sábado, 24 de mayo de 2014

EMMA JAUCH [11.810]



Emma Jauch

Emma Isabel Jauch Jelves (Nació el 11 de agosto de 1915, en Constitución, CHILE — Murió el 24 de octubre de 1998, en Linares) fue una escritora y pintora chilena. Se tituló en Pedagogía en Artes Plásticas de la Universidad de Chile en 1969, y en Técnicas Gráficas en la Escuela de Artes Aplicadas de Santiago. Tuvo considerable participación por medio de su labor en la localidad de Linares, donde fue fundadora en 1966 del Museo de Arte y Artesanía,1 e integrante de la Academia Chilena de la Lengua para dicho lugar en 1984.2 En 1971 ganó el primer premio en el Concurso de Cuentos de la Municipalidad de Chillán, obteniendo similar resultado en el Concurso Internacional de Poesía AZOR que se celebró en España en 1981.2 En reconocimiento a su trayectoria, fue condecorada con el Premio de Arte de la Municipalidad de Linares y el Premio Pablo Neruda, este último entregado por la Sociedad de Escritores Chilenos del Maule (SECH Maule).2 Finalmente, le nombraron "Hija Ilustre de Empedrado" y "Ciudadana Ilustre de Constitución", ambas distinciones en 1993 y 1994 respectivamente.2

Estudió en la Escuela Superior Nº1,  estudió Pedagogía en Artes Plásticas en la Universidad de Chile y Afiche en la Escuela de Artes Plásticas. En 1969 obtiene el título de Profesora de Estado en Artes Plásticas en la Universidad de Chile, vivió 19 años en Buenos Aires.

Fue dibujante en los diarios  “France Nouvelle” y “Le Courrier de La Plata”.

Ejerció la docencia en el Liceo de Niñas de Linares. Fue fundadora del Museo de Arte y Artesanía de la comuna. Presidió en varias ocasiones el Grupo Cultural ANCOA del cual fue fundadora de la misma ciudad. Fue nombrada Miembro Correspondiente de Linares de la Academia Chilena de la Lengua (1984). Docente de la U.C. del Maule. Columnista del diario El Heraldo de Linares. Jubiló como profesora en 1981 y como pintora realizó varias exposiciones. Entre otras: En la Sala Libertad (1968), en el Campus Curicó y Talca, de la Universidad Católica (1981), en el Club de Leones de La Pirámide (1977). Fue nombrada Hija Ilustre de Empedrado (1993) y Ciudadana Ilustre de Constitución (1994). 

Falleció en Linares.

Premios:

*Primer Premio de Afiches en el Concurso Patronato de Ciegos, Buenos Aires. *Segundo Premio de Poesía FITAL, Feria Internacional de Talca (1967). Mención *Honrosa en el Concurso Jalil Gibrán (1970).
*Primer Premio Concurso de Cuentos de la Municipalidad de Chillán (1971), *Primera Mención Honrosa Juegos Literarios de Santiago por “Pies en la Tierra” (1977).
*Mención Honrosa en el concurso Poesía del Vino Paula (1977). *
*Primer Premio en Concurso Internacional de Poesía AZOR (España por su libro “El Abundante Mundo” 1981).
*Mención Honrosa en los Juegos Literarios Gabriela Mistral (1982). Tercer Lugar Concurso Regional del Cuento (SECH TALCA 1989).
*Premio Municipal de Arte de Linares (1990). Premio Pablo Neruda de la SECH-Talca (1991).

Libros publicados:

Los Hermanos Versos (1968),
Breve Antología: Poemas del Maule(1973),
Noticias de Rapa Nui (1975).
Quién en las Letras Chilenas .(1977),
Los Pies en la Tierra (1978),
El Abundante Mundo (1981),
Tratado de Avestruz (1987),
Nacido en el Maule, Eusebio Ibar (1982),
De Cernícalos y otras plumas (1992),
Maulina (1993), De Remembranzas y Olvidanzas (1994)





REGRESO

Porque yo he de volver.
No sè de dìnde, desde el fondo,
de què raìz, justo del corazòn
de qùe ceniza, desde el celeste
de què grano de nada.
Pero he de volver,
ya sin pisadas,
sin rostro ni pupilas,
sin mirada. Quizàs
serà de noche. Un perro
ahogarà un gemido
con el lomo erizado,
y la lechuza
hundirà la cabeza bajo el ala.
Porque yo he de volver.
en primavera,
...ay, los dedos sin yemas...
aunque sòlo fantasma enamorado
empecinado en adorar las rosas.







CONFIDENCIA

- Nunca más estarás en Estambul.
- ¿Quién dijo?

Yo alcanzo hasta Estambul cuenta vez quiera.
La primera a los quince.
Supieras la aventura
por serrallos secretos,
inviolados.
con Pierre Loti
del brazo.
Indiscreta espiaba sobre el hombro
las cartas que escribía Djénana
enamorada,
y lloraba
entre flores enormes
y marchitas
y suicidas
olvidadas en viejos cementerios
en la playa.
Desde entonces
siempre vuelvo a Estambul.
No sé muy bien por qué.
La costumbre. Por nada.




Los hermanos versos


Los hermanos versos
Autor: Emma Jauch
[s.n.], 1968

CRÍTICA APARECIDA EN EL SIGLO EL DÍA 1968-08-04. AUTOR: CARLOS HERMOSILLA ÁLVAREZ
He recibido un regalo lleno de gracia; lleno de gracias por lo que significa, intrínsecamente, como obra de arte, y por venir desde las manos creadoras y fraternales de quienes me lo han enviado. Es un libro, mejor definido materialmente como un cuaderno, con versos, de solamente 36 páginas, diagramadas muy bellamente incluidas sus portadas; con versos y con grabados: versos y grabados imbricados con tanta gracia y tanta involución armoniosa que no se podrían desvincular los unos de los otros, como no se podrían desvincular las personas, digamos mejor los espíritus de sus autores; y sus autores, un hombre y una mujer, han editado este cuaderno para celebrar sus treinta años de matrimonio. La esposa, Emma Jauch, ha escrito los versos y él esposo, Pedro Olmos, ha hecho los grabados. Los grabados del esposo, en su técnica y su estilo, inconfundibles, ya los conocíamos de largas calendas lo mismo que sus dibujos y sus pinturas que lo han constituido en uno de los pintores de categoría en la plástica nacional; pero los versos de Emma, la esposa, nos han deparado una conmovedora sorpresa, porque también solo la conocíamos como dibujante y cartelista: sorpresa como expresión otra de su personalidad, y sorpresa por la calidad de su poesía, calidad por su lenguaje y calidad por su transparente emoción.

Es bello y primoroso este cuaderno, con altura de libro rimoroso [sic] y bello, de este matrimonio tocado por la gracia de la creación y la belleza; en cada página donde la esposa desplegó la flor diamantina de un grabado, un grabado muy fino, esmerado y aéreo, cristalino y madrepórico, uncioso [sic] y enamorado.

Pedro Olmos y Emma Jauch, con sus personas y su arte están involucrados con afecto en el devenir de mi vida de trabajador del arte desde los años de nuestras iniciaciones en la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile. Yo frecuentaba, por los años 35, 36 y 37 el taller del maestro Bontá, y Emma Jauch y Pedro Olmos frecuentaban el taller de ese espíritu fervoroso que es Anita Cortés. Siempre me impresionó mucho la figura esbelta y definida de Emma, con su gran seriedad y sus grandes ojos: a Pedro con su figura y su voz de campesino campechano, lo encontraba más a menudo entre las instituciones que fueron conformando con su acción el advenimiento de Don Pedro Aguirre Cerda a la Presidencia de la República. Después ambos desaparecieron del ambiente artístico patrio y vivieron y trabajaron muchos años en Buenos Aires; los encontré ahí muy atareados y solicitados; me pareció, y así lo lamenté, que Pedro se perdía para el gran arte, absorbido por las técnicas publicitarias, pero no fue así felizmente y el matrimonio volvió a Chile y se radicó en los lares de la esposa, en Linares, donde ambos son centro y alma unísona de una esforzada labor cultural. Le han creado a la tierra del abate Molina un museo que es un núcleo modelo. Yo lo conozco ese museo y he tenido el honor de exhibir ahí mi modesta obra, y he tenido el placer de ser acogido por algunos días en el hogar de este matrimonio ejemplar; este hogar es un museo también, donde los libros y los cuadros, las flores y las enredaderas, las cerámicas y las estampas, los pájaros y los árboles, el vino y el quedo, las gallinas y los perros, el reloj de coloniales campanadas, las frutillas y las naranjas del gran huerto, la charla y los recuerdos, los proyectos y los sueños forman un ambiente denso de humanidad y de belleza.

Desde allí me ha llegado este regalo: “Los Hermanos Versos”, título de este libro, hermoso de integral hermosura. Yo no sé si estos poemas estarán integrados algunas vez en alguna antología de poesía femenina de Chile, y si estos grabados estarán incorporados en alguna historia del arte gráfico de nuestro país; no sé si este libro será situado por la crítica como una obra destacada, no ya de nuestro tiempo, sino de este año (sé que ellos, los esposos, no lo pretenden en absoluto por lo demás); de lo que sí estoy seguro es que este libro será recibido con amor por los trescientos destinatarios que lo reciban, como lo he recibido yo y como un presente de superior categoría realizado por unas manos sabias y pulcras y por espíritus traspasados de amor por la humanidad, confiados en el advenimiento de días mejores para esta humanidad que ha dicho ¡basta! y que se ha puesto en marcha, al decir de Fidel.












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