viernes, 16 de mayo de 2014

KARIN ARTIGAS [11.691]


Karin Artigas

Nace el 3 de Octubre de 1975, en Santiago de Chile. Poeta y narradora. Publicista de la Universidad de Santiago y Diplomada en Escritura Audiovisual (Guión de Cine y Televisión) de la Universidad Católica de Chile. Participó dos años en el taller de narrativa del escritor Poli Délano. Ha ganado dos concursos de poesía en su país, fue finalista en otros y ha publicado en cuatro antologías poéticas: “Le porte des poetes (Homenaje a Pablo Neruda)” Francia, “Paseo en Verso" México, “En un lugar de la memoria” Chile y “Horizonte Lejano” España. Colaboró con las revistas literarias chilenas Hipopógrafo, Animalfabeto, y Letras de Chile. Sus cuentos, poemas y artículos se encuentran disponibles en distintos sitios web.





TEMORES URBANOS

Tengo miedo a las palomas que buscan migas en la Plaza de Armas
Tengo miedo que a mi paso revoloteen alborotadas.
Temo al predicador y a su saliva apocalíptica,
Temo a su Biblia de alas abiertas, mientras que la mía,
Está cerrada y en su repisa.
Temo a sus evangelios trastocados por los siglos,
Temo a su fe y a la ausencia de la mía.
Tengo miedo a la catedral y su olor a ultratumba
A su techo tapizado de lamentos,
A sus cirios
A sus santos piadosos, envueltos en rasos y oropeles.
Tengo miedo a las tumbas de ciudadanos ilustres,
De nombres rimbombantes,
Temo a sus huesos y abultadas cenizas.
Tengo pavor a los monumentos épicos
A sus héroes de texturas lustrosas,
A su falta de uñas
A sus caras gloriosas sin rabia ni lágrimas.
A sus caballos en eterna marcha libertaria.
Tengo miedo al cemento y su rictus
A su hiel que traspasa las suelas,
A sus contornos enyesados
Lapidarios,
Como monumentos funerarios.
Asustada camino bajo un cielo gaseoso y plomizo
Siendo alma perdida bajo este crisol montañoso,
Recorro las calles en carruajes amarillos, retumbantes
Y penetro el subsuelo en culebrones celestes y raudos.
Tengo miedo a la noche lejos de mi morada
A las luces blanquecinas
Al rumor sordo de las micros
A los hombres, A las esquinas
A la ciudad sebosa y arribista.
Tengo miedo a olvidar quienes fuimos una tarde
A que me derrumben la cordillera
A que me sequen el río cenagoso,
A que envenenen los gorriones
A que me borren de la lista.






DE “TEXTURAS INTIMAS”



Receta de Cocina

Cuando tus manos rozan mis poros expectantes
No soy otra que una vasija de plata,
Me vuelvo toda de agua, toda de azúcar
Ablandada por tu fuego lento ambarino.

Con recursos de maicena y canela
Me vas espesando la sangre
Y en mi piel el almíbar cristalino de tu lengua
Se va esparciendo con lujuriosa cadencia.

La lavadura de mis pechos se expande
El pan mullido de mis muslos se abre,
Para cobijarte en mi medianoche chocolatada.

Y es entonces cuando se mezclan nuestros ingredientes
Arrebatados en un horno de mil vaivenes y gemidos,
Entre arreboles de placer y burbujas cansadas de suspiros.







Geografía

En cada calle,
En las montañas que amasas y degustas
En los bosques enmarañados,
En los océanos profundos de mi vientre
Corren tus aguas salinas.

Tus dedos de alabastro
Erizan mis sentidos con caricias,
La lámpara de tu risa
Perversa y acuosa,
Saca arpegios acallados por mi piel.

Tu lengua húmeda surcó mi arcilla
Tu saliva la convirtió en cieno fecundo,
Tus manos modelaron mi cántaro infinito
Donde sacias tu deseo
Bebiendo mis torrentes agridulces.

Es en tu luz crepuscular donde cabe mi penumbra
Es en tu carne donde amortiguo mis pasiones telúricas,
Es en tu voz donde se escriben mis ecos
Y es en tu follaje donde abrigo mis preguntas.

Tú a mi lado, tú a la distancia
Tú, perdido entre la gente
Tú hombre, tú estío
Tú, volcán derramador de fuegos siderales,
Artífice de mis lágrimas
Orfebre de mis resplandores nocturnos.







Mío

Lee mi mirada,
La textura candente del fulgor de mis pupilas
Aquella luz punzante donde dice que me perteneces.

No es que sea dueña de tu cuerpo
Pero cada roce de mis caderas con tus piernas
El ángulo agudo de mi mirada
La inclinación pueril de mi cabeza
Son mil hilos que te atrapan.

Y es que a veces se me desata un vil veneno
La manía de que sientas
Que ya no puedes más de locura,
Que el deseo turbulento de tus manos
Sólo se calma al seguir el camino de mis senos.

Y otras veces, mil veces
Quiero ser la dueña de tu sangre
El compás de tu pulso,
Y la imagen sagrada
Por la cual derramas cada gota de tu néctar.

Quiero que tu boca
No necesite mas complemento
Que mis labios y mi ombligo secreto
Que tus urgencias
Sólo atraquen en mis puertos,
Y que tu olfato de centauro alzado
En cada poro de mi cuerpo
Encuentre una respuesta acertada.

Lee mi mirada,
O con tu lengua
Recorre las líneas cóncavas de mis manos
Auscultando las premoniciones ancestrales de mi deseo
Vislumbra como esta escrito
Que tu vientre, tus manos, tu sexo;
Tu ser entero me pertenece
De la sangre hasta los huesos.







Poema Imperativo

Devuélveme la vida que se me escapa en cada gemido
Que tú provocas cuando te aferras a mi cuerpo.
Devuélveme la cordura que te llevas en mis risas y mis corcoveos
Devuélveme la sal, los orgasmos, las lágrimas derramadas,
Abrígame con un manto tejido
con todos los besos húmedos que he depositado
Entre tu cabello y la punta lejana de tus pies cansados.

Despiértame de este sueño voluptuoso de risas y miradas discretas
Para demostrarme que la felicidad no puede durar tantos años.
Señálame la salida para tanto deseo inmune al pudor y la vergüenza,
Corrige este descaro que me embarga cuando caminas a mi lado
Y quiero desvestirte y observar tus muslos de columnas griegas.

Regálame una brújula para encontrar siempre tu olor a madera seca,
Para saber que ruta seguir hasta tu desnudez perfecta.
Subyuga mi espalda esclava de tus urgencias,
Escanciando murmullos de tibieza en cada vértebra.

Llévate tu ausencia, aprisiónala con tu lengua furtiva,
Ordénale que siempre me surta de la poción cristalina de tu calentura.
Llévate mis ganas de siempre caer rendida ante tus huesos,
Para no morir sedienta y rogando tu presencia.










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