domingo, 18 de mayo de 2014

JUAN GUZMÁN CRUCHAGA [11.719]


JUAN GUZMÁN CRUCHAGA

Nació el día 27 en Marzo el año 1895. En la ciudad de SANTIAGO DE CHILE, Región Metropolitana CHILE. Falleció el día 21 en Julio el año 1979. Estudió Derecho, carrera que abandonó en tercer año para ingresar al Ministerio de Relaciones, razón por la cual pasó gran parte de su vida fuera de Chile, ejerciendo como cónsul, Encargado de Negocios y Embajador en El Salvador, Hong Kong, Washington, Argentina, Colombia, etc.

El año 1917 se encontraba en México, como Cónsul de Chile; allí le tocó vivir la Revolución Mexicana. En 1925, junto a Pablo Neruda, Augusto D'Halmar y Pedro Prado fundó el PEN Club de Chile. En 1936 casó con doña Raquel Tapia Caballero, con quien vivió durante muchos años en Viña del Mar. En 1962 jubiló como diplomático, después de 45 años de carrera; ese  mismo año recibió el Premio Nacional de Literatura.

Obras. 

1914- "Junto al brasero". Poesía. Juan Guzmán Cruchaga. Santiago, Chile. Imprenta y Encuadernación New York, 1916. "La Mirada Inmóvil". Poesía. Juan Guzmán Cruchaga. Santiago, Chile. Biblioteca Arcadia, 1921. "Lejana", Poesía. Juan Guzmán Cruchaga, Río Gallegos, Argentina, Tipografía Luz y Arte, 1925. "Agua de cielo, Poesía, Juan Guzmán Cruchaga, Santiago, Chile, Nascimento, 1940.  "Aventura". Poesía, Juan Guzmán Cruchaga, San Salvador, El Salvador, Imprenta Funes, 1942. "Canción y otros poemas", Poesía, Juan Guzmán Cruchaga, Santiago, Chile, Cruz del Sur, 1952. "María Cenicienta o La otra cara del sueño", Teatro, Juan Guzmán Cruchaga, Santiago, Chile, Imprenta Chile, 1958. "Altasombra", Poesía. Juan Guzmán Cruchaga, San Salvador, El Salvador,  Departamento Editorial, Ministerio de Cultura, 1962. "Antología", Poesía, Juan Guzmán Cruchaga, Santiago, Chile, Nacimiento, 1979. "Sed", Poesía, Juan Guzmán Cruchaga, Valparaíso, Chile, Ediciones Universitarias  de Valparaíso, 1995. "Alma no me digas nada", Poesía, Juan Guzmán Cruchaga. Santiago, Chile, Andrés  Bello.

Antologías. 

1917- "Pequeña antología de poetas chilenos", Donoso, Armando, Santiago Chile, Ediciones de Los Diez, 1917. "Selva lírica", Molina Núñez, Julio; Araya, Juan Agustín, Santiago, Chile, Coc. imp. y Lit. Universo. 1920- "Parnaso chileno". Vera, Tobias. Barcelona. España. Casa Editorial Mancci. 1924- "Nuestros poetas. Antología chilena moderna". Donoso, Armando. Santiago. Chile. Nascimento. 1937- "Índice de la poesía chilena contemporánea". Solar,  Hernán del. Santiago. Chile. Ercilla. 1941- "Exposición de la poesía chilena desde el siglo xx  hasta 1941". Poblete, Carlos. Buenos Aires. Argentina. Claridad. 1941- "Poetas y poesía de chile". Plath, Oreste. Santiago. Chile. Talleres gráficos de la Nación de Santiago, 1945. "Poetas chilenos contemporáneos". Lefebvre, Alfredo. Santiago. Chile. Zigzag, 1956. "Antología de medio siglo (poesía chilena)". Montes, Hugo. Santiago. Chile. Del Pacífico, 1958. "Atlas de la poesía de chile". Undurraga, Antonio de. Santiago. Chile. Nascimento, 1962. "Historia personal de la literatura chilena". Díaz Arrieta, Hernán (Alone). Santiago. Chile. zigzag, 1963. "Esencias del país chileno". Rojas, Manuel. México D.F.. México. Universidad Autónoma de México, 1968. "Antología del árbol (2| edición)". Díaz Arrieta, Hernán (Alone). Santiago. Chile. Zig zag, 1970. "Antología de la poesía chilena contemporánea". Calderón, Alfonso. Santiago. Chile. Universitaria, 1984. "Poesía chilena contemporánea". Arteche, miguel; Massone, Juan Antonio; Scarpa, R.E.. Santiago. Chile. Andrés Bello, 1988. "Antología de poesía chilena a través del soneto". Valjalo, David; Campaña, Antonio, Madrid, España. Ediciones libertarias.

Bibliografía seleccionada. 

1931- "Panorama de la literatura chilena durante el siglo xx". Díaz Arrieta, Hernán (Alone). Santiago. Chile. Nascimento. 1940- "La poesía de Juan Guzmán Cruchaga". Correa, Carlos  Rene. Concepción. Chile. Revista atenea no 183.  1946- "La poesía de Juan Guzmán Cruchaga". Arze, Magda. Concepción. Chile. Revista Atenea No 248.  1946- "Los primos Cruchaga". Valenzuela Rodríguez, Ramón. Concepción. Chile. Revista Atenea No 255-256. 1958- "Diccionario de la literatura latinoamericana. Chile". Merino Reyes, Luis; Silva Castro, Raúl. Washington D.C.. Estados Unidos. Unión Panamericana. 1959- "El mundo poético de Juan Guzmán Cruchaga (memoria de título)". Ivelic, Radoslav. Santiago. Chile. Escuela de Pedagogía Universidad Católica, 1962- "Juan Guzmán Cruchaga, Premio Nacional de Literatura".  Araneda Bravo, Fidel. Santiago. Chile. El Mercurio (1-9). 1963- "Juan Guzmán Cruchaga. Poemas, temática, análisis estilístico y estético". Ivelic Kusanovic, Radoslav. Santiago. Chile. Del Pacífico. 1967- "La lírica chilena de hoy". Montes, Hugo. Santiago. Chile. Zig Zag. 1976- "Evolución de la poesía chilena". Santana, Francisco. Santiago. Chile. Nascimento. 1979- "Juan Guzmán Cruchaga. Hernán Poblete Varas". Araneda Bravo, Fidel. Santiago. Chile. Universitaria. 1995- "Juan Guzmán Cruchaga. Diplomático, poeta y  dramaturgo". Berger, Beatriz. Santiago. Chile. El Mercurio (r. de lib ns 307).

Galardones. 

1912, Academia del Colegio San Ignacio (Primer Premio Verso), Santiago. 1941, Premio Municipal de Santiago (Por "Aventura"), Santiago. 1951, Concurso del Departamento de Teatro  Universidad de Chile,(1ERP.A "MARIA..., Santiago. 1960, Premio de Poesía Jerónimo Lagos L. (Por "Alta Sombra, Santiago, 1962, Premio Nacional de Literatura, Santiago. (Fuente: Letras de Chile)







PRESENCIA

Estás presente en todo lo que miro
y en todo lo que canto y lo que cuento,
en la vertiente de mi pensamiento
y en la raíz amarga del suspiro.

En el aire de otoño que respiro,
en la luna de plata y en el viento,
en la fuga del río, en el aliento
del jazmín y en la estrella de zafiro.

Hace mil años que nos encontramos,
obedecimos a los mismos amos.
Dijo la misma estrella nuestra suerte.

Nos impuso el amor la misma pena,
la misma claridad, igual cadena,
y nos dio muerte de la misma muerte.






Compañera

Tu voz, viajera de muchos siglos, 
llegó apoyándose en un sueño. 
En ningún país la reconocían. 
No cabía en ningún recuerdo. 
No sigas. Quédate. Eres mía. 
Lo sé desde el alba del tiempo.
Tus ojos perseguidos 
todavía tiemblan de miedo. 
Oscuras jaurías de angustia 
los acosaban. 
Cierra. Hay viento. 
Descansa. Es la dicha tranquila. 
El reposo. El silencio y el fuego.
Iban tus manos entre mis libros, 
entre mis flores y mis versos 
naturalmente, sin asombro. 
Tampoco había asombro en ellos.
Las rosas que ahora te miran 
son nietas de las que te vieron. 
Descansa. Quédate. Eres mía. 
Lo sé desde el alba del tiempo.






Haruko Sam

Amante silenciosa de una noche,
fina muñeca de marfil antiguo,
cuando mi cuerpo duerma el sueño largo
recuerda al extranjero que te quiso.

Mi alma estará en la sombra, solitaria,
y en la neblina viviré perdido.
Entreabre las ventanas, y tu lámpara
será como una estrella en el camino.

Entonces en las alas de los pájaros
y en el rayo de luz vendrá mi espíritu
a reír en el agua de la fuente
y a encender la mañana de mis hijos.







Claro de Luna

La luna entre los árboles
ennobleció el silencio de la noche armoniosa
y tomaron las fuentes vaguedad de pupilas,
y hubo meditaciones albm en las magnolias.
El misterio nocturno se aromó de azucenas,
conmovidas palabras vinieron de la sombra
Los amores antiguos, -seda triste, oro turbio,-
vivían en la voz helada de las hojas.







Lámparas

Amante silenciosa de una noche,
fina muñeca de marfil antiguo,
cuando mi cuerpo duerma el sueño largo
visítame una vez en el olvido.
Mi alma estará en la sombra, solitaria
y en la neblina viviré perdido;
quema un farol chinesco y la ceniza
será como una estrella en el camino.
Entonces en las alas de los pájaros
y en el rayo de luz vendrá mi espíritu
a brillar en el agua de la fuente
y a encender la mañana de mis hijos.






Elegía del reloj sin dueña
Habla el reloj
                                                  
Ya se fue para siempre
el tiempo de su voz, el de sus manos.
¿Para qué andar horas vacías
en que su rostro no aparece
si era vida mejor morir con ella
y andar con ella por la muerte?
Como aroma la flor su cercanía
todo lo embellecía su belleza.
¿Para qué andar
horas deshabitadas, horas secas,
horas desposeídas de su gracia?
Huérfanas de sus ojos
y de la suavidad de su mirada.
Llegaba el día de sus alas.
                                                  
Yo que canté la hora de sus manos,
la hora de sus ojos,
debo decir que ya se ha ido
y callar para siempre.
Veladora del sueño,
albor, llave del cielo,
cofre de los milagros,
¿para qué andar por la hora muda
y para qué decir -cantar- la hora
si entramos en el tiempo ya sin ella?








Desde mi rincón

A Raúl Contreras,
Gran Poeta y Mago
de los jardines
     
                                                    
Libre la muerte en la tierra
 yerra                                          
y el sabio la muerte atiza,                       
iza
banderas de odio y al
arma
las manos de los hermanos,
manos
en caricias adiestradas,
hadas
del cariño, del intacto
tacto
de las formas bien amadas.
Hadas!
Manos de la creación,
de siembra, no de la guerra,
divina prolongación
de las de Dios en la tierra,
¿qué desventurados hados
os deshonran y deprimen,
oh manos de los arados,
hasta ser manos del crimen?
¿Qué emponzoñada malicia
os vuelve, manos amadas,
¡oh manos de la caricia!
en manos de las espadas?
Sabio antidiós, asesino,
sino
del asesino te aguarda!
                                     Arda
Dios en furia y te maldiga,
                                     diga
tu condena y te destruya,
                                    huya
la ternura de tu vera.
                                    Era
de espanto y de cobardía,
                                   día
que manchará la memoria
de las memorias sombrías,
eternizando en la historia
la vergüenza de los días,
mueran contigo, antidiós,
recreador de la nada
y se extinga tu jornada
que avienta la obra de Dios.
-¿Era aquí la primavera?
                                      -Era.
-¿Y el trigo de la pradera?
                                      -Era
-¿Y la niña espigadera?
                                      -Era!
-¿Y la casa que era amparo,
pan y sombra, aceite y vino?
-En donde estaba hay un claro:
por allí pasa un camino.
Raúl, junto a mi rincón
                                        con
la visión de este milagro,
                                       agro
que embelleció tu maestro
                                       estro
huyendo de venda y bando
                                       ando
por tus jardines de ensueño,
                                      sueño
el gran sueño que tú sueñas,
no el que el asesino fragua,
mientras se irisan las peñas
con la ternura del agua,
sueño de la tierra honrada,
de la justicia y el bien
para siempre iluminada
por la estrella de Belén.
Al agradecer mil veces
el refugio que me ofreces
pienso grave y conmovido,
viendo su dedicatoria,
que me salva del olvido
piedra de buena memoria.
Hermano, en las horas malas
                                      alas!
Para el frío desencanto
                                     canto,
sobre nuestras carabelas
                                     velas
con aletazos de viento
que, en la furia de las olas,
nos lleve a riberas solas
en tierras de canto y cuento;
y al fin del viaje belleza
de un jardín salvadoreño
en que la rosa del sueño
abra su olor de tristeza,
y nos traiga su fragancia
                                      ansia
de inmensa paz, exquisita
                                      cita
con las saudades más hondas,
                                     ondas
de los recuerdos preclaros,
                                     claros,
que alumbraron nuestra vida
                                      ida
y esperar que lo inefable
                                      hable.

San Salvador, 1960.







Viajero inmóvil

Despedida de El Salvador

-Viajero inmóvil, ¡parece
que te vas pero te quedas!
-Se me quedan sus miradas,
su gracia y su voz de seda,
se me queda un cuento de hadas,
a la sombra de una ceiba.
Me faltará su sonrisa.
No olvidaré una promesa.
Se me queda un roce de alas
y un aroma de violetas,
y una rosa y unas manos,
no podré vivir sin ellas.
Se me queda un «pudo ser»
y un sueño casi de veras.
¿Viviré sin la preciosa
compañía de esta tierra?
¿Y el embrujo de unos ojos
y la voz de sus poetas?
¿Cuándo estuvo el alma mía
de almas amigas más cerca?
Se me quedan sus volcanes
que con sus lámparas cercan
los jardines que son versos
vivos de Raúl Contreras.
La tierra que me dio un hijo
y un rincón. ¡Bendita sea!
Un rincón donde va mi alma
cuando la apaga la pena.
-¿Para qué se va? ¿Y adónde?
¿Si casi todo lo deja?
Se nos va el viajero inmóvil
¡se nos va pero se queda!

San Salvador, 1962.



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