jueves, 19 de junio de 2014

ANDRÉS MIR [11.950]


ANDRÉS MIR

(Fernando de Jesús Salcines Sin, Moscú, 1966)

Estudios Realizados:

1984-1989 «Centrales Atómicas e Instalaciones». Instituto Energético de Moscú, URSS. 
1991 - «Ingeniería Mecánica. Especialidad: Termoenergética». Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (ISPJAE).
1995 - Curso de Realizador de sonido. Centro Provincial de Estudios de la Radio y la Televisión. - Taller de Montaje Cinematográfico. Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). - Taller de Guión para Cine, Radio y Televisión, Unión de Escritores y Artistas de Cuba UNEAC. 
1996 - Curso de Director de Programas de Radio. Centro Provincial de la Radio y la Televisión. - Postgrado de Realización de Sonido. Centro de Superación del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).
1997 - 1er Año de Nivel Elemental Acelerado de Lengua Francesa en la Alliance Francaise a L'Havanne. 
1998 – 2do Año de Nivel Elemental Acelerado de Lengua Francesa en la Alliance Francaise a L'Havanne. 
1999 - 1er Año de Perfeccionamiento de Lengua Francesa en la Alliance Francaise a L'Havanne.

Premios, menciones y otros: 

1984-1989 - Diversos premios y menciones en Encuentros-debate del Movimiento de Talleres Literarios. Ciudad de La Habana. 
1984 - Primer Premio Concurso Ministerio de Educación (MINED) en Literatura. Ciudad de La Habana. 
1989 - Mención Concurso de la revista Caimán Barbudo. Ciudad de La Habana. 
1990 - Mención Concurso «David» de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ciudad de La Habana. 
1993 - Se publica su libro de poesía «De la Nostalgia y la Torpeza», Editorial Abril. Ciudad de La Habana.
Obtiene dos premios en el Festival Provincial de la Radio, en las categorías de Guión, Dirección y Producción. Ciudad de La Habana. 
1995 - Participa como representante de la prensa en el 1er Coloquio Internacional «Ernest Hemingway». Ciudad de La Habana. 
Mención Concurso «Luis Rogelio Nogueras», Centro Provincial del Libro y la Literatura. Ciudad de La Habana. 
1996 - Participa como ponente en el 1er Coloquio Internacional «Paradiso, 30 Años de un mito». Ciudad de La Habana.
Participó como diseñador y realizador en la Feria Internacional de la Habana FiHav'96. Ciudad de La Habana. 
1997 - Mención Concurso «Farraluque» de Literatura Erótica. Centro de Arte Fayad Jamís. Ciudad de La Habana.
Expo Personal «Esquife», conjuntamente con dibujos y pinturas de Hanna G. Chomenko, Galería Espacio Abierto, revista Revolución y Cultura. Ciudad de La Habana.
Expo Personal «Esquife-2», conjuntamente con dibujos y pinturas de Hanna G. Chomenko, Embajada de Polonia en Cuba. Ciudad de La Habana.
Participa como representante de la prensa en el 2do Coloquio Internacional «Ernest Hemingway». Ciudad de La Habana. 
1998 - Expo Personal «De la Naranja y el Cuchillo». Galería de Arte de 10 de Octubre.
Participa como observador en el 2do Coloquio Internacional «José Lezama Lima, la recurrencia de la imagen». 
1999 - Obtuvo los premios “Pinos Nuevos” (por su libro «Los de antes me servían bien») y «Fronesis» (Beca de Creación de la Asociación Hermanos Saíz, Novela).
Funda, junto a Hanna G. Chomenko, la revista electrónica de Arte y Literatura Esquife.
Participa como ponente en el 3er Coloquio Internacional «Ernest Hemingway». Ciudad de La Habana. 
2000- Publicación de «Los de antes me servían bien», Editorial Letras Cubanas.
Mención en el concurso “Raúl Hernández Novás”, de la revista Revolución y Cultura.
2001- Expo “El Eterno Retorno del Graphos”, conjuntamente con Hanna G. Chomenko, Proyecto Esquife. Galería Raúl Martínez, Instituto Cubano del Libro.
Participó como delegado en el Ier Congreso de la Asociación Hermanos Saíz.
Expo Colectiva “Todo en Juego”, Centro de Prensa Internacional, Ciudad de La Habana.
2002 - Premio al Mejor Diseño Integral otorgado a la revista El Caimán Barbudo. Festival de la Prensa, UPEC.
Premio de Diseño, Portada de El Caimán Barbudo 304, Concurso “Tamal sin hojas”, Editorial Abril, UPEC.
Mención en el Salón Nacional de Artes Plásticas Regino E. Boti, Palacio Salcines. Guantánamo. Cuba
2003 - Publicación de “Sobre la naturaleza de los mortales”, Editorial Letras Cubanas.
Mención Especial Nosside Caribe 2003.
2004 – Mención en Festival de la Prensa, UPEC, otorgado a la Revista El Caimán Barbudo , en la categoría de Diseño Integral.

Exposición colectiva “Soldado con Perfume”, Galería Fayad Jamís, Alamar, en el marco del evento “Poesía sin Fin”, Proyecto OMNI/Zona Franca.
Ha colaborado con textos críticos y periodísticos con las revistas Caimán Barbudo y Revolución y Cultura. Como guionista y director de programas de radio ha laborado en las emisoras Radio Metropolitana, COCO y Radio Ciudad de La Habana (Ciudad de La Habana), obteniendo premios en el Festival Provincial de la Radio. Director de Programas de Radio Evaluado. Trabajó como realizador y diseñador en la revista Revolución y Cultura, donde además colaboró con diversos artículos, convocó y organizó mesas redondas y presentaciones de libros. Ha participado en diversos eventos de la AHS tales como las Romerías de Mayo (2000, 2001, 2002, 2004), Longina (2001), Rap desde el Centro (2001), A tempo con Caturla (2002, 2003), Regino E. Boti (2002), Itaca (2003). Entre 1998 y 1999 trabaja como editor de la revista Metánica, del Ministerio del SIME. Actualmente labora como diseñador en la revista El Caimán Barbudo , donde también colabora con textos periodístitos y críticos. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz de jóvenes artistas y escritores y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Miembro Fundador de la Cátedra «Ernest Hemingway» del Instituto Internacional de Periodismo «José Martí». Ciudad de La Habana. Creador, junto a Hanna G.Chomenko, de la revista electrónica de arte y literatura Esquife, publicación que llega a miles de suscriptores en todo el mundo.





niveles de autoexégesis

todos los niños que perecieron en mis guerras internas
respondían a mi propio nombre. algunos, los más traviesos,
escalaban al concepto de la ausencia, demiurgos solitarios
en la timidez y la torpeza (pecados menos graves en cuanto a hermandad se refiera
que la estrechez de sinceridad.) pobres mis niños muertos
cuyos epitafios tallo en hueso, cuyas tumbas devoro haciéndome el sutil, el esperanzado.
ellos no tenían la culpa, yo tampoco. nadie era el responsable
de las ejecuciones masivas que a la fe ponían coto.
los nobles días
huían tijereteados por las manecillas del reloj. la mar
nos alejaba del sol quebrado en la imposible quietud.
bajábamos todos a la costa, borrachos, de madrugada,
hacíamos duelos de arena, todo el aire posado
sobre el torturante puente del diafragma.
benditos los matorrales que olían a impaciencia. maldita la impaciencia
de tanto prohibirnos el hecho de la estancia.
las manos, húmedas y vivas las manos. cuán rápido pasaron.

es así que la sombra gira. de nuevo es medianoche,
soy el poeta del silencio, el incurable impaciente que no aprende de una vez por todas
que la hierba adquiere propiedades de navaja tras la lluvia,
que las píldoras para el asma activan la micción,
que al quedarme solo únicamente la continuidad acompaña.

es demasiado el tiempo (oh grave concepto) extraviado.
de los niños
queda uno, sobrio y apartado.
yo.
antropologético







de mi propio cadáver me alimento y por las partes blandas
rompo la carne tumefacta, dócil, desgarrando
intemporáneos gerundios de mi arcaica hechura.
no es autofagia, qué va, por las pacientes cuencas
ahora penetro a las oscuras vísceras y camino -es decir-
vías contrarias (de afuera hacia adentro, como si fueran aguas
adueñarse del navío naufragante) en tránsito irredento
hacia mi otro nacimiento de esta muerte.
saltan la mano y su vendimia hacia el futuro vino,
cambia el sol la máscara de fechas, caen las hojas
de calendarios y frutales, hablo de éxodos y en la distancia
el peso
hunde la carcasa crujiente del tórax imposible
de un imposible ser humano en imposible país e imposible tiempo.
el abuso
tiene oportunidad en el brocal de lo oportuno. lo común
es recluirse en la muerte de su altura. da capo.

en fin, o en comienzo -qué más da- la moraleja
fue disfrazada por Hegel de dialéctica, el buitre -no buho ya- de Minerva
sale a volar en el crepúsculo de esta historia.
recinto del tórax






Sudan sobre la tierra los vapores demoníacos del ajenjo,
álguien le puso punto y aparte a todos los testimonios,
el viento marcial se incrusta, pegajoso, en los craterados ojos
de las paredes. Quiero respirar, al menos un sorbo matutino
que humedezca mis labios con su olor a hierba segada
despidiendo una tormenta. Quiero
no pedir más permiso para la vida, si ya no soy deudor,
se derriten las persianas de acuarela
como si al reloj, al único gran reloj del universo,
le hubiese saltado la cuerda de pronto. Los que vivieron antes
tuvieron derecho a toda la hierba que supieron recoger,
la mia no me la paga nadie, su laberinto
ya no me atrapa el sol con las raices nobles.
la han segado toda, llevado la lluvia y los minerales,
me robaron el paisaje de la sonrisa
con tanto deseo
en la frontera del pecho.







félix savón transita por las calles de mi barrio
ofreciendo de buena gana botella a transeúntes que como yo,
acortan la distancia paso a paso bajo el sol de unos días o la lluvia
de unos días o el polvo, semanas tras semanas. félix savón sujeta el volante;
sus manos parecen juguetes inflables, monigotes de tela
rellenos con dios sabe qué: cuelgan de unas muñecas tan delgadas
como mis delgadas muñecas de poeta. manos de tantos trompones ahora quedas
oscilando a favor o en contra de las manecillas del reloj, en la ruta
semicircular de no llegar a ningún lado; qué otras manos estrecharán, dónde
queda la lija de su caricia, a cuál lágrima darán espanto. félix savón
perdido del cuadrilátero acorta la cuadriculada fuga de las cercas pyrle;
félix savón sueña que le zafa la mandíbula a quién de un carajazo
y se da media vuelta en la tarde o se da media vuelta en la vida o da media vuelta
en la carretera y sus manos y sus ojos prendidos del pavimento sueñan
velocidad, el sordo temblor del golpe en el mentón, sueñan el vaivén
asertivo de hierbas en la cuneta mientras me volteo y extiendo la escueta mano
--muñeca delgada--, harto de caminatas bajo el sol de unos días o la lluvia
turbia de tanto calendario que como golpes me pega contra las sogas, sin conteos
de protección, sin la blanca agilidad del árbitro para medir mis fugas.
félix savón no se cansa, gira en la tarde del vecindario; yo que vengo
cansado en cambio, con mis zapatos de suela inmersa en el peso del mundo;
cada sueño suyo resulta un misterio para los recorridos que comparo
con caídas: gravedad hacia el mismo eje, oscilación a favor o en contra
de las manecillas, no llegar a ningún lado y aún con todo fluir, pesado
como el viento de tantas dudas, como la densidad de esas manos
forjadas por golpe golpe golpe. podría creer acaso en el envés, la forma de saltarme
los cometidos (trabajo igual a fuerza por desplazamiento; punto A, punto B)
mientras pretendo ignorar que vivo arrinconado por mis propios puños,
que félix que savón que mañana me toca volver a caminar de nuevo
y observo cómo al distanciarse me ignoran los autos a mi izquierda
sin que ello altere mis pasos más allá del extender –obstinada determinación—
la escueta mano de latido huérfana.

félix savón transita por las calles de mi barrio
ofreciendo en cambio de buena gana botella a transeúntes que como yo
ya no distinguen entre aburrimiento y cansancio el bello jolgorio de esa paliza
llamada vida.







Mientras zurzo las sandalias (porque soy pobre y tengo comején en la mirada)
agoto la paz del calor entrante a la vez que del sol –también entrante—busco
cierto merodeo que me indique
dónde clavar la próxima puntada. Mientras remodelo mis pasos,
(porque gozo tanto de las enmiendas de la razón como de las licencias poéticas)
pongo especial cuidado en eludir el acero con la yema del índice,
señalado e ignorado, pongo el sudor sobre el yerto cuero de mis tránsitos urbanos,
sitio la comprensión de la incomprensible misión, mi libertad en juego
--mi juego en libertad--, lo hago sin preguntarme (porque soy y etc)
y a la vez torciendo la mirada hacia el patio o hacia la calle donde todos los círculos
gozan sus vicios con natural competencia. Mientras busco
deslizar el hilo por la ruta del anterior hilo, mientras doy secos tirones que junten
cuero con cuero, intimidad que gime a cada paso, me harto de los callejones
sin salida, sueño con las piras y mis engarrotados brazos en sus furias: ato
el hilo, corto, me aguzo el ojo frente al ojo de la aguja. Retorno
al ejercicio de continuar lo agotado, prolongar los pasos sobre la timidez de la navaja,
el oficio de la permanencia. Tuerzo el cuero –otra puntada—más allá de sus hábitos
(más allá de los míos, debo confesarlo también), y lo enderezo, atento
de cómo el hilo se vierte sobre el surco de la ausencia, lineal y predecible.

Mientras repito los mismos ritos (porque debo retornar a mis sandalias, a estas calles)
me tiendo trampas, cuelgo origamis de las ramas del durazno
que lanza sus mejores frutos
al patio del vecino, lanzo enardecido mis propios frutos dios sabe a dónde, dios sabe
si tengo siquiera frutos que lanzar, si no son más que fragmentos de mi destino
en la quebradura del espejo universal (porque soy pobre, porque hay pobres
en este mundo, estimados señores del jurado, porque hay poetas), si mis sandalias
no saben acaso qué ruta tomar si no les impusiese mi planta atribulada, impía,
asesina de sandalias.

Mientras pierdo todo cuidado y dejo al acero
confundir el recio cuero con la carne demasiado suave, y patentizo la existencia
por medio del puente de los sentidos, mientras la tinta de mi sangre recurre a los pasos
(porque da lo mismo, por dentro o por fuera, la pertenencia es absolutamente relativa),
mientras se quiebran las agujas –impresionadas-- y las reemplazo,
se me salta el reloj de la utilidad (mientras) vuelvo a ser primario, ambiguo, descartable.







Me gustaría hacerte desnuda como un pie al sol,
de esas ronchas que cuando surten efecto
es porque sueñan su picazón sin labios:
eh, mi cansada lucidez, cómo te pesco a estas alturas;
las gallinas neumáticas pasan exactas frente a la puerta
de la casa que habito: casa de tantas ventanas
donde por añoranza el invierno dibuja flores.

soy como el pez que tras su boca guarda tres bocas,
desconocen todas el sincronismo de la discreción:
quisiera tomarte fotos en la oscuridad más sólida
mientras lamo fiero el cuello de la fertilidad.

me gustaría tanto deslizarme por las terminales
siempre que estén vacías: pero la gente corre, la gente
precisa del ocio que implica toda traslación, y yo
que no soy distinto me invento los sueños que nadie
como tú sabe poner en su preciso lugar.

porque de tales horas busco hasta el retorno al asco,
tanto placer me seca la garganta y quiero disipar
la certeza de mi embriaguez, mas su perenne trote
no calcula el rechinar de botas, la mano
con vocación de brisa empedernida.

me gustaría también colgar de tantas vísperas
algún escándalo en la noción del desamparo: colgarlo
en el horcón más visible de mi barrio para que sirva
de formal escarmiento a quien se atreva con mis sueños,
con los tuyos que acaricio, mudo de ira y ventricular sosiego.

aspiraciones. Oye que se me seca la virtud, di que sus longas ramas
también cortadas pueden convertirse en fustas: me brindo
todo el dolor de vérmelas conmigo mismo, ensimismado:
ah, esta vida que me toca: cómo la llevo puesta, por cuanto desaliño
ofrezco los pocos mendrugos que la mordida universal
dejó caer sobre tus palmas.

y es que me gustaría ser un cofre de risueñas bisagras:
perdóname por mi pedazo de letanía arcaica; a veces suelo pensarme
como el periódico multiplicado con las mismas noticias
en cada estanquillo: y me rebelo contra esta posesiva vocación
de repetidos párrafos, cintillos, columnas; me gustaría tanto
amar sin desear: traen las aguas del río peces
de cuádruple boca, descalzas botas, virtudes sin permiso, y nada
necesita el cauce, más que agua, para rodar sus piedras.



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