domingo, 18 de mayo de 2014

GONZALO DRAGO GAC [11.731]


Gonzalo Drago Gac

Gonzalo Drago Gac (San Fernando, 1906 - Santiago de Chile, 24 de junio de 1994) fue un escritor y crítico literario chileno. Destacó por sus obras literarias caracterizadas por "una profunda preocupación por los sectores más postergados del país". Fue galardonado en 1970 con el Premio Municipal de Santiago en la categoría novela.

Gonzalo Drago no finalizó sus estudios formales, debido en gran medida a las recurrentes migraciones de su familia por distintos lugares de Chile. Tempranamente tuvo que ejercer diversos oficios. Fue empleado en el resguardo aduanero de Arica, en el Ferrocarril Trasandino, y luego en Duncan Fox. En 1928 llegó a Rancagua, donde trabajó para Braden Copper Company, en aquel estonces propietaria de la mina El Teniente. Allí mismo colaboró con crónicas y poemas para el periódico La Semana. En 1934 fue fundador, junto a escritores y periodistas como Óscar Castro, Óscar Vila y Félix Miranda; del grupo literario Los inútiles. En 1958 se incorporó definitivamente como columnista de El Rancagüino, periódico sucesor de La Semana.

Obras

Entre las principales obras de Gonzalo Drago destacan: «Cobre», obra que revela la lucha de los mineros frente a la injusticia y la naturaleza, publicada en 1941; «Surcos», una colección de cuentos campesinos publicada en 1948;3 y «El purgatorio», novela que describió sus experiencias durante el servicio militar y que publicó en 1951, siendo ganadora del Concurso de la Sociedad de Escritores de Chile.

Cronología de obras

1941 - «Cobre»
1943 - «Flauta de caña»
1946 - «Una casa junto al río»
1948 - «Surcos»
1951 - «El Purgatorio»
1969 - «La Esperanza no se extingue»
1973 - «Míster Jara»




CAMPESINO

Caiga sobre tu vida la voz de las montañas
y recibas sus dones con los brazos abiertos.
El corazón es árbol fecundado en la sombra.
Lleguen a su refugio mis voces de silencio.

En el surco germinan las palabras amigas.
No importa que mi flauta la escuchen las estrellas.
Acogerán mis ansias todo lo que me digas
para buscar tu ruta, de bruces en la tierra.

De tu carne mordida nacerá la esperanza.
Alfarero del tiempo, modelarás tu arcilla.
No importa que en los campos y en las viejas ciudades
la luna brille roja y el mundo se haga astillas.

Lanza tu jabalina de sueño hacia el futuro
edifica tu angustia. Cava la tierra dura.
El árbol de tu vida florecerá en la sombra,
junto a la savia amarga de tus ansias maduras.

Y los largos caminos se llenarán de voces.
Crecerán las espigas en las amplias besanas.
En las rutas del cielo brillarán más los astros
sobre el júbilo abierto de un coro de campanas.

Escucha en el silencio la voz de las montañas.
Altas, puras, enhiestas. En las noches serenas
se alzan hacia la vida desgarrándose el pecho
para entrar en la sangre rebelde de tus venas.









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