viernes, 25 de julio de 2014

BERNARD POZIER [12.490]




Bernard Pozier 

(Trois Rivières, Quebéc, Canadá, 1956). Poeta, educador, ensayista y traductor. Es director literario de la editorial Écrits des Forges y profesor del Colegio Joliette-De Lanaudière. Ha publicado entre otros libros de poesía À l'aube dans l'dos (1977), Platines déphasées (1981), Bacilles de tendresse (1985), Un navire oublié dans un port (1989), Place Kléber (1991), La peau fragile du ciel (1995). Es una figura ampliamente reconocida en el ambiente literario de su país. Ha sido invitado a diversos encuentros de escritores en todo el mundo y traducido a varios idiomas.



Muestra poética
Bernard Pozier



2

Volvemos ahora a la ciudad
hacia los lugares familiares
henchidos de recuerdos extinguidos
y por fin saberse fénix
realmente en una vida nueva
exorcisemos nuestras almas
para readueñarnos del territorio
porque más allá del océano de nubes
las ciudades forman estrellas
en la noche de los viajes
y en tu ciudad infinita
bajo la sonrisa lunar
si me tomas bien la mano
atravesaremos y el espacio y el negro y la luz
lo opaco y luego el fuego
la fugacidad y el anclaje
nuestros hálitos acompasados
la armónica pulsación


3

Vamos a descender el vasto río
ir a lo largo de la hierba   el musgo    las algas
la arena y la tierra la arcilla y la roca      
leer el vuelo de las garzas   de las ocas marinas
de las gaviotas   de los cormoranes
y contar sin verlos
los pequeños chorlitos
ocultos en los peñascos

Vamos más tarde a compartir con todos estos pájaros
la herencia de las mareas y los legados de la noche
para que la tierra y el perfil de las montañas se extravíen 
embrolladas las nubes y en las antorchas de cielo
cuando el río pierde una a una sus orillas
en la boca ávida del mar

Vamos a ver bañarse al indio y al bisonte 
y a los gigantes pétreos descender al mar
como balsas errantes en las olas del atardecer    
entre espumas y nubes igualmente perdidos
entre azules y grises   sólidos y líquidos
cuando en las bahías de los bancos de arena
el mar lentamente todavía
frente a nosotros tornasolea






Montreal 01.01.01

Hemos atravesado calores e inviernos
con el río como primer camino
a las praderas del océano
y a las tierras lejanas
extrañas y familiares

Hemos atravesado siglos y milenios
y ciudades y seres
nos hemos codeado
con mujeres más o menos imposibles
y hombres pese a todo y siempre previsibles

¿Quizá eso estuviera después de todo superado
de no tener nada qué decir y hacer
sino palabras,
sino letras dibujadas sobre el papel?

Sin embargo
a veces unos ojos leen y se reconocen
en París Montreal México o en otra parte

Hemos atravesado lugares y vocabularios
a causa de mis palabras vosotros me reconocéis
me sucede percibir en las suyas
que nos conocemos o no

Y a veces en la página
el espejo de las palabras
pese a todo sin azogue y sin tiempo
volver a enviar simplemente
sin fecha y en silencio
a cada una y a cada uno
hacia el lejano centro de sí






Leyenda

He venido de un país de leyendas
se camina sobre las aguas
la mitad del año

Nuestro desierto está varias veces al revés
frío cíclico incoloro efímero
y nuestra lengua es extraña al resto del continente

Nuestra vida se pasa la mitad al sol la mitad en blanco
ninguna angustia posible ante la página vacía
también escribimos mucho

En la incertidumbre de lo real
sólo la ficción nos permite existir
en alguna parte al fondo de nuestros propios ojos

En la primavera cuando el asfalto es muy seco
y el sol también
al pie de las pendientes o en las curvas
tenemos a veces espejismos de nieve

como si los recuerdos aún próximos
pudieran ser reales
tomar cuerpo
y que vueltos a ellos
no se pudiera atravesarlos
pero ellos se hunden
como siempre cada vez

Entonces en nuestro país ambiguo
se recuerda pero no se aprende nunca
se mueve pero no se avanza

Un poco helados nos hemos olvidado simplemente de existir
de nombrar nuestra tierra
y de tener para ella un proyecto

Formamos un pueblo de leyendas nórdicas
que no habita en ninguna parte
que vive en su ficción

Nosotros que ya no sabemos nombrar nuestro país
estamos desposeídos aun de nuestro continente
como los demás latinos de la América usurpada

Versiones de Marco Antonio Campos






Allá
La luna
De pie
Monta la guardia
A derecha o izquierda
Después se cierra
Como una puerta

Aquí
La luna 
Sonrie o hace muecas
Se sube o baja
Como un párpado

La realidad  depende del ojo con que se mira







Allá
Los árboles
Medio tiempo 
Se vuelven siluetas
O esqueletos
Antes de vestirse de nuevo 
De verde
Después de otros colores
Antes de volver
Al strip-tease

Aquí
Siempre
Un árbol es un árbol
Con tronco
Ramas
Hojas
Pájaros
Y flores
incluso gritos
Y frutos

La exhibición de la osamenta escoge variadas velocidades








Allá
Todo se paraliza
En la inmaculada inmovilidad del frío

Aquí
En pleno sol ardiente
Hasta en lo más recóndito de sus entrañas
La tierra
Se estremece

Ningún termómetro rige los sentimientos








Allá
La lengua es un combate cotidiano
Se juega y arriesga contra la de otros
Perdida entre sus millones de florituras
Sus letras inútiles como botellas en el mar
Y sus tonalidades infinitas para no saber que decir
Y hablamos demasiado rápido saltando sílabas

Aquí
La lengua tiene el ritmo alegre de colores eternos
Y no obstruye el paso de las letras que no se pronuncian
Y si nos confunde entre los verbos  ser y estar
Permanece fraternalmente con sus palabras similares
Y nos pone en desafío con algunos falsos amigos

Los sonidos en la boca se mezclan como piedras







Allá
La gente es friolenta
Sin tener verdaderamente frío
Aislados desde siempre en su incertidumbre
Sueñan con ser un pueblo en su propio país
Pero frente a toda situación
Lo toman personal

Aquí
El calor  yace en el corazón y se da fácilmente
Porque los colores están en todas partes
Dentro y fuera
Sobre las ciudades  como sobre las pieles
Y el blanco de los ojos nos sonrie

El alma de los pueblos se construye de sus propios rostros  









Allá
Se cuentan los segundos
Los minutos y las horas
Lo que ellas producen  
Donde se debe estar
Lo que se debe hacer y cuando
Y las agujas picotean y perforan nuestras lineas de la vida

Aquí
El tiempo felino se estira
Y las agujas y el momento previsto
Se encuentran raramente exactamente
Y sigue siendo de poca importancia
La vida transcurre a pesar de todo

A dónde  va entonces
Todo lo que perdemos con nuestro tiempo
contando

(Textos traducidos por el propio autor)



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