jueves, 22 de mayo de 2014

ENRIQUE ZEVALLOS ANTEZANA [11.777]


ENRIQUE ZEVALLOS ANTEZANA

(Oruro, Bolivia, 1891 - 1966).- Poeta, novelista y periodista.
De formación autodidacta trabajó como funcionario bancario. Director del diario ‘La Patria’ (1921) y redactor de ‘Argos’ (1923), ambos de Oruro. Su labor intelectual ha sido premiada por distintas instituciones.
A decir de Porfirio Díaz Machicao, Cevallos "ejerció en literatura una discreta y equilibrada función crítica".
En 1946, en artículo sobre la temática del periodismo y la cultura, reflexionaba en su parte más sustancial: "La cultura no es un conjunto de reglas para el pulimento exterior. La cultura es el amplio conocimiento que mueve las fuerzas física y mental del hombre. Y solamente un pueblo culto es soberano. La opinión pública no es una masa sorda y ciega. Es el ojo vigilante que nos conmina a la verdad. Es el pulso de varón que nos empuja a la lucha. Es la gran conciencia que juzga y falla. El hombre veraz es su fiel intérprete. El otro, el que miente y adula, es el falsario que acuña monedas de plomo. / El periodismo es la límpida espada del caballero, que la libertad  la pule o el servilismo la enmohece. La libertad de la prensa es la libertad del pueblo. Si la moral de la prensa declina, la juventud se habitúa al tono de las impetraciones humildes".
Su poema titulado ‘La vida siempre es buena’ dice en parte: 

“No te quejes, hermano. La vida siempre es buena  
cuando se sabe hacerla como quien hace vino: 
los hay dulces y amargos, para cada destino, 
y a beber se nos brinda servido en copa llena.  
La vida es madre amable. Tu llevas en la vena 
la hiel que todos llevan. El mundo no es felino, 
ni hay garra que te hiera si vas por tu camino. 
El pie del hombre torpe tropieza hasta en la arena”.



LIBROS:

Poesía: Ánfora de oro (1927); Luciérnagas (1927); Voces recónditas (1965).
Novela: Fiebre (inédito).
Otros: Flechas de luz (pensamientos, 1962).







Vitalidad

¿Quién restaura mis alas ya plegadas?
¿Quién habla, en mi, con voces del futuro?
Soy substancia de ayer, hombre maduro,
Pálida luz de sienes fatigadas.

Mas crepita, en mis propias llamaradas,
Todo lo que hay de viejo al pie del muro,
Mi recio continente, mas seguro,
Vibra con flechazos de alboradas.

Tal vez son otras vidas emigradas
Que regresan en barro luminoso
Y me dan su frescor de madrugadas.

Pues de mi alma borbota ese optimismo
De feliz viñador que bebe ansioso
En el cristal de un límpido lirismo.







La vida siempre es buena

No te quejes, hermano. La vida siempre es buena          
cuando se sabe hacerla como quien hace vino:            
los hay dulces y amargos, para cada destino,            
y a beber se nos brinda servido en copa llena.          
                                                        
La vida es madre amable. Tu llevas en la vena            
la hiel que todos llevan. El mundo no es felino,        
ni hay garra que te hiera si vas por tu camino.          
El pie del hombre torpe tropieza hasta en la arena.      
                                                        
No te quejes, hermano, si no tienes fortuna.            
el árbol da sus frutos: coge la mano fuerte,            
la mano diligente que se alarga oportuna.                
                                                        
El fracaso del hombre no es obra de la suerte.          
fracasa quien se queja sin luchar en la vida            
y el que teme a la espina porque le hizo una herida.                                                                  



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