás
a cada paso suyo

                           caen
            despreocupados
            sin
            mala
            gana
mis pudores
y me permito
           en fin
embriagarme
           un
           poco
en su calcañar
           desnudo:

él tiene un zapato
que se le traga la media




En las duchas

Porque es un muchacho muy bello
y entonces cuesta creer

Él riega talco sobre sus pies
y quedan huellas en el piso

Y sus huellas se desdibujan
si uno las roza con los dedos

Pero el talco no sabe a nada
cuando uno se lleva los dedos a la lengua

De verdad
es como un acto de fe





Él que se sienta al lado de mi pupitre

Lo miras
tan cerca de su hermosura
              que es tanta
              tan desmedida
que casi te atreves
a nombrársela en la cara

                         Pero

una vez más te dices
              ¡Espera al menos
              a que termine la clase!

                                       Aunque

livianos los ojos
en la pelusa de su mejilla
piensas de nuevo:
                ¿Y al fin
                         poniendo mis pies sobre la tierra
                         - justo al lado de mi bastón
                yo le declarase mi amor
                y él
                         por ventura
                me concediese el suyo
                no tuviera ya la fuerza
                para dar
                           al menos
                un brinco de alegría...?
                                  
                                                      Y aún así

pillados tus ojos
cuando su frente vuelve
una vez más le dices:
                            ¿Me prestas tu esfero rojo?





Cambiándonos para jugar un partido

Para esa piel suave
                       y ya madura como bellas
                       frutas de los paraísos
mis labios no dicen
                       ellos no conocen
su justo nombre

pues no han de serlo
                       las palabras frías
                       con que nombran nuestro cuerpo
                       los maestros
ni los tontos eufemismos
                      cuando mamá te bañaba

quizás las bellas
                       arrogantes palabras
                       con que me enseñas tu fuerza
                       enfundando en tu mano la bragueta...

Más bien
estos rumores de mi aliento
- o
mi corazón perplejo
frente a tu pantalón caído





Dulce hermano de los arietes

 De niño, papá despeinaba mi copete para que yo
me enojara como un hombre.

 En los pesados trabajos de su taller de hierros forjó
rudamente mi cuerpo. A los quince años mis piernas
sostenían  sin dificultad una nevera, y en mi pecho
hubiesen podido llorar dos o tres muchachas.

Allí mismo, en los sucios almanaques Texaco que
envejecían sobre las paredes, él me enseñó el amor
por las mujeres desnudas; y asomado a la puerta de
las cantinas donde a veces bebía, aprendí la manera
de aprovecharme de ellas. "Pero llegado el día en
que tu madre enferme de muerte -me decía ebrio
mientras los llevaba a casa-, será justo que prefieras
cuidar de tu esposa".

 Sin preguntar nada, un día celebró las heridas de
mi primera riña y, sonriendo, descargo un puño
sobre mi pecho. De alguna manera él supo entonces
sobreponerse al miedo, y hoy, a mis diecisiete, presumo
de poder llegar tarde a casa.

 Oh, Diego, en largas jornadas papá hizo de mí una
fortaleza. Y es una maravilla cómo sostienen sus
muros ahora que entras en mí como un duende, y
podemos a solas jugar y amarnos como dos niños.




Estábamos estudiando en casa

Hace un rato cerramos los libros
ahora se acaba este café
y nos miramos:
            estar otro poco juntos
            pienso y piensas
Pero con el tiempo
el rostro de papá
se ha puesto frío con nosotros

Se va

En el zaguán vació
un abrazo
y afuera
metemos las manos en los bolsillos
hasta la esquina

Desde la puerta del bus
él me grita
sonriendo
que si ya sé
-que él me ama

Se aleja
y siento que me achico
en la ventanilla por donde me mira





Con estos deseos de verte

Ese bus que va para tu barrio
las monedas que no tengo en mi bolsillo
                                     por consiguiente
las calles que hoy no caminaremos
los besos que no te daré entretanto

-la vida en sí
           en cada miseria





Esta hora de moteles

Sigue por su cintura
                     mi pierna
y está para mi mano
                     su espalda
-arriba     mirón        el techo
para mi corazón
                     su silencio

Pero suenan
                     como alarmas terribles
                     en su dulce ensueño
los cuatro golpes firmes
tras la puerta
-¿hemos ya gastado nuestro rato?

                     si sobre el piso
                     al pie de esta cama sucia
                     todavía nuestro deseo
                                   permanece tibio
                     entre su pantaloncillo
                                   y el mío





Mientras en el televisor los comerciales

¿Y esta gota de sudor
que resbala impúdica por mi piel
                       a la sombra de mi brazo
la que lame mi amigo        
                       con algo de ternura
es la misma que usted desprecia
bella señorita de mi pantalla chica?





Sweet D/S

El que está aquí
                       desnudo
ofraciendo su trasero junto al lecho
                       temeroso

el que ha confesado
                       y no siente culpa
una traición
                       así pues espera
                       y desea
                       su castigo

El que está aún
                       vestido
de pie sobre el vilo del amor
                       tras de su amigo

el que empuña
                      y ahora suelta
de su mano la correa
y viene a aliviar con besos
los flagelos que ha pensado

Los que en las horas del odio
Los que se aman




Pillados

Qué suerte
en casa han descubierto
            los papelitos de amor con que sueles tejer
                                                      sólo para mí
            tu telaraña

A estar alturas ya papá se habrá enterado
y no tardarán en venir tras de nosotros
             como perros enceguecidos
             algunas abominaciones:
                         corramos             pues
                         a doblar la esquina

Antes de que nos alcancen
                         toma:
                         son estas mis canicas favoritas
                                       mi trompo
                                       mi bodoquera
                                       y mi colección de piedritas
                         este es mi Álbum de Historia Natural "Jet"
                         y aquí metidos
                         mis poetas que más quiero
                         mi tarjeta de identidad
                         y la foto de mi bautizo

toma todas mis cosas:
              mi viejo placer de niño
                         y mis pasiones bobas
              este algo que ahora soy y este mi nombre
                         -toma sobre todo mi corazón
y guárdalas bien en tus bolsillos

Porque aún soy vulnerable y tratarán de aniquilarlas:
                         no dejes que te las quiten




En qué boca

En qué boca
se han hecho
            amigo
puñales
nuestros besos

Y por qué se clavan
                    detrás
mi amigo
en el cuello de papá
                         y de mamá
ahora que llego a casa
                         y no me miran




Celebro la fuerza con que hoy...

Celebro la fuerza con que hoy
aquellos que en casa te odian
me humillaron
y me echaron a andar
para buscarte de nuevo
                         para
                         venirme
                         despacio
por tus íntimos alivios





Un cambalache con la muerte

O tal vez -qué le parece
por una despedida larga
en que tan sólo él se vaya
y yo le espere para siempre


Alguien dijo alguna vez que se debe hablar de lo local para ser universal.
Fernando Molano Vargas, al publicar poemas tan personales y siendo un autor tan desconocido, lo es. Bien lo dice el propio Molano en la contraportada del libro: "...Así ¿a quién mas que a mí novio, o a aquellos amigos cercanos que me quieren, o a mí, podrían interesar? Temo que para otros podría resultar muy aburridos..."
"Todas mis cosas en tus bolsillos" entrega un trabajo personal, riguroso sí, en el que se refleja un orden cronológico de las vivencias personales del autor, demostrando aires escolares e infantiles que no dejan de ser tiernos y hasta eróticos, y de tales son ejemplo: En las duchas, Él se sienta al lado de mi pupitre, y un poco mas maduros: Estábamos estudiando en casa y el hermoso Pillados. Llegando hasta los profundamente melancólicos, lucidos a la vez y bastante crueles para consigo mismo como: Hace tantas horas es de noche, V.I.H. y Él dice.

Ahora que la editorial Babilonia rescató "Un beso de Dick", ganador del Premio de Novela de la Cámara de Comercio de Medellín en 1995 y la Seix Barral publica, la que en su momento sacara a la luz publica Colcultura, "Vista desde una acera". Quiero dar a conocer, con la mejor de las intenciones, solo algunos de los poemas que conforman el pequeño pero tan sincero libro de Fernando Molano "Todas mis cosas en tus bolsillos", publicados gracias a la editorial Celeste y la Universidad de Antioquia la primera y creo que única edición en 1997.

Todos los poemas están transcritos respetando el orden de las formas y el orden de los textos originales. Mi intención no es recibir algún tipo de ganancia sino, en cambio, que este sea una aliciente para que algún editor que valore lo suficiente las cosas pequeñas, decida reeditar y rescatar del olvido un trabajo tan sencillo pero nada simple como lo es este libro. 


*Jefferson Alfonso Mejía, 2012

http://todasmiscosasentusbolsillos.blogspot.com.es/







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