viernes, 20 de junio de 2014

PEDRO A. ASSEF [11.955]


Pedro A. Assef

Pedro Alberto Assef (Ciego de Ávila, Cuba, 1966). Graduado en Filología por la Universidad Central de las Villas. Poeta cubano de la Generación de los años ochenta.

Ha publicado El libro de arena(1992), El libro del bufón y el rey y otras lealtades (2001) y "El árbol en el mar" (Francia, 2010). El Frente de Afirmación Hispanista de la Ciudad de México, presentó su Antología cósmica y lírica (2000) y editó su ensayo Expesión Crítica al universo de Carilda Oliver Labra" (2002). Su poesía se caracteriza por un lirismo contemporáneo, poco común, que recuerda a los clásicos de la lengua española. Cultiva el soneto y la décima, fundamentalmente.

En Cuba, Mexico y Estados Unidos, ha impartido conferencias y conversatorios sobre literatura cubana y universal, en diversas universidades, bibliotecas y otros espacios de creación. Perteneció a la Unión Nacional Escritores y Artistas de Cuba y es miembro de la Asociación de Periodistas Hispanos de Estados Unidos.

Su obra puede localizarse en la página: 
poesiabreve.com / arique.com / laprimerapalabra.com





No conoce mi padre más hijos que yo mismo

No conoce mi padre más hijos que yo mismo.
Tiene espejuelos negros, enormes de miopía,
no puede estar sin verme siquiera un solo día
porque siente el planeta destilarse a un abismo.

Aún me besa la cara con ademanes tiernos
y me revuelca un niño por dentro de la barba,
me toma el sentimiento, se lo lleva, lo escarba,
y me deja recados por todos los inviernos.

Con el pelo bien crespo y los abrazos lisos
tiene los pasos largos, inquietos y precisos
y busca en junio siempre nísperos y consejos.

Mi padre se cerciora de que me duerma mucho
y así partir creyendo que entonces ya no escucho
cuando recoge el mundo, para quedarse lejos.





Siempre escribo tu nombre bajo el agua

Con el tiempo se me han ido desprendiendo tus ojos
el nombre de la calle
la esquina en que la lluvia te hizo un pájaro herido
que yo fui levantando hasta mi boca
Nadie / antes que tú llegaras
abandonó la belleza por mí
dejó toda la luz y todo el cielo
y caminó humildemente tras mi sombra
nadie dejó mi pecho como un faro
como un imperio en la penumbra que trasciende
Nadie / antes que tú llegaras
me dijo amor mientras moría

II

El día o la noche que me toque partir
voy a ponerme tu camisa blanca
y así cuando me veas dormido para siempre
reirás y llorarás a cátaros sobre mis ojos
y tus lágrimas irán despegando poco a poco mis párpados
hasta encontrarse con el mar
igual que el primer día de la primera vez que te abrazaba
con esta lengua torpe
con esta mano oscura
sabré que no triunfó el amor sino el olvido
pero veré desde la muerte cómo crece tu aliento
cómo se va inclinando tu hermosura hacia mí

 Texas, invierno de 2012





Cuentan los pájaros de la noche

 Para Luis Marimón

 cuentan los pájaros de la noche
 que bajo algún puente de Las Vegas
 murió el poeta Luis Marimón
 dicen que de frío de olvido y de tristeza
 antes dejo escrito estos versos
 si estás vivo
el futuro siempre te pertenece
por eso en los atardeceres
cuando el cielo deja caer sus cortinas
y los hombres se hacen criaturas en el polvo
yo entro en las estaciones y en los parques
me duermo lejos de los puentes
lejos de la tristeza y del olvido
donde anidan los pájaros de la noche







yo soy quien está junto al árbol talado

  yo soy quien está junto al árbol talado
 lo otro es el tronco seco

 lo otro soy yo con la mano difícil

 sobre lo que antes fuera la carne de la tierra

 lo del fondo es la noche
 el negror es la noche
la multitud es la noche







el sol aquella tarde no hizo al verso

 el sol aquella tarde no hizo al verso
pero bajó hasta el centro de la vida
y allí de mano a cuerpo y labio a herida
formó toda la voz del universo

las hojas prometieron no caerse
ni abrir su castidad la adormidera
cuando la sombra oculta de una ojera
le dio por empezar a amanecerse

cuenta el silencio entonces que un murmullo
abriose hasta llegar a ser arrullo
y al fin se permitió a las mariposas

cuenta el silencio entonces que esta vez
ni el lirio desdobló su brillantez
ni reventaron de color las rosas






EL ÁRBOL EN EL MAR, SONETOS DE LA MUERTE POR LA VIDA


Sonetos de la muerte por la vida.
A Julius Fucik, a Miklos Radnoti



I

Me fajo entre gusanos diminutos,
entre hormigas feroces que se instalan
en mi carne, entre raíces que me talan,
me retuerzo entre tallos, hojas, frutos.

Mas no puedo, me voy, me desintegro,
siento que ya me hospedo en la ceniza,
que me zafo al final de mi camisa,
que mi voz la ha plagiado un grillo negro.

y un niño se ha llevado mis anhelos
y un pájaro perdiose con mis vuelos
y un potro me arrancó la ligereza.

Pero aun así soy yo sin tantas cosas,
si te doy para el tallo de las rosas
a quien le dejo entonces mi tristeza.



II

A quién le dejo entonces mi tristeza,
mi sueño demorado , mi alegría,
mi trapo de filtrar melancolía,
mis versos, con mis versos mi pobreza.

A quién le dejo entonces tanto asombro,
mi soledad un poco prematura,
mi centímetro exacto de locura,
mi carga completándose de escombro.

A quién le dejo entonces mi folleto
mi tumba predilecta del soneto
mi taza de beber las fantasías.

A quién le dejo entonces mi sudario,
mi tarde de nacer el calendario,
mi día para amarte entre los días.



III

Mi día para amarte entre los días
mi verde para hallarte entre lo verde,
mi paz te salvará, si acaso pierde
tu noche su repunte a mediodías.

Justo aquí de esperarte no me paso
porque la muerte es vida y vida y muerte,
y todo es universo y todo es verte
y todo es abrasarme con tu abrazo.

y todo es sepultar lo que nos duela
porque aquí la esperanza siempre vela,
ya ves como reviento de esperanza!

Luego andarás tu misma con mis huesos
ajándote en el fondo de mis besos,
luego andarás tu misma con mi lanza.



IV

Luego andarás tú misma con mi lanza,
mis principios de espada, de escuderos
mis ideales que avanzan de primeros,
mi doctrina de estrella que no cansa.

La pasión que profeso siempre alerta
dispuesta a doblegar a la injusticia
y en las manos revuelta una caricia
por si llaman con nardos a la puerta.

Pero acierto a mirar por el futuro
y no puedo captar, un blancoscuro
turba mi pensamiento y mi conciencia.

Qué le pasa a mi muerte? Me margina?
Por qué imponer un velo de neblina
entre mi hoy y el devenir de la existencia?



V

Entre mi hoy y el devenir de la existencia
la aurora se despega constelada,
me instalo en un recodo de la nada,
he dejado de ser hasta presencia.

Sí, sé que soy el después con brillo a nunca,
que sólo me reservan en un nicho,
he vuelto a martillar en mi capricho:
la vida que se va no estará trunca.

Aquí me empozo, digo, me reparto,
profeso en lo imposible de mi cuarto
a ver esto que queda quién lo toma.

Salgo ahora a completar todo el planeta
a soltar la nostalgia del poeta
en el susto sin par de una paloma.



VI

En el susto sin par de una paloma
pongo las soledades y el olvido,
y así lo dejo todo repartido
para hacer en mi nombre punto y coma.

En un libro me escriben el recuerdo
y yo que resucito en cualquier parte
lo mejor de un fantasma puedo darte,
todo ya lo he donado y no me pierdo.

Pluralizo mi polvo en las esquinas,
mi impaciencia se va en las golondrinas,
la memoria la llevo aunque de muerto.

El mañana lo sé porque me importa,
lo siento desde acá, me reconforta,
hombres: tomad la luz, vivir es cierto.






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