viernes, 27 de junio de 2014

FERNANDO PEZOA SOTO [12.078]


FERNANDO PEZOA SOTO

Fernando Pezoa Soto (1927). Poeta. Autor de “Mensaje del cielo terrestre y otros poemas” (1947), “Nada perece” (1954), “Año bisiesto” (1992), entre otros. En 1942, Pezoa organizó la primera Sociedad de Escritores Jóvenes de Chile.

Tras el golpe de Estado de 1973, parte exiliado a Venezuela, país donde vivió desde 1976.

Fuente: “Poeta Fernando Pezoa refresca la memoria después de 19 años de exilio”. Por Roberto Viereck (La Época, 18 marzo 1995).





LA MUERTE ES EL INSTANTE

Mis queridos amigos:
la muerte es el instante
màs breve de la vida.
Y yo nazco en el momento
màs largo de la muerte,
aunque el hombre toque el cielo
con sus manos.





Nada perece
Autor: Fernando Pezoa
Santiago de Chile: Casa Nacional del niño, 1954

CRÍTICA APARECIDA EN EL SIGLO EL DÍA 1955-04-03. AUTOR: ANÓNIMO
“El poeta –dice- debe humanizarse, hay que abrirse paso hacia la vida, hacia las gentes sencillas”



Fernando Pezoa acaba de publicar su segundo libro: “Nada perece” (150 páginas, editado por el autor). Los que leyeron su primera obra, “Mensaje del cielo terrestre”, se llevarán una sorpresa: Pezoa ha abandonado la poesía hermética y ahora dice sus palabras para que las entiendan todos. Pero este libro no extrañará a quienes conocen la labor del joven poeta (29 años, casado, 2 hijos) desde la Sociedad de Escritores Jóvenes, el Sindicado de Escritores y el Movimiento Nacional de Partidarios de la Paz. Durante 8 años de silencio, Pezoa ha ido pensando cada palabra que escribe y deshaciéndose de los elementos que restaban valor a su poesía.

Oigamos al propio Pezoa: “‘Mensaje del cielo terrestre’ fue un libro de adolescencia que me ha enseñado a ahondar en mis responsabilidades. Con ‘Nada perece’ he dejado atrás la parte oscura y hermética de mi poesía. Confieso que he tenido obstáculos, pero me ha ayudado mucho el contacto con la realidad. Hay que abrirse paso hacia la vida, hacia las gentes sencillas: humanizarse. Temas hay muchos. Es cuestión de captar los hechos cotidianos, las luchas y los cambios sociales, el amor, el aire, el agua, el sol, la belleza que rodea al hombre, no pueden dejar de ser captadas. Por eso amo y admiro profundamente los matices, la rica y humana producción poética de Pablo Neruda, Walt Whitman, Darío, Pezoa Véliz, Maiakovsky, Hitmet, Vaptzarov y otros grandes poetas que han sabido captar la esencia de su tiempo. Los amantes del cosmopolitismo pretenden otorgarle certificado de defunción a la poesía en Chile. Una generación vigorosa de jóvenes poetas está demostrando lo contrario. Creo, modestamente, que la persistencia en el oficio y el cultivo personal son tareas que un poeta actual no puede ni debe dejar de lado”.

Así explica Pezoa la realización de su libro. Y agrega: “Mi posición actual es dar una poesía transparente, sencilla, para que pueda ser entendida, sentida por todos, por las grandes mayorías. Neruda da una maravillosa lección en este sentido con sus ‘Odas elementales’. Elaboraré, pues, con sumo cuidado los poemas futuros y seré inflexible conmigo mismo. La crítica del lector me será particularmente valiosa y me enseñará a corregir las aristas que presenta “Nada perece”.

El libro de Pezoa es un libro agradable de leer. Hay una gran variedad de temas a los cuales el poeta canta: copihues, rosas, amor, lluvia, mar, viento, ríos, ciudades de Europa (visitada por el poeta en 1952), la paz, las luchas del pueblo, el hambre, etc. Los aspectos formales, de estilo y contenido, serán objeto de una futura crítica en EL SIGLO. Podemos anticipar sí, que “Nada perece” no defraudará a sus lectores.

Firmado como R. M. C.




La canción del tiempo
Autor: Fernando Pezoa
Santiago de Chile: Eds. Loncurahue, 1963

CRÍTICA APARECIDA EN LA NACIÓN EL DÍA 1964-03-15. AUTOR: RICARDO LATCHAM
Desde “Nada perece” (1955) se notaba silenciosa la voz del poeta Fernando Pezoa, que surge ahora en “La canción del tiempo”. Es un poeta de registro menor, sin altisonancias ni complicaciones en su estilo. Pero sabe medir sus posibilidades y se acoge a una atmósfera de lirismo medido y recatado, que obtiene su mejor sugestión de ese tono subjetivo.



“La hormiga del tiempo
no tiene mediodía.
Su galería cavada en el espacio
está siempre llena de años fugitivos
que el hombre llama estrellas”.



En los poemas titulados “Entre la hierba” y “Sándalo de Juan Fernández”, se descubren otras facetas con notas penetrantes que persiguen la imagen cincelada. De su generación, es Pezoa un autor que no busca la elegancia en la facilidad y sabe pulir sus versos a través de un sello personal y austero en el lenguaje.

Lo exhibido en esta reseña demuestra, una vez más, lo distintos que son unos y otros poetas de un grupo surgido a fines del año pasado. Esta variedad confirma que el abundante floración de autores exhibidos en ese lapso dominan varios que encierran en su obra un contenido encomiable y valioso.







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