miércoles, 9 de abril de 2014

WILFREDO ARRIOLA FLORES [11.498]



Edgar Wilfredo Arriola Flores 

Nació en San Salvador, El Salvador en 1988. Miembro del taller de letras de la Universidad Evangélica de El Salvador (TLUEES). Su obra ha sido publicada en el único suplemento cultural del país; Suplemento 3000, fue incluido en el festival internacional de poesía San Salvador, El Salvador 2010 y 2011 en la celebración del Bicentenario, También ha recitado en escuelas, universidades y en eventos artísticos. Tiene publicado el poemario “Sueño Inverso” por la editorial La Fragua.






Soledad Compartida

La noche cristaliza el tiempo
Merma mi auxilio
Entre el vagón de las dos de la mañana
Va mi cuerpo lleno de soledades
Lleno de cosas tuyas que nunca han estado contigo
Improbable es mi necesidad
Si le doy un golpe a tu espacio
Con una bocanada de frío
Con algo de ti en mi boca
A mi reloj le crece la arena
Cuando te busco, le crece la espera
Es tanto lo que dejan las horas
es poco lo que hay de ti en mis versos
solo soledad
soledad compartida,
donde la noche suicida el silencio de mis días







Mi alma no tiene mar
azulada la sangre
yace el verso encapillado
en el matinal traje cívico
que portan los labios del amanecer
sintiendo las carabinas
me sepultan más en el recoveco
de mis velas interinas
los ecos rumoran
el espacio desierto que dejas
mis cejas unidos al desconsuelo
supuran la puritana intención
de apaciguar las turbias aguas de tu indiferencia
Mi alma no tiene mar.







ES CIERTO, mi mirada no detendrá el río.
En esta piedra solo cabe mi afán
donde se vierten las bocanadas de alientos
fenecidos en mi boca.
Distante sumerjo mis manos en los poemas
faltos de fechas.
Recuerdo el humo acibarado de las calles
con tu paño de rebeldes lienzos sobre mi cara
iracundo de vestirme con la mirada perdida de las aves que ignoran nuestro camino.
Yo no puedo detener el vidrio de los cristales
frecuentados por tu reflejo de mujer de tiempo inerte.
Tú si puedes detenerme,
como un reloj olvidado sin energía
y sin embargo te vas, así como las aves
que saben de su camino.







RUMORES

Nunca un rumor había sido tan visible
como la huida de dos pájaros en vuelo
los que se van usurpan los paisajes
meten su caminar herido, su leña en medio del frío.
La tarde es un niño de mirada insistente en la nada.
Este rumor sigue siendo de labios en medio del vacío
un tiempo intangible de nostalgias
una decisión de días confusos.
La historia es un número impar contra el olvido
sin saber que lo perdido
sucede para siempre.

Una sombrilla con sombra de llamas
cobija una década de interrogantes
en una casa donde no se sabe contar las hebras de tu nombre.
Hay rumores tan fuertes que pocos saben contar
por más que llegue la  noche
como la poesía
como el poeta,
que sabe domar al silencio con palabras,
y a la noche con sus huellas.
El dolor es un lienzo entre las garras de un águila
como las gaviotas son sobres con cartas para los muertos
manchando con su estela un cielo distante de agosto.
¿será ese otro rumor?
¿será que tus pasos saben olvidar mi camino?
no lo sé
hay dudas que pesan más que una verdad.
Sé que la llave de tu cuerpo
no sabe abrir más que puertas sin destino
mares sin luz, ríos sin corriente.
Ahora
tu ropa anda puesta en cualquier cuerpo
en respuesta de que
nadie huye dos veces de su destino.
Volver al pasado es atender trenes que nunca llegan
al puerto donde sólo zarpa el olvido.
Es que hay rumores secos, silentes, intempestivos
que desembocan en el mar
este puerto sabe de mi dolor,
más contarlo todo
es decir que nada fue cierto.
Quienes cuentan todo de su vida
aprenden a vivir de las respuestas…
Y ese no es un rumor
es mi verdad.







LA LLUVIA DEBAJO DE UN POEMA

Los que esperan la lluvia debajo de un poema.
Quienes hacen de la tristeza una libertad
que cabe solo en un nombre.
La paz juega a comprometerse adonde no la llaman
por eso estoy tan deforestado
impropio, como el dogma de los desesperados
lleno de ropa del pasado
sin cuerpos, sin manos para quitarlas, simple, llano.
Soy la brújula en el tiempo de nadie.
Otra forma de auxilio crece en la página en blanco
también las letras se crucifican
en el puente de los enamorados.
Algo muere en medio de la frase:
Confieso que te he amado
Si se te da por quebrar las copas.
Hazlo.
Que los faros del olvido encienden
al contrario de quien los necesita.
Riega las flores con vino
toca en el piano, si es posible
La canción de los desesperados
La angustia mueve más que la capacidad
por eso somos un paisaje hecho a manos rotas.
Cuando nos desploman las letras del final de la película
e inundan la casa de un silencio de voces prestadas
y uno no es uno
sino un impostor en primera persona.
Luego el sax no perdona el lado blando del alma
me toca, nos toca; algo debe de estar herido
porque la sangre y las lágrimas no se equivocan.
De aquí me marcho porque la usura
arremete siempre en  noches de frío malintencionado
y no tengo más que un escudo, un verso, una bandera
y los ojos dilatados del gato que no esta.
Supongo las estaciones de tu piel
como brazas de invierno
dándole a tu mente el luto de una promesa sin cumplir.
Me resumo, por no contarme en ti
la bastedad solo se encuentra en quienes
conocen la inmensidad de lo preciso.
Por eso, por todo eso
me bastará tu última verdad
aunque recuerda compañera
en el infinito
lo más
y lo menos
están
de más.









DECIR ADIÓS

He conocido dolores que mienten cuando sonríen.
También he llorado como forma desequilibrada de la mirada
intimo aguacero de la pupila
pasión sin plomo
vértigos de mar adentro
historia de vacíos; todo eso dentro de una lágrima.
Quedan mis manos tocando
el cristal donde te marchas
agarro el puñado de intenciones
y pasan al cesto de los pasados sin futuro.
Todo tiembla.
La tristeza son cien hombros ocupados
donde no se puede llorar
las calles tienen un ritmo de fuga cuando no estás.
Así me pueblas, empapas de abandono todas las horas
y los días pasan a ser uno más en la muerte.
Te marchas
decir adiós es un pequeño acto suicida.







INFORME

Me informan que ha muerto el poema:
ha muerto llana,
en una esquina
conjurando la legitimidad de la angustia.
Su sombra se ha convertido en el listón de luto del tiempo
solemne
gótica
ha muerto una parte de la voz
de las letras
la palabra poeta ha perdido el alma
los libros se convierten en procesiones
los títulos son ramos que conmemoran lo fallecido.
Todo como una gran plegaria
funesta la pasión del herido
los caminos se manchan de lo vulnerable
las tormentas orquestan ese murmullo de lo intangible.
Ha muerto el poema:
se desgrana
nadie cree en la impostura del final
porque donde dejo de existir
lejos de su soledad
se ha poblado de vértigos
de relojes a su inversa
de todos sus cataclismos retóricos.
Las banderas desconocen la media asta
el minuto de silencio se grita
no hay lagrima
ni ojo que la derrame
ni historia que la cuente
ni tiempo para poner su deceso.
Me informan que el poema firma en lo eterno
que no conoce el fétido de las tierras aradas
que la diplomacia destruyo su mensaje de aliento
que lo ha cambiado por un silencio
aunque el silencio sea el verso más conciso del poema
el punzante
elocuente hasta cuando calla.
Informo que no nacerá en la muerte
que con su letra abrazara al desconsolado
le dará con su tesón
la palmada de las noches tristes
censurara al odio,
curara el vinagre de los minutos
donde no pertenecemos a nadie.
Ese tiempo de armas
donde el desamor es una elegante forma de violencia
que solo lo curara el preciso antídoto
llamado poesía.

Me informan que acá se ha escrito un poema.




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