sábado, 21 de junio de 2014

AUGUSTO D' HALMAR [11.971]


Augusto D´Halmar 

Augusto Goemine Thomson, más conocido como Augusto d'Halmar por el apellido de su bisabuelo materno, el barón d'Halmar (Valparaíso, 23 de abril de 1882 - Santiago de Chile, 27 de enero de 1950). Escritor chileno, Premio Nacional de Literatura de 1942, creado ese mismo año.

Biografía

Hijo del navegante francés Auguste Goemine y de la chilena Manuela Thomson, nació en Valparaíso y murió en Santiago. Quedó huérfano a los 10 años y lo criaron sus hermanastras. Fue alumno del liceo masculino Miguel Luis Amunátegui desde 1896 hasta 1898, año en el que se trasladó al Seminario Conciliar de los Ángeles Custodios, que abandonó en 1899 para dedicarse a las letras. Sus primeras publicaciones las hizo como periodista en el periódico La Tarde y en La Ley; en el primero publicó su primera pieza literaria, "La Tía". En 1900 se incorporó como redactor a la revista Luz y Sombra, que había sido fundada por Arturo Melossi el 24 de marzo de 1900. Posteriormente, cuando se fusionaron Luz i sombra e Instantáneas para fundar Instantáneas de Luz i sombra, Augusto D'Halmar creó la serie Los 21 en 1901. Se trata de una serie de ensayos crítico-biográficos sobre diversos autores, entre los que se encuentran: Hans Christian Andersen, Víctor Hugo, León Tolstoy, Henrik Ibsen, Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Francis Bret Harte, Émile Zola, Alphonse Daudet, Edmundo D’Amicis, Guy de Maupassant, Óscar Wilde, Eça de Queiroz, Pierre Loti, Rudyard Kipling, Máximo Gorki, Carlos Pezoa Véliz, Lubisz Milosz, Federico García Lorca, Antonio Machado y Joseph Conrad. En 1902 publicó La Lucero (Los Vicios de Chile), más tarde titulada Juana Lucero, un acabado testimonio del Santiago de 1900 y en forma más específica de la vida en el barrio Yungay, dentro de la estética del naturalismo de Émile Zola.

Junto a Fernando Santiván y Julio Ortiz de Zárate fundó la Colonia Tolstoyana en 1904, que fue frecuentada por pintores, escritores y escultores del país. Al fundarse la revista Zig-Zag en 1905, publicó muchos cuentos, algunos de los cuales recogió años después en Cristián y yo. También fue redactor de El Mercurio y secretario del ministro de exteriores Federico Puga, quien le nombró en 1907 cónsul general en la India iniciando así su carrera diplomática. En 1909 le nombran cónsul en Perú en Petén, donde estuvo hasta 1915; separado de la carrera diplomática por razones poco claras, hizo un breve viaje a Chile y dictó una serie de conferencias en el Salón de Honor de la Universidad de Chile organizadas por el Ateneo de Santiago; dio a conocer los originales de Gatita, conjunto de 27 relatos breves inspirados por una joven peruana y cargados de honda tristeza y melancolía. Algunos de estos relatos fueron editados en la revista de Los Diez, para luego en 1917 ser publicados en forma completa y en 1935 formar parte de una reedición a la que fueron agregadas otras narraciones breves. Marchó después a Francia, con la decisión de no regresar. Aceptó el cargo de corresponsal de guerra para los diarios La Nación de Buenos Aires y La Unión de Santiago y se estableció en París; fue herido, permaneciendo enfermo de gravedad durante varios meses. A raíz de eso el gobierno francés lo condecoró.

En 1917 emprendió rumbo a Buenos Aires y luego, terminada la guerra en 1919, a España, donde permaneció hasta 1934 trabajando como traductor, periodista y conferenciante. Allí publicó entre los años 1918 y 1924 Nirvana (Viajes al extremo Oriente) y Mi otro yo, libros de viajes protagonizados por Zahír, un muchacho egipcio que conoció en su viaje a las Pirámides, "guía, enfermero, ratero y prestidigitador", según palabras del propio autor, y que lo acompañó en una travesía por el Mar Rojo y el Océano Indico junto al pintor Rafael Valdés, aparte de haberle cuidado en Calcuta cuando cayó postrado por una grave enfermedad. Más tarde también viajó con él a Turquía, Grecia, Italia y Francia. En España publicó también La sombra del humo en el espejo. También en 1924 publicó Pasión y muerte del Cura Deusto, una novela organizada en tres partes: "Albus", "Rubrus" y "Violaceus" (blanco, rojo y añil), cuya intención es, por una parte, reflejar un mundo de pasiones ocultas e inconfesables y, por otra, caracterizar el espacio sevillano de la época como uno universal. Es la obra de d'Halmar que mejor recepción ha tenido, en general, y fue escrita en España en 1920, cuando d'Halmar vivía en España; llamó la atención por su estructura perfecta y sus bien diseñados y estudiados personajes, por lo que se la ha calificado de novela psicológica. También es considerada la primera novela que trata explícitamente el tema de la homosexualidad en lengua española.

Tras un largo silencio, en 1934 dio a la luz Capitanes sin barco, el mismo año en que regresó definitivamente a Chile para trabajar como funcionario de la Biblioteca Nacional y director del Museo de Bellas Artes de Viña del Mar en 1939. Su retorno a Chile le valió una serie de homenajes y tributos por parte de la intelectualidad del país; ganó en 1942 el Premio Nacional de Literatura creado entonces. Sus últimos libros, Mar y Palabras para canciones pueden leerse como poesía en prosa. Falleció de cáncer de garganta en casa de su amiga de toda la vida, la actriz Sylvia Thayer, el 27 de enero de 1950. En su epitafio escrito por él mismo se lee: "No vi nada, sino el mundo; nada me pasó, sino la vida".

Es considerado uno de los iniciadores de la tendencia literaria llamada imaginismo, que nació como alternativa al criollismo de la mayoría de los escritores de la época. Alone lo consideró como uno de los nombres más importantes de la literatura chilena. Su prestigio alcanzó amplios círculos intelectuales europeos. Aunque sus Obras completas (que no recogen con exhaustividad toda su producción) se publicaron entre 1934 y 1935, entre su obra no recopilada se encuentra una serie considerable de artículos, crónicas y relatos publicados en Chile, España y Argentina desde 1899 hasta su muerte en 1950. Los temas son diversos: la política interna de Chile, la guerra civil española, los acontecimientos sobresalientes en la sociedad chilena, comentarios sobre libros, crítica de teatro, etc. Sus posiciones políticas fluctúan entre una actitud redentora y hasta simpatizante con la postura comunista, y una posición aristocrática, por la que ha construido de sí mismo un personaje descendiente de nobles suecos trasplantados a tierras chilenas gracias a legendarios avatares; hasta el esoterismo, otra de las obsesiones que nutren las construcciones simbólicas de sus ficciones y ciertos criterios en los que basa sus textos hemerográficos


Obras

Juana Lucero, novela (1902); en 1934 se publicó con el nombre de La Lucero.

Vía crucis, (1906)
Al caer la tarde, teatro, (1907)
La lámpara en el molino, novela (1914).
Los Alucinados, novela (1917).
La Gatita, novela corta, (1917).
La sombra del humo en el espejo, novela, (1918).
Nirvana, poesía (1918)
Mi otro yo, poesía (1920).
Cuatro evangélicos en uno, edición de lujo (1922).
Vía Crucis, edición ilustrada (1923).
Pasión y muerte del cura Deusto (1924)
La Mancha de Don Quijote (1934)
Capitanes sin barco, tres novelas, novela (1934).
Catita y otras narraciones, cuentos (1935).
Amor, cara y cruz, novela y cuentos (1935).
Lo que no se ha dicho sobre la actual revolución española, poesía (1936).
Rubén Darío y los americanos en París (1941) ensayo.
Palabras para canciones, poesía (1942).
Mar, novela poemática, (1945).
Carlos V en Yuste y Castilla (1945).
Cristián y yo, cuentos (1946).
Los 21, ensayo (1948)
Cursos de oratoria, (1949).
Recuerdos olvidados, poesía (1975).




“Mar muerto”, de Augusto D’Halmar


I

He visto el lago Asfaltites. Y es el día, como una losa de plomo, sin epitafio, y por la noche, una noche sin firmamento.




II

Y me lo he imaginado, cuando era viviente mar, y en su superficie se formaba la borrasca y la tempestad en su fondo.




III

Después fue haciéndose en sus profundidades la calma; pero en los bordes todavía rizábanse las olas.




IV

Hasta que un día, o acaso una noche, se durmió, para no despertarse, el Mar Muerto.




V

Y yo he pensado en el amor de mi adolescencia, mi primer amor, en mis amores de hombre y en mi olvido de ahora. Y una impalpable ceniza se ha cernido sobre la lápida de plomo de mi corazón, donde no hay ningún epitafio.



en Palabras para canciones, 1942




Palabras para canciones
Autor: Augusto D'Halmar
Santiago de Chile: Orbe, 1942


CRÍTICA APARECIDA EN LAS ÚLTIMAS NOTICIAS EL DÍA 1942-07-08. AUTOR: RAFAEL CABRERA MÉNDEZ

La belleza del título tiene una admirable corroboración en todo el contenido del libro que acaba de ofrecer a sus lectores Augusto D’Halmar. “Palabras para canciones” está hecho de breves y delicados poemas, “poemas en tono menor”, prosas que tienen una especie de magia, un timbre como diluido y remoto, y en las que el alma y la forma parecen alcanzar una compenetración y armonía insuperables.

Es éste, sin duda, uno de los más bellos libros de D’Halmar.

La edición, muy cuidadosa, como lo exigía la rara perfección estilística de la obra, ha sido hecha por al empresa “Orbe”.



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