jueves, 15 de mayo de 2014

VIRGINIA WOOD [11.687]

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Virginia Wood 

Santiago de Chile, 1986. Romina Sandoval, seudónimo literario de Virginia Wood con el que escribo.
Poeta artesanal y Realizadora Audiovisual de Santiago de Chile.
Trabajo en la productora Erre Films y autogestiono Pajaro Verde, iniciativa de video art y video poesía. Editora de Revista Punzante, proyecto virtual que une la poesía con el arte y que busca estreno en el verano del 2014. He publicado en algunas revistas literarias y fui seleccionada para el libro Antologia Metalenguaje que esta en proceso de publicación. Siempre estoy dispuesta a participar de cualquier proyecto o agrupación ligada a las letras, al arte o al cine.





Laceración           

Cargo en mis hombros una bolsa de arena
milenaria,
asfixiante.
El peso de Dios en la espalda
con cierta frescura en la carne
con cierto dolor en las venas.
La arena se mete en mis poros
raspando
se mezcla con la sangre heredada
que endurece y pavimenta el torso.

Cargo el peso de una mezcla inmunda
Autónoma por antonomasia
cemento orgánico
pesar biológico.

Cargo en mis hombros una membrana
un proceso
un encuentro
cargo arena en las piernas
llevo sangre en el vientre.








Sobre la ausencia del mar

Zeus, ¿por qué me has abandonado?
 Nací de la misericordia de la espuma
con sal en mi cuerpo
rodeada en el agua maternal
caldo de la vida
caldo bioquímico.

Hace un tiempo te perdiste 
y la ausencia me convoca al lamento.
 Pasaste mi infancia
lavando mis heridas saladas
que nunca son pocas
que nunca son muchas.

Reventando las olas en mis rodillas
hasta volver cristales las magulladuras de la arena.
Bendito mar de invierno
arraigado a mis pesadillas
recibes al sol
recibes a los suicidas
guardas a las sirenas
guardas las lágrimas del mundo.







Memoria

I

Se alza en gritos la noche
estalla en rabia la luna
se abren los astros lejanos
dejando brotar dolores decrépitos.
Amarga es la noche
amargo es el vino
amarga es la carne de mi abuelo
amargo es el destino de los muertos.
Lloran sus viudas en ríos desérticos
sollozan sus hijos en la tierra tiznada
los muertos perdidos
no tienen entierro
ni un sólo recuerdo posee la tierra.
No hay cuerpos injuria la historia
no hay huesos
no hay culpa.
Esta noche es aún más negra
mezcolanza de pena y luto.
Mi abuela ha forjado llagas en su rostro
la tierra ha forjado llagas en sus venas.
Brota el silencio de los muertos
silencio transformado en grito
en aullido
en rugido.
Brota el lamento de la vieja
parada por años con su falda de raso
sin tumba donde dejar las flores,
podridas ya están esas azucenas
cansadas
secas
han esperado por años rendir honores
al exiliado difunto
al desaparecido
al amor de la vieja.



II

Descarnada se ha vuelto la nieta
de tanto sentir gemidos en la penumbra
la muchacha maldice la tierra
escupe en sus llanos
desgarra el pasto
arranca las entrañas florales.
Infame se ha vuelto la nieta
profanando las paredes que esconden a los tiranos
pinta con su sangre un emblema
la misma sangre que derramó un soldado
dibuja recuerdos martirizados
perfila las caras de los muertos
de los olvidados
satura el rostro del abuelo
y cae desmayada al infierno.
Retumba en éxtasis la noche
la risa de la luna ensordece el aire
revientan de rabia las paredes fascistas
desarman el lienzo de sangre con su estruendo
y el flujo se diluye por el suelo
arrastrando la estirpe
y la memoria se resquebraja.
Se alza en agonía la noche
por ser mi tierra tan ingrata.
Brama el mar desde el oeste
por la memoria de los difuntos.
Susurra insultos el viento
contra la patria y sus oficiales
viento indómito
que al lector en nada se parece.



III

Mañana se cierran los ojos de la vieja
su suerte fue vendida a los gusanos
pero la nieta seguirá manchando muros
muros sacros
contaminando
y el arte vehemente
perdurará con el puño bien alzado.







El fin en sí mismo 

Busco respuestas ocultas en la tierra
ocultas en el agua
en el fuego.
Respuestas escurridizas
invisibles
probablemente inexistentes.

Y es que todo se reduce a nada
Desde las sonrisas apagadas
las palabras llanas
a veces punzantes
hasta el universo vacío
la monotonía de los rezos
la culpa cristiana.

Todo se reduce a nada
Nada
palabra más que pretenciosa
tratando de contener un todo
un todo fantasmagórico
la nada.





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