viernes, 23 de mayo de 2014

JUAN DE DIOS REYES FRANZANI [11.795]



JUAN DE DIOS REYES FRANZANI 

Nació en Cauquenes, Chile en el año 1931






SALITRE

COLECCIÓN POESÍA JOVEN DEL NORTE 
"PRIMERAS PIEDRAS" 



SALITRE EN TOCOPILLA 

Luz
de luna 
granulada; 
rosada 
harina 
de la pampa; 
levadura 
concentrada; 
escamas 
en que se escarcha 
el frío 
titilar 
de las estrellas 
en gotas de rocío, 
en neblina, 
en sales 
minerales. 
El sol 
y el desierto 
en cada gota 
de salitre 
condensan 
su universo. 
Salitre genital,
que impulsas 
las savias 
vegetales 
emigrando, 
de la noche 
de la tierra, 
al horizonte 
del alba, 
en la mañana 
de los tallos. 
ascendiendo 
por el cauce 
de las plantas, 
hasta reventar 
en hoja, 
en fruto 
o en grano. 
Salitre 
de la pampa, 
aromado 
por el mar 
de Tocopilla, 
vas sembrando 
a Chile 
en cada zurco



DESIERTO 

Tierra oblicua en cuya extensión 
tangente, la mirada vuela 
sin tener el reposo de las alas. 
Hasta el aire espesa 
el sonido. 
El calor vibra 
preñando el vientre 
de las dunas. 
En perfilada lejanía 
emerge la montaña 
y en la piel 
tersa 
de la pampa 
se desgranan 
los colores minerales: 
el verde 
en las ojeras de los montes, 
el ocre 
en las manos 
y en las nalgas 
y el rosa pálido 
en el cielo 
y en los labios. 
Hiperbólica 
presencia 
de la tierra, 
conjunción 
del tiempo 
y del espacio, 
en la síntesis recia del desierto. 





LLEGADA AL NORTE DE CHILE 

Llegué al norte perfumado de poleo, 
me herían las pupilas los racimos de avellanas; 
aún siento de los campos el perfume de retamas; 
el río Maule vibra en mis recuerdos; 

los espinos retorcidos con su oro, 
el árbol con sus flores y naranjas 
y potreros ardiendo de manzanas. 
El norte y su textura tiene el rojo 

violento de los cobres y el blanco 
rosado del salitre. El azul, de los puertos 
y la bóveda desnuda de los cielos. 

El susurro del viento en la arboleda 
lo imita, en el desierto, la queja de las quenas 
Me circula por la sangre el Chile amado. 







ANTOFAGASTA 

Perla antigua y sensitiva, 
del mar y el cerro, Antofagasta, 
entre sus senos doblegada, 
de minerales, mieles liba. 

El mar, por flores, le da peces 
que en la carne traen y en la escama 
luna de rocío y luz de agua: 
metales tiene que no mieces. 

En su costa de paz y maravilla 
se amalgama el desierto con la espuma. 
Oasis de quietud y de blancura, 

entre pájaros y hombres se adormece, 
en el lecho del cobre, del salitre. 
¡Sangre y viento, las fuerzas que la embisten! 





COBRE ROJO 

El verde de las olas tomó el mar 
del vaporoso óxido de cobre. 
Con los súlfuros vistió la camanchaca 
la mortaja de sus sábanas de azogue. 

Agua y fuego efervecente extraen 
el cobre de la tierra triturada. 
Al cerro, no los golpes lo combaten, 
explosivos convulsionan sus entrañas, 

y entre cardúmenes de polvo al aire alados 
el mineral aflora grávido, 
parido en trozos de montaña. 

No de flores jardín tiene el desierto, 
sino cobre concentrado en láminas y barras. 
¡Su rojo es color de fuego y lágrimas! 






PÁJAR0 DEL NORTE 

El exilio de los pájaros, 
sombras voladoras 
sobre el mar, 
he visto cruzar 
frente a la costa. 
Elíptica ruta suspendida  
ancho surco de los vientos. 
Imantado Sur antártico 
en la brújula del vuelo; 
en el océano 
los peces 
agitan sus pañuelos 
en la encrespada espuma de las olas. 
Al límite del frenético aletear 
algún peñón marítimo 
detendrá la urgente huída. 
Con su rítmico latir 
unas tras otras se alejan 
las bandadas, por legiones, 
en el vuelo 
de limpio frenesi. 
Las compactas escuadras voladoras 
seguirán 
su impertérrito avance por el cielo 
hasta la densa cortina de la lluvia, 
arriando su bandera 
en algún ausente ventisquero. 





PAMPA ÍGNEA 

La pampa en noche clara 
color de ausencia viva, 
silencio que se expande, no respira 
cual si espera despertar al alba; 

encendido horizonte, llama viva 
iluminada lámpara de estrellas 
-amada, del minero, la más bella- 
pampa nocturna y sensitiva 

esplendente de arreboles, 
desgranado y lumínico racimo 
cuyos granos son luciérnagas. 

Viajera luna solitaria, 
hermanan su silencio y tu belleza 
¡Eres, del salitre, cuna desbordada! 




UNIVERSIDAD EN EL NORTE 

Fina 
presencia 
sensitiva, 
desdoblada 
al pié 
del corte 
O cantera. 
que marca 
el límite 
de la nueva 
cordillera 
florecida, 
como rojo 
pétalo 
del Inca 
coronado, 
donde el desierto 
desnudo 
en el mar 
posa 
su planta, 
en la delgada 
línea 
de la playa, 
tras cruzar 
la pampa 
prolongada. 
Donde antes 
fundían 
minerales. 
Huanchaca 
en ruinas 
lo señala, 
sutil 
crisol 
a hora 
se levanta. 
Trapiche 
desbordado, 
marmita, 
horno, 
veta 
conquistada, 
La Universidad 
del Norte 
se levanta 
como faro 
o ancla, 
que ilumina 
Antofagasta 
o la ruta 
del progreso, 
por el sendero 
de las olas 
le señala. 
Entrégote 
mi canto 
casa del Norte 
y su esperanza. 





HOMBRE ANDINO 


I

¿Que es nacer 
en la tierra 
del silencio? 

Es ser espora 
mineral 
cabalgando 
en los brazos, 
o en las alas 
de los vientos 
que estrechada 
Contra 
el cerro, 
entierra 
su guía 
germina1 
y extrae 
la savia 
del capullo 
algodonado 
de la espesa 
camanchaca. 

Luego crece 
y sobrevive, 
edificando 
su silueta, 
estructurando 
el perfil 
de su existencia 
hasta que, cacto 
erecto, 
se adelgaza, 
se retuerce, 
florece 
y entrega 
su belleza. 

El hombre 
de esta 
Zona 
es hilo 
dolmén 
elaborado 
y monolítico, 
cual las piedras 
de la pampa 
en manadas 
dcscansando ... 

Elevada 
la mirada 
imitando 
a las gaviotas 
en la infinita 
libertad 
elíptica 
del vuelo.

Construído 
con espuma 
forjado 
con el hierro, 
elaborado 
en el trapiche 
de los tiempos, 
como el cobre 
y el caliche, 
es una fecha 
disparada 
en el desierto. 



II

... Y fue 
rodando 
por el surco 
del desierto ... 

El hálito 
del sol 
lo consumía 
en llama 
viva 
cruzando 
la frente 
de los montes, 
las nalgas 
transparentes, 
el pubis 
de los cerros. 

Quien sabe 
de que tiempo 
estaba 
suspendido 
candil 
o lámpara 
en espera 
en la noche 
inexistente, 
tu alarido 
de hombre 
fuerte, 
ascendió 
quebrajando 
los milenios 
y en el hijo
ha florecido
tu simiente.




III

Llegaste, 
compañero 
como un río, 
que en su avance 
hacia el cauce 
infinito, 
en que el mar 
lo espera 
violento 
y vengativo, 
va regando 
la tierra 
en sus orillas, 
con la entrega 
de si mismo, 
reverbera 
en selva 
densa, 
en pájaros 
y flores, 
en aroma 
y música 
de trinos. 

En la triptica 
soledad 
de este desierto 
te volcaste 
como un eco 
hiperbólico 
del grito. 

En formarte, 
esbelto 
como una estalagtita. 
he ido construyéndote 
destino: 
Arco 
y flecha; 
hombre 
y niño; 
En el tiempo 
muestras huellas, 
solo una 
y un camino...





SALITRE 

Por las venas 
de la pampa 
circulaba 
hinchando 
de linfática 
energía. 
las moléculas 
de piedra 
o tierra 
derretida 
extendiendo 
ocultos 
capilares 
por toda 
la piel 
del desierto 
entumecido. 
Hermano 
catalítico 
del grano, 
partero 
de la vida 
subterránea. 
que oculta 
entre genes 
y nitratos 
y otras sales 
que tiene 
adheridas, 
el turgente 
poder 
de expandirse 
y florecer. 
Jazminero 
de lágrimas 
de luna 
desvestido 
de neblina 
y camanchaca, 
oculta 
en el polvo 
su sentido, 
los poros 
de la pampa 
absorvieron 
su granito 
y abonado 
el desierto 
por su hálito 
construyó 
sus perfiles 
de infinito. 
Todo el salitre 
granulado 
es desierto, 
es pampa, 
es vértigo, 
sol y luna 
amalgamados. 














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